PUBLICACIONES POPULARES
Mostrando las entradas con la etiqueta poder. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta poder. Mostrar todas las entradas
sábado, 19 de junio de 2021
El Padrenuestro tiene el poder de convertir a las personas. Conoce el testimonio de Tatiana Góricheva.
Descubrimos la hermosa historia de una mujer rusa que se convirtió al catolicismo tras recitar el Padrenuestro
Tatiana Góricheva estaba perdida. Se sentía sola y triste en un mundo que no comprendía. No era la única. Algunos de sus amigos se habían incluso quitado la vida pero ella encontró un precioso salvavidas, la oración. Tatiana había nacido en Leningrado, en 1947, en la Rusia de Stalin. Su vida transcurrió como la de muchos otros jóvenes de su tiempo. Ella misma recordaba años después, cuáles eran los valores que le enseñaron en la escuela: “Solo se fomentaban las cualidades externas y ‘combativas’. Se alababa a quien realizaba mejor un trabajo, al que podía saltar más alto, al que ‘se distinguía’ por algo. Con ello se reforzó aun más mi orgullo […]. Mi meta fue entonces ser más inteligente, más capaz, más fuerza que los demás”.
A Tatiana, esa manera de enfocar el mundo no la satisfizo. “Nadie me dijo nunca – aseguró – que el valor supremo de la vida no está en superar a los otros, en vencerlos, sino en amarlos. Amar hasta la muerte, como únicamente lo hiciera el Hijo del hombre, al que nosotros todavía no conocíamos”.
En aquellos años, Tatiana se centró en sus estudios y terminó la carrera de filosofía. Tenía una vida intensa, asistiendo a clases, acudiendo a conferencias intelectuales y exprimiendo la noche “en compañía de marginados y de gentes de los estratos más bajos, ladrones, alienados y drogadictos. Esa atmósfera sucia me encantaba. Nos emborrachábamos en bodegas y buhardillas”. Pero aquella vida en realidad no la hacía feliz. No estaba quieta ni un momento pero seguía sin encontrar sentido a nada. “Me invadió entonces una melancolía sin límites. Me atormentaban angustias incomprensibles y frías, de las que no lograba desembarazarme. A mis ojos me estaba volviendo loca. Ya ni siquiera tenía ganas de seguir viviendo”.
Cuando todo parecía indicar que Tatiana iba a terminar como muchos de sus amigos, perdiendo toda esperanza en el mundo, encontró un pequeño pero poderoso refugio en el yoga y aprendió a relajarse con los mantras. Una de las propuestas de su libro de yoga era recitar el Padrenuestro. Ella no había rezado nunca esta oración ni ninguna otra. Sus padres la habían bautizado nada más nacer pero más como un ritual que por una fe profunda. Desde entonces, no había recibido ningún tipo de formación religiosa.
Pero el intenso efecto que provocó en ella rezar por primera vez aquella oración fue purificador: “Empecé a repetirla mentalmente como un mantra, de un modo inexpresivo y automático. La dije unas seis veces; entonces de repente me sentí transformada por completo”. Desde entonces, Tatiana nació de nuevo, todo era distinto para ella. “No me resultó difícil entrar en la vida de la Iglesia. En los meses siguientes a mi conversión, viví en un estado tal de euforia, que el mero hecho de oír pronunciar la palabra ‘Dios’ era suficiente para inundarme de dicha”.
El siguiente paso en su conversión fue acercarse a la Iglesia para poder practicar la confesión y la eucaristía con plena conciencia y sintiendo que estos dos sacramentos “nos reconcilian con Dios y hasta nos unen a él”. En aquella Rusia de mediados de los años setenta, en la que aún no se había desmoronado el Telón de Acero, Tatiana descubrió que eran muchos los que habían seguido sus mismos pasos de acercarse a Dios y a los santos, pasando de una existencia basada en el ateísmo y en la confianza en presagios y el destino, a una vida cimentada en la religión. En sus palabras, “el cristianismo los ha liberado”.
Estas personas que siguieron el mismo camino de conversión que Tatiana se unieron a ella y se organizaron para crear un seminario religioso – filosófico. “Ante nosotros acababa de abrirse un mundo nuevo y espléndido que nada tenía en común con ese otro mundo lastimoso, esclavo del materialismo, trivial, pusilánime, donde vivían los hombres que no conocían a Dios, como nosotros mismos poco antes”. La primera reunión tuvo lugar en 1973 en un sótano conocido como el “número 37”.
Desde entonces, y durante años, el seminario congregó a centenares de personas y tuvo que sortear las constantes amenazas del KGB. La propia Tatiana fue detenida en varias ocasiones e interrogada y llegó a perder su empleó como profesora. A pesar de las recomendaciones de sus propios padres, que no entendían la conversión de su hija, y las amenazas reales de terminar, como otros compañeros suyos, en el Gulag, Tatiana se mantuvo siempre firme.
“Hubo amenazas de internarme en una clínica psiquiátrica – recordaba años después – y presiones sobre mis padres”. Para sobrellevar aquellas duras situaciones, se apoyaba en la oración y con una capacidad increíble de autocontrol, “no permitía que se adentrasen en mi conciencia”. Así sobrevivió muchos años hasta que, sobre todo para impedir mayores consecuencias sobre sus aterrados padres, decidió dejar atrás su patria.
Antes, sin embargo, Tatiana dio un nuevo paso en su vida creando en 1979 una asociación femenina conocida como “María”, en honor a la Virgen, pues la gran mayoría de miembros de la nueva organización eran cristianas. “María se apoyaba en una revista, La mujer y Rusia. Allí, muchas mujeres empezaron a encontrar su propia voz, “después de sesenta años de silencio, empezaban las mujeres rusas a hablar de sus problemas”. Sus actividades con la organización “María” también la pusieron en el punto de mira del KGB y ella y algunas de sus compañeras y amigas también fueron detenidas. Al final, se les planteó un ultimátum, si no salían del país serían encarceladas.
