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martes, 3 de marzo de 2020

¿Realmente Jesús tuvo hermanos carnales?


¿REALMENTE JESÚS TUVO HERMANOS CARNALES?
Por Convertidos Católicos

Quizás uno de los temas más controversiales de la teología católica y que más nos discuten los no católicos es el tema de la “Virginidad perpetua de María”. Tanto cristianos protestantes como sectas, afirman que María no fue virgen después del parto por diversos motivos, pero el más común y más frecuentemente citado es el de los “hermanos de Jesús”. Si Jesús tuvo hermanos, significa entonces que María no fue siempre virgen, y por tanto, la Iglesia católica se equivocó cuando definió este dogma.

¿Qué significa la palabra "hermanos" en las lenguas semitas del tiempo de Jesús?


Según las críticas anticatólicas, afirman que la Escritura nos habla claramente de que Cristo tuvo hermanos en base a estas escrituras: Marcos 3,31-34; Lucas 8,19-20; Juan 2,12 ; 7,1,5; 7,10, Hechos 1,14, Mateo 12,46-50.
El problema aquí está en el uso que hace la Biblia de la palabra “hermanos”. Para poder entenderlo en su contexto y correctamente, debemos tener claro que la traducción griega de la Biblia tiene influencias del hebreo, además gran parte del AT estaba en hebreo. En hebreo la palabra hermano es “Ah” pero esta lengua semítica no es tan prolífera en vocabulario como las lenguas actuales, y esa misma palabra también se usaba para referirse a “primos, tíos, parientes, sobrinos, cuñados, de la misma tribu, compatriotas, hermanos espirituales, hermanos carnales, hijos del mismo padre”, etc. Posteriormente cuando se escribió el evangelio en griego se respetó esta influencia semítica, y la palabra “adelphos” adquiere el mismo sentido que en el hebreo tenía “ah”, un sentido mucho más amplio que el que tiene en las lenguas actuales. Un caso claro lo tenemos en San Pablo donde en 2Cor 2,13 y Filipenses 2,25 llama hermanos a Tito y Epafrodito. Sin embargo, no eran hermanos carnales de Pablo, o en el versículo Mateo 5,23 cuando Cristo invita a no presentarnos frente al altar si tenemos algo contra nuestro hermano. En este caso, "hermano" designa al prójimo en general. Ejemplos como las escrituras de Romanos 9:3 o Hechos 3:17 nos confirman que las personas de la misma tierra pueden ser llamados “hermanos” y no necesariamente tienen que ser hermanos carnales.

En resumen, podemos indicar que “adelphos” en el NT se usa para referirse a:

Los hijos varones de los mismos padres.

Los descendientes masculinos de los mismos padres: Hechos 7,23-26; hebreos 7,5

Las personas de la misma nacionalidad: Hechos 3,17.22; Romanos 9, 3

Cualquier hombre, un vecino: Lucas 10,29; Mateo 5,22; 7,3

Personas unidas por un interés común: Mateo 5,47

Personas unidas por una vocación común: Apocalipsis 22, 9

Toda la humanidad: Mateo 25,40; hebreos 2,17

Los discípulos, y así, por implicación, todos los creyentes: Mateo 28,10; Juan 20,17

Por tanto, esa sola palabra puede tener hasta ocho acepciones diferentes en las Escrituras. Estos pasajes deberían ser suficientes para probar que el uso de hermanos en la Biblia no siempre significa hermanos carnales. Veamos ahora algún otro ejemplo más específico de esto:

Entre miembros de la misma familia también se llaman hermanos:
 
