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domingo, 9 de febrero de 2020

¿Por qué al comulgar sólo nos dan el pan y no el vino? ¿Cómo es eso de comulgar en una o dos especies?


¿POR QUÉ AL COMULGAR SÓLO NOS DAN EL PAN Y NO EL VINO? ¿CÓMO ES ESO DE COMULGAR EN UNA O DOS ESPECIES?
Por Jesús Mondragón

SI CRISTO DIJO:

Juan 6,54

El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día.
 
Surgen una serie de preguntas muy interesantes, que muchas personas se han hecho en algún momento de su vida y que incluso, los no católicos nos hacen también:

¿Por qué no siempre se nos da la comunión bajo las dos especies del pan y del vino?

¿Por qué generalmente sólo nos dan el pan y no nos dan el vino?
 
La respuesta a esta interrogante es en realidad muy sencilla, pero se debe analizar desde varias vertientes o enfoques.

Comencemos diciendo que al ser consagrados el pan y el vino, Cristo se hace presente en la Eucaristía, NO simbólicamente, sino de forma real, literal y verdaderamente. Es su Cuerpo, pero que se nos es dado en las especies de pan y de vino. De manera que aunque sepan a pan y vino, realmente son su cuerpo y sangre, alma y divinidad. Sabe a pan, pero no es pan. Sabe a vino, pero no es vino.

La substancia se transubstancia, es decir, la substancia se convierte en otra substancia. A eso llamamos: "transubstanciación" o cambio de substancia. Lo que permanece sin cambios por el poder de Dios en la Eucaristía, son los accidentes, especies o apariencias del pan y del vino.

¿Cuáles son los accidentes que permanecen sin cambio después de la transusbtanciación? Son: peso, tamaño, gusto, cantidad, olor, color, sabor, figura, medida, etc, de pan y de vino. Sólo cambia la sustancia.

La pregunta es: Si el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, ¿Por qué saben a pan y a vino? La respuesta es simple: para creer debes tener fe y como dijo San Pablo:

Hebreos 11,1
La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven.


Si los accidentes también cambiaran, todo el mundo creería. ¿Dónde quedaría entonces la fe? El verdadero mérito de la fe no es creer en Cristo, sino el creerle a Cristo. Porque si Cristo dice: "esto es mi Cuerpo" ¿Quiénes somos nosotros para decir como los protestantes: No Señor, no es tu cuerpo, eso es pan nada más?

Otro aspecto importante a considerar, es que el Cuerpo de Cristo que se hace presente en la Eucaristía, no es su cuerpo de carne y hueso con el que vino al mundo, eso sería canibalismo.

Juan 6,52

Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»

Juan 6,60
Muchos de sus discípulos, al oírle, dijeron: «Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?»


Por desgracia, sabemos que son muchos los que no creen, los que no pueden soportar este lenguaje.

El Cuerpo de Cristo que se hace presente en la Eucaristía, es su cuerpo resucitado, glorificado, de forma “sacramental”, no un cuerpo carnal:

Juan 6,63
«El espíritu es el que da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida.


Sin embargo, muchos que alardean de poseer el Espíritu Santo no le creen a Cristo, aunque aseguran tener mucha fe en Él. ¿Y por qué no creen? Porque realmente no tienen el Espíritu Santo, pues como explica San Pablo:

I Corintios 3,1-3
Yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.
Os di a beber leche y no alimento sólido, pues todavía no lo podíais soportar. Ni aun lo soportáis al presente; pues todavía sois carnales...


"No pueden soportar el alimento sólido", dice Pablo. Recordemos que los judíos tampoco pudieron soportar ese lenguaje.

EL CUERPO DE CRISTO NO PUEDE SER DIVIDIDO

Los judíos acostumbraban a utilizar la expresión "carne y sangre" para denotar la totalidad de la persona humana.

I Corintios 15,50
Os digo esto, hermanos: La carne y la sangre no pueden heredar el Reino de los cielos: ni la corrupción hereda la incorrupción.


Es decir, la persona humana está compuesta de "carne y sangre". En el contexto bíblico y no podemos separarlos. En circunstancias naturales, un cuerpo sin sangre no es una persona, es un cadáver. La sangre separada del cuerpo no es una persona, no puede sobrevivir. La persona humana es un todo indivisible.

De igual modo Cristo en la Eucaristía, no puede ser dividido, como si por un lado estuviera la carne y por otro la sangre, porque Cristo ya ha resucitado y ha sido glorificado.

Cristo está totalmente entero en la especie del pan y está totalmente entero en la especie del vino, al ser transformados.

