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martes, 16 de junio de 2020

Controla tu ira antes de que ella te controle a ti


CONTROLA TU IRA ANTES DE QUE ELLA TE CONTROLE A TI
Por Padre Óscar Chavarría

El tráfico ha se vuelto insoportable en nuestras ciudades y en las horas pico es todavía peor. Andamos estresados, malhumorados, peliando hasta con los semáforos.

Este mediodía, iba manejando y un muchacho con los auriculares de su celular puestos, se cruzó sin ver para ningún lado y de repente un motociclista que iba cruzando, ha tenido que esquivarlo y se cayó. Todo se detuvo en el semáforo, el muchacho le pedía disculpas, pero ha sido todo tan rápido que no lo había visto.

El motociclista, no solo no le ha escuchado, sino que se ha llenado de ira, y con gesto desafiante, lo ha empezado a insultar de una manera tan vulgar, que una señora que iba en el carro de al lado le ha dicho: ¡Perdónalo! Te ha pedido disculpas, gracias a Dios, no ha pasado nada, y te está diciendo que lo siente mucho, que no te había visto! ¿Qué más quieres que haga, que se ponga de rodillas? El joven siguió insultando y haciendo gestos.

Es increíble, pero sí nos fijamos un poco en la gente que nos rodea, nos daremos cuenta enseguida de que una gran cantidad de personas cargan de la mañana a la noche con una pesada mochila llena de ira y rencor.

Cada día la vida nos está dando a elegir y yo, desde luego, intento elegir ser feliz; tener armonía conmigo mismo, tranquilidad de espíritu, intentando no hacer daño a los demás, vivir y dejar vivir.

Creo que uno de los problemas importantes, está en esa mochila repleta de rencores, de rabias, de amargura, de ira, de negatividad, que la gente guarda como un tesoro, sin darse cuenta que les impide ser felices.

En estos casos, lo único que podemos hacer es permanecer serenos y no recibir esa rabia que les invade y que intentan transmitirnos. Todos deberemos reflexionar, y sí creemos que tenemos esa mochila a la espalda, la vaciaremos con las palabras: Lo siento, perdón, por favor, gracias… Y continuaremos nuestro camino, porque los rencores ya no nos interesan.

Tenemos que acostumbrarnos a no aceptar la rabia y el rencor ajenos, porque es algo “desestabilizante” y destructivo. No siempre podemos controlar la ira ajena, pero sí podemos controlar la nuestra, así que no aceptaremos cargar con malos rollos antiguos.

Nuestro cuerpo sufre recordando una mala experiencia, lo mismo que el día que nos sucedió, así que no volveremos hacia atrás ni para coger impulso, por salud mental.

Cada uno es dueño de sus actos y yo puedo elegir las emociones que quiero sentir y guardar. Yo elijo las buenas con un buen respiro de aire fresco.

Fuente católicodefiendetufe

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martes, 5 de mayo de 2020

Carta para ti joven que te da pena tu Fe


CARTA PARA TI JOVEN QUE TE DA PENA TU FE
Por Roberto López Castellanos
“Brille su luz delante de los hombres de modo que, al ver sus buenas obras, den gloria a su Padre que está en los cielos” (Mateo 5, 16)

Lo que escribo a continuación es solo parte de lo poco que sé, a partir de mi experiencia por este difícil pero bello caminar junto a Cristo y la Iglesia Católica. Probablemente tú, al igual que yo, has pensado: “¡Qué fácil es ser cristiano en la Iglesia, pero qué difícil es serlo en el mundo!”.