A finales de julio de 1980, Tatiana Goricheva dejaba su Rusia natal y se instalaba en Viena. Su llegada provocó mucha curiosidad y durante mucho tiempo fue invitada a dar conferencias “en auditorios gigantescos con acogidas entusiastas y aplausos”. Las feministas de occidente pronto se acercaron a aquella mujer y pronto también se sorprendieron de su profundas creencias cristianas. “Han sido necesarios no pocos esfuerzos para explicar por qué nuestro ‘feminismo’ ruso adquirió en seguida un carácter religioso y por qué la mujer rusa moderna solo en la Iglesia encuentra libertad y consuelo”.
Tatiana tenía veintiséis años cuando el Padrenuestro la salvó de una vida sin rumbo. Desde entonces, ha dedicado su existencia a la filosofía y a la defensa del cristianismo: “He intentado convencer a mis amigas occidentales de que la Iglesia es lo más vivo que existe en el mundo, que es el cuerpo místico de Cristo”. E intenta difundir el poder de la oración: “Solo la oración es capaz de oponerse al parasitismo de la moderna sociedad de consumo”.
Textos extraídos de las obras de Tatiana Góricheva Hablar a Dios resulta peligroso y La fuerza de la locura cristiana.
miércoles, 12 de agosto de 2020
¿Es cierto que los católicos le damos a los Santos el mismo poder que a Dios?
¿ES CIERTO QUE LOS CATÓLICOS LE DAMOS A LOS SANTOS EL MISMO PODER QUE A DIOS?
Por: José Céspedes Ballesteros QEPD
Para empezar este tema hay que tener en mente las siguientes palabras de Jesús:
Mateo 22,32
Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? No es un Dios
de muertos, sino de vivos.
Hay un pasaje en el Antiguo Testamento que ejemplifica de manera excelente la
doctrina de la Iglesia respecto a los santos, pero primero veamos un poco cómo
veía el pueblo de Israel a dos personajes: Moisés y Samuel.
Moisés durante el Éxodo del pueblo de Israel a la tierra prometida fue su gran
intercesor ante Dios (Números 14,1-20) y así lo siguieron considerando a pesar
de que ya había muerto.
Deuteronomio 34,5-7
Allí murió Moisés, servidor de Yahveh, en el país de Moab, como había dispuesto
Yahveh.
Le enterró en el Valle, en el País de Moab, frente a Bet Peor. Nadie hasta hoy
ha conocido su tumba.
Tenía Moisés 120 años cuando murió; y no se había apagado su ojo ni se había
perdido su vigor.
Igualmente Samuel era considerado un gran intercesor por el pueblo de Israel (I
Samuel 12) aún cuando también había muerto.
I Samuel 25,1
Samuel murió. Todo Israel se congregó para llorarle y lo sepultaron en su
heredad, en Ramá. David se levantó y bajó al desierto de Maón.
Ahora leamos este versículo de Jeremías:
Jeremías 15,1
Y me dijo Yahveh: Aunque se me pongan Moisés y Samuel por delante, no estará mi
alma por este pueblo. Échales de mi presencia y que salgan.
Entonces el versículo de Jeremías nos dice lo siguiente: dos personas que
tuvieron gran amistad con Dios a pesar de que ya habían muerto podían
interceder por su Pueblo.
Como se aprecia, el mismo Dios afirma la intercesión de sus Santos. Pero
también nos dice algo muy importante: al final quien decide y actúa es Dios, no
el santo, esto lo podemos ver aún mas claro en el Apocalipsis.
El creer que los Santos hacen milagros o ponerlos en lugar de Dios es
considerado como idolatría por la Iglesia Católica:
2113 La idolatría no se refiere sólo a los cultos falsos del paganismo. Es una
tentación constante de la fe. Consiste en divinizar lo que no es Dios. Hay idolatría
desde el momento en que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de
Dios.
¿Los católicos entonces creemos que los Santos son omnipresentes?
Lucas 15,7.10
Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador
que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión...
Del mismo modo, os digo, se produce alegría ante los ángeles de Dios por un
solo pecador que se convierta.
La respuesta es no. Los ángeles no son omnipresentes pero se alegran por la conversión
de los pecadores. ¿Cómo se enteran los ángeles de las conversiones de los
pecadores si al igual que los santos ellos no son omnipresentes, ni
omniscientes? Pues por la visión beatifica de que gozan al igual que los
Santos.
¿Los católicos le damos el papel de mediadores por nuestros pecados a los
Santos?
En este texto del Catecismo podemos ver la diferencia entre intercesores y
mediador, nunca los Santos toman el lugar de Cristo:
956 La intercesión de los santos. “Por el hecho de que los del cielo están más
íntimamente unidos con Cristo, consolidan más firmemente a toda la Iglesia en
la santidad…no dejan de interceder por nosotros ante el Padre. Presentan por
medio del único Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, los méritos
que adquirieron en la tierra… Su solicitud fraterna ayuda, pues, mucho a
nuestra debilidad” (LG 49)
¿Los católicos le damos a los Santos la misma intercesión que el Espíritu
Santo?
Romanos 8,26-27
Y de igual manera, el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues
nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo
intercede por nosotros con gemidos inefables, y el que escruta los corazones
conoce cuál es la aspiración del Espíritu, y que su intercesión a favor de los
santos es según Dios.
Tampoco, la intercesión que realiza el Espíritu Santo es al inspirarnos como
orar.
Dios los bendiga.
Fuente católicodefiendetufe
Visítanos en Facebook y conoce todas las noticias del mundo Católico de
actualidad.
CATHOLIC MAGAZINE depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo
nuestra fe Católica, la cultura de la vida, la familia y la libertad de fe.
AGRADECEMOS SU DONATIVO, DIOS LE BENDIGA
GRACIAS MIL
NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por
Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con
la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.
Nuestros artículos están hechos para la evangelización y difusión de la
verdadera fe católica y pueden ser, usados, compartidos o publicados libremente
en distintas páginas o foros, sin fines de lucro, siempre que se haga mención
del autor del artículo, los créditos debidos y el nombre de ésta página,
CATHOLIC MAGAZINE.
sábado, 4 de julio de 2020
Quien se inclina ante Jesús no puede y no debe postrarse ante ningún poder terreno, por más fuerte que sea.
QUIEN SE INCLINA ANTE JESÚS NO PUEDE Y NO DEBE POSTRARSE ANTE NINGÚN PODER TERRENO, POR MÁS FUERTE QUE SEA.
Por Benedicto XVI. Dominus Est.
