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miércoles, 8 de julio de 2020

Papa Francisco: No alabes a Dios con la misma lengua con la que insultas al otro


PAPA FRANCISCO: NO ÁLABES A DIOS CON LA MISMA LENGUA CON LA QUE INSULTAS AL OTRO

Papa Francisco: Dios nos pide que no seamos hipócritas, que no vayamos a alabar a Dios con la misma lengua con la que se insulta al otro

El Papa Francisco ha dado una advertencia contra la excesiva rigidez, diciendo a aquellos quienes dentro de la Iglesia nos dicen: "Es esto o es nada" son herejes y no son católicos. Su reflexión se produjo durante la homilía de la Santa Misa celebrada en la Capilla de Santa Marta.

En la homilía, el Papa Francisco reflexionó sobre el daño causado por los eclesiásticos que hacen lo contrario de lo que predican y los instó a liberarse de un idealismo rígido que impide la reconciliación entre nosotros.

"Su justicia debe superar a la de los escribas y fariseos".

El Papa Francisco se inspiró en esta exhortación de Jesús, según el Evangelio de Mateo (5,20-26), para detenerse en la importancia del realismo cristiano.

El pueblo estaba un poco disperso porque los que enseñaban la ley no eran coherentes en su testimonio de vida. Por tanto, Jesús pide que se supere esto de ir hacia arriba.

Papa Francisco: Insultar al otro es darle una bofetada a su alma

Esto hace bien oírlo en este tiempo, en el que estamos tan acostumbrados a calificativos y tenemos un vocabulario tan creativo para insultar a los demás. Y esto es pecado, es matar, porque es dar una bofetada al alma del hermano, a su dignidad.

Y con amarga ironía frecuentemente decimos tantas malas palabas, con mucha caridad, pero se las decimos a los demás.

Un hombre de Iglesia que hace lo contrario de lo que dice Jesús, escandaliza. A este pueblo desorientado le pide que mire hacia arriba y vaya adelante. Si bien no dejó de destacar cuánto mal hace al pueblo el contra-testimonio de los cristianos.

El escándalo de la incoherencia

Cuántas veces nosotros en la Iglesia escuchamos estas cosas: ¡cuántas veces! "Pero, aquel sacerdote, aquel hombre, aquella mujer de la Acción Católica, aquel obispo, aquel Papa, nos dicen: "¡Deben hacer así!", y él hace lo contrario".

Ese es el escándalo que hiere al pueblo y no deja que el pueblo de Dios crezca, que vaya adelante. No libera.

También este pueblo había visto la rigidez de estos escribas y fariseos e incluso cuando venía un profeta que les daba a ellos un poco de alegría lo perseguían y hasta lo amenazaban: no había lugar para los profetas allí.

Y Jesús dice a los fariseos:

"Ustedes han matado a los profetas, han perseguido a los profetas: aquellos que traían el aire nuevo".

Jesús nos enseña un sano realismo

La generosidad, la santidad, que nos pide Jesús, es salir pero siempre, siempre hacia arriba. Salir hacia arriba. Esta es la liberación de la rigidez de la ley y también de los idealismos que no nos hacen bien.

Jesús nos conoce bien, conoce nuestra naturaleza. Nos exhorta, por tanto, a ponernos de acuerdo cuando tenemos un contraste con el otro. Jesús nos enseña también un sano realismo. Tantas veces no se puede llevar a la perfección, pero al menos hagan lo que puedan, pónganse de acuerdo.

Este sano realismo de la Iglesia católica: la Iglesia católica jamás enseña "o esto, o esto". Eso no es católico. La Iglesia dice: "Esto y esto".

"Haz lo perfecto: reconcíliate con tu hermano. No insultarlo. Ámalo. Pero si hay algún problema, al menos ponte de acuerdo, para que no estalle la guerra"

Este sano realismo del catolicismo. No es católico "o esto, o nada": eso no es católico. Eso es herético. Jesús siempre sabe caminar con nosotros, nos da el ideal, nos acompaña hacia el ideal, nos libera de este enjaularse de la rigidez de la ley y nos dice: "Pero, hagan hasta el punto que puedan hacer".