“El hermano y la madre de Rebeca dijeron: «Que se quede la chica con nosotros unos días, por ejemplo, diez. Luego se irá.» a él les dijo: «No me demoréis. Puesto que Yahveh ha dado éxito a mi viaje, dejadme salir para que vaya donde mi señor.» ellos dijeron: «Llamemos a la joven y preguntémosle su opinión.» Llamaron, pues, a Rebeca, y le dijeron: «¿Qué? ¿te vas con este hombre?» «Me voy», contestó ella. Entonces despidieron a su hermana Rebeca con su nodriza, y al siervo de Abraham y a sus hombres. Y bendijeron a Rebeca, y le decían: «¡Oh hermana nuestra, que llegues a convertirte en millares de miríadas, y conquiste tu descendencia la puerta de sus enemigos!»” (Gen 24,55-60)
Aquí vemos como hermanos se usa en ejemplos de parentesco para indicar otros familiares y no específicamente hermanos carnales (la madre de Rebeca también le ha llamado hermana) como expliqué en el punto primero, por tanto, vemos la explicación dada anteriormente que es totalmente bíblica.

Los hijos de Merari: Mahli y Musi. Los hijos de Mahli: Eleazar y Cis. Y murió Eleazar sin hijos, mas tuvo hijas; y los hijos de Cis, sus hermanos, las tomaron por mujeres. (1 Cro 23,21-22)

Este caso es curioso, resulta que hay dos hermanos Eleazar y Cis, muere Eleazar sin descendiente varón, pues solo tiene hijas, pues bien, los hijos de Cis, su hermano carnal, toman a las Hijas de Eleazar por mujeres. Resulta que los hijos de Cis son primos de las hijas de Eleazar, mas, sin embargo, la escritura dice “hermanos”. Aquí en el griego original usan la palabra ἀδελφοὶ (adelphoi) que se traduce como hermanos, aunque la Reina Valera de 1960 pone parientes, pero la Reina Valera de 1909 pone hermanos. Vemos entonces como la palabra griega adephos, puede traducirse como parientes o hermanos, y en este caso se refiere a primos.

Miembros de un mismo pueblo se llaman hermanos:
“En aquellos días, cuando Moisés ya fue mayor, fue a visitar a sus hermanos, y comprobó sus penosos trabajos; vio también cómo un egipcio golpeaba a un hebreo, a uno de sus hermanos.” (Éx 2,11)

Los que creen lo mismo también se llaman hermanos, en el sentido espiritual de la expresión:

Pero no quiero, hermanos, que ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a vosotros para tener también entre vosotros algún fruto, como lo he tenido entre los demás gentiles, pero hasta ahora he sido estorbado. (Rom 1,13)

Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección. (1 Tes 1,4)
Aquí vemos claramente como Pablo llama hermanos a los miembros de las comunidades de Tesalónica y de Roma, más estos no eran hermanos carnales de Pablo, sino que eran hermanos espirituales por tener la misma fe que San Pablo predicaba.

A los seguidores de Jesús, se les llama hermanos, en este caso hasta 120 personas:

En aquellos días Pedro se levantó en medio de los hermanos (y los reunidos eran como ciento veinte en número), y dijo: (Hch 1,15)

Nadie dirá que todos son hijos de la misma mujer, este es un claro ejemplo de hermanos espirituales. Luego hemos visto como en la Biblia se usa la palabra hermano para referirse a diferentes contextos, ahora pasaremos a buscar a los hermanos perdidos de Cristo, los que falsamente los protestantes le atribuyen.

¿Pero la propia Biblia nos dice los nombres de los hermanos de Jesús en Marcos 6,3 y Mateo 13,55?

Vayamos ahora al segundo punto de esta objeción, que es el de identificar a los hermanos de Jesús. Suelen usar los no católicos estas dos citas bíblicas:

¿No es así el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él. (Marcos 6,3)

¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? (Mateo 13,55)

Con relación a los supuestos hermanos de Jesús, a lo largo de la historia se han dado tres teorías, dos de ellas ortodoxas y una herética. La herética es la desarrollada por Helvidio y que consistía en afirmar que los hermanos de Jesús eran hijos de María la Virgen. Las otras dos teorías, se conocen como Teoría de Epifanio u Oriental y la Teoría de Jerónimo u Occidental.

