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lunes, 16 de agosto de 2021
El espíritu y la resurrección del cuerpo desde la física cuántica
¿Cómo se explica al espíritu desde la física cuántica?
Después de todo esto uno no sabe qué decir sobre lo que significa hablar de mi cuerpo. Pero yo diría que significa que es el conjunto material que está adaptado al espíritu y bajo el control del espíritu, de tal manera que en el cambio diario y año tras año del metabolismo de mis órganos, siempre puedo decir que el espíritu es el que da cohesión a toda esta estructura material y, controlándola, la hace ser mi cuerpo.
Ahora bien, hablemos de lo que nos dicen los evangelios de Cristo resucitado. Solamente en el caso de Cristo tenemos una descripción de lo que hace un cuerpo resucitado. ¿Qué nos dice el evangelio? Primeramente entra en el cenáculo donde están los apóstoles sin abrir la puerta: aparece en medio de ellos. ¿Por dónde ha entrado? La respuesta, naturalmente, es que no ha entrado por ningún sitio.
¿Cómo puede hacerse presente si antes no estaba dentro y no ha entrado? La respuesta se puede decir por la física: se puede ir de un sitio a otro sin pasar por el medio. ¿Y dónde estaba antes? La respuesta también puede venir por la física: no tenía que estar en ningún sitio. Porque la materia puede existir sin estar en ningún sitio. Así es, como en el caso del agujero negro.
Precisamente este es uno de los modos de hablar de la Resurrección: el cuerpo deja de estar sujeto a los límites del espacio. Y porque deja de estar sujeto a estos límites no hay que buscarlo con ningún tipo de mapa para ver dónde está cuando no quiere hacerse presente. No tiene que estar en ningún sitio y se hace presente directamente donde quiere, sin pasar por ningún camino intermedio.
Y cuando Cristo desaparece del cenáculo, tampoco pide que le abran la puerta. Desaparece sin más para estar fuera del espacio. No sabemos explicarnos ni imaginar qué es existir fuera del espacio, pero la física me da pie para pensar que esto es una realidad que se da también en el mundo de las partículas. Pero cuando Cristo se hace presente, tiene su cuerpo, ya lo creo que sí. Se le toca, puede comer y come, porque es un cuerpo real y tiene la capacidad de hacer lo que se hace por medio de esas cuatro fuerzas que definen a la materia.
Lo que el evangelio nos dice es que Cristo mismo, dirigiéndose a los apóstoles, les dice: ved que tengo carne y huesos, no soy ningún fantasma. Dice que le toquen. Y cuando todavía no se atreven a creerlo del todo les pide que le den de comer, y con ellos come un trozo de pescado. De modo que es un cuerpo verdadero, sí, con todas las posibilidades de actuar de un cuerpo humano. Luego desaparece y aparece a los discípulos de Emaús y no le reconocen.
¿Por qué? Porque, una vez más, no está sujeto a ninguna ley física que obliga a que tus átomos estén en una distribución determinada. Por tanto, puede tener el aspecto que quiera. No es necesariamente el cuerpo de Cristo el que tiene que tener tales dimensiones en cada uno de sus rasgos. Puede tener su propio cuerpo pero puede controlar completamente cómo se muestra, a quién se muestra y en qué forma se muestra. Si quieren que se lo diga de manera analógica y breve.
Cuando nosotros vivimos en nuestra vida mortal y normal, ¿cómo actúa nuestro espíritu? No actúa con la libertad propia de un espíritu, porque un espíritu no está sujeto a leyes físicas, ni a espacio ni a límites de movimiento ni de tiempo. Dios o un ángel, como espíritus puros, no están sujetos a este cambio espacio temporal propio de la materia. Sin embargo, nuestro espíritu se ve obligado a actuar casi como materia en el sentido de que yo estoy aquí y por mucho que lo piense mi espíritu no va a estar en Miami, está aquí.
Y por mucho que me esfuerce, no puedo actuar sino en un tiempo en el que me cuesta trabajo, esfuerzo y tiempo aprender algo, hacer un raciocinio filosófico o simplemente utilizar la capacidad de razonar en la vida diaria, de absorber la belleza de una poesía, de aprender una ley física… Todo esto me lleva tiempo. Por tanto, mi espíritu está limitado por su unión a la materia y actúa casi a modo de materia, constreñido por los límites de espacio y tiempo.
Esto, que es la realidad de nuestra vida, cambia al revés después de la Resurrección. Entonces es el espíritu el que manda y hace que la materia exista a modo de espíritu, libre de esas ataduras, de esos límites de espacio y tiempo. Este es el único significado lógico que tiene la frase de San Pablo: se siembra un cuerpo material, resucita un cuerpