Varones, recen el Rosario. No es una devoción exclusiva para mujeres, es una oración para todos los cristianos que desean acercarse más a Jesús. Pensar que el Rosario no es “para hombres” es no comprender su profundidad y su fuerza espiritual.
El Rosario forma el carácter, fortalece la fe y enseña a meditar la vida de Cristo con seriedad y compromiso. Un hombre que reza el Rosario no es débil, es un hombre que reconoce su necesidad de Dios y lucha por vivir con rectitud.
María no debilita, guía hacia su Hijo. Y quien se deja guiar por ella aprende a ser firme, fiel y perseverante.
Varón, toma el Rosario sin miedo. Es una herramienta de fe que fortalece el alma y te acerca a Jesús cada día.