Es normal ¿no crees?, por un lado en tu parroquia todos son iguales, hay un par de críticas y chismes, pero al final del cuento nadie critica tu fe, porque todos están ahí porque Cristo los ha unido. Por otro lado, cuando salimos al mundo la cosa se pone tensa; en tu colegio o universidad te da pena que te digan en voz alta que te vieron en misa, a la hora del almuerzo te da pena persignarte en público, en tu casa te da miedo que te escuchen cantar el corito del salmo o la alabanza de tu retiro… En fin, qué conflicto interno más complicado ¿no?, Es por eso que este día quiero decirte seis cosas:

No eres el único
Lo primero que quiero que sepas al leer esta carta es que no eres el único, a mi también me da [o me ha dado] pena. Es natural que en algún momento de nuestras vidas, sea cual sea la razón, neguemos a Jesús, el mismísimo san Pedro lo hizo tres veces con canto de gallo incluido. Ahora bien, el hecho que sea algo común no quiere decir que sea algo correcto. San Pedro negó a Jesús porque tuvo miedo, porque horas antes en lugar de orar y velar, se quedó dormido. Quizás por eso a ti y a mi a veces nos da pena nuestra fe, porque preferimos dormir en lugar de orar.

Al orar entablamos una dialogo con Jesús, al tener un diálogo con Jesús nos acercamos a su encuentro vivo y real; pues solo un encuentro con Jesucristo vivo nos permite encaminarnos hacia una conversión verdadera, iluminada por el Espíritu Santo. Mi párroco decía el otro día en la homilía: “Cuidado con caer en la tentación de pensar que por conocer mucho se tiene fe, no, ese conocimiento es solo conocimiento religioso, la fe es mucho más que eso, la fe es poner todo lo que sé en práctica”.

Hay jóvenes como tú que soportan más que una crítica

Durante estos últimos meses, he leído con mucha tristeza tantas noticias desgarradoras sobre los cristianos perseguidos, una de las noticas que más me conmovió fue la del joven de 14 años llamado Nauman Masih, quien mientras se cruzaba la calle fue interceptado por un grupo de jóvenes musulmanes quienes lo detuvieron y al darse cuenta que era cristiano lo golpearon, le rociaron con gasolina y le prendieron fuego dejándolo con un 55% de su cuerpo quemado: “Los jóvenes que me han agredido eran unos perfectos desconocidos para mí. Comenzaron a pegarme al saber que soy cristiano. Trate de escapar pero me persiguieron y me rociaron con la gasolina”, dijo el joven víctima del ataque. Cinco días más tarde Nauman muere en el hospital.

Mientras tú te preocupas por las críticas y “el qué dirán” de tu fe, en medio oriente los jóvenes de tu edad son quemados vivos o decapitados por decir con firmeza “soy cristiano”. ¡Qué fe tan grande la que hay que tener para no negar a Jesús! Así dice el Señor:

“Dichosos los perseguidos por hacer la voluntad de Dios, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos serán ustedes cuando los injurien y los persigan, y digan contra ustedes toda clase de calumnias por causa mía. Alégrense y regocíjense, porque será grande su recompensa en los cielos, pues así persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes” (Mateo 5, 10-12).

No seas tan romántico y comienza a trabajar

¿Recuerdas esas frases bonitas que escuchas a diario? Pues déjame decirte que no son únicamente para tuitearlas… son también para que las pongas en práctica. Sólo quien tiene un corazón dispuesto a escuchar a Cristo, encontrará en el consejo del prójimo el aliento de fe enviado por el Señor. Pídele al Espíritu Santo un corazón dócil y humilde para poder descubrir en la Palabra de Dios su santa voluntad, pregúntale sin miedo: “Señor, ¿Qué más puedo hacer yo por ti?”.

Si hay que declararse loco, entonces bienvenido al manicomio de amor
Siempre tengo presente el momento en el que mientras servía en un retiro, un joven de aproximadamente 13 años dijo después de haber aceptado a Cristo en su vida: “Si se necesita estar loco para amar a Cristo, pues entonces me declaro locamente enamorado de Cristo”, y no, no es una frase de un santo [aún], es una frase dicha por un joven de 13 años totalmente enamorado de Nuestro Salvador Jesucristo, “Porque si estamos locos, es para Dios; y si estamos cuerdos, es para vosotros” (2 Corintios 5, 13).

