Mostrando las entradas con la etiqueta seres. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta seres. Mostrar todas las entradas

viernes, 14 de febrero de 2020

¿Somos seres sexuados o somos seres sexuales?


¿SOMOS SERES SEXUADOS, O SOMOS SERES SEXUALES?
Por Álvaro Molina

Imaginen que un hombre recién graduado de policía, al recibir su arma de reglamento, lo primero que hace es salir a la calle y comenzar a disparar, hiriendo a quien encuentre, sin discriminación aparente. Cuando finalmente se le detiene y se le interroga sobre lo que hizo, el hombre contesta que las armas son para ser disparadas y que por eso el solo hizo lo que debía hacerse. Este hipotético caso suena a cosa de locos, pero esa es justamente la mentalidad que el mundo nos quiere programar sobre la sexualidad humana.

Vivimos en un mundo híper sexualizado, donde el mensaje sobre las relaciones de pareja siempre es el mismo: lo que más importa en una relación es el sexo. Así es como muchas parejas incluso se casan, pensando que lo culminante en toda relación es el asunto sexual. Luego encuentran que no son compatibles en el resto de los aspectos, que tienen diferencias irreconciliables en muchas cosas de sus vidas, y finalmente descubren que también en lo sexual tienen enormes diferencias. Todo por haber malgastado el tiempo del noviazgo, que era el tiempo para conocerse como personas, en relaciones sexuales.

El cine, la TV, la radio, la música, la literatura, todo está plagado de una hiper sexualización, con el fin de hacer pensar que lo que importa es lo sensual, las emociones, el sexo. Ya no podemos hablar de pornografía y pensar únicamente en la que existe en los sitios web, con escenas y videos más que explícitos. También la tenemos en diferentes niveles, particularmente en la música conocida como reggaetón, con canciones cuyas letras están cargadas de un alto e indebido contenido sexual. El reggaetón programa a los jóvenes subliminalmente para que, por medio de las letras de esas canciones, se pongan a pensar que el sexo es la felicidad, que el sexo es lo único que importa en una relación, que el sexo está por encima de todo, incluso de las cosas de Dios.

También tenemos el cine, las telenovelas, los programas de radio, programas de TV, en los cuales no escapan ni siquiera los niños cuando en sus acostumbrados dibujos animados de pronto aparecen varoncitos, vestidos como niña pero que claramente se ve que son varones, pero que dicen que tienen derecho a ser princesas. Esto último ya es un tema de sexualidad torcida, fruto de la ideología de género. Pero ese es otro tema para otro día.

¿Dios nos hizo sexuados o sexuales? ¿Cuál es la diferencia? Sin dar más rodeos, somos seres sexuados, es decir que tenemos sexo, claramente definido desde el momento de la concepción. No somos seres sexuales, es decir que nosotros tenemos sexo para dominarlo, para controlarlo, y no al revés, porque no somos solamente sexo. Ya sea que se trate de un varón o de una dama, el sexo no es lo que los controla, ni la única característica que los define, sino que el sexo es apenas una pequeña parte de un inmenso cúmulo de cosas que al final nos definen como personas. Léase bien que estamos hablando de sexo, no de preferencias sexuales, que es una cosa totalmente aparte de este asunto. Y para quienes crean que pueden refutar mencionando el caso de personas que nacen hermafroditas, recuerden que esas son raras excepciones, que jamás se convertirán en la norma, y que de todas formas esas personas siempre tendrán características que los definen hacia uno de los dos sexos.

Contrario a todo lo que el mundo propone, tenemos que dejar de pensar que el sexo lo es todo. El sexo no es algo para ser trivializado, ni reducido a una mera función como comer o dormir. El sexo es un don de Dios, algo que nos ha sido dado para usarlo con responsabilidad, de manera que argumentos como “mi sexualidad es mía, mi cuerpo es mío, mi intimidad es cosa mía” son sofismas que debemos dejar atrás. El sexo no viene de nosotros, viene de Dios. Es un don, por ende es algo sobre lo que Dios nos pedirá cuentas. El sexo es uno de los dones, y Dios verá cuáles obras hicimos con el. Es importante aclarar que tener relaciones sexuales no es una de esas obras. Tampoco es tener hijos, ya que eso corresponde únicamente al sacramento del matrimonio. La obra que Dios evaluará sobre el don del sexo es cuánto lo logramos respetar.

Nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo. El sexo es parte de estos templos. Si eres varón y tienes sexo con una mujer diferente cada semana, ¿Dónde está el valor que le das al divino don del sexo? ¿Dónde está el sacro respeto hacia tu propio cuerpo, por ser templo del Espíritu Santo? ¿Dónde está Cristo en tu sexualidad? ¿O es que Cristo es Señor de tu vida, menos de tu vida sexual? Porque si ese es el caso, entonces no tienes a Cristo como el Señor de tu vida, lo tienes como un mayordomo con poderes limitados, con puertas que Él no tiene permiso de abrir. Y las mismas preguntas van para las damas, que dicen creer en Cristo, pero que se van a la cama con quien les place.

No porque alguien ponga un arma en nuestras manos, significa que entonces tenemos que empezar a disparar, porque sí. No porque somos sexuados, significa que tenemos que empezar a tener relaciones sexuales de manera indiscriminada, sin freno ni control. Tenemos que dominarnos. El sexo es para cuidarlo, para usarlo responsablemente, dentro del sagrado vínculo matrimonial, e incluso estando dentro de ese vínculo nunca debemos olvidar que no todo es lícito, solo por estar casados. Justamente dentro del matrimonio es donde más se debe cuidar el don del sexo. No por estar casados nuestros cuerpos dejan de ser templos del Espíritu Santo. Nunca olvidemos que incluso desde antes de nacer, el sexo no nos pertenece, sino que nos es dado por Dios, para cuidarlo. El llegar a la adultez no cambia eso, y casarse tampoco.

En una relación de pareja el sexo no es lo más importante. Tampoco lo es la economía, ni la apariencia física de los cónyuges. Lo más importante en toda relación de pareja, sea de noviazgo o matrimonial, es Cristo. Si Cristo no está presente en esas relaciones, entonces no le echemos la culpa al sacramento del matrimonio cuando las cosas vayan mal. Tampoco cometamos la osadía de culpar a Dios de nuestras propias decisiones equivocadas.

Hoy tenemos propagación de enfermedades de transmisión sexual, embarazos en adolescentes, adulterio, fornicación, y tantos males más, relacionados con el irrespeto al divino don del sexo. Aquí debe notarse que los métodos anticonceptivos, sean condones o pastillas, tienen aumentos en sus ventas cada año. Y de igual forma todos los problemas mencionados también tienen aumentos cada año. Ahí queda comprobado que condones y pastillas no solucionan nada. La culpa no es de la Iglesia Católica por prohibir el uso de condones y anticonceptivos. La culpa es de cada uno de nosotros cuando decidimos ignorar a la Iglesia, que nos dice que la castidad es la solución a todos esos problemas. Noviazgo casto, hasta el matrimonio. Luego matrimonio fiel hasta la muerte. Con solo obedecer esas dos directrices de la Iglesia, se acabarían tantos problemas.

Cuando dejemos de escuchar al mundo, que nos dice que el sexo es lo fundamental, que tener picantes relaciones sexuales es lo máximo y lo único que importa, que nada pasa si tan solo te pones un condón, entonces las cosas cambiarán a mejor. Claro que no cambiarán de inmediato. Es simplemente obvio que las adolescentes embarazadas tendrán que dar a luz, los adúlteros que destruyeron sus matrimonios tendrán que ver qué hacer con sus vidas. Pero si educamos a nuestros niños y jóvenes desde ya, para que vivan en castidad y en santidad, para que cuiden el divino don del sexo, ese necesario cambio se dará. El año entrante habrá menos adolescentes embarazadas, y el siguiente habrá aún menos, y así hasta que ese problema se reduzca a una mínima expresión. Lo mismo pasará con todos los otros males producto del irrespeto al divino don del sexo.