Y él nos entiende bien. Este es nuestro Señor, esto es lo que nos enseña a nosotros.

Papa Francisco: Cuidado con la hipocresía.

El Señor también nos pide que no seamos hipócritas, que no vayamos a alabar a Dios con la misma lengua con la que se insulta al hermano.

Hagan lo que puedan, es la exhortación de Jesús, al menos eviten la guerra entre ustedes, pónganse de acuerdo.

Y me permito decirles esta palabra que parece un poco extraña: es la santidad pequeñita de la negociación. "Pero, no puedo todo, pero quiero hacer todo, me pongo de acuerdo contigo, al menos no nos insultamos, no hacemos la guerra y vivamos todos en paz".

Dios nos libra de nuestras miserias

¡Jesús es grande! Nos libera de todas nuestras miserias. Incluso de aquel idealismo que no es católico.

Pidamos al Señor que nos enseñe, primero, a salir de toda rigidez, pero salir hacia arriba, para poder adorar y alabar a Dios; que nos enseñe a reconciliarnos entre nosotros; y también que nos enseñe a ponernos de acuerdo hasta el punto de que nosotros podamos hacerlo

Fuente pildorasdefe.net

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domingo, 28 de junio de 2020

Papa Francisco: No alabes a Dios con la misma lengua con la que insultas al otro


PAPA FRANCISCO: DIOS NOS PIDE QUE NO SEAMOS HIPÓCRITAS, QUE NO VAYAMOS A ALABAR A DIOS CON LA MISMA LENGUA CON LA QUE SE INSULTA AL OTRO

Papa Francisco: Dios nos pide que no seamos hipócritas, que no vayamos a alabar a Dios con la misma lengua con la que se insulta al otro

El Papa Francisco ha dado una advertencia contra la excesiva rigidez, diciendo a aquellos quienes dentro de la Iglesia nos dicen: "Es esto o es nada" son herejes y no son católicos. Su reflexión se produjo durante la homilía de la Santa Misa celebrada en la Capilla de Santa Marta.

En la homilía, el Papa Francisco reflexionó sobre el daño causado por los eclesiásticos que hacen lo contrario de lo que predican y los instó a liberarse de un idealismo rígido que impide la reconciliación entre nosotros.

"Su justicia debe superar a la de los escribas y fariseos".

El Papa Francisco se inspiró en esta exhortación de Jesús, según el Evangelio de Mateo (5,20-26), para detenerse en la importancia del realismo cristiano.

El pueblo estaba un poco disperso porque los que enseñaban la ley no eran coherentes en su testimonio de vida. Por tanto, Jesús pide que se supere esto de ir hacia arriba.

Papa Francisco: Insultar al otro es darle una bofetada a su alma

Esto hace bien oírlo en este tiempo, en el que estamos tan acostumbrados a calificativos y tenemos un vocabulario tan creativo para insultar a los demás. Y esto es pecado, es matar, porque es dar una bofetada al alma del hermano, a su dignidad.

Y con amarga ironía frecuentemente decimos tantas malas palabas, con mucha caridad, pero se las decimos a los demás.

Un hombre de Iglesia que hace lo contrario de lo que dice Jesús, escandaliza. A este pueblo desorientado le pide que mire hacia arriba y vaya adelante. Si bien no dejó de destacar cuánto mal hace al pueblo el contra-testimonio de los cristianos.

El escándalo de la incoherencia

Cuántas veces nosotros en la Iglesia escuchamos estas cosas: ¡cuántas veces! "Pero, aquel sacerdote, aquel hombre, aquella mujer de la Acción Católica, aquel obispo, aquel Papa, nos dicen: "¡Deben hacer así!", y él hace lo contrario".

Ese es el escándalo que hiere al pueblo y no deja que el pueblo de Dios crezca, que vaya adelante. No libera.

