Mostrando las entradas con la etiqueta Pablo II. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Pablo II. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de junio de 2020

El día en que la madre Esperanza ayudó a salvar la vida de Juan Pablo II


EL DÍA EN QUE LA MADRE ESPERANZA AYUDÓ A SALVAR LA VIDA DE JUAN PABLO II
Por José María Zavala

Una religiosa española, que fue beatificada en 2014, sufrió una hemorragia mientras la vida del papa corría peligro y ambos sobrevivieron.

El pasado 2 de abril se cumplieron catorce años de la muerte de Juan Pablo II, cuyo pontificado ha sido uno de los más largos y fructíferos en la Historia de la Iglesia. Con motivo de esta efeméride no puedo pasar por alto un suceso tan extraordinario, como desconocido, en la biografía de Karol Wojtyla relacionado con la Madre Esperanza, una religiosa murciana fallecida en 1983 y beatificada por el Papa Franciscoel 31 de mayo de 2014.

Nadie, en el claustral silencio de la celda de esta monja considerada el alma gemela del Padre Pío y afincada en Collevalenza (Italia), a la cual he dedicado un libro («Madre Esperanza»), percibió los dos balazos invisibles que perforaron sin piedad las entrañas de la víctima inocente. Pero lo cierto es que ésta empezó a vomitar sangre a borbotones, revolcándose de dolor en el vientre, como si acabasen de reventarle los intestinos. El reloj marcaba las dos de la madrugada del 13 de mayo de 1981, el mismo día en que el turco Ali Agca se disponía a matar a Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro.

Poco después, el doctor Tommaso Baccarelli llegó a la zona residencial de Collevalenza, tras recibir el aviso urgente de una hermana de la Congregación de las Esclavas del Amor Misericordioso. Baccarelli cogió el ascensor en la Casa del Peregrino B para subir hasta la octava planta y no tardó en asomarse al umbral de la puerta de la celda, señalada con el número 134 en una plaquita de metacrilato. Comprobó horrorizado entonces el rostro pálido y extenuado de la Madre Esperanza que yacía en su catre.

Amontonadas en una silla, el médico observó las toallas empapadas en sangre. Enseguida vino a su cabeza una sola palabra: transfusión. Había que darse prisa para evitar que aquella mujer falleciese.

Baccarelli era un cardiólogo experimentado, nacido en Todi el 23 de enero de 1929, que había conocido ocasionalmente a la Madre Esperanza en 1951 y que desde 1975 se convirtió en su médico personal.

Úlcera sangrante

Sor Amada Pérez estaba allí y lo presenció todo. El cuerpo herido de la Madre Esperanza, de 87 años, permanecía exánime ante sus ojos inundados de lágrimas. La hermana Amada no se resignaba a estremecerse una vez más ante los terribles espasmos que acababan de sacudir, entre estertores, el maltrecho organismo de aquella maternal anciana a la que tanto amaba. La testigo prestó su valiosa declaración el 15 de marzo de 1989 durante el proceso diocesano de canonización de la Madre Esperanza.

El acceso a la casi inexplorada Positio me sirvió de privilegiado arsenal de documentos y testimonios para conocer de primera mano la gigantesca dimensión de nuestra protagonista, entre los cuales figura precisamente el de Amada Pérez, grabado a hierro y fuego en su memoria: «Desde hacía muchos años –declaraba ella–, la Madre sufría de úlcera de estómago, a menudo sangrante, sobre todo después de haber tomado alguna medicina fuerte o un antibiótico, o después de haber comido algún alimento difícil de digerir. La úlcera sangraba cuando tenía un sufrimiento particular, como sucedió el 13 de mayo de 1981... A propósito de la hemorragia con ocasión del atentado contra Juan Pablo II, me gustaría precisar que fue tan abundante, que empapó tres o cuatro toallas enteras. Aunque eran las dos de la madrugada [del 13 de mayo], avisamos al doctor Baccarelli, que acudió de inmediato y se espantó al ver tanta sangre y a la Madre en semejante estado de postración». Y prosigue sor Amada: «El doctor manifestó enseguida la necesidad perentoria de una transfusión. Por la mañana temprano ya había algunas hermanas preparadas para donar sangre. Pero al hacerle los pertinentes análisis a la Madre para determinar su grupo sanguíneo, antes de proceder a la transfusión, los técnicos del laboratorio comprobaron que los glóbulos rojos eran completamente normales y que por lo tanto no era necesaria ya aquella operación. Cuando tuvimos noticia ese mismo día del atentado contra el Papa, nos dimos cuenta del porqué de aquella terrible hemorragia».