Empecemos ahora, y empecemos nosotros. No esperemos a que lo hagan los maestros, o los sacerdotes. Nos toca a nosotros, los padres de familia.

Fuente católicodefiendetufe

Visítanos en Facebook y conoce todas las noticias del mundo Católico de actualidad.

https://www.facebook.com/catholicmagazine.net/

CATHOLIC MAGAZINE depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo nuestra fe Católica, la cultura de la vida, la familia y la libertad de fe. AGRADECEMOS SU DONATIVO, DIOS LE BENDIGA

GRACIAS MIL

NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.

Nuestros artículos están hechos para la evangelización y difusión de la verdadera fe católica y pueden ser, usados, compartidos o publicados libremente en distintas páginas o foros, sin fines de lucro, siempre que se haga mención del autor del artículo, los créditos debidos y el nombre de ésta página, CATHOLIC MAGAZINE.


jueves, 17 de octubre de 2019

¿Puede María escuchar las oraciones de millones de seres humanos al mismo tiempo?


¿PUEDE MARÍA ESCUCHAR LAS ORACIONES DE MILLONES DE SERES HUMANOS AL MISMO TIEMPO?
Por Jesús Mondragón

Conversando un día con cierto pastor evangélico, me hizo esta pregunta: si la Biblia dice que el único ser omnisciente es Dios, ¿Cómo puede María conocer las oraciones de millones de personas al mismo tiempo? ¿Acaso, también María es omnisciente igual a Dios?

Acostumbrado mi amigo pastor a desconcertar y vencer con argumentos como esos a los católicos sin preparación alguna, su sonrisa burlona anticipaba la señal de lo que él creía, sería otra más de sus victorias. Sin embargo, su sonrisa comenzó a desaparecer cuando le expliqué lo siguiente:

Dios es el único omnisciente, sólo Él y nadie más que Él, conoce todo, absolutamente todo. Pero Dios al crear al hombre lo hizo a su imagen y semejanza, Gén. 1,26. Es decir, que el hombre posee cualidades y capacidades semejantes a las de Dios, aunque nunca iguales. Por ejemplo, Dios es amor y su capacidad de amar es infinita, así también el hombre es capaz de amar, pero nunca amará igual que lo hace Dios.

También el hombre a semejanza de Dios que todo lo conoce, puede adquirir conocimiento. Preguntar si María puede conocer las oraciones de millones de personas al mismo tiempo es desconocer la Escritura y poner límites corporales a seres espirituales. Expliquemos:

Un ser humano es en esencia, cuerpo y espíritu; ese espíritu al estar limitado por un cuerpo está sujeto a leyes naturales, leyes de la física que dicen por ejemplo, que un cuerpo sólo puede ocupar un lugar en el espacio. Las leyes que rigen a los seres espirituales, como ángeles, demonios, espíritus de las personas que están en el cielo son diferentes y más, mucho más amplias que las leyes materiales. Por eso el Apóstol San Pablo nos dice que al estar limitados por un cuerpo físico, material, hoy conocemos sólo en parte, pero al ser liberados del cuerpo carnal nuestro conocimiento será mayor:

“Ahora vemos en un espejo, en enigma. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré como soy conocido” 1 de Corintios 13, 12.


Jesucristo dijo que en el cielo los hombres seremos como ángeles, Mateo 22, 30.


El Apocalipsis nos muestra cómo es la vida en el cielo, con Dios. No necesitaremos alimentos ni agua, no nos cansaremos nunca, ni sentiremos dolor.

“Ya no tendrán hambre ni sed; ya no les molestará el sol ni bochorno alguno” Apocalipsis 7, 16.


“Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado” Apocalipsis 21, 4.

Todas las capacidades del hombre, en el cielo son infinitamente superiores a lo que somos hoy. , Mateo 22, 30.


¿Satanás y sus demonios pueden conocer las acciones de millones de personas al mismo tiempo?