También este pueblo había visto la rigidez de estos escribas y fariseos e incluso cuando venía un profeta que les daba a ellos un poco de alegría lo perseguían y hasta lo amenazaban: no había lugar para los profetas allí.

Y Jesús dice a los fariseos:

"Ustedes han matado a los profetas, han perseguido a los profetas: aquellos que traían el aire nuevo".

Jesús nos enseña un sano realismo

La generosidad, la santidad, que nos pide Jesús, es salir pero siempre, siempre hacia arriba. Salir hacia arriba. Esta es la liberación de la rigidez de la ley y también de los idealismos que no nos hacen bien.

Jesús nos conoce bien, conoce nuestra naturaleza. Nos exhorta, por tanto, a ponernos de acuerdo cuando tenemos un contraste con el otro. Jesús nos enseña también un sano realismo. Tantas veces no se puede llevar a la perfección, pero al menos hagan lo que puedan, pónganse de acuerdo.

Este sano realismo de la Iglesia católica: la Iglesia católica jamás enseña "o esto, o esto". Eso no es católico. La Iglesia dice: "Esto y esto".

"Haz lo perfecto: reconcíliate con tu hermano. No insultarlo. Ámalo. Pero si hay algún problema, al menos ponte de acuerdo, para que no estalle la guerra"

Este sano realismo del catolicismo. No es católico "o esto, o nada": eso no es católico. Eso es herético. Jesús siempre sabe caminar con nosotros, nos da el ideal, nos acompaña hacia el ideal, nos libera de este enjaularse de la rigidez de la ley y nos dice: "Pero, hagan hasta el punto que puedan hacer".

Y él nos entiende bien. Este es nuestro Señor, esto es lo que nos enseña a nosotros.

El Señor también nos pide que no seamos hipócritas, que no vayamos a alabar a Dios con la misma lengua con la que se insulta al hermano.

Hagan lo que puedan, es la exhortación de Jesús, al menos eviten la guerra entre ustedes, pónganse de acuerdo.

Y me permito decirles esta palabra que parece un poco extraña: es la santidad pequeñita de la negociación. "Pero, no puedo todo, pero quiero hacer todo, me pongo de acuerdo contigo, al menos no nos insultamos, no hacemos la guerra y vivamos todos en paz".

Dios nos libra de nuestras miserias

¡Jesús es grande! Nos libera de todas nuestras miserias. Incluso de aquel idealismo que no es católico.

Pidamos al Señor que nos enseñe, primero, a salir de toda rigidez, pero salir hacia arriba, para poder adorar y alabar a Dios; que nos enseñe a reconciliarnos entre nosotros; y también que nos enseñe a ponernos de acuerdo hasta el punto de que nosotros podamos hacerlo

Adaptación por Qriswell Quero, PildorasdeFe.net. Con información de: Vatican News

Fuente pildorasdefe.net

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viernes, 8 de mayo de 2020

Apologética o Ecumenismo: Dos caras de la misma moneda


APOLOGÉTICA O ECUMÉNISMO: DOS CARAS EN LA MISMA MONEDA
Por Padre Flaviano Amatulli A.P.

No basta imitar lo que se está haciendo en otras partes. Hay que ser realistas y creativos. Donde hay proselitismo, apologética; donde se acepta el diálogo, ecumenismo.

Situaciones diferentes

No todos los que no comparten nuestra fe, tienen la misma actitud hacia nosotros. Algunos están abiertos al diálogo y a la comprensión y otros no. Entre estos últimos no faltan quienes tienen una actitud abiertamente agresiva y proselitista.

Pues bien, ¿cómo tenemos que reaccionar frente a situaciones tan diferentes. ¿Basta la receta del diálogo, la tolerancia y la buena fe? ¿No es esto pecar de ingenuidad, pereza mental y falta de responsabilidad para con los "débiles en la fe", que fácilmente son arrastrados por los "lobos rapaces"?

ECUMENISMO

Ya desde fines del siglo XIX, la experiencia misionera en Africa y en Asia puso de relieve los efectos negativos del "escándalo de la división": todos hablando del mismo Dios y usando la misma Biblia, pero divididos entre sí, en una actitud de franca oposición un grupo contra otro.