La Eucaristía no puede ser nunca un hecho privado, reservado a personas escogidas según afinidades o amistad. La Eucaristía es un culto público, que no tiene nada de esotérico, de exclusivo.
Ser cristianos quiere decir reunirse desde todas las partes para estar en la presencia del único Señor y ser uno en Él y con Él.
Arrodillarse en adoración ante el Señor. Adorar al Dios de Jesucristo, que se hizo pan partido por amor, es el remedio más válido y radical contra las idolatrías de ayer y hoy. Arrodillarse ante la Eucaristía es una profesión de libertad.
Quien se inclina ante Jesús no puede y no debe postrarse ante ningún poder terreno, por más fuerte que sea. Los cristianos sólo nos arrodillamos ante Dios, ante el Santísimo Sacramento.
Queridos hermanos y hermanas:
Después del tiempo fuerte del año litúrgico, que, centrándose en la Pascua se prolonga durante tres meses —primero los cuarenta días de la Cuaresma y luego los cincuenta días del Tiempo pascual—, la liturgia nos hace celebrar tres fiestas que tienen un carácter “sintético”: la Santísima Trinidad, el Corpus Christi y, por último, el Sagrado Corazón de Jesús.
¿Cuál es el significado específico de la solemnidad de hoy, del Cuerpo y la Sangre de Cristo? Nos lo manifiesta la celebración misma que estamos realizando, con el desarrollo de sus gestos fundamentales: ante todo, nos hemos reunido alrededor del altar del Señor para estar juntos en su presencia; luego, tendrá lugar la procesión, es decir, caminar con el Señor; y, por último, arrodillarse ante el Señor, la adoración, que comienza ya en la misa y acompaña toda la procesión, pero que culmina en el momento final de la bendición eucarística, cuando todos nos postremos ante Aquel que se inclinó hasta nosotros y dio la vida por nosotros. Reflexionemos brevemente sobre estas tres actitudes para que sean realmente expresión de nuestra fe y de nuestra vida.
Así pues, el primer acto es el de reunirse en la presencia del Señor. Es lo que antiguamente se llamaba “statio“. Imaginemos por un momento que en toda Roma sólo existiera este altar, y que se invitara a todos los cristianos de la ciudad a reunirse aquí para celebrar al Salvador, muerto y resucitado. Esto nos permite hacernos una idea de los orígenes de la celebración eucarística, en Roma y en otras muchas ciudades a las que llegaba el mensaje evangélico: en cada Iglesia particular había un solo obispo y en torno a él, en torno a la Eucaristía celebrada por él, se constituía la comunidad, única, pues era uno solo el Cáliz bendecido y era uno solo el Pan partido, como hemos escuchado en las palabras del apóstol san Pablo en la segunda lectura (cf. 1 Co 10, 16-17).
Viene a la mente otra famosa expresión de San Pablo:
“Ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Ga 3, 28). “Todos vosotros sois uno”.
En estas palabras se percibe la verdad y la fuerza de la revolución cristiana, la revolución más profunda de la historia humana, que se experimenta precisamente alrededor de la Eucaristía: aquí se reúnen, en la presencia del Señor, personas de edad, sexo, condición social e ideas políticas diferentes.
La Eucaristía no puede ser nunca un hecho privado, reservado a personas escogidas según afinidades o amistad. La Eucaristía es un culto público, que no tiene nada de esotérico, de exclusivo. Nosotros, esta tarde, no hemos elegido con quién queríamos reunirnos; hemos venido y nos encontramos unos junto a otros, unidos por la fe y llamados a convertirnos en un único cuerpo, compartiendo el único Pan que es Cristo. Estamos unidos más allá de nuestras diferencias de nacionalidad, de profesión, de clase social, de ideas políticas: nos abrimos los unos a los otros para convertirnos en una sola cosa a partir de Él.
Esta ha sido, desde los inicios, la característica del cristianismo, realizada visiblemente alrededor de la Eucaristía, y es necesario velar siempre para que las tentaciones del particularismo, aunque sea de buena fe, no vayan de hecho en sentido opuesto.
Por tanto, el Corpus Christi ante todo nos recuerda que ser cristianos quiere decir reunirse desde todas las partes para estar en la presencia del único Señor y ser uno en Él y con Él.
El segundo aspecto constitutivo es caminar con el Señor. Es la realidad manifestada por la procesión, que viviremos juntos después de la santa misa, como su prolongación natural, avanzando tras Aquel que es el Camino. Con el don de sí mismo en la Eucaristía, el Señor Jesús nos libra de nuestras “parálisis”, nos levanta y nos hace “pro-cedere“, es decir, nos hace dar un paso adelante, y luego otro, y de este modo nos pone en camino, con la fuerza de este Pan de la vida. Como le sucedió al profeta Elías, que se había refugiado en el desierto por miedo a sus enemigos, y había decidido dejarse morir (cf. 1 R 19, 1-4). Pero Dios lo despertó y le puso a su lado una torta recién cocida: “Levántate y come —le dijo—, porque el camino es demasiado largo para ti” (1 R 19, 5. 7).
La procesión del Corpus Christi nos enseña que la Eucaristía nos quiere librar de todo abatimiento y desconsuelo, quiere volver a levantarnos para que podamos reanudar el camino con la fuerza que Dios nos da mediante Jesucristo. Es la experiencia del pueblo de Israel en el éxodo de Egipto, la larga peregrinación a través del desierto, de la que nos ha hablado la primera lectura. Una experiencia que para Israel es constitutiva, pero que resulta ejemplar para toda la humanidad.
De hecho, la expresión “no sólo de pan vive el hombre, sino que el hombre vive de todo lo que sale de la boca del Señor” (Dt 8, 3) es una afirmación universal, que se refiere a todo hombre en cuanto hombre. Cada uno puede hallar su propio camino, si se encuentra con Aquel que es Palabra y Pan de vida, y se deja guiar por su amigable presencia. Sin el Dios-con-nosotros, el Dios cercano, ¿Cómo podemos afrontar la peregrinación de la existencia, ya sea individualmente ya sea como sociedad y familia de los pueblos?
La Eucaristía es el sacramento del Dios que no nos deja solos en el camino, sino que nos acompaña y nos indica la dirección. En efecto, no basta avanzar; es necesario ver hacia dónde vamos. No basta el “progreso”, si no hay criterios de referencia. Más aún, si nos salimos del camino, corremos el riesgo de caer en un precipicio, o de alejarnos más rápidamente de la meta. Dios nos ha creado libres, pero no nos ha dejado solos: se ha hecho él mismo “camino” y ha venido a caminar juntamente con nosotros a fin de que nuestra libertad tenga el criterio para discernir la senda correcta y recorrerla.
Al llegar a este punto, no se puede menos de pensar en el inicio del “Decálogo”, los diez mandamientos, donde está escrito:
“Yo, el Señor, soy tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre. No habrá para ti otros dioses delante de mí”(Ex20, 2-3).
Aquí encontramos el tercer elemento constitutivo del Corpus Christi: arrodillarse en adoración ante el Señor. Adorar al Dios de Jesucristo, que se hizo pan partido por amor, es el remedio más válido y radical contra las idolatrías de ayer y hoy.
Arrodillarse ante la Eucaristía es una profesión de libertad: quien se inclina ante Jesús no puede y no debe postrarse ante ningún poder terreno, por más fuerte que sea.
Los cristianos sólo nos arrodillamos ante Dios, ante el Santísimo Sacramento, porque sabemos y creemos que en él está presente el único Dios verdadero, que ha creado el mundo y lo ha amado hasta el punto de entregar a su Hijo único (cf. Jn 3, 16).
Nos postramos ante Dios que primero se ha inclinado hacia el hombre, como buen Samaritano, para socorrerlo y devolverle la vida, y se ha arrodillado ante nosotros para lavar nuestros pies sucios. Adorar el Cuerpo de Cristo quiere decir creer que allí, en ese pedazo de pan, se encuentra realmente Cristo, el cual da verdaderamente sentido a la vida, al inmenso universo y a la criatura más pequeña, a toda la historia humana y a la existencia más breve. La adoración es oración que prolonga la celebración y la comunión eucarística; en ella el alma sigue alimentándose: se alimenta de amor, de verdad, de paz; se alimenta de esperanza, pues Aquel ante el cual nos postramos no nos juzga, no nos aplasta, sino que nos libera y nos transforma.
Por eso, reunirnos, caminar, adorar, nos llena de alegría. Haciendo nuestra la actitud de adoración de María, a la que recordamos de modo especial en este mes de mayo, oramos por nosotros y por todos; oramos por todas las personas que viven en esta ciudad, para que te conozcan a ti, Padre, y al que enviaste, Jesucristo, a fin de tener así la vida en abundancia. Amén.
Benedicto XVI
Atrio de la Basílica de San Juan de Letrán
Visítanos en Facebook y conoce todas las noticias del mundo Católico de actualidad.
https://www.facebook.com/catholicmagazine.net/
CATHOLIC MAGAZINE depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo nuestra fe Católica, la cultura de la vida, la familia y la libertad de fe. AGRADECEMOS SU DONATIVO, DIOS LE BENDIGA
GRACIAS MIL
NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.
Nuestros artículos están hechos para la evangelización y difusión de la verdadera fe católica y pueden ser, usados, compartidos o publicados libremente en distintas páginas o foros, sin fines de lucro, siempre que se haga mención del autor del artículo, los créditos debidos y el nombre de ésta página, CATHOLIC MAGAZINE.
La Eucaristía no puede ser nunca un hecho privado, reservado a personas escogidas según afinidades o amistad. La Eucaristía es un culto público, que no tiene nada de esotérico, de exclusivo.
Ser cristianos quiere decir reunirse desde todas las partes para estar en la presencia del único Señor y ser uno en Él y con Él.
Arrodillarse en adoración ante el Señor. Adorar al Dios de Jesucristo, que se hizo pan partido por amor, es el remedio más válido y radical contra las idolatrías de ayer y hoy. Arrodillarse ante la Eucaristía es una profesión de libertad.
Quien se inclina ante Jesús no puede y no debe postrarse ante ningún poder terreno, por más fuerte que sea. Los cristianos sólo nos arrodillamos ante Dios, ante el Santísimo Sacramento.
Queridos hermanos y hermanas:
Después del tiempo fuerte del año litúrgico, que, centrándose en la Pascua se prolonga durante tres meses —primero los cuarenta días de la Cuaresma y luego los cincuenta días del Tiempo pascual—, la liturgia nos hace celebrar tres fiestas que tienen un carácter “sintético”: la Santísima Trinidad, el Corpus Christi y, por último, el Sagrado Corazón de Jesús.
¿Cuál es el significado específico de la solemnidad de hoy, del Cuerpo y la Sangre de Cristo? Nos lo manifiesta la celebración misma que estamos realizando, con el desarrollo de sus gestos fundamentales: ante todo, nos hemos reunido alrededor del altar del Señor para estar juntos en su presencia; luego, tendrá lugar la procesión, es decir, caminar con el Señor; y, por último, arrodillarse ante el Señor, la adoración, que comienza ya en la misa y acompaña toda la procesión, pero que culmina en el momento final de la bendición eucarística, cuando todos nos postremos ante Aquel que se inclinó hasta nosotros y dio la vida por nosotros. Reflexionemos brevemente sobre estas tres actitudes para que sean realmente expresión de nuestra fe y de nuestra vida.
Así pues, el primer acto es el de reunirse en la presencia del Señor. Es lo que antiguamente se llamaba “statio“. Imaginemos por un momento que en toda Roma sólo existiera este altar, y que se invitara a todos los cristianos de la ciudad a reunirse aquí para celebrar al Salvador, muerto y resucitado. Esto nos permite hacernos una idea de los orígenes de la celebración eucarística, en Roma y en otras muchas ciudades a las que llegaba el mensaje evangélico: en cada Iglesia particular había un solo obispo y en torno a él, en torno a la Eucaristía celebrada por él, se constituía la comunidad, única, pues era uno solo el Cáliz bendecido y era uno solo el Pan partido, como hemos escuchado en las palabras del apóstol san Pablo en la segunda lectura (cf. 1 Co 10, 16-17).
Viene a la mente otra famosa expresión de San Pablo:
“Ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Ga 3, 28). “Todos vosotros sois uno”.
En estas palabras se percibe la verdad y la fuerza de la revolución cristiana, la revolución más profunda de la historia humana, que se experimenta precisamente alrededor de la Eucaristía: aquí se reúnen, en la presencia del Señor, personas de edad, sexo, condición social e ideas políticas diferentes.
La Eucaristía no puede ser nunca un hecho privado, reservado a personas escogidas según afinidades o amistad. La Eucaristía es un culto público, que no tiene nada de esotérico, de exclusivo. Nosotros, esta tarde, no hemos elegido con quién queríamos reunirnos; hemos venido y nos encontramos unos junto a otros, unidos por la fe y llamados a convertirnos en un único cuerpo, compartiendo el único Pan que es Cristo. Estamos unidos más allá de nuestras diferencias de nacionalidad, de profesión, de clase social, de ideas políticas: nos abrimos los unos a los otros para convertirnos en una sola cosa a partir de Él.
Esta ha sido, desde los inicios, la característica del cristianismo, realizada visiblemente alrededor de la Eucaristía, y es necesario velar siempre para que las tentaciones del particularismo, aunque sea de buena fe, no vayan de hecho en sentido opuesto.
Por tanto, el Corpus Christi ante todo nos recuerda que ser cristianos quiere decir reunirse desde todas las partes para estar en la presencia del único Señor y ser uno en Él y con Él.
El segundo aspecto constitutivo es caminar con el Señor. Es la realidad manifestada por la procesión, que viviremos juntos después de la santa misa, como su prolongación natural, avanzando tras Aquel que es el Camino. Con el don de sí mismo en la Eucaristía, el Señor Jesús nos libra de nuestras “parálisis”, nos levanta y nos hace “pro-cedere“, es decir, nos hace dar un paso adelante, y luego otro, y de este modo nos pone en camino, con la fuerza de este Pan de la vida. Como le sucedió al profeta Elías, que se había refugiado en el desierto por miedo a sus enemigos, y había decidido dejarse morir (cf. 1 R 19, 1-4). Pero Dios lo despertó y le puso a su lado una torta recién cocida: “Levántate y come —le dijo—, porque el camino es demasiado largo para ti” (1 R 19, 5. 7).
La procesión del Corpus Christi nos enseña que la Eucaristía nos quiere librar de todo abatimiento y desconsuelo, quiere volver a levantarnos para que podamos reanudar el camino con la fuerza que Dios nos da mediante Jesucristo. Es la experiencia del pueblo de Israel en el éxodo de Egipto, la larga peregrinación a través del desierto, de la que nos ha hablado la primera lectura. Una experiencia que para Israel es constitutiva, pero que resulta ejemplar para toda la humanidad.
De hecho, la expresión “no sólo de pan vive el hombre, sino que el hombre vive de todo lo que sale de la boca del Señor” (Dt 8, 3) es una afirmación universal, que se refiere a todo hombre en cuanto hombre. Cada uno puede hallar su propio camino, si se encuentra con Aquel que es Palabra y Pan de vida, y se deja guiar por su amigable presencia. Sin el Dios-con-nosotros, el Dios cercano, ¿Cómo podemos afrontar la peregrinación de la existencia, ya sea individualmente ya sea como sociedad y familia de los pueblos?
La Eucaristía es el sacramento del Dios que no nos deja solos en el camino, sino que nos acompaña y nos indica la dirección. En efecto, no basta avanzar; es necesario ver hacia dónde vamos. No basta el “progreso”, si no hay criterios de referencia. Más aún, si nos salimos del camino, corremos el riesgo de caer en un precipicio, o de alejarnos más rápidamente de la meta. Dios nos ha creado libres, pero no nos ha dejado solos: se ha hecho él mismo “camino” y ha venido a caminar juntamente con nosotros a fin de que nuestra libertad tenga el criterio para discernir la senda correcta y recorrerla.
Al llegar a este punto, no se puede menos de pensar en el inicio del “Decálogo”, los diez mandamientos, donde está escrito:
“Yo, el Señor, soy tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre. No habrá para ti otros dioses delante de mí”(Ex20, 2-3).
Aquí encontramos el tercer elemento constitutivo del Corpus Christi: arrodillarse en adoración ante el Señor. Adorar al Dios de Jesucristo, que se hizo pan partido por amor, es el remedio más válido y radical contra las idolatrías de ayer y hoy.
Arrodillarse ante la Eucaristía es una profesión de libertad: quien se inclina ante Jesús no puede y no debe postrarse ante ningún poder terreno, por más fuerte que sea.
Los cristianos sólo nos arrodillamos ante Dios, ante el Santísimo Sacramento, porque sabemos y creemos que en él está presente el único Dios verdadero, que ha creado el mundo y lo ha amado hasta el punto de entregar a su Hijo único (cf. Jn 3, 16).
Nos postramos ante Dios que primero se ha inclinado hacia el hombre, como buen Samaritano, para socorrerlo y devolverle la vida, y se ha arrodillado ante nosotros para lavar nuestros pies sucios. Adorar el Cuerpo de Cristo quiere decir creer que allí, en ese pedazo de pan, se encuentra realmente Cristo, el cual da verdaderamente sentido a la vida, al inmenso universo y a la criatura más pequeña, a toda la historia humana y a la existencia más breve. La adoración es oración que prolonga la celebración y la comunión eucarística; en ella el alma sigue alimentándose: se alimenta de amor, de verdad, de paz; se alimenta de esperanza, pues Aquel ante el cual nos postramos no nos juzga, no nos aplasta, sino que nos libera y nos transforma.
Por eso, reunirnos, caminar, adorar, nos llena de alegría. Haciendo nuestra la actitud de adoración de María, a la que recordamos de modo especial en este mes de mayo, oramos por nosotros y por todos; oramos por todas las personas que viven en esta ciudad, para que te conozcan a ti, Padre, y al que enviaste, Jesucristo, a fin de tener así la vida en abundancia. Amén.
Benedicto XVI
Atrio de la Basílica de San Juan de Letrán
Visítanos en Facebook y conoce todas las noticias del mundo Católico de actualidad.
https://www.facebook.com/catholicmagazine.net/
CATHOLIC MAGAZINE depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo nuestra fe Católica, la cultura de la vida, la familia y la libertad de fe. AGRADECEMOS SU DONATIVO, DIOS LE BENDIGA
GRACIAS MIL
NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.
