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viernes, 20 de marzo de 2020

Los Santos viven e interceden, Dios hace el milagro


LOS SANTOS VIVEN E INTERCEDEN, DIOS HACE EL MILAGRO
Por: Dr. Jorge Rodríguez

Hay pasajes difíciles de entender, y el tema aquí tratado es, sin lugar a dudas, uno de ellos.

En primer lugar, hay que destacar que todos en la Iglesia estamos llamados a interceder los unos por los otros, es decir, a pedir por las necesidades de los demás. Un despistado, malinterpretando la Palabra de Dios, podría decir que Jesús es el único intercesor o mediador entre Dios y los hombres, como dice la Biblia y que no hay otro intercesor fuera de El. Pero, hay que aclarar que cuando nosotros intercedemos, al hacerlo en el Nombre de Jesús, y al ser nosotros parte de su Cuerpo Místico, es El quien al fin de cuentas resulta siendo el intercesor. En todo caso veamos, las citas bíblicas que confirman lo que aquí afirmamos: que todos en la Iglesia podemos interceder por los demás

Gn 18.31 Abraham insistió: ‘Sé que es una osadía de mi parte hablar así a mi Señor; pero, ¿y si se encuentran allí solamente…?’

Ex 32.30 ‘Voy a subir donde Yavé. Ojalá pueda obtener por ustedes el perdón de este pecado’

Nm 12.11,13 Aarón le dijo entonces a Moisés: ‘Te lo suplico, Señor, no nos hagas pagar este pecado’. Entonces Moisés suplicó a Yavé.

Nm 21.7 El pueblo fue a ver a Moisés y le dijo: ‘Hemos pecado… Ruega a Yavé por nosotros…’ Moisés oró por el pueblo.

1 Re 13.6 El rey dijo al hombre de Dios: ‘Por favor, suplica a Yavé, tu Dios, y ruega por mí, para que pueda doblar mi brazo’.

Jer 15.11 ¿No intercedí ante ti, por mis enemigos, en el tiempo de la desgracia y de la angustia? Tú lo sabes.

Jer 37.3 El rey Sedecías ordenó … que fueran donde el profeta Jeremías, con este recado: ‘Ruega por nosotros a Yavé’.

Jb 42.10 Yavé hizo que la nueva situación de Job superara la anterior, porque había intercedido por sus amigos.

Mt 8.5-6 Se le acercó (a Jesús) un capitán de la guardia, suplicándole: ‘Señor, mi muchacho está en cama, totalmente paralizado’.

Mt 15.23 Entonces sus discípulos se acercaron y le dijeron: ‘Atiéndela, mira como grita detrás de nosotros’.

Mt 20.20 Entonces la madre de Santiago y Juan se acercó con sus hijos a Jesús y se arrodilló para pedirle un favor.

Mc 7.26 Esta mujer era de habla griega y de raza sirofenicia, y pidió a Jesús que echara al demonio de su hija.

Mc 5.23 Al ver a Jesús, se postró a sus pies suplicándole: ‘Mi hija está agonizando; ven e impón tus manos sobre ella para que se mejore’.

Lc 7.4 Llegaron donde Jesús y le rogaron insistentemente, diciéndole: ‘Este hombre se merece que le hagas este favor’.

Jn 2.3 Sucedió que se terminó el vino preparado para la boda … Entonces, la madre de Jesús le dijo: ‘No tienen vino’.

Hch 8.24 Simón respondió: ‘Rueguen ustedes al Señor por mí, para que no venga sobre mí nada de lo que me han dicho’.

Rom 15.30 Pero les ruego, hermanos, en nombre de Cristo Jesús nuestro Señor y del amor, fruto del Espíritu, que recen a Dios por mí.

Ef 6.18 Perseveren en sus oraciones sin desanimarse nunca, intercediendo en favor de todos los santos, sus hermanos.

2 Cor 1.10-11 (Dios) seguirá amparándonos, siempre que ustedes nos ayuden con sus oraciones. Sin son muchos los que piden por nosotros…

2 Cor 9.14 Rogarán a Dios por ustedes y les tendrán cariño por la maravillosa gracia que derramó sobre ustedes.

2 Cor 13.9 Y pedimos a Dios que ustedes lleguen a la perfección.

Fil 1.3-4 Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de ustedes, es decir, en mis oraciones por todos ustedes a cada instante.
Col 1.3 En todo momento oramos por ustedes y damos gracias a Dios.