El doctor que la atendió comprobó que las toallas apiladas sobre la silla habían moldeado, gota a gota, un pocito con su sangre en el pavimento; el camisón de la Madre, las sábanas y las fundas de la almohada y del colchón estaban igualmente impregnadas de sangre. «La enfermedad y las hemorragias de la Madre Esperanza cesaron solo cuando se supo que el Santo Padre estaba ya fuera de peligro», asegura el exorcista Giovanni Ferrotti, Hijo del Amor Misericordioso.

Por La Razón


Visítanos en Facebook y conoce todas las noticias del mundo Católico de actualidad.

https://www.facebook.com/catholicmagazine.net/

CATHOLIC MAGAZINE depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo nuestra fe Católica, la cultura de la vida, la familia y la libertad de fe. AGRADECEMOS SU DONATIVO, DIOS LE BENDIGA

GRACIAS MIL

NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.

Nuestros artículos están hechos para la evangelización y difusión de la verdadera fe católica y pueden ser, usados, compartidos o publicados libremente en distintas páginas o foros, sin fines de lucro, siempre que se haga mención del autor del artículo, los créditos debidos y el nombre de ésta página, CATHOLIC MAGAZINE. 


viernes, 22 de mayo de 2020

Cómo fue que Juan Pablo II me ayudó a reconciliarme con Dios


CÓMO FUE QUE JUAN PABLO II ME AYUDÓ A RECONCILIARME CON DIOS
Por Verónica Olvera Aguilar
Verónica estaba muy resentida con Dios luego de que un accidente la dejara en silla de ruedas, pero todo cambió cuando conoció al Papa Juan Pablo II.

Tenía 17 años de edad cuando un accidente automovilístico cambió mi vida para siempre. El 25 de julio de 1992, la camioneta en que viajaba rumbo a Michoacán se volteó, provocándome severas lesiones en la columna vertebral, por lo que tuve que ser intervenida de emergencia en Morelia.

En el año 1999 cuando el Papa Juan Pablo II visitó México por cuarta ocasión, la Comisión de Pastoral de la Salud de la Arquidiócesis de México obsequió a los miembros de Frater boletos para ver al Santo Padre en el Autódromo de los Hermanos Rodríguez. Ahí, durante su recorrido, pasó a escasos tres o cuatro metros de donde me encontraba; en ese momento, sentí algo muy grande dentro de mí que no sabría explicar.

Había también tres boletos para ver al Papa en el hospital Adolfo López Mateos ese mismo día por la tarde; sin embargo, y pese a lo que había sentido en mi interior en el Autódromo, no quería encontrarme con él una vez más, pues seguía enojada con Dios y no me animaba a ver de frente a su Vicario. No obstante, uno de los coordinadores de Frater insistió tanto que una vez más terminé accediendo.

Ya en el hospital, estaba sentada en mi silla de ruedas, junto a otras personas, cuando entró el Papa Juan Pablo II por una de las puertas principales. Caminó despacio mientras daba la bendición a cada uno de los presentes. Poco antes de llegar a mí, el Santo Padre cambió su rumbo para bendecir a un grupo de enfermos. Al ver que se alejaba, sentí una especie de alivio, pues no quería encontrármelo cara a cara, pero, por otro lado, mi corazón se llenaba de tristeza al ver que se alejaba la posibilidad de recibir su bendición. De pronto, regresó hacia donde me encontraba y, sin más, tocó mi frente y me dio su bendición. En ese momento no pude contener mi llanto y, bañada en lágrimas, le pedí perdón a Dios por tanto resentimiento que tenía contra Él.

NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.

Nuestros artículos están hechos para la evangelización y difusión de la verdadera fe católica y pueden ser, usados, compartidos o publicados libremente en distintas páginas o foros, sin fines de lucro, siempre que se haga mención del autor del artículo, los créditos debidos y el nombre de ésta página, CATHOLIC MAGAZINE.


domingo, 17 de mayo de 2020

El día que el Papa pidió perdón por los abusos cometidos en la conquista. Juan Pablo II y Benedicto XVI ya lo habían hecho antes


EL DÍA QUE EL PAPA PIDIÓ PERDÓN POR LOS ABUSOS COMETIDOS EN LA CONQUISTA. JUAN PABLO II Y BENEDICTO XVI YA LO HABÍAN HECHO ANTES

"Pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América", dijo el Pontífice en 2015

En julio de 2015, el papa Francisco pidió “humildemente perdón” por los “crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”.

Lo hizo durante un encuentro con movimientos populares en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. No fue el primer Pontífice en pedir perdón por “los pecados” cometidos por la Iglesia en el periodo de la colonización de América, pero las palabras de Francisco, argentino, resonaron por ser del primer Papa latinoamericano.

En aquel momento, fue el presidente boliviano Evo Morales quien denunció los colonialismos: “En 1492 sufrimos una invasión europea y española”, dijo.

Casi al final de su mensaje, Francisco hizo suyo el tema: “Alguno podrá decir, con derecho, que 'cuando el Papa habla del colonialismo se olvida de ciertas acciones de la Iglesia'”.

Acto seguido, declaró ante las 3 mil personas que estaban presentes: “Al igual que san Juan Pablo II, pido que la Iglesia 'se postre ante Dios e implore perdón por los pecados pasados y presentes de sus hijos'. Y quiero decirles, quiero ser muy claro, como lo fue san Juan Pablo II: pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”.

En octubre de 1992, durante una visita a Santo Domingo, el entonces papa Juan Pablo II pidió perdón a los indígenas americanos por las injusticias cometidas por sus antepasados.

Días después, ya de regreso en El Vaticano, habló de la necesidad de un “acto de expiación por todo lo que estuvo marcado por el pecado, la injusticia y la violencia” cometidos durante la evangelización de América.

Benedicto XVI siguió sus pasos. Tras recibir fuertes críticas por haber obviado el tema de la colonización durante un viaje a Brasil, en 2007, señaló que “no se pueden ignorar las sombras que acompañaron la evangelización” en América y el “sufrimiento y las injusticias infligidos por los colonizadores a las poblaciones indígenas”.

Por El Universal

Fuente católicodefiendetufe

Visítanos en Facebook y conoce todas las noticias del mundo Católico de actualidad.

https://www.facebook.com/catholicmagazine.net/

CATHOLIC MAGAZINE depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo nuestra fe Católica, la cultura de la vida, la familia y la libertad de fe. AGRADECEMOS SU DONATIVO, DIOS LE BENDIGA

GRACIAS MIL

NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.

Nuestros artículos están hechos para la evangelización y difusión de la verdadera fe católica y pueden ser, usados, compartidos o publicados libremente en distintas páginas o foros, sin fines de lucro, siempre que se haga mención del autor del artículo, los créditos debidos y el nombre de ésta página, CATHOLIC MAGAZINE.



domingo, 19 de abril de 2020

Oración para una visita a Jesús Sacramentado por el Papa San Juan Pablo II


ORACIÓN PARA UNA VISITA A JESÚS SACRAMENTADO POR EL PAPA SAN JUAN PABLO II

¡Oh Jesús de mi alma, Encanto único de mi corazón!, heme aquí postrado a tus plantas, arrepentido y confuso, como llegó el hijo pródigo a la casa de su padre. Cansado de todo, sólo a Ti quiero, sólo a Ti busco, sólo en Ti hallo mi bien. Tú, que fuiste en busca de la Samaritana; Tú, que me llamaste cuando huía de Ti, no me arrojarás de tu presencia ahora que te busco.