Vamos a estudiar estas dos últimas teorías, ambas admitidas por la Iglesia Católica.

Teoría de Epifanio:
Es la teoría que generalmente siguen los católicos ortodoxos fieles a Roma, coptos, etc. Y esta consiste en creer que los hermanos de Jesús que se mencionan en Mateo 13,55 y Marcos 6,3 son hijos de José de un matrimonio anterior. Esta idea la toman de tres evangelios apócrifos: “El Evangelio de Santiago, el Evangelio de Pedro y el Evangelio de la infancia de Tomas”. Los principales representantes de esta idea son: Clemente de Alejandría, Orígenes, San Epifanio, San Hilario de Poitiers. Veamos el testimonio de ellos:

CLEMENTE ALEJANDRINO:
"Judas que era un hermano de los hijos de José, y muy temeroso de Dios, aún sabiendo su parentesco con el Señor, no dijo, sin embargo, que era su hermano ¿Qué dijo en cambio? "Judas, siervo de Jesucristo, es decir del Señor, hermano de Santiago". Esto es ciertamente exacto; era su hermano por parte de José" (FRAG, IN JUD. EP.: GCS 10,21)

ORÍGENES:

“Los hermanos del Señor son hijos de José, y no nacieron de María, no existe ninguna Escritura que lo pruebe”(COMENTARIO SOBRE LUCAS 7)

Esta teoría, tiene un inconveniente bíblico y es que no explica que sucedió con los hermanos de Jesús en los diferentes momentos de la vida de José como en el censo (Lucas 2,2-5), en la huida a Egipto (Mateo 2) o en el peregrinaje a Jerusalén cuando Jesús tenía 12 años (Lucas 2,41-50).

Teoría de San Jerónimo:

Se trataría de la teoría occidental, la que generalmente un católico cree, y es considerar a los hermanos de Jesús mencionados en Mateo 13,55 y Marcos 6,3 como hijos de Cleofás con la otra María. Por lo tanto, Cleofás y María serían los padres de Santiago, Josés, Judas, Simón. Esta teoría, defendida por San Agustín y San Jerónimo, así como también por Papias de Hierapolis, es la que más fuerza tiene y la que está acorde con las Escrituras al 100%. Vamos a explicar esta teoría, comencemos por los textos que mencionan a sus hermanos:

¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, Josés, Simón y Judas? (Mt 13,55)

¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de Josés, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él. (Mc 6,3)

Ahora vayamos a los pasajes respectivos de la Crucifixión:
También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de Josés, y Salomé, quienes, cuando él estaba en Galilea, le seguían y le servían; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén. (Mc 15, 40-41)

Y María Magdalena y María madre de Josés miraban dónde lo ponían. (Mc 15,47)

Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle. (Mc 16,1)

Estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de Josés, y la madre de los hijos de Zebedeo. (Mt 27, 55-56)

Pasado el día de reposo,[a] al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro. (Mt 28,1)

Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofás, y María Magdalena. (Jn 19,25)

Entonces, Marcos y Mateo identifican a las mujeres al pide a Cruz de este modo:

María Magdalena

María, madre de Santiago y José,

Salomé.

María la madre de los hijos del Zebedeo

La Mujer de Cleofás.

La Virgen.


Fácilmente se puede reducir el número si identificamos Salomé con la madre de los hijos del Zebedeo. También fácilmente podemos identificar a la otra María como la madre de Santiago y Josés, esposa de Cleofás. Marcos 15,40 y Marcos 6,3 usan Ἰωσῆτος que es Joses, y son las “dos únicas veces se usa esta expresión en el evangelio” y, por lo tanto, ambos pasajes deben estar conectados pues se deben referir al mismo núcleo familiar. Por otro lado, la manera de nombrar a los dos hermanos es igual. Esto quiere decir, mismo orden: primero Santiago y luego Joses, por lo tanto, no cambian el orden. Posteriormente se intercambia el nombre pues primero dice madre de José y luego de Santiago, pero es por no repetirse. Además, el evangelista da por supuesto que estos dos hermanos ya eran conocidos y aprovecha ese detalle para introducir un nuevo personaje, María su madre. Es por eso, imposible de negar que ella sea la madre de los dos hermanos.