Col 1.9 Por eso, tampoco nosotros hemos cesado de rezar por ustedes.

Col 4.3 Oren también por nosotros, para que Dios nos dé palabras y pueda yo anunciar el misterio de Cristo.

Col 4.12 Es un buen servidor de Cristo Jesús que siempre está orando fervientemente por ustedes para que sean perfectos.

1 Tes 5.25 Hermanos, rueguen también por nosotros.

1 Tim 2.1 Ante todo recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos, sin distinción de personas.

2 Tes 1.11 Estos son nuestros pensamientos en todo momento mientras rogamos por ustedes.

2 Tes 3.1 Por lo demás, hermanos, rueguen por nosotros, para que la palabra del Señor prosiga su carrera y consiga el premio.

2 Tim 1.3 Doy gracias a Dios, a quien sirvo con conciencia limpia …, cuando constantemente te recuerdo en mis oraciones noche y día.

Hb 13.18,19 Rueguen por nosotros, … Les ruego encarecidamente que recen a Dios para que cuanto antes pueda volver a Uds.

Stgo 5.16 Recen unos por otros para que sean sanados. La súplica del justo tiene mucho poder con tal de que sea perseverante.

Encontramos también en la Biblia, que Dios concede perdón de pecados o bendiciones de todo tipo gracias a la intercesión de una persona santa:

Gn 20.7,17 ‘El rogará por ti y vivirás’… Entonces Abraham oró por Abimelec, y Dios curó a Abimelec, a su esposa y a sus esclavos.

Nm 14.20 Yavé respondió (a Moisés): ‘Ya que tú me lo pides, lo voy a perdonar’.

Nm 17.12-13 Aarón puso el incienso e hizo la expiación por el pueblo; se paró en medio de los muertos y de los vivos, y el flagelo se detuvo.

Jb 42.8 ‘Mientras que mi servidor Job rogará por ustedes… Los perdonaré en consideración a él’.

Los hermanos separados podrán objetar que sí se puede interceder; pero, sólo mientras estamos en esta vida mas no cuando la persona santa está en la otra vida. Para refutar esta posición, veamos lo que nos dice el libro de los Macabeos, donde encontramos que personas santas, ya muertas, pero que por su vida virtuosa están en presencia de Dios en el Cielo, siguen intercediendo por nosotros:

2 Mac 15.14 ‘Este es el que ama a sus hermanos, el que ruega sin cesar por el pueblo judío y por la Ciudad Santa. Es Jeremías, el profeta de Dios’.

2 Mac 15.12 (Judas) había visto a Onías, antiguo jefe de los sacerdotes. Este, con las manos levantadas, estaba orando por toda la comunidad judía.

Leamos; además, que incluso los ángeles y los poderes celestiales, presentan nuestras plegarias ante Dios en el Cielo, en otras palabras: interceden también por nosotros.

Tob 12.12 Cuando tú y Sara rezaban, yo presentaba tus oraciones al Señor.

Ap 5.8 Lo mismo hicieron los veinticuatro ancianos que tenían … copas llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos.

Ap 8.3 Se le dieron muchos perfumes: las oraciones de todos los santos que iba a ofrecer en el altar de oro colocado delante del trono.

Ap 8.4 Y la nube de perfumes, con las oraciones de los santos, se elevó de las manos del ángel hasta la presencia de Dios.

Por último, veamos en la Biblia, que los santos han realizado hechos prodigiosos y milagros, incluso después de muertos, porque ellos ya gozan de la presencia de Dios. Lo que podían realizar con el poder de Dios en esta vida, lo siguen realizando ahora con mayor razón, puesto que viven en la presencia continua de Dios:

2 Re 13.21 Tiraron el cadáver al sepulcro de Eliseo …, pero el hombre, al tocar los huesos de Eliseo, cobró vida y se puso de pie.

Sir 48.13 Nada fue imposible para él (Eliseo) y hasta en el sueño de la muerte hizo obra de profeta.

Sir 48.14 (Eliseo) en vida hizo prodigios, y después de muerto, todavía obró milagros.

Por todas estas razones, es que los católicos creemos firmemente, cimentados en lo que nos dice la Palabra de Dios, que María, los ángeles y todos los santos; están viviendo en la presencia de Dios e intercediendo continuamente por nosotros, alcanzándonos, cuando así es la voluntad divina, las gracias que les pedimos. No son ellos quienes hacen el milagro, es Dios quien por aquella intercesión nos lo concede.

¿Suceden milagros usando reliquias?

Otra cosa que frecuentemente nos cuestionan los hermanos separados es el por qué nuestro respeto especial a vestimentas, utensilios o restos mortales, pertenecientes a alguna persona santa. En esto hay que responderles que no es que consideremos que dichas reliquias tienen un poder especial en sí mismas, pero sí creemos que Dios, por su poder y valiéndose de nuestra fe, las puede utilizar como medios para concedernos un milagro, una bendición, una gracia; siempre y cuando, lógicamente, vaya de acuerdo con su voluntad. En la Escritura, encontramos algunos ejemplos sobre el particular:

2 Re 13.21 Pero el hombre, al tocar los huesos de Eliseo, cobró vida y se puso de pie.

Mt 14.36 Le rogaban que los dejara tocar al menos el fleco de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron totalmente sanos.

Mc 5.28-29 ‘Si logro tocar aunque sea su ropa, sanaré’. Al momento cesó su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba sana.

Mc 6.56 Ponían a los enfermos en las plazas y le rogaban que les dejara tocar al menos el fleco de su manto.

Hch 5.15 Para que por lo menos su sombra (de Pedro) cubriera a alguno de ellos.

Hch 19.12 Hasta el punto que imponían a los enfermos pañuelos o ropas que él (Pablo) había usado, y mejoraban.

Yo creo, Señor; en Ti
que eres la Verdad Suprema.
Creo en todo lo que me has revelado.
Creo en todas las verdades
que cree y espera mi Santa Madre
la Iglesia Católica y Apostólica.
Fe en la que nací por tu gracia,
fe en la que quiero vivir y luchar
fe en la que quiero morir.


Fuente católicodefiendetufe

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jueves, 16 de enero de 2020

¿Cómo orar cuando alguien te hace sufrir?


¿CÓMO ORAR CUANDO ALGUIEN TE HACE SUFRIR?
Por: P. Evaristo Sada, L.C. 


El reto es orar por quien te ha hecho daño

Hay personas que nos hacen sufrir. Sabiéndolo o no, queriéndolo o no, pero nos hacen pasar malos ratos. Nos duelen sus palabras hirientes, sus actitudes humillantes, sus tratos despóticos, su falta de responsabilidad, sus infidelidades, sus prontos temperamentales, sus olvidos y negligencias…

Ante personas así podemos reaccionar siendo con ellos de la misma manera que son ellos con nosotros: “para que se enteren”, “para que vean lo que se siente”. O bien podemos enfrentarlos, decirles sus verdades y ponerles un alto. O incluso evadir el problema ignorándolo y dejándolo a su suerte. Pero sabemos que estos recursos pocas veces funcionan.

Sin embargo, podemos también buscar el momento y las palabras más adecuadas para hacerle ver lo que está sucediendo. Podemos poner amor: “Donde no hay amor, pon amor y encontrarás amor” (San Juan de la Cruz). Y por fin, orar por ellos.


El reto es orar por quien te ha hecho daño


Orar por una persona querida es fácil, pero orar por una persona que te hace daño es difícil. Apenas lo traes a la memoria en la oración y se te retuerce el estómago. Y si llegas a formular una oración, lo más probable es que ésta sea para pedirle a Dios que lo parta un rayo, que le dé una buena lección o que lo cree de nuevo. Aún si te salen estos sentimientos, intenta de nuevo. Verás que la oración irá ablandando tu corazón, pues en la oración se hace presente el Espíritu de Dios que es amor, y Él, el Amor en persona, irá renovando tu corazón.

Y te dirás: “pero de lo que se trataba era de que el otro cambiara”. Sí, pero al orar por quien te hace sufrir te darás cuenta de que el primero que comienza a cambiar eres tú mismo.

Al rezar por quienes te hacen sufrir

– Te das la oportunidad de desahogarte y de hacerlo con quien es todopoderoso y puede remediar las cosas. Desahogarse con Dios sana y libera. Poner en manos de Dios aquello que no puedes controlar ni remediar es de personas sensatas.

