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viernes, 17 de abril de 2020

¿Qué es la superstición?


¿QUÉ ES LA SUPERSTICIÓN?
Por Padre José Luis Zarazúa Campa, fmap

SOMBRA DE LA AUTÉNTICA POSTURA RELIGIOSA

En el compendio del catecismo de la iglesia católica se nos dice que la superstición es una «desviación del culto debido al Dios verdadero» y señala que se puede expresar también «bajo las formas de adivinación magia brujería y espiritismo» (numeral 444).

Por eso no extraña el padre Manuel guerra afirme que la superstición «es como la sombra de la auténtica postura religiosa» (Gran enciclopedia Rialp) y Santo Tomás de Aquino señal de que se presenta cuando «se ofrece el culto divino a quien no se debe, o a quién se debe, pero de un modo impropio» (S. Th. 2-2 q92 a1).

El Catecismo de la Iglesia Católica, por su parte, nos ayuda a entender que la superstición es la desviación del sentimiento religioso que se encuentra en el corazón de todo hombre y que se orienta a otras cosas que no son Dios. Además, el Catecismo señala que la superstición puede afectar también al culto quedamos al verdadero Dios, como cuando se atribuye una importancia, de algún modo mágica, a ciertas prácticas religiosas, que son legítimas y oportunas cuando se hacen adecuadamente.

De hecho, puede considerarse superstición cuando se atribuye la eficacia de ciertas prácticas a la materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, sin tener en cuenta las disposiciones interiores que exigen. (Mateo 23 16 - 22; Catecismo de la Iglesia Católica, numeral 2111).

CREENCIA IRRACIONAL

En el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, encontramos que la superstición es «una creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón».

Por su parte, el Pequeño Diccionario Larousse, afirma que la superstición es la «tendencia derivada del temor o de la ignorancia, a atribuir carácter sobrenatural, sagrado u oculto, a determinados acontecimientos».

El Gran Diccionario Educativo Estudiantil Ilustrado, también de Larousse, señala que la superstición es la creencia en lo sobrenatural que no está basada en la razón o en la religión.

Como es fácil notar, la superstición implica una serie de creencias y prácticas irracionales que derivan de la ignorancia, el miedo a lo desconocido y el desconocimiento apropiado de la religión.

No hay que olvidar que detrás de las supersticiones existe la creencia en fuerzas invisibles y desconocidas. Los supersticiosos piensan que es posible influir sobre estas fuerzas a través de ciertos objetos, palabras o ritos. Es lo que se llama mentalidad mágica o pensamiento mágico.

Por eso no hay que extrañarse de que la magia, la hechicería, la brujería y, en general todo lo oculto o esotérico, entren en el amplio campo de la supersticiones. Así que los católicos debemos estar prevenidos, para no caer en este tipo de situaciones, que atentan contra el primer mandamiento de la Ley de Dios, que nos ordena a amarlo sobre todas las cosas (Mateo 22 37).

LA SUPERSTICIÓN ENTRE LOS CATÓLICOS

Actualmente, ¿Cómo se puede presentar la superstición entre los católicos? Cuando algunos católicos piensan que hay que bautizar a los niños pequeños para que no se enferme frecuentemente o para que no llore tan seguido, o que debe bautizarse a los niños "para que se le caigan los cuernos".

O cuando se piensa que rezando determinado número de veces ciertas oraciones, Dios está obligado a concedernos todo lo que le pedimos. Es el caso de las famosas "cadenas", especialmente la de San Judas Tadeo, y la práctica de las novenas mal entendidas, puesto que «se pretende obligar a Dios mediante ciertas oraciones, repetidas un cierto número de veces (3 - 7). Pero sabemos que Dios nadie le puede obligar a conceder algo. Lo que podemos hacer es pedir con fe y confianza. Si se trata de algo que nos convenga, seguramente Dios lo concederá. De otra manera es inútil intentar obligarlo repitiendo la oración un cierto número de veces y acompañándola con flores y veladoras» (Amatulli Valente, Flaviano, La respuesta está en las Escrituras. Preguntas y Respuestas, Ediciones Apóstoles de la Palabra, 2011 p. 111).

CONCLUSIÓN

En resumen, la superstición:

* Es la desviación del culto debido al Dios verdadero.

* Es una falta al primer mandamiento de la ley de Dios.

* Es como la sombra de la auténtica postura religiosa.

* Es una desviación del sentimiento religioso.

* Consiste en ofrecer culto divino a quien no se debe.

* Pero también cuando se tributa a Dios, o a las personas y cosas relacionadas con Dios, de un modo impropio.

* Es una creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón.

* Deriva de la ignorancia, el miedo a lo desconocido y el desconocimiento adecuado de la religión.