Por eso muchos quedaban escépticos acerca de la bondad y eficacia del nuevo credo. "Primero pónganse de acuerdo entre ustedes — pensaban — y después vengan a enseñarnos "su Evangelio", que por lo visto no representa ninguna buena noticia para nosotros, puesto que lleva consigo los gérmenes de la división entre las familias y la sociedad entera".

Para superar esta situación de escándalo y presentar un frente común delante del mundo no cristiano, a principios del siglo XX se empezó a hablar de "Ecumenismo", hasta constituirse en 1948 el Consejo Ecuménico de las Iglesias. Pues bien, con el Concilio Ecuménico Vaticano II (1962-1965) la Iglesia católica entró en este nuevo orden de ideas, haciéndose poco a poco abanderada de este gran ideal de Cristo: "Que todos sean uno" (Jn 17,21).

DIÁLOGO INTERRELIGIOSO

Pronto el diálogo con los "hermanos separados" rebasó las fronteras del mundo cristiano, alcanzando a los hebreos, "nuestros hermanos mayores", y a todos los hombres de buena voluntad, pertenecientes a las más variadas expresiones religiosas: islamismo, budismo, hinduismo, taoísmo, confucionismo, etc.

Fundamento: la unidad del género humano y del plan de salvación, que abarca a todos los hombres (1 Tim 2,3); por lo tanto, en todos los hombres y en todas las culturas ya está presente la acción salvadora de Dios, que hay que saber descubrir, apreciar y respetar.

Contra-misión oriental y musulmana

Mientras Europa, cansada por los estragos de la Segunda Guerra Mundial, causada por el fanatismo de las ideologías, se volcaba hacia los ideales de la comprensión y la unidad, el mundo oriental y el mundo musulmán, pisando tierras europeas con ocasión de la misma guerra, empezaron a vislumbrar la posibilidad de una "conquista ideológico-religiosa del mundo occidental. Así surgieron la contra-misión oriental y los distintos fundamentalismos islámicos, orientados hacia la afirmación de la propia identidad cultural, en una actitud de rechazo hacia todo lo occidental y de conquista con relación al mundo cristiano.

EXPLOSIÓN DE LAS SECTAS

En el ámbito del cristianismo, de por sí ya existían grupos separados, profundamente proselitistas: bautistas, mormones, testigos de Jehová, adventistas del séptimo día y la línea evangélica-pentecostal, subdividida en un sinfín de grupúsculos.

Pues bien, después del Concilio Ecuménico Vaticano II, con el surgimiento de la teología de la Liberación, estos grupos recibieron un fuerte apoyo de parte de los gobiernos de Estados Unidos y de los demás países de Latinoamérica como medio para frenar la acción de la Iglesia, muy comprometida con las causas populares, y volcar en un plan espiritualista la insatisfacción de las masas, causada por su marginación a nivel social, político y económico.

Una de las causas del avance de estos grupos en los países con mayoría católica ha sido el querer aplicar con relación a ellos la receta "ecuménica". Resultados: en lugar de ablandarse, frente a la actitud conciliadora de la Iglesia, se envalentonaron más, logrando éxitos proselitistas insospechados. Lo que ha pasado, ha sido que la visión europea del problema de la división se ha impuesto, impidiendo a las iglesias locales percibir con claridad su problemática real y buscar los medios oportunos para enfrentarla.

APOLOGÉTICA Y ECUMENISMO: DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA

En el fondo, se trata del problema de la unidad: una unidad que hay que preservar (apologética) y una unidad que hay que restablecer (ecumenismo). La apologética se dirige esencialmente hacia los que están dentro de la Iglesia, para que se sientan seguros de lo que profesan y no se salgan; mientras el ecumenismo se dirige esencialmente hacia los que están fuera, para que entren en un proceso de búsqueda de la unidad (Jn 17,21). Sin embargo, en la práctica muchos vieron en la apologética una "guerra santa", y por eso la desecharon; y en el ecumenismo la única manera de enfrentar el problema de la división religiosa. Al no poder dialogar con los grupos proselitistas, se quedaron con los brazos cruzados, dejando a los "débiles de la fe" sin ningún tipo de protección frente a la agresión de las sectas, al antojo de los "lobos rapaces".