Nuestros artículos están hechos para la evangelización y difusión de la verdadera fe católica y pueden ser, usados, compartidos o publicados libremente en distintas páginas o foros, sin fines de lucro, siempre que se haga mención del autor del artículo, los créditos debidos y el nombre de ésta página, CATHOLIC MAGAZINE.
martes, 5 de mayo de 2020
Una asombrosa historia de terror atada al poder del Santo Rosario
UNA ASOMBROSA HISTORIA DE TERROR ATADA AL PODER DEL SANTO ROSARIO
Por Miraculous Rosary
Reza el rosario cada día por protección y para derrotar a las fuerzas de Satanás! No te imaginas su increíble poder en el mundo espiritual.
Este es una poderosa e inquietante historia acerca del poder del Santo Rosario. En esta, se considera a un conocido asesino en serie en el estado de Florida, Estados Unidos, llamado Ted Bundy
Algunas personas están tan alejados de Dios y perdidos en el pecado que llegan a ser dominados completamente por el mal, pero nuestro Señor, a través de la Santísima Virgen María, tiene poder sobre ellos.
Rosario en mano
A las 3:00 de la mañana del 15 de enero, Ten Bundy ingresó en la casa de la hermandad «Chi Omega» en la Universidad Estatal de Florida y asesinó a dos chicas antes de ir a buscar a más víctimas.
el 24 de enero de 1989.Cuando entró en la habitación de la tercera chica con un bate como arma, él vio que la chica, aún durmiendo, tenía un rosario agarrado en la mano, entonces dejó caer el bate y huyó despavorido.
Más tarde, la niña dijo a las autoridades que antes de irse a la universidad ella le había prometido a su abuela que rezaría el rosario todas las noches por protección, aun cuando se hubiese quedado dormida en el proceso. Eso fue justo lo que había hecho esa noche, ella seguía sosteniendo el rosario cuando el asesino entró en su habitación.
Tend Bundy confesó más tarde, más de treinta asesinatos.
El Padre Joseph M. Esper narra en su libro «Con María a Jesús» lo siguiente:
"Irónicamente, cuando Ted Bundy fue condenado a muerte, en espera de ejecución por sus crímenes, él pidió al Monseñor Kerr que le sirviera como un consejero espiritual, y el sacerdote aprovechó la oportunidad para preguntarle sobre aquella terrible noche.
Bundy le explicó que cuando entró en la habitación de la tercera niña, que tenía la completa intención de asesinarla; un poder misterioso se lo impedía".
El Padre Esper añade:
"Y no sólo el rosario ayuda a nuestro propio crecimiento espiritual, sino que también socava el reino de Satanás".
El famoso exorcista de la Diócesis de Roma, el Padre Gabriele Amorth declaró en una oportunidad:
"Un día, un colega mío escuchó al diablo decir durante un exorcismo: «Cada Ave María es como un golpe en la cabeza. Si los cristianos supieran lo poderoso que es el Rosario, sería mi fin»"
Reza el rosario todos los días por tu protección y para derrotar a las fuerzas de Satanás!
El Señor te bendiga.
Adaptación y traducción por Qriswell Quero, del artículo publicado en: Miraculous Rosary, autor: Miraculous Rosary
Fuente católicodefiendetufe
Visítanos en Facebook y conoce todas las noticias del mundo Católico de actualidad.
https://www.facebook.com/catholicmagazine.net/
CATHOLIC MAGAZINE depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo nuestra fe Católica, la cultura de la vida, la familia y la libertad de fe. AGRADECEMOS SU DONATIVO, DIOS LE BENDIGA
GRACIAS MIL
NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.
Nuestros artículos están hechos para la evangelización y difusión de la verdadera fe católica y pueden ser, usados, compartidos o publicados libremente en distintas páginas o foros, sin fines de lucro, siempre que se haga mención del autor del artículo, los créditos debidos y el nombre de ésta página, CATHOLIC MAGAZINE.
Reza el rosario cada día por protección y para derrotar a las fuerzas de Satanás! No te imaginas su increíble poder en el mundo espiritual.
Este es una poderosa e inquietante historia acerca del poder del Santo Rosario. En esta, se considera a un conocido asesino en serie en el estado de Florida, Estados Unidos, llamado Ted Bundy
Algunas personas están tan alejados de Dios y perdidos en el pecado que llegan a ser dominados completamente por el mal, pero nuestro Señor, a través de la Santísima Virgen María, tiene poder sobre ellos.
Rosario en mano
A las 3:00 de la mañana del 15 de enero, Ten Bundy ingresó en la casa de la hermandad «Chi Omega» en la Universidad Estatal de Florida y asesinó a dos chicas antes de ir a buscar a más víctimas.
![]() |
| Theodore "Ted" Robert Cowell Bundy |
(1946-1989) secuestrador, violador, asesino en serie de mujeres.
Confesó 30 homicidios. Ejecutado en la silla eléctricael 24 de enero de 1989.Cuando entró en la habitación de la tercera chica con un bate como arma, él vio que la chica, aún durmiendo, tenía un rosario agarrado en la mano, entonces dejó caer el bate y huyó despavorido.
Más tarde, la niña dijo a las autoridades que antes de irse a la universidad ella le había prometido a su abuela que rezaría el rosario todas las noches por protección, aun cuando se hubiese quedado dormida en el proceso. Eso fue justo lo que había hecho esa noche, ella seguía sosteniendo el rosario cuando el asesino entró en su habitación.
Tend Bundy confesó más tarde, más de treinta asesinatos.
El Padre Joseph M. Esper narra en su libro «Con María a Jesús» lo siguiente:
"Irónicamente, cuando Ted Bundy fue condenado a muerte, en espera de ejecución por sus crímenes, él pidió al Monseñor Kerr que le sirviera como un consejero espiritual, y el sacerdote aprovechó la oportunidad para preguntarle sobre aquella terrible noche.
Bundy le explicó que cuando entró en la habitación de la tercera niña, que tenía la completa intención de asesinarla; un poder misterioso se lo impedía".
El Padre Esper añade:
"Y no sólo el rosario ayuda a nuestro propio crecimiento espiritual, sino que también socava el reino de Satanás".