¡Ya! En serio… me da pena porque no soy ningún santito
 
Jesús vino por los pecadores no por los santos, este camino no se trata de quién soy yo por mi cuenta, sino quién soy gracias a con quien voy. La Iglesia es como un hospital donde va la gente que está enferma, es como un gimnasio donde va gente que tiene propósitos para mejorar su condición física, la Iglesia es como una madre, que ama, abraza, consiente, guía y corrige con amor a sus hijos. Es hora que te quites el concepto de la Iglesia de los perfectos, por la Iglesia de personas imperfectas en búsqueda de alcanzar la santidad, además perfecto solo Dios.

¿Y si pierdo amigos?

¿Esto es enserio? ¿de esto se trata todo? En primer lugar quiero decirte que ese es un mito falso, tan falso como que si te puedes lamer el codo… las personas que realmente son tus amigos te van a seguir queriendo igual o más que antes. Segundo, yo puedo darte fe que las amistades que encuentras en el camino del Señor no son promociones de temporada, son amistades que trascienden el concepto de amigo, son como hermanos. Tercero, no tengas miedo de hablarles de Jesús, invítalos al manicomio de amor, apadrínalos y guíalos en sus primeros pasos en la Iglesia. Motívalos y ora mucho para que perseveren; un día recibirás una llamada de agradecimiento por tu invitación y te llenará de gozo ver cuánta alegría y conversión hay en su nueva vida, yo sé que sabes de qué estoy hablando.

Si de algo estoy seguro en mi vida es que lo mejor que me pudo haber pasado en mi vida es haber conocido a Jesús desde adolescente, hoy con mis veintitantos años puedo decirte que soy feliz porque “ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mi” (Gálatas 2,20).
Por esas razones y muchas más decidí escribirte esta carta a ti, que no te conozco, pero que sé que al igual que yo te has avergonzado de tu fe, y que espero que con lo que acabas de leer, conmueva una pequeña parte de tu ser para proponerte firmemente a rendirte a los pies de Jesús y decirle con mucha fe al mundo entero: “Yo sé que soy especialista en la imperfección, pero soy discípulo del maestro perfecto, soy lo que soy gracias a mi Jesús”.

No te quedes esta carta para ti mismo, compártela y envíala a tus amigos de tu movimiento o grupo juvenil de tu parroquia.

Fuente católicodefiendetufe

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viernes, 17 de abril de 2020

¿Cuándo haces oración te distraes mucho? Esto es para ti


¿CUANDO HACES ORACIÓN TE DISTRAES MUCHO? ESTO ES PARA TI
Por: Daniel Alberto Robles Macías 

La Iglesia nos comparte algunos consejos para poder combatir nuestras distracciones

En muchas ocasiones me ha pasado que cuando estoy haciendo oración me distraigo mucho, mi mente comienza a pensar en otras cosas y dejo de prestarle atención a lo que estoy haciendo en ese momento. Incluso, he pensado que es mejor no seguir y abandonar la oración. ¿Te ha pasado? ¿Qué debemos hacer? Vamos a ver.

Primero habrá que distinguir si nuestras distracciones son voluntarias o involuntarias. Las últimas llegan solas, nacen en nuestra mente en cualquier momento; ya sea cuando hacemos oración, al rezar el rosario o al participar de la Eucaristía. Éstas no se pueden evitar y experimentarlas no significa pecar. Por otro lado, las voluntarias, son aquellas a las que nosotros les abrimos las puertas, queremos experimentarlas y las buscamos. No llegan por sí solas y como tal sí nos apartan de Dios, por lo que llevan consigo una falta.

La Iglesia, a través del Catecismo en el número 2729, nos comparte algunos consejos para poder combatir nuestras distracciones:
1.-No las persigas: Dice textual: “Dedicarse a perseguir las distracciones es caer en sus redes”. Si nos proponemos analizar el porqué de su presencia y profundizamos más y más en su origen, sin darnos cuenta habremos caído en la trampa, pues nuestra mente terminará por centrarse totalmente en la distracción y no en Dios.

2.-Vuelve a tu oración: Si caímos presas de la distracción será suficiente con re direccionar nuestra mente y nuestro corazón a nuestra oración, a ese momento de encuentro con el Señor.