Lo que pretendemos los que estamos luchando para "revivir la sana apologética", es que seamos más realistas, viendo lo que realmente necesita nuestro pueblo y tratando de ayudarlo, sin perjudicar la causa del ecumenismo que tiene razón de ser.

¡Ojalá que todos fueran sinceros y estuvieran abiertos para el diálogo! Pero esto no corresponde a la realidad. El hecho es que existen planes concretos de "conquista" del mundo católico de parte del evangelismo. Frente al avance de un ejército invasor, no se puede hablar de paz y nada más, dejándolo avanzar a su antojo. Primero hay que pararlo. Solamente después será posible hacerlo sentar a la mesa de las negociaciones.

PRIORIDADES

Es un hecho que el mundo católico está siendo profundamente perturbado por el fenómeno sectario. Por lo tanto, es urgente una acción encaminada a fortalecer la fe de sus miembros, subrayando la propia identidad y haciendo hincapié en los grandes valores de la unidad, la verdad y la fidelidad: elementos que solamente una sana apologética puede ofrecer.

Donde es determinante la presencia de iglesias separadas pero al mismo tiempo abierta al diálogo, allá será necesario insistir en el diálogo ecuménico, como medio para favorecer la comprensión mutua y dar pasos concretos en el camino de la plena unidad.

En otros lugares prevalece la presencia de las grandes religiones no cristianas: judaísmo, islamismo, budismo, taoísmo, confucianismo, hinduismo, etc. Allá será necesario intentar el diálogo interreligioso, en la búsqueda de los valores presentes en cada cultura y expresión religiosa, capaces de fermentar la sociedad y encaminarla hacia la realización del Reino. Lo que está pasando ahora, es que en todas partes se quiere hacer lo mismo, sin caer en la cuenta de que se trata de realidades diferentes, que merecen una atención muy particular, caso por caso. Donde prevalecen los grupos proselitistas, evidentemente se tiene que implantar la apologética; donde prevalecen las iglesias históricas separadas, tiene que impulsarse más el ecumenismo y, donde la presencia de las grandes religiones no cristianas es determinante, se tiene que enfrentar con toda seriedad el problema del diálogo interreligioso.

Ahora, ¿Qué aportación específica, en concreto, podría ofrecer la experiencia latinoamericana al mundo católico, agredido por la acción de las sectas? Un buen manejo de los principios de la sana apologética, llevada a cabo sin fanatismo, con la única preocupación de fortalecer la fe de los más débiles (Ez 34; Jn 10).

Y es lo que en la práctica no se está haciendo, por un malentendido ecumenismo y un complejo de inferioridad con relación a la problemática europea y al papel avasallador de la Santa Sede, volcada esencialmente en la línea ecuménica y del diálogo interreligioso.

SANO EQUILIBRIO

Al hablar de prioridad, no se está hablando de exclusividad. No es que en América Latina tenemos que preocuparnos "solamente" de la apologética. Tenemos que estar preparados para todo y, cuando se ofrece la oportunidad, tenemos que saber dialogar con los que están abiertos para el diálogo.

Lo que queremos decir, es que en nuestros ambientes, tan atacados por el proselitismo sectario, lo que más urge es fundamentar la fe del católico de tal manera que se vuelva "impermeable" frente a sus solicitaciones. Es aquí donde tenemos que "dar chispas", para después comunicar a otros nuestra experiencia.

Ahora bien, querer encerrarse en el diálogo ecuménico, sin siquiera intentar buscar otro camino para enfrentar el problema de las sectas, echando a perder enteras comunidades católicas, es señal de estrechez mental e irresponsabilidad pastoral. Un día habrá que responder de esto frente a Dios y a la historia.