Por extensión, tanto en Marcos y Mateo 13,55 Judas y Simón que va enlistado luego de Santiago y Josés también serían hijos de esta María. ¿Por qué sabemos era la esposa de Cleofás? Sencillo, porque San Juan no menciona a María madre de Santiago y José y todos los demás evangelios, incluido Lucas lo hacen (Lucas 24,10). Como no puede existir contradicción entre los 4 evangelios, esa mujer de Cleofás debe ser la madre de Santiago y José. Por tanto, María y Cleofás tenían 4 hijos: Judas, Joses, Santiago y Simón.

Con esto se confirmaría que ninguno de los 4 hermanos de Jesús eran hijos de María, sino de Cleofás y otra María y la tradición enseña Cleofas era hermano de San Jose, lo que convertiría a sus hijos en parientes del Señor (primos). El primero en afirmar esta teoría fue Papias de Hierapolis quien en uno de sus fragmentos, el X, escribiría:

1.) María, la madre del Señor; (2.) María, la esposa de Cleofás o Alfeo, que fue la madre de Santiago, el obispo y apóstol, y de Simón y Tadeo, y de un solo José; (3.) Mary Salome, esposa de Zebedeo, madre de Juan el evangelista y Santiago; (4.) María Magdalena. Estos cuatro se encuentran en el evangelio . Santiago, Judas y José eran hijos de una tía (2) del Señor. Santiago también y Juan eran hijos de otra tía (3) del Señor. María (2), madre de Santiago el Menor y José, esposa de Alfeo, era la hermana de María, la madre del Señor, a quien Juan nombra a Cleofás, ya sea de su padre o de la del clan, o por alguna otra razón. María Salome (3) se llama Salome ya sea de su esposo o de su aldea. Algunos afirman que ella es la misma que María de Cleofás, porque tenía dos esposos.

Este tema lo desarrollo más ampliamente y con más argumentos apologéticos en mi libro: "Fundamentos Bíblicos del Catolicismo - Tomo I" al que pueden acceder dando clic aquí.

 Por Jesús Urones

Cortesía de nuestra página hermana, Blog Convertidos Católicos-Religion en Libertad

Fuente católicodefiendetufe

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miércoles, 19 de febrero de 2020

¿Tuvo María Santísima, dolores de parto?


¿TUVO MARÍA SANTÍSIMA, DOLORES DE PARTO?
Padre Jordi Rivero

Si María Santísima tuvo dolores de parto es una cuestión discutida por los teólogos. No hay dogma al respecto. Sin embargo varios Padres y Doctores de la Iglesia sostienen que María no sufrió dolores de parto.

ARGUMENTOS A FAVOR DEL PARTO SIN DOLOR DE LA VIRGEN MARÍA:
1- Padres y Doctores de la Iglesia enseñaron que la Virgen María no sufrió dolores de parto:

San Ambrosio: Ps. XLVII, II, P.L., XIV, 1150
San Agustín: Sermón De Nativitate. Hablando a la Virgen Madre: "Ni en la concepción se alejó de ti el pudor, ni en tu alumbramiento se hizo presente el dolor". Según San Agustín, Cristo pasó como la luz por el cristal al nacer de María Santísima.
San Gregorio de Nyssa: orat. I, de resurrect., P.G., XLVI, 604
San Juan Damaceno: de fide orth., IV, 14, P.G., XLIV, 1160; Fortun., VIII, 7, P.L., LXXXVIII, 282
El autor de Christus patiens: 63, 64, 70, P.L., XXXVIII, 142
Santo Tomás de Aquino: Summa theol., III, q. 35, a. 6.

2- El parto con dolor es castigo impuesto a Eva y a sus hijas por el pecado ("Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los hijos." Génesis 3,16). Pero la Virgen María fue preservada de pecado original y jamás pecó (La Inmaculada Concepción de María Santísima), por lo tanto no tendría dolores de parto ya que estos son consecuencia del pecado.

3- María "dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre" -Lucas 2,7. Estos actos normalmente ocurren inmediatamente después del nacimiento y es difícil que María pudiese hacerlo si hubiese sufrido los dolores y la debilidad normales de un parto.

4- La Virginidad perpetua de María Santísima (María fue virgen antes, durante y después del parto). Si bien el dogma no define que María Santísima diese a luz sin dolor, se puede deducir que al ser un parto virginal, dejó su cuerpo intacto y no hubieron dolores de parto.

Santo Tomás de Aquino enseña que María dio a luz sin dolor (Summa Theologica, III parte, cuestión 35, artículo 6).

¿NACIÓ CRISTO SIN DOLOR POR PARTE DE LA MADRE?

Objeciones por las que parece que Cristo no nació sin dolor por parte de su madre.

Objeción 1. Así como la muerte de los hombres fue una consecuencia del pecado de los primeros padres, según Gen 2,17: "El día que comiereis, ciertamente moriréis", así también lo es el dolor del parto, según Gen 3,16: "Con dolor parirás los hijos". Ahora bien, Cristo quiso sufrir la muerte. Luego parece que, por el mismo motivo, su alumbramiento debió producirse con dolor.

Objeción 2. El fin concuerda con el principio. Pero el fin de la vida de Cristo se produjo con dolor, según Is 53,4: "Verdaderamente... cargó con nuestros dolores". Luego parece que también en su nacimiento debió existir el dolor del parto.

Objeción 3. En el libro De Ortu Salvatoris se cuenta que al nacimiento de Cristo asistieron las parteras, que parecen necesarias para la parturienta a causa del dolor. Luego parece que la Santísima Virgen dio a luz con dolor.

Contra esto: está lo que dice Agustín (Sermón De Nativitate), hablando a la Virgen Madre: "Ni en la concepción se alejó de ti el pudor, ni en tu alumbramiento se hizo presente el dolor.

Respondo: El dolor de la parturienta se produce por la apertura de las vías por las que sale la criatura. Pero ya se dijo antes (q.28 a.2) que Cristo salió del seno materno cerrado, y de este modo no se dio allí ninguna apertura de las vías. Por tal motivo no existió dolor alguno en aquel parto, como tampoco hubo corrupción de ninguna clase; se dio, en cambio, la máxima alegría porque había nacido en el mundo el Hombre-Dios, según palabras de Is 35,1-2: "Florecerá sin duda como un lirio, y exultará golosa y llena de alabanzas".

Respuesta a la objeción 1:
El dolor del parto en la mujer es consecuencia de la unión carnal con el varón. De donde (Gen 3,16) después de haber dicho "parirás con dolor", se añade "y estarás bajo el dominio del varón". Pero, como dice Agustín (Sermón De Assumptione Beatae Virginis'', de tal sentencia debemos excluir a la Virgen Madre de Dios, la cual, "por haber concebido a Cristo sin la coluvie del pecado y sin el menoscabo de la unión con el varón, engendró sin dolor, sin violación de su integridad y permaneciendo intacto el pudor de su virginidad". Cristo en verdad asumió la muerte pero por su propio deseo espontáneo, para satisfacer por nosotros, no como por necesidad emanada de aquella sentencia, porque El no era deudor de la muerte.