Señor, estoy triste, bien lo sabes, y nada me alegra; el mundo me parece un desierto. Me hallo en oscuridad, turbado y lleno de temor e inquietudes...; te busco y no te encuentro, te llamo y no respondes, te adoro, clamo a Ti y se acrecienta mi dolor. ¿Dónde estás, Señor, dónde, pues no gusto las dulzuras de tu presencia, de tu amor?

Pero no me cansaré, ni el desaliento cambiará el afecto que me impulsa hacia Ti. ¡Oh buen Jesús! Ahora que te busco y no te encuentro recordaré el tiempo en que Tú me llamabas y yo huía... Y firme y sereno, a despecho de las tentaciones y del pesar, te amaré y esperaré en Ti.

Jesús bueno, dulce y regalado padre y amigo incomparable, cuando el dolor ofusque mi corazón, cuando los hombres me abandonen, cuando el tedio me persiga y la desesperación clave su garra en mí, al pie del Sagrario, cárcel donde el amor te tiene prisionero, aquí y sólo aquí buscaré fuerza para luchar y vencer.

No temas que te abandone, cuando más me huyas, más te llamaré y verteré tantas lágrimas que, al fin, vendrás... Sí..., vendrás, y al posarte, disfrutaré en la tierra las delicias del cielo.

Dame tu ayuda para cumplir lo que te ofrezco; sin Ti nada soy, nada puedo, nada valgo... Fortaléceme, y desafiaré las tempestades.

Jesús, mío, dame humildad, paciencia y gratitud, amor..., amor, porque si te amo de veras, todas las virtudes vendrán en pos del amor.

Te ruego por los que amo... Tú los conoces, Tú sabes las necesidades que tienen; socórrelos con generosidad. Acuérdate de los pobres, de los tristes, de los huérfanos, consuela a los que padecen, fortalece a los débiles, conmueve a los pecadores para que no te ofendan y lloren sus extravíos.

Ampara a todos tus hijos, Señor, más tierno que una madre.

Y a mí, que te acompaño cuando te abandonan otros, porque he oído la voz de la gracia; a mí, que no te amo por el cielo, ni por el infierno te temo; a mí, que sólo busco tu gloria y estoy recompensado con la dicha de amarte, auméntame este amor y dadme fortaleza para luchar y obtener el apetecido triunfo.

Adiós, Jesús de mi alma salgo de tu presencia, pero te dejo mi corazón; en medio del bullicio del mundo estaré pensando en Ti, y a cada respiración, entiende. oh Jesús, que deseo ser tuyo.

Amén.

Fuente católicodefiendetufe

Visítanos en Facebook y conoce todas las noticias del mundo Católico de actualidad.

https://www.facebook.com/catholicmagazine.net/

CATHOLIC MAGAZINE depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo nuestra fe Católica, la cultura de la vida, la familia y la libertad de fe. AGRADECEMOS SU DONATIVO, DIOS LE BENDIGA

GRACIAS MIL

NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.

Nuestros artículos están hechos para la evangelización y difusión de la verdadera fe católica y pueden ser, usados, compartidos o publicados libremente en distintas páginas o foros, sin fines de lucro, siempre que se haga mención del autor del artículo, los créditos debidos y el nombre de ésta página, CATHOLIC MAGAZINE.


jueves, 24 de octubre de 2019

¿Vaticano autorizó “foto” de San Juan Pablo II y la Virgen? La verdad de esta imagen viral


¿VATICANO AUTORIZÓ "FOTO" DE SAN JUAN PABLO II Y LA VIRGEN? LA VERDAD DE ESTA IMAGEN VIRAL
Por Walter Sánchez Silva
 

En los últimos días se ha vuelto a hacer viral una imagen que muestra a San Juan Pablo II abrazado de la Virgen María, acompañada de un texto que afirma que después de muchos años el Vaticano ha autorizado la difusión de la “foto”. Aquí te contamos la verdadera historia.