El artículo que citamos del Catecismo también dice: “La distracción descubre al que ora aquello a lo que su corazón está apegado”. Será bueno entonces preguntarnos, cuando hacemos oración, ¿la hacemos con el corazón y la mente puestos en el Señor o sólo tenemos la mente más no el corazón? Podemos caer en el error de que nuestra oración sea solamente repetir y repetir palabras como si fuera un monólogo aprendido. Debemos también reconocer que en muchas ocasiones damos más importancia a las cosas del mundo que a las de Dios.
Propongámonos fortalecer nuestro amor por Dios, que se encuentre libre de toda preocupación o pensamiento que pueda apartarnos del encuentro con Él. Antes de comenzar a orar, pidamos con humildad que nos ayude a centrarnos en su presencia con la mente y el corazón. Con nuestras propias palabras, las palabras del alma.

San Alfonso María de Ligorio escribe que “si tienes muchas distracciones durante la oración, puede ser que al diablo le moleste mucho esa oración”, y ya lo creo, pues la intención del enemigo es que nuestro encuentro con el Señor no se lleve a cabo, que por las distracciones y pendientes del mundo nos olvidemos de nutrir nuestra alma de Dios.


San Juan XXIII decía: “el peor rosario es el que no se reza”. Aunque las distracciones siempre lleguen a tu puerta y te hagan perder por un momento la concentración en tu oración, no decaigas, vuelve a comenzar tu diálogo y aprovéchalas. Si quizás te distraes por alguna situación de dolor o tristeza que estás viviendo, pídele con mayor intención al Señor, que te haga experimentar la paz que tu corazón necesita.

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miércoles, 9 de octubre de 2019

Cásate con un hombre que ame más a Dios que a ti


CÁSATE CON UN HOMBRE QUE AME MÁS A DIOS QUE A TI

Cuando un hombre ama a Dios ante todo, el trato hacia su mujer es leal y sincero.

¿Dónde están? ¿Será que todavía existen estos hombres? Encontrar a tu hombre ideal no es tan sencillo como en los cuentos de hadas, donde el príncipe viene al rescate para salvar de algún hechizo malvado a la damisela en apuros. O como en el cuento de cenicienta donde milagrosamente el zapato de cristal le quedó a la perfección encontrando al hombre de sus sueños.

Buscar un hombre no podría ser menos complicado que el reto de encontrar zapatos a tu medida

En nuestro mundo actual, contrario a un cuento de hadas, sería maravilloso poder conseguir tu hombre ideal con la facilidad con la que vas a los escaparates de las tiendas a comprar el mejor par de zapatos para un baile de gala.

Dedicando toda la tarde para encontrar lo más adecuado y sensacional que lucirás el día del evento; buscando la medida correcta, color, que sean cómodos y por supuesto y más importante, que te sientas feliz con tu elección.

Pero desafortunadamente, encontrar a un hombre con las cualidades que anhelas como ser amable, confiable, comprensivo, agradecido, interesado en tu bienestar, que comprenda la importancia del trabajo, no es tan sencillo como elegir zapatos y menos si deseas que este hombre tenga un área espiritual genuina.

Encontrarlo es un reto elevado a cualquier potencia

La potenciación es un término relacionado con el verbo potenciar. Esta acción, por su parte, consiste en aportar potencia (fuerza y capacidad) a alguna cosa. Analizando la definición de potenciación nos damos cuenta que el encontrar al hombre con las cualidades deseadas, te quede a la medida y ame a Dios más que a ti, llega a ser un reto elevado a cualquier potencia.

Por lo tanto esta búsqueda te aporta la potencia que necesitas para tener fuerza de carácter para identificar al hombre ideal y te da la capacidad para decidir en base a las opciones que encuentres o se presenten.

Encontrar un hombre que ame a Dios más que a ti es el verdadero reto

Las mujeres, en su mayoría, son románticas por naturaleza y les gusta sentirse la número uno en la vida del hombre que la ama; entonces ¿Por qué desea una mujer que un hombre la coloque en posición número dos, dejando a Dios como número uno? ¿Por qué deberías querer encontrar un hombre que amara más a Dios que a ti misma? Si bien no podemos encontrarle mucha lógica inicial, la tiene y te conviene.