– Dios te hace ver que el rencor, la venganza, la falta de perdón, el resentimiento, el odio, no son virtudes cristianas, y que más bien debes aprender a ser como es Dios con nosotros: rico en misericordia, dispuesto a perdonarme siempre (aunque no lo merezca), tolerante, paciente, compasivo. “Perdónales, Padre, porque no saben lo que hacen” (Lc 23, 34) “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”. (Lc 23, 43)

– Rezas con coherencia y sinceridad el padrenuestro y le das a tu Padre celestial excusa suficiente para perdonarte. “Perdónanos nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”.

– El Espíritu Santo comienza a modelar tu corazón conforme al Suyo. Verás que todo ese rencor que llevas dentro es veneno que intoxica, vinagre que amarga la vida, y que a medida que te purificas de él y lo suples con la miel de la caridad cristiana, la vida se te hace mucho más llevadera. Ya bastante mal te lo pasas con el sufrimiento que el otro te impone como para que lo amplifiques con el reflujo de tu propia amargura.

– Y no te quede la menor duda de que si rezas con fe y caridad por quienes te hacen sufrir, Dios actuará. No esperes resultados inmediatos, simplemente espera con absoluta confianza en que Dios obrará en el momento y de la manera que considere oportunas.

Oración de intercesión y sanación

Tal vez te pueda servir esta oración de intercesión y sanación del P. Emiliano Tardif:

Padre de bondad, Padre de amor, te bendigo, te alabo y te doy gracias porque por amor nos diste a Jesús.

Gracias Padre porque a la luz de tu Espíritu comprendemos que él es la luz, la verdad y el buen pastor, que ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia.

Hoy, Padre, quiero presentarte a este hijo(a). Tú lo(a) conoces por su nombre. Te lo(a) presento, Señor, para que Tú pongas tus ojos de Padre amoroso en su vida.

Tú conoces su corazón y conoces las heridas de su historia.

Tú conoces todo lo que él ha querido hacer y no ha hecho.

Conoces también lo que hizo o le hicieron lastimándolo.

Tú conoces sus limitaciones, errores y su pecado.

Conoces los traumas y complejos de su vida.

Hoy, Padre, te pedimos que por el amor que le tienes a tu Hijo, Jesucristo, derrames tu Santo Espíritu sobre este hermano(a) para que el calor de tu amor sanador, penetre en lo más íntimo de su corazón.

Tú que sanas los corazones destrozados y vendas las heridas, sana a este hermano, Padre.

Entra en ese corazón, Señor Jesús, como entraste en aquella casa donde estaban tus discípulos llenos de miedo. Tú te apareciste en medio de ellos y les dijiste: “paz a vosotros”. Entra en este corazón y dale tu paz. Llénalo de amor.

Sabemos que el amor echa fuera el temor.

Pasa por su vida y sana su corazón.

Sabemos, Señor, que Tú lo haces siempre que te lo pedimos, y te lo estamos pidiendo con María, nuestra madre, la que estaba en las bodas de Caná cuando no había vino y Tú respondiste a su deseo, transformando el agua en vino.

Cambia su corazón y dale un corazón generoso, un corazón afable, un corazón bondadoso, dale un corazón nuevo.

Haz brotar, Señor, en este hermano(a) los frutos de tu presencia. Dale el fruto de tu Espíritu que es el amor, la paz y la alegría. Haz que venga sobre él el Espíritu de las bienaventuranzas, para que él pueda saborear y buscar a Dios cada día viviendo sin complejos ni traumas junto a su esposo(a), junto a su familia, junto a sus hermanos.

Te doy gracias, Padre, por lo que estás haciendo hoy en su vida.

Te damos gracias de todo corazón porque Tú nos sanas, porque tu nos liberas, porque Tú rompes las cadenas y nos das la libertad.

Gracias, Señor, porque somos templos de tu Espíritu y ese templo no se puede destruir porque es la Casa de Dios. Te damos gracias, Señor, por la fe. Gracias por el amor que has puesto en nuestros corazones.

¡Qué grande eres Señor!

Bendito y alabado seas, Señor.

Fuente: catolicodefiendetufe

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