* Se manifiesta bajo formas de adivinación, magia, brujería y espiritismo.

Fuente católicodefiendetufe

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domingo, 22 de marzo de 2020

Religión y superstición


RELIGIÓN Y SUPERSTICIÓN
Por: Ricardo Sada Fernández

Ton sólo Dios tiene poder, ni las cosas o personas creados por Él tienen tal don.

Dios es para el hombre el único Señor. Lo ha creado y lo cuida constantemente con su Providencia amorosa. La existencia de la criatura y todo cuanto son o posee, lo ha recibido de Él. Por consecuencia, el hombre mantiene con Dios unos lazos y obligaciones en cuanto Creador y Ser Supremo: es el culto que debe rendírsele y que se vive con la virtud de la religión.

Horóscopos, amuletos, lectura de cartas… ¿se puede confiar en la adivinación sin que afecte a nuestra vida espiritual?

Alabar y adorar a Dios es lo que se conoce como culto. Esa necesidad ha sido sentida desde los hombres más primitivos hasta los de más elevada inteligencia, que se rinden sumisos al descubrir a Dios en su ciencia. En cualquier caso, el culto dado a Dios se realiza de un modo adecuado a la naturaleza del hombre, a un tiempo material y espiritual. Ya en el siglo XVII la Iglesia consideró como herética la proposición de Miguel de Molinos, a quien parecía imperfecto e indigno de Dios todo rito sensible, queriendo reducirlo a lo interno y espiritual. En las facultades del entendimiento y la voluntad es donde, ciertamente, se debe fundamentar el culto, pero no basta: se precisan también actos externos de adoración: arrodillarse ante el Sagrario, participar activamente en la Santa Misa, asistir con piedad a las ceremonias litúrgicas….. Pues el hombre no es sólo espíritu, y Dios es también creador del cuerpo.

En la práctica el culto se concreta en tener prontitud y generosidad ante todo lo referente a Dios. Y llega hasta el detalle de mostrar la reverencia debida a los objetos religiosos que usemos corrientemente: colocar el crucifijo en el sitio de honor de la habitación, guardar el agua bendita en un recipiente limpio, tratar con reverencia el libro de los Evangelios y el rosario, permanecer atento y con una postura digna dentro del Templo, especialmente en las bodas y otras ceremonias, donde es fácil que el gusto de saludar a los viejos amigos nos lleve a convertir el recinto sagrado en la antesala del salón de fiestas. Todos estos detalles de reverencia son parte del primer mandamiento, pues con ellos manifestamos nuestra fe de modo exterior.

¿No pasas nunca debajo de una escalera? ¿Llevas un amuleto colgado del cuello? ¿Evitas que haya trece comensales en la mesa? ¿Intentas tocar la madera cuando ocurre algo que "da" mala suerte? ¿Te sientes influido en tu estado de ánimo porque el horóscopo que leíste hoy no te era favorable? Si puedes responder "no" a estas preguntas, ni te inquietan otras tantas supersticiones populares, entonces puedes estar seguro de ser una persona bien equilibrada, con la fe y la razón en firme control de tus sugestiones.

En nuestra sociedad "tecnificada", la falta de fe lleva a que cada vez haya más supersticiosos. La superstición es un pecado contra el primer mandamiento porque atribuye a personas o cosas creadas unos poderes que sólo pertenecen a Dios. La omnipotencia que sólo a Él pertenece se atribuye falsamente a una de sus criaturas. Todo lo que ocurre nos viene de Dios; no del colmillo de un tiburón o las consejas de un curandero. Nada malo sucede si Dios no lo permite, y todo lo que ocurre en nuestra vida o en la ajena es para bien, para que aquello de algún modo contribuya a nuestra santificación o a la del prójimo.

Del mismo modo, solamente Dios conoce de modo absoluto los acontecimientos futuros, sin "quizás" ni probabilidades. Todos somos capaces de predecir hechos que seguirán a determinadas causas. Sabemos a qué hora llegaremos mañana a la oficina (si nos levantamos a tiempo); sabemos qué haremos el fin de semana próxima (siempre y cuando no haya imprevistos); los astrónomos pueden predecir la hora exacta en que saldrá y se pondrá el sol el 15 de febrero del año 2019 (si el mundo no acaba antes). Pero no sabemos qué día moriremos ni quién será el presidente de la república dentro de veinte años. Dios conoce todo, tanto los eventos posibles como el feliz desarrollo de acontecimientos necesarios.
De ahí que creer en adivinos o espiritistas sea un pecado contra la fe que Dios ha querido que tengamos en Él y en su providencia. El supersticioso es un crédulo que funda su fe en motivos al margen del plan de Dios. Los adivinos son hábiles charlatanes que combinan la ley de las probabilidades con el manejo de la psicología y la autosugestión del cliente, y llegan a convencer incluso a personas inteligentes y cultas.