Naturalmente que sí, pues si Satanás sólo pudiera escuchar a una persona a la vez, el daño que causaría a 7000 millones de seres humanos sería insignificante, sería de risa, igual que un médico, ¿Cuándo terminaría de atender a esos 7000 millones de personas? Eso hablando en términos humanos, pues sujetos a las leyes de la materia vivimos en una “realidad temporal” y necesitamos por tanto, del tiempo. Pero en el cielo no existe el tiempo, ¡EXISTE LA ETERNIDAD!

Apocalipsis 22,5

Noche ya no habrá; no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos.


¿Qué si María es omnisciente? La respuesta es, NO. ¿Qué si María y los Santos que están en el cielo, libres de las leyes del tiempo y la materia pueden conocer las oraciones de millones al mismo tiempo? La respuesta es un rotundo, SÍ, además así lo afirma la Biblia. Al presentar a Jesús en el templo, el viejo Simeón pronuncia una profecía sobre María, veamos:

“Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción – ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! – a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones” Lucas 2, 34-35.


Simeón profetiza sobre María que un gran dolor, una espada atravesará su alma, clara referencia a la muerte de su hijo en la cruz. Pero profundicemos. En la Biblia, la espada simboliza la Palabra de Dios:

“Tomad, también, el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios” Efesios 6,17

“Ciertamente, es viva la Palabra de Dios y eficaz, y más cortante que espada alguna de dos filos. Penetra hasta las fronteras entre el alma y el espíritu, hasta las junturas y médulas; y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón” Hebreos 4,12.


La Palabra de Dios penetra el alma como una espada y conoce los pensamientos del corazón, y eso es justamente lo que Simeón le anuncia a María, que una espada, es decir, la Palabra de Dios atravesará su alma, ¿para qué? A FIN DE QUE QUEDEN AL DESCUBIERTO LAS INTENCIONES DE MUCHOS CORAZONES.

¿ASÍ O MÁS CLARO LO QUIERES?

LA SONRISA DE MI AMIGO EL PASTOR HABÍA DESAPARECIDO POR COMPLETO…

PAX ET BONUM



Visítanos en Facebook y conoce todas las noticias del mundo Católico de actualidad.

https://www.facebook.com/catholicmagazine.net/

CATHOLIC MAGAZINE depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo nuestra fe Católica, la cultura de la vida, la familia y la libertad de fe. AGRADECEMOS SU DONATIVO, DIOS LE BENDIGA

GRACIAS MIL

NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.

Nuestros artículos están hechos para la evangelización y difusión de la verdadera fe católica y pueden ser, usados, compartidos o publicados libremente en distintas páginas o foros, sin fines de lucro, siempre que se haga mención del autor del artículo, los créditos debidos y el nombre de ésta página, CATHOLIC MAGAZINE.



miércoles, 16 de octubre de 2019

¿Es pecado adornar y llevar flores a la tumba de nuestros seres queridos?


¿ES PECADO ADORNAR Y LLEVAR FLORES A LA TUMBA DE NUESTROS SERES QUERIDOS?
Por Dimas Velázquez

OBJECIÓN PROTESTANTE.

La biblia condena el culto a los muertos, así que no debemos orar por ellos, ni adornar la tumba o llevar flores a nuestros difuntos. Las personas que han muerto están totalmente inconscientes, tanto el cuerpo como el espíritu.

…"que no se halle a nadie que se dedique a supersticiones o consulte los espíritus; que no se halle ningún adivino o quien pregunte a los muertos." (Deuteronomio 18, 11)


RESPUESTA CATÓLICA.

Los católicos no le rendimos culto a los muertos, ni los invocamos como sí lo hacen los brujos. Lo único que hacemos en honrar la memoria de nuestros familiares o amigos difuntos, recordamos el cariño que un día les tuvimos. Aparte a mantener limpia las tumbas, llevar flores y adornos, no debemos olvidar rezar por las almas de los difuntos que ya nadie recuerda.

ES EL CUERPO QUE UN DÍA ABRAZAMOS.