El famoso exorcista de la Diócesis de Roma, el Padre Gabriele Amorth declaró en una oportunidad:
"Un día, un colega mío escuchó al diablo decir durante un exorcismo: «Cada Ave María es como un golpe en la cabeza. Si los cristianos supieran lo poderoso que es el Rosario, sería mi fin»"
Reza el rosario todos los días por tu protección y para derrotar a las fuerzas de Satanás!
El Señor te bendiga.
Adaptación y traducción por Qriswell Quero, del artículo publicado en: Miraculous Rosary, autor: Miraculous Rosary
Fuente católicodefiendetufe
Visítanos en Facebook y conoce todas las noticias del mundo Católico de actualidad.
https://www.facebook.com/catholicmagazine.net/
CATHOLIC MAGAZINE depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo nuestra fe Católica, la cultura de la vida, la familia y la libertad de fe. AGRADECEMOS SU DONATIVO, DIOS LE BENDIGA
GRACIAS MIL
NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.
Nuestros artículos están hechos para la evangelización y difusión de la verdadera fe católica y pueden ser, usados, compartidos o publicados libremente en distintas páginas o foros, sin fines de lucro, siempre que se haga mención del autor del artículo, los créditos debidos y el nombre de ésta página, CATHOLIC MAGAZINE.
miércoles, 8 de enero de 2020
14 razones bíblicas para rezar el Santo Rosario y enamorarse de su poder
14 RAZONES BÍBLICAS PARA REZAR EL SANTO ROSARIO Y ENAMORARSE DE SU PODER
Por Qriswell Quero | Con aportes de: Padre Pedro Pablo Trejo
Un oración que tenga profundas raíces bíblicas, es el Santo Rosario, su poder es inmenso. Razones bíblicas para rezar el Rosario
El Santo Rosario es considerado una oración perfecta porque dentro de ella se encuentra la impresionante historia de nuestra salvación. Con el Rosario en realidad meditamos los misterios de la alegría, de la tristeza y de la gloria de Jesús y María.
El Rosario es una oración sencilla, tan humilde como María. Es una oración que todos podemos decir junto con Ella, la Madre de Dios. Ella une Su oración a la nuestra.
En cada aparición, la Madre celestial nos ha invitado a recitar el Rosario como una poderosa arma contra el mal, para llevarnos a la verdadera paz.
Razones bíblicas para rezar el Santo Rosario
Con tu oración hecha junto con Tu Madre celestial, puedes obtener el gran don de provocar un cambio de corazones y de conversión. Cada día, por medio de la oración, puedes alejar de ti y de tu nación muchos peligros y muchos males.
El Rosario y la Biblia
"Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre... Alégrate llena de gracia el Señor es contigo", (Lucas 1,28)
1. Entendiendo el Rosario
Para entender la devoción mariana y en especial el Santo Rosario, es necesario el estudio de la Biblia. Si hay una oración que tenga profundas raíces bíblicas, esa es precisamente el Rosario.
Sin embargo, hay algunos hermanos cristianos que ignoran lo que la Biblia dice del Rosario y por eso lo consideran como una oración repetitiva, monótona y aburrida.
2. Aquí tienes 3 razones bíblicas para rezar el rosario
Dios Padre envía al Ángel Gabriel a saludar a la Madre de su Hijo:
"Dios te salve, llena de gracia, el Señor está contigo". (Lee Lucas 1,28)
Si los siervos de Dios en el cielo deben saludar así a María, ¿los siervos de Dios en la tierra no debemos hacer lo mismo?
El Espíritu Santo inspiró alabar a María y a Jesús:
"Isabel se llenó del Espíritu Santo y clamó con fuerte voz: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre". (Lucas 1,48)
Si a ti el Espíritu no te inspira alabar así a María, ¿qué espíritu será ese? (Lee 1 Juan 4,1)
Jesús nos recomienda orar sin intermisión
Lee: Lucas 18,1. Es verdad que este mandato se cumple con cualquier oración, pero el Rosario facilita su cumplimiento.
Por tanto, el que reza el Rosario obedece al mandato del Padre, a la recomendación del Hijo y a la inspiración del Espíritu Santo....
3. El Rosario es una síntesis de los Salmos
Los salmos de la Biblia son 150, por eso el Rosario se compone de 150 avemarías.
El Rosario es la salmodia de los seglares, de la gente ocupada, de los pobres y los ricos, de los sabios y los ignorantes que quieren cumplir con el mandato de alabar a Dios en todo momento con salmos y cánticos inspirados. (Lee: Colosenses 3,16)
...Rezar el Rosario es no sólo obedecer lo que la Biblia manda, sino rezar como la Biblia enseña....
4. ¿Vana palabrería como acusan algunos?
Jesucristo dijo: "Al orar, no hágan mucho como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados". (Lee Mateo 6,7)
Pero ¿acaso es vana palabrería el "Padre Nuestro" que rezamos antes de cada decena? ¿Acaso es vana palabrería dar "Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo"?
¿Acaso es vana palabrería el avemaría que repite incesantemente: "Bendito el fruto de tu vientre, Jesús"?
¿Acaso fue vana palabrería la oración que Jesús repitió 3 veces en el Getsemaní?
"Nuevamente se alejó de ellos y oró por tercera vez, repitiendo las mismas palabras" (Mateo 26,44)
¿Acaso los Querubines que repiten sin cesar las mismas palabras adorando a Dios utilizan también vana palabrería?
"Cada uno de los cuatro Seres Vivientes tenía seis alas y estaba lleno de ojos por dentro y por fuera. Y repetían sin cesar, día y noche: "Santo, santo, santo es el Señor Dios, el Todopoderoso, el que era, el que es y el que viene" (Apocalipsis 4,8)
5. El Rosario es una meditación de la vida de Jesús en el Evangelio
"Por eso precisamente los misterios del Rosario se comparan a las ventanas a través de las cuales podéis dirigir y sumergir la mirada hacia el mundo de Dios." (Mensaje de Juan Pablo II 25-IV-87)
El Rosario nos ayuda a ver a Jesús con los ojos de María y a guardar sus enseñanzas en nuestro corazón.
6. ¿Qué enseña la Iglesia del Rosario?