En sí misma, la superstición es pecado mortal. Sin embargo, muchos de estos pecados son veniales por carecer de plena deliberación, especialmente en los casos de arraigadas supersticiones populares: números de mala suerte y días afortunados, tocar madera y cosas por el estilo. Pero si se hace con plena deliberación y deseo, acudir a esos adivinos, curanderos o espiritistas, el pecado es mortal. Aun cuando no se crea en ellos, es pecado consultarlos profesionalmente. Incluso si lo que nos mueve es sólo la curiosidad, es ilícito, porque damos mal ejemplo y cooperamos al pecado ajeno. Decir la buenaventura echando las cartas o leer la palma de la mano en una fiesta, cuando todo el mundo sabe que es juego para divertirse que nadie toma en serio, no es pecado. Pero una cosa bien distinta es consultar en serio a adivinos profesionales.

Sobre este tema, la aparición de acontecimientos por encima de lo ordinario no puede ser debida sino al demonio. De ahí que la gravedad de la superstición se mide por la mayor o menor intervención del temible enemigo del hombre. Cuando hay invocación explícita del demonio, el pecado es gravísimo. Si es implícita -por ejemplo, el que inconscientemente lo relaciona con fuerzas ocultas- el pecado también es mortal.

De algún modo puede haber invocación implícita al demonio en las películas, obras teatrales, etcétera, que imprudentemente hacen aparecer intervenciones satánicas, para infundir terror, manifestar prodigios… a nuestro "hombre adulto" cada vez más deseoso de descargas de adrenalina. Hay invocación explícita -confirmada y aceptada por los mismos autores- en la letra de las canciones de ciertos grupos musicales modernos. En ambos casos -visuales o auditivos- existe la obligación grave de no formar parte como espectador o como escucha.

Fuente católicodefiendetufe

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viernes, 5 de abril de 2019

¿Por qué los Católicos veneramos reliquias?


¿POR QUÉ LOS CATÓLICOS VENERAMOS RELIQUIAS?

¿APRUEBA LA BIBLIA EL USO DE RELIQUIAS O ES UNA SUPERSTICIÓN?
Por Jesús Mondragón (Saulo de Tarso) 

El uso de reliquias es mal visto por los “cristianos” no-católicos, quienes piensan que sólo se trata de, “otra superstición de los católicos”. Muchas veces, el uso de reliquias es mal utilizado y mal entendido por los mismos Cristianos Católicos. Así que aclaremos un poco el asunto. 

¿QUÉ SON LAS RELIQUIAS? 

Las reliquias son los restos mortales, ya sean huesos u objetos que pertenecieron o fueron tocados por algún santo. Las reliquias NO TIENEN NINGÚN PODER POR SÍ MISMAS. Su eficacia depende de la voluntad de Dios. 

¿EXISTE FUNDAMENTO BÍBLICO PARA EL USO DE RELIQUIAS? 

II Reyes 13,21
Estaban unos sepultando un hombre cuando vieron la banda y, arrojando al hombre en el sepulcro de Eliseo, se fueron. Tocó el hombre los huesos de Eliseo, cobró vida y se puso en pie. 

Mateo 9,20-22
En esto, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años se acercó por detrás y tocó la orla de su manto. Pues se decía para sí: «Con sólo tocar su manto, me salvaré.» Jesús se volvió, y al verla le dijo: «¡Animo!, hija, tu fe te ha salvado.» Y se salvó la mujer desde aquel momento. 

Hechos 5,14-15
Los creyentes cada vez en mayor número se adherían al Señor, una multitud de hombres y mujeres... hasta tal punto que incluso sacaban los enfermos a las plazas y los colocaban en lechos y camillas, para que, al pasar Pedro, siquiera su sombra cubriese a alguno de ellos. 

Hechos 19,11-12
Dios obraba por medio de Pablo milagros no comunes, de forma que bastaba aplicar a los enfermos los pañuelos o mandiles que había usado y se alejaban de ellos las enfermedades y salían los espíritus malos. 

El uso de reliquias tiene un sólido fundamento bíblico, siempre y cuando no sean vistas como objetos mágicos separados de Dios, quien como hemos visto, utiliza las reliquias para realizar milagros de sanación, expulsión de demonios o lo que sea su sagrada voluntad y si a Él le place. 

El no entender la utilización de reliquias y acusar a los Católicos de idólatras y supersticiosos, o el darles un mal uso, se deben a la ignorancia, al desconocimiento de la Biblia tanto de Católicos, como de protestantes. 

PAX ET BONUM 

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