Respuesta a la objeción 2:
Como Cristo muriendo destruyó nuestra muerte (cf. 2 Tim 1,10), así con su sufrimiento nos libró a nosotros de los dolores; y por este motivo quiso morir con dolor. Pero el dolor de la madre en su alumbramiento no pertenecía a Cristo, que venía a satisfacer por nuestros pecados. Y por eso no fue necesario que su madre le diera a luz con dolor.
¿
Respuesta a la objeción 3:
En Lc 2,7 se narra que la propia Santísima Virgen envolvió en pañales y colocó en el pesebre al Niño que acababa de dar a luz. Y con esto queda demostrado que la narración de ese libro (De Ortu Salvatoris), que es apócrifo, es falsa. De donde dice Jerónimo en su Contra (Adv. Helvid iv): "No hubo allí partera alguna, ni se hizo presente diligencia alguna de mujercillas. (María) fue la madre y fue la partera. 'Envolvió al Niño en pañales', dice, 'y lo colocó en el pesebre'". Estas palabras ponen de manifiesto los disparates de los apócrifos.

ARGUMENTOS A FAVOR DE QUE MARÍA SUFRIÓ DOLORES DE PARTO:

1- Los dolores de parto no contradicen el dogma de la Inmaculada Concepción.
Es cierto que María es Inmaculada y que según Gn 3,16 los dolores de parto son castigo por el pecado. Sin embargo María Inmaculada se asoció plenamente a la Pascua por la que su Hijo (también inmaculado) vence sobre el pecado precisamente abrazando el sufrimiento por amor. Ella abraza la cruz y plenamente colabora con su Hijo, uniendo su sufrimiento al de El, no solo al final sino durante toda su vida.

2- Los dolores de parto no contradicen la Virginidad perpetua de María. Igual que no dudamos que Cristo fue siempre virgen aunque sabemos que su carne fue cortada al ser circuncidado como judío, tampoco dudamos que María Santísima fue siempre Virgen, incluso durante el parto, aunque su hijo traspasare su carne al nacer.

3- El sufrimiento asociado al misterio de la salvación de Jesucristo es un ideal de la perfección cristiana. Que María haya sufrido por y con Jesús precisamente mas que nadie y desde el principio de la vida de Jesús no disminuye en nada su excelsa dignidad, ni su absoluta pureza ni su impecable integridad, sino al contrario, la coloca como el modelo de todos los que quieren asociarse a la pascua de Cristo de manera radical. Así como María acompañó a Jesús en el sufrimiento de su muerte en la cruz, así también para ella los dolores en el nacimiento de Jesús serían una expresión maternal de su asociación a los sufrimientos salvíficos de Jesús desde su nacimiento.

4- Es cierto que, según la opinión de algunos Padres, María Santísima dio parto sin dolor, pero sus argumentos están influenciados por un concepto negativo sobre el cuerpo y la sexualidad humana propios de la cultura de su tiempo (Ej: Pensaban que los dolores de parto son fruto de las relaciones sexuales).

EL TEÓLOGO ANTONIO LÓPEZ EXPLICA:

Mi opinión no niega en el fondo ni lo que Santo Tomas ni lo que San Agustín dicen. Pues lo que sostengo es que el dolor mariano en el parto es trascendido místicamente como verdadero gozo. Aquí mi opinión teológica presupone el pensamiento analógico enseñado por Santo Tomas. Un ejemplo analógico sería el de la misma muerte en cruz de Jesús. Por una parte, la crucifixión de Jesús fue la injusticia mas grande y el pecado por antonomasia. Pero en su sentido mas profundo la muerte en cruz de Jesús es el amor por antonomasia y precisamente la victoria radical sobre el pecado.