El Rosario es de carácter netamente evangélico. Es del Evangelio de donde el Rosario extrae el enunciado de los misterios y sus fórmulas principales.
Es en el Evangelio donde se inspira para sugerir, motivado por el gozoso saludo del Ángel y del religioso consentimiento de la Virgen, la actitud con que el fiel debe recitarlo; toma del Evangelio, y mientras se suceden armoniosamente las Ave Marías, presenta un misterio fundamental (la encarnación del Verbo) contemplado en el momento decisivo del anuncio hecho a María.
El Rosario es pues una oración evangélica... El Rosario es una meditación ordenada de los eventos salvíficos realizados en Cristo.
Su división en tres partes (nacimiento, pasión y resurrección) refleja el anuncio primitivo de la fe, y del misterio de Cristo: humillación, muerte y exaltación. (Lee: Filipenses 2,6-11 y "Marialis Cultus" 44-45.)
El Rosario no es decir palabras sin sentido, sino que es una meditación de los misterios de Nuestro Señor. Por eso dijo el poeta:
Rezar el santo Rosario no es sólo hacer memoria del gozo, el dolor, la gloria de Nazaret al Calvario. Es el fiel itinerario de una realidad vivida y quedar entretejida siguiendo al Cristo gozoso, crucificado y glorioso en el Rosario la vida...
7. ¿El Rosario es una Oración Repetitiva?
Efectivamente es repetitiva, pero como lo explicamos anteriormente esto no es ningún defecto, sino que es la característica del gozo de la oración.
Gozo como el que Isabel sintió, que a gran voz proclama: "Bendita tú entre las mujeres".
Gozo como el de los Ángeles, que repetían insistentemente: "Gloria a Dios en las alturas."
Es intimar profundamente con Dios Padre, como lo hizo Jesús en Getsemaní que repetía siempre las mismas palabras en su oración. Por eso los salmos de gozo son repetitivos. [Lee: Salmo 136 (135)]
8. ¿Se alaba 10 veces a María y 1 sóla a Jesús?
Eso es falso porque cada avemaría es también una alabanza al "Bendito sea el fruto de tu vientre, Jesús".
9. El Rosario es un ramo de rosas.
Ninguna mujer se queja por que su novio le lleva "25 rosas repetidas" por que no son 25 rosas repetidas, sino un ramo de rosas.
El Rosario es un ramo de flores espirituales para la Madre de Jesús. A las mujeres les gustan las rosas y a la Virgen le gusta el Rosario.
10. ¿El Rosario es una oración anticuada?
La verdadera oración empeña todo el cuerpo
La música moderna se toca, se oye, se canta y se baila. Lo mismo el Rosario: los labios recitan la alabanza, la mente repasa los misterios, los dedos llevan la cuenta, las rodillas dan el culto, los brazos en alto elevan la súplica.
Es rítmico
Los psicólogos acaban de descubrir lo que la Iglesia ya sabía desde hace dos mil años: el ritmo ayuda al recuerdo.
El ritmo del Rosario ayuda a recordar, es decir, repasar en el corazón como María, los misterios de la vida del Señor. (Lee: Lucas 2,51)
Es repetitivo y habla de amor
De seguro recordar s aquella canción de los Beatles que dice: "She loves you Yeh, Yeh, Yeh".
En ese famoso e inolvidable disco se repite la misma frase más de cincuenta veces. Y así es el Rosario, repetitivo, porque al corazón las palabras de amor siempre le saben nuevas.
11. Sor Lucía de Fátima sobre el Rosario
El Rosario es, después de la Santa Misa, lo que mas nos une a Dios por la riqueza de las oraciones de que está compuesto. Todas ellas vienen del cielo, dictadas por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Carta a M. Martins.
Es una oración Trinitaria
El Gloria que rezamos entre las decenas del Rosario fue dictado por Dios Padre a los Ángeles en Belén, y es un himno a la Santísima Trinidad. Ibid.
El Padrenuestro fue dictado por el Hijo, y se dirige al Padre.
El Avemaría se compone primero de la oración dictada por el Padre al Ángel, mas la oración dictada por el Espíritu Santo a Isabel, y la segunda parte: ´Ruega por nosotros pecadores´ es la oración dictada por el mismo Espíritu a la Iglesia.
Es una oración Eucarística
"María fue el primer tabernáculo donde el Padre mostró al Hijo. Los pastores y los Reyes Magos adoraron a Jesús en brazos de María. Yo no sé si se puedan encontrar palabras más sublimes y apropiadas para rezar enfrente del Santísimo Sacramento". (Carta a M. Martins)
12. San Juan Pablo y el Rosario
El Rosario es por tanto una oración cristológica por que es una meditación en los misterios de la vida de Jesús....
13. Lo que enseña María
En sus seis apariciones en Fátima la Virgen nos dio una sola recomendación: "Rezad el Rosario cada día por la conversión de los pecadores".
14. El Rosario es la oración en los tiempos difíciles
Los Dominicos "armados" del Rosario, volvieron a la verdadera fe a Europa.
Con el Rosario en la mano se ganó la batalla de Lepanto, y se detuvo el avance de los turcos.
Con el Rosario, la Legión Azul venció al comunismo ateo y hemos visto derrumbarse su "telón de acero" como los muros de Jericó.
Con el Rosario en la mano y el nombre de Cristo Rey en los labios murió mártir el Padre Pro.
Por ello el cristiano que tiene el Rosario en una mano, la Biblia en la otra y a Cristo en su corazón es un cristiano invencible.
Fuente católicodefiendetufe
Visítanos en Facebook y conoce todas las noticias del mundo Católico de actualidad.
https://www.facebook.com/catholicmagazine.net/
CATHOLIC MAGAZINE depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo nuestra fe Católica, la cultura de la vida, la familia y la libertad de fe. AGRADECEMOS SU DONATIVO, DIOS LE BENDIGA
GRACIAS MIL
NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.
Nuestros artículos están hechos para la evangelización y difusión de la verdadera fe católica y pueden ser, usados, compartidos o publicados libremente en distintas páginas o foros, sin fines de lucro, siempre que se haga mención del autor del artículo, los créditos debidos y el nombre de ésta página, CATHOLIC MAGAZINE.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