David Todd Christofferson, abogado de profesión, declaró: “El mundo y las mujeres claman por hombres que estén desarrollando su capacidad y sus talentos, que estén dispuestos a trabajar y hacer sacrificios, que ayuden a los demás a lograr la felicidad…[ellas] Claman: Llevantaos, varones de Dios!.

Si él ama verdaderamente a Dios, su trato hacia ti será sincero y real


Una de las primeras cualidades que salta a la vista es el trato genuino que demuestra hacia otros y hacia ti. Dieter F. Uchtdorf, piloto aviador nos enseña “el amor se debe demostrar en palabras y en hechos”. Este hombre, si está hecho a tu medida, debe comportarse de tal manera que su forma de interactuar con otros y hacia ti sea genuina y real en diversas situaciones.

Realmente hay un sinfín de lugares y formas donde puedes comenzar a tomar nota si los pensamientos y palabras de esta persona concuerdan con sus hechos. Si evalúas con cuidado lograrás observar como su verdadero yo sale a la superficie o tan solo utiliza estos actos bondadosos como una fachada para impresionarte.

Por ejemplo date la oportunidad de observar más allá de lo que es visible. Cuando un hombre ama a Dios, sus pensamientos, sentimientos y sus acciones son congruentes. Toma nota al ver como actúa con personas en la calle, con meseros en el restaurante, su reacción en encuentros deportivos y como trata a sus amigos y familiares.

Evalúa qué piensa de diferentes temas y qué tan frecuente cultiva su intelecto y su espíritu. Y dos claves de suma importancia a tomar en cuenta es que sea agradecido y respetuoso. Si este hombre ama a Dios, sentirás la veracidad de su amor y bondad que fluyen de su interior hacia ti y hacia otros de forma genuina.


Usa los lentes adecuados para distinguir entre alguien que sí ama a Dios y quién no


La cosa más increíble es encontrarte con una persona que reúne todas las cualidades, y no me refiero a que sea perfecto siendo humano con errores y defectos, pero la medida está en que si un hombre ama a Dios, todo lo demás que este hombre piense, sienta o haga se puede ver en su constancia y en su carácter noble y recto. Su amor por Dios y por ti tendrá un impacto generacional de lazos de amor genuinos, logrando que se encuentre felicidad y propósito aún ante los problemas de la vida.

Encontrar a un hombre que entienda su papel, que lo esté llevando a cabo y que ame más a Dios que a ti, se vuelve más fácil al usar los lentes adecuados para diferenciar entre alguien que lo ama y alguien que no.

Jeffrey R. Holland, Doctorado en la Universidad de Yale, nos ayuda a distinguir con claridad este tipo de hombre que no ama a Dios y mucho menos a ti: “En el cortejo, yo les recomiendo que no pasen ni cinco minutos con alguien que los desprecie, que los critique constantemente, que les sea cruel y tenga la audacia de llamarlo humor”.

Ten cuidado de no estar solo viendo a través de los lentes del romanticismo y te dejes llevar por frases aduladoras y detalles románticos excesivos, y aunque esto no es algo negativo por completo, podría ser solo una pantalla y no la verdadera esencia de la persona en su interior.

Cuando un hombre ama a Dios más que a ti, lo sabrás

Si él no está tramando impresionarte con su buen actuar, comenzarás a ver y escuchar tu voz interior que te indica que este hombre es verdaderamente genuino. Por lo tanto, te tratará de forma respetuosa y amorosa. ¡No lo dejes ir!

Un viaje a tu interior, podría ser en este punto decisivo, de gran ayuda al analizar y evaluar tus posibilidades. Escucha tu voz interior y para lograr esto de forma apropiada, debes tener paz en tu corazón, aferrarte a ideas correctas y conocer tu propio valor como persona.

Recuerda la triada perfecta, sentimientos, pensamientos y acciones que sean congruentes al interior y al exterior. De esta forma inequívoca vislumbraras el beneficio potenciado de encontrar un hombre que ame más a dios que a ti.


Fuente familias


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