Lo cierto es que la “foto” en cuestión no es tal sino una pintura al óleo del la artista polaca Izabela Delekta-Wicińska, titulada “Totus tuus”, que es el lema que San Juan Pablo II eligió y que significa “Todo tuyo”. Con ese lema el Papa peregrino quiso expresar su especial amor y devoción por la Virgen María.

Algunos sitios web señalan que la imagen se hizo popular luego que la editorial Santa María la imprimiera en Argentina. La institución fue cuidadosa al difundirla ya que en la parte posterior de las estampas se explica claramente que es una pintura, el nombre de la misma y de la artista que la realizó.

Un sitio web polaco explica que la pintura recuerda la foto que le tomaron a San Juan Pablo II cuando, luego de ser elegido Papa, abrazó en el Vaticano al entonces Primado de Polonia, Cardenal Stefan Wyszynski, a quien le escribió una carta en la que le decía: "Tu fe y confianza en María pese a las persecuciones me ayudaron a ser Sucesor de Pedro".

El texto que acompaña la imagen viral señala que la “foto” se “mantuvo oculta” durante años y que fue tomada “en el preciso momento del atentado al Santo Padre, cuando este caía en el Papamóvil, doblegado del dolor”.

Si bien el texto recuerda un acontecimiento verdadero, el atentado sufrido por el Papa en la Plaza de San Pedro en el Vaticano el 13 de mayo de 1981, no dice la verdad cuando dice que la imagen es una foto tomada en el instante del atentado.

El texto que acompaña la imagen viral también señala que “según explicó Joaquín Navarro Valls, portavoz de la Santa Sede, fueron muchos años de estudio sobre el revelado de esta increíble foto y por supuesto sobre la calidad de la película utilizada, ya que al primer momento del revelado no se lograba comprender la imagen porque no era muy nítida”.

Joaquín Navarro Valls fue un laico español que sirvió como Director de la Oficina de Prensa del Vaticano entre 1984 y 2006, durante los pontificados de San Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Hace 12 años lo sucedió en el cargo el jesuita Federico Lombardi, a quien en julio de 2016 sucedió el actual director, el estadounidense Greg Burke.

Navarro-Valls falleció el pasado 5 de julio de 2017, hace poco más de un año.

Ya en diciembre de 2015, la Santa Sede pidió a los fieles tener cuidado con informaciones falsamente atribuidas al Papa.

En esa ocasión, el medio informativo del Vaticano pidió a los fieles que “acudan a las fuentes vaticanas” para comprobar la veracidad de las informaciones que circulan en las redes sociales.

Los sitios webs oficiales en los que se puede verificar la veracidad de las noticias del Vaticano y el Papa, incluyen el Twitter oficial del Santo Padre @Pontifex_es, el sitio web del Vaticano, Vatican News, la Oficina de Prensa de la Santa Sede, la página de Facebook de News.va, el periódico del Vaticano L’Osservatore Romano, el Centro Televisivo Vaticano (CTV) y la aplicación para móviles y tablets The Pope App, gestionada por News.va.

Fuente aciprensa

Visítanos en Facebook y conoce todas las noticias del mundo Católico de actualidad.

https://www.facebook.com/catholicmagazine.net/

CATHOLIC MAGAZINE depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo nuestra fe Católica, la cultura de la vida, la familia y la libertad de fe. AGRADECEMOS SU DONATIVO, DIOS LE BENDIGA

GRACIAS MIL

NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.

Nuestros artículos están hechos para la evangelización y difusión de la verdadera fe católica y pueden ser, usados, compartidos o publicados libremente en distintas páginas o foros, sin fines de lucro, siempre que se haga mención del autor del artículo, los créditos debidos y el nombre de ésta página, CATHOLIC MAGAZINE.


BÚSQUEDA POR TEMA

DONACIONES

Notas recomendadas