El cuerpo al que un día le dimos abrazos y besos hoy está en una tumba, no podemos abrazarlo ni darle besos, pero si podemos mantener en buen estado el lugar donde ahora descansa. Si se trata de nuestros padre o abuelos, con mayor razón debemos mantener en buen estado sus tumbas, porque ahí descansa el cuerpo que nos engendró, el cuerpo de donde nosotros tomamos nuestra naturaleza humana.


Los objetos que pertenecieron a nuestros seres queridos, les damos un trato especial, algunos conservan el sombrero de su finado padre y lo guardan en un lugar especial. Si tratamos con cariño los objetos de nuestros difuntos, ¿por qué no hacer lo mismo con sus restos mortales?


Moisés honró a José en sus restos mortales.



"Moisés llevó consigo también los huesos de José, conforme éste había hecho prometer con juramento a los hijos de Israel; pues les dijo: «Con toda seguridad Dios los visitará; entonces se llevarán con ustedes mis huesos.»" (Éxodo 13, 19)

Moisés le había prometido a José llevar consigo sus huesos (Gn. 50, 25) y, Moisés cumple su promesa llevando los huesos de José, ¿podríamos acusar a Moisés de rendirle culto a los muertos? Claro que no, porque se trata únicamente de una muestra de cariño.

Pero no hay que esperar a que nuestros seres queridos estén muertos para llevarles flores, tenemos que manifestar nuestro cariño ahora que están vivos. No solamente hay que arreglar y mantener en buen estado sus tumbas para que descansen sus restos mortales, también hay que procurar que en vida tengan un lugar digno para vivir. Todo se hace en vida, para que después de la muerte podamos seguir manifestando nuestro cariño.

Así que, debemos tener bien claro: ninguna parte de la sagrada escritura prohíbe visitar la tumba de nuestros seres queridos, al contrario, encontramos el caso dónde Jesús visitó la tumba de su amigo Lázaro (Cfr. Jn. 11, 28-44). María Magdalena también visitó el sepulcro del Señor (Cfr. Mt. 28, 1). Así que no hay una prohibición en la biblia que prohíba que los cristianos vayan a visitar la tumba de un ser querido.

CREEMOS EN LA RESURRECCIÓN DE LA CARNE.

Los católicos creemos en la resurrección de la carne, el cuerpo de nuestros familiares que ahora están en las tumbas, algún día resucitarán. Como muestra de nuestra esperanza en la resurrección de la carne, mantenemos en buen estado las tumbas de nuestros difuntos, porque somos conscientes de que todos ellos resucitarán (Cfr. Dn. 12, 2).

Lo mismo pasa con la resurrección de los muertos. Lo que se entierra es corruptible; lo que resucita es incorruptible. Lo que se entierra es despreciable; lo que resucita es glorioso. Lo que se entierra es débil; lo que resucita es fuerte. Lo que se entierra es un cuerpo material; lo que resucita es un cuerpo espiritual. Si hay cuerpo material, también hay cuerpo espiritual. (1 Corintios 15, 42-44)

Así que, adornamos y llevamos flores a las tumbas porque ahí descansa un cuerpo corruptible, que en la resurrección de los muertos resucitará incorruptible. Nuestros adornos y flores no es un culto a los muertos, es una muestra de cariño y de nuestra esperanza en la resurrección.

LOS JUDÍOS ADORNABAN LOS MONUMENTOS DE LOS PROFETAS DIFUNTOS. 

Los judíos honraban a los profetas construyendo sepulcros o monumentos en su honor, los cuales también adornaban. Jesús conocía esta costumbre y la mencionó, veamos lo siguiente:

¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes construyen sepulcros para los profetas y adornan los monumentos de los hombres santos. (Mateo 23, 29)

Jesús no condena que se hagan monumentos o tumbas en memoria de los profetas, tampoco condena que se adornen los sepulcros o los monumentos; lo que él condenó es la forma que los fariseos trataron a los profetas.

También hacían monumentos y adornaban las tumbas de sus seres queridos.