En el fondo este es un misterio de amor. Cuando entre los seres humanos hay amor de verdad, todo sufrimiento se suaviza y hasta se convierte en expresión natural que supera y en gran parte borra la aflicción. Si esto es así de manera natural entre los seres humanos, ¿que sería de las realidades del amor místico e inmaculado de María nada menos que a su hijo, el Señor de la gloria? Piensa en los flechazos del ángel que traspasaron a Santa Teresa. Ella dice que eran dolorosos pero le daban un gran gozo que superaba el dolor. Entonces, el parto doloroso de María Santísima en el nacimiento de Jesús, que no era un mero ángel sino el mismo Dios, tenía que ser experimentado por María con un profundo sentido de amor gozoso. De ahí que sus dolores de parto tenían que ser para ella mas expresión feliz de su identificación con su hijo Jesús que dolores meramente naturales. De ahí que Maria, en mi opinión, tuvo dolores de parto que en ella eran experimentados, con profundo amor e identificación maternal hacia su hijo Jesus, como profundo gozo.

Lo que es imagen de la humanidad de Jesucristo esta siempre referido a la realidad de su Pascua. Siendo Inmaculada, María Santísima abrazó gozosa y sin reservas la cruz de Cristo. Pues todos los que sigamos a Jesús debemos llenarnos de la gracia de su pascua con la cual nos asemejamos a el participando de su sufrimiento y su victoria sobre el sufrimiento. De ahí que toda participación en la pascua de Cristo no es a pesar de la cruz, sino siempre a través de la cruz, trascendiéndola en la resurrección de Jesucristo.

Los dolores de parto de María fueron trascendidos místicamente por su participación especialísima e irrepetible en la pascua de Jesús. Como decía Juan Pablo II, todas las realidades de Jesús y sus seguidores están en última instancia referidas a su resurrección. Resurrección significa triunfo sobre la muerte de manera definitiva, pero no sin muerte, lo cual no sería ni resurrección, ni imitación y participación en la muerte y resurrección de Jesucristo. María fue en definitiva la que aceptó plenamente la muerte y resurrección de Jesucristo en todas las realidades de su vida.

CONCLUSIÓN

Según algunos Padres de la Iglesia, la Virgen no sufrió dolores de parto, pero la Iglesia no se ha definido. Los estudios teológicos fieles al magisterio pueden ayudarnos a reflexionar sobre el significado de la pureza, la virginidad y el sufrimiento de María. No confundamos las opiniones teológicas con la doctrina.
La Virgen que guardaba la Palabra en su corazón nos ayude a comprender las maravillas que Dios hizo en ella. Guardemos la unidad en la verdad y la caridad.

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martes, 15 de octubre de 2019

¿Sabías que este santo tuvo batallas contra Satanás?


¿SABÍAS QUE ESTE SANTO TUVO BATALLAS CONTRA SATANÁS?

San Juan Vianney, llamado también el Santo Cura de Ars, fue famoso por la devoción a su vocación, y por ser un gran confesor y consejero.

Sin embargo, lo que poco se conoce de este santo francés es que durante su vida soportó ataques físicos provenientes del demonio.

En una ocasión, su hermana se encontraba hospedada en su comunidad. Por la noche, la despertó un extraño sonido.

Eran golpes contra la pared y contra una mesa. Temerosa, fue a ver a su hermano que se encontraba despierto en su habitación.

“Oh, hija mía” – le dijo su hermano – “no deberías haberte asustado: es el Grappin (‘horquilla’, que era su apodo para Satanás). Él no puede hacerte daño. En cuanto a mí, me atormenta de diversas maneras. A veces me agarra por los pies y me arrastra por la habitación. Es porque convierto las almas al buen Dios”.

En otro caso, Vianney se encontraba confesando en su parroquia, cuando alguien le informó que su habitación se estaba incendiando. El santo:

“El Grappin está muy enojado. No pudo atrapar al pájaro, así que ha quemado la jaula. Es una buena señal. Tendremos muchos pecadores este día”, dijo el patrono de los sacerdotes refiriéndose a que habría muchas confesiones.

El testimonio de este santo nos invita a no tenerle miedo al demonio, sino a mantenerlo alejado y a confiar plenamente en la protección de Dios.

Pidamos su intercesión para que podamos tener un alma apegada a Dios y que no nos venza el miedo al demonio.


Fuente churchpop


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