A esta doctrina le damos el nombre de “concomitancia” y es por eso que la Iglesia Católica puede dar la Comunión en una o dos especies, pues en ambos casos se recibe entero el Cuerpo del Señor. Si el sacerdote parte en dos o en cuatro la hostia consagrada, el Cuerpo de Cristo está completo en cada partícula y también está completo su Cuerpo en la especie del vino. Porque la enseñanza bíblica es que el cuerpo de Cristo no puede ser dividido.

I Corintios 1,13

¿Esta dividido Cristo? ¿Acaso fue Pablo crucificado por vosotros? ¿O habéis sido bautizados en el nombre de Pablo?

Romanos 12,5
así también nosotros, siendo muchos, no formamos más que un solo cuerpo en Cristo, siendo cada uno por su parte los unos miembros de los otros.

I Corintios 12,12
Pues del mismo modo que el cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, no obstante su pluralidad, no forman más que un solo cuerpo, así también Cristo.


I Corintios 10,17
Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan.


¿QUÉ MÁS CLARO LO QUIERES?

Quien come el pan o bebe la copa del Señor indignamente, sin reconocer que son el Cuerpo y la Sangre del Señor, ¡SE CONDENA!

I Corintios 11,27-29
Por tanto, quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor.
Examínese, pues, cada cual, y coma así el pan y beba de la copa.

Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo.

Observemos que el Apóstol Pablo dice: "quién coma el pan o beba la copa", no dice "coma y beba" sino "coma o beba", es decir o el pan o el vino, será reo del Cuerpo y la Sangre.

Al comer el pan indignamente, se es reo del Cuerpo y la Sangre.

Al beber la copa indignamente, se es reo del Cuerpo y la Sangre.

Por eso, ya sea que comulgues en una especie: sólo el pan, o sólo el vino. O comulgues en las dos especies, estás recibiendo enteramente el Cuerpo del Señor Jesús.

PAX ET BONUM

Fuente católicodefiendetufe

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martes, 22 de octubre de 2019

¿Qué significado tiene ponerle un poco de agua al vino en la Eucaristía?


¿QUÉ SIGNIFICADO TIENE PONERLE UN POCO DE AGUA AL VINO EN LA EUCARISTÍA?



Aprendamos sobre los Gestos y Símbolos de la Celebración Eucarística

Hoy... LAS GOTAS DE AGUA EN EL VINO

Con este signo el sacerdote le pide a Dios que una nuestras vidas a la suya. AI momento de preparar sobre el Altar el pan y el vino "el Diácono u otro ministro, pasa al sacerdote el copón con el pan que se va a consagrar; vierte el vino y unas gotas de agua en el cáliz.." (Misal Romano Nº 133). El instante en que se echa el agua se acompaña con una oración que se dice en secreto: "El agua unida al vino sea signo de nuestra participación en la vida divina de quien ha querido compartir nuestra condición humana.

San Cipriano, a mediados del siglo II, escribió sobre este gesto litúrgico, lo siguiente: el sentido simbólico de la mezcla de agua. Así como el vino absorbe el agua, así Cristo nos ha absorbido en sí mismo a nosotros y a nuestros pecados. Por esto, cuando el agua cae en el vino, los fieles se unen con El, a quien han seguido por la fe; y esta unión es tan fuerte, que nada la puede deshacer, lo mismo que es imposible separar el agua del vino. San Cipriano saca la consecuencia: "Si alguien no ofrece más que vino, la sangre de Cristo empieza a existir (en el cáliz) sin nosotros; pero cuando no se ofrece más que agua, el pueblo empieza a encontrarse sin Cristo» Jn 19,35. El agua que se mezcla al vino es el agua que salió del costado de Cristo 52. Con todo, domina el simbolismo de la unión entre Cristo y su Iglesia, que fue reforzado por la interpretación que en el Apocalipsis se da del agua como símbolo de los pueblos 53. De ahí la ceremonia de la ofrenda del agua por los cantores: los pueblos ofrecen jubilosos el agua, por la que se unen a Cristo. Por esto el agua se bendice, porque los pueblos necesitan de la expiación, mientras que el vino, por regla general, queda sin bendecir 54. Esta pequeña ceremonia dio pie durante la Edad "en el agua se entiende el pueblo y en el vino se manifiesta la Sangre de Cristo. Y cuando en el cáliz se mezcla agua con el vino, el pueblo se junta a Cristo, y el pueblo de los creyentes se une y junta a Aquel en el cual creyó. La cual unión y conjunción del agua y del vino de tal modo se mezcla en el cáliz del Señor que aquella mezcla no puede separarse entre sí. Por lo que nada podrá separar de Cristo a la Iglesia (...) Si uno sólo ofrece vino, la Sangre de Cristo empieza a estar sin nosotros, y si el agua está sola el pueblo empieza a estar sin Cristo. Más cuando uno y otro se mezclan y se unen entre sí con la unión que los fusiona, entonces se lleva a cabo el sacramento espiritual y celestial" (Carta Nº 63, 13).


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