"Simón construyó sobre el sepulcro de sus padres y de sus hermanos un monumento alto y visible desde muy lejos, adornado de mármoles en la fachada y en la parte posterior. Colocó siete pirámides una frente a la otra, por el padre, la madre y los cuatro hermanos, las rodeó de grandes columnas y sobre las columnas hizo esculpir armas para que siempre se acordaran de ellos, y al lado de estas armas, naves esculpidas para que las vieran todos los marineros." (1 Macabeos 13, 27-29)

Así que, adornar o llevar flores a las tumbas de nuestros familiares no es pecado, porque se trata de una expresión de cariño.

¿POR QUÉ SE HONRA A LOS MUERTOS EL 1 Y 2 DE NOVIEMBRE?

Muchos piensan que la Iglesia celebra a los muertos el 1 y 2 de noviembre, pero no es así. La Iglesia católica no habla del día de los muertos, la Iglesia habla de todos los santos y los fieles difuntos.

El 1 de noviembre es la festividad de todos los santos, es decir, todos los que la Iglesia a declarado oficialmente como santos después de un largo periodo de investigaciones. Ese día se celebra a todos los santos.

El 2 de noviembre se conmemora a todos los fieles difuntos, es decir, a todos los que han muerto en gracia de Dios, pero que la Iglesia no los ha incluido en la lista de los santos.

Así que, no se trata de un día de los muertos en general, sino solamente de aquellos que han muerto en gracia de Dios. Pero mucho aprovechan ese día para recordar a sus difuntos y no hay ningún problema en eso.

¿ES CIERTO QUE LOS MUERTOS VISITAN A SUS FAMILIARES EL 1 Y 2 DE NOVIEMBRE?

No es cierto, se trata únicamente de una creencia popular ancestral. Los nuestros ancestros creían que sus familiares difuntos los visitaban, por eso dejaban platos de comida, calabaza, elotes, vasos de atoles, botellas de agua y hasta aguardiente para que los muertos de alimentaran. En muchos pueblos aún tienen la costumbre de preparar comida para los difuntos.

Como católicos tenemos que enseñarles a las personas la realidad sobre los difuntos, no es correcto que hasta el día de hoy se siga pensando que los muertos vienen a comer. Personalmente pienso que, en vez de preparar comida para los muertos, mejor preparemos comida para los que aún están vivos y padecen hambre.

Creo que la mejor forma de honrar a nuestros familiares difuntos es hacer el bien en su nombre.

¿POR QUÉ COLOCAN UNA CRUZ SOBRE LAS TUMBAS?

La cruz es la señal de Cristo: "Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre" (Mateo 24, 30). Por lo tanto, la cruz es el símbolo de los cristianos.

Una tumba cristiana se conoce por la cruz que se coloca sobre ella, porque la cruz es la marca y el signo del cristiano. Cuando entras en una casa y observas en ella un crucifijo, entiendes que los que ahí viven son cristianos. Si usted ve a un hombre hacer la señal de la cruz, usted dice dentro de sí mismo: “este hombre cree en Cristo”. Lo mismo sucede cuando vemos una tumba con una cruz sobre ella, sabemos que ahí esta sepultado un cristiano.

Además, la cruz es símbolo de nuestra esperanza en la resurrección. Porque, así como la historia de Cristo no terminó en la cruz, así también nuestra historia no termina en la muerte, pues creemos firmemente en la resurrección de los muertos. La cruz sobre una tumba nos muestra que ahí hay un cristiano que espera el día de la resurrección de los muertos.

Visítanos en Facebook y conoce todas las noticias del mundo Católico de actualidad.

https://www.facebook.com/catholicmagazine.net/

CATHOLIC MAGAZINE depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo nuestra fe Católica, la cultura de la vida, la familia y la libertad de fe. AGRADECEMOS SU DONATIVO, DIOS LE BENDIGA

NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.

Nuestros artículos están hechos para la evangelización y difusión de la verdadera fe católica y pueden ser usados, compartidos o publicados libremente en distintas páginas o foros, sin fines de lucro, siempre que se haga mención del autor del artículo, los créditos debidos y el nombre de ésta página, CATHOLIC MAGAZINE.



BÚSQUEDA POR TEMA

DONACIONES

Notas recomendadas