CONCLUSIÓN

No siempre la medicina es agradable a la vista y sabrosa al paladar. Y de todos modos, hay que tomarla, si se quiere sanar. Lo mismo pasa con la apologética: aunque no sea del gusto de todos, hay que saberla manejar, si se quiere enfrentar con seriedad el problema de las sectas.

Por otro lado, ¿no es siempre mejor estar preparados para defender la propia fe y dialogar con los demás? ¿O se prefiere "aventar" a los católicos, sin tener conciencia de la propia identidad? Sería como enviar los soldados a la guerra, sin armas. Mejor estar bien fundamentados en la propia fe y así estar preparados para dialogar con todos y, en caso de necesidad, estar capacitados para "dar razón de la propia esperanza" (1 Pe 3,15).

Fuente católicodefiendetufe

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domingo, 19 de abril de 2020

La Misa católica es la misma en todo el mundo, algo que no sucede con los cultos protestantes


LA MISA CATÓLICA ES LA MISMA EN TODO EL MUNDO, ALGO QUE NO SUCEDE CON LOS CULTOS PROTESTANTES
Por José Leopoldo Fierro Córdova

A principios de este año visite una ciudad de Texas, USA y me propuse un día asistir entre semana a la Santa Misa a un templo de católicos coreanos.

Era el único mexicano entre los asistentes hermanos católicos coreanos. No entendí una sola palabra de su idioma por desconocerlo yo totalmente; no obstante, me sentí plenamente integrado con ellos en la liturgia eucarística.

Era como si estuviera participando en la Misa de mi parroquia católica en México. Por ejemplo, si veía que los fieles oraban y se golpeaban el pecho era el "Yo Pecador". Si se ponían de pie y se persignaban, era la proclamación del Evangelio que yo sabía cuál era, así como la primera lectura de la Biblia por ser la misma en todas las Misas de ese día en el mundo.

Capte cuando oraban con el Padre Nuestro y pase a recibir la sagrada Eucaristía (colocada en la mano del comulgante). El coro de jóvenes coreanas cantaban con mucho fervor, por que se dibujaba en sus rostros y sus bonitos ojos orientales. La música tenía marcada cadencia alegre espiritual, aunque no entendiera la letra. A la hora del saludo de la paz lo recibí de los hermanos coreanos lógicamente en su idioma y yo les respondí en español. Ellos, su saludo lo acompañaron con una sonrisa que yo les correspondí. La ofrenda se deposita en una canasta al pie del altar y luego con mucho orden, banca por banca, cada fiel deposita su ofrenda y regresa a su asiento.

Medité en lo sublime y ordenada que es la liturgia católica. Pensé: si yo fuera protestante mexicano y asisto a un templo protestante coreano, no me sentiría en absoluto integrado al culto allí realizado, ya que el pastor coreano predicaría lo que se le ocurriera o fuera su especialidad y las actitudes físicas de los fieles serían distintas a las de mi templo protestante mexicano. Esto debido a que los protestantes no tienen un calendario litúrgico único universal como el que existe en la Iglesia católica.

Observé, que al momento de la predicación de la homilía, en una pantalla se proyecta en los caracteres coreanos las referencias de dicha predicación. También en cada respaldo de las bancas hay pequeños letreros que creo eran avisos como en mi parroquia de no dañar el tapiz de los reclinatorios.

Después de la Misa coreana, en casa hubo quien me preguntó por qué quise asistir a una Misa en un idioma extranjero tan diferente al mío. Entre otros conceptos les comenté: para sentir la hermosura de mi fe y liturgia católica universal o católica y compartir con mis hermanos de otra raza e idioma nuestra misma adoración a la Santísima Trinidad.

El templo de referencia está consagrado a los Mártires coreanos que dieron su vida a fines del siglo XIX en defensa de su fe católica.

Sugiero a mis hermanos católicos, que cuando tengan una oportunidad semejante a la que aquí comento, no dejen de participar. A un lado del Altar está la imagen de un mártir coreano.

Dios los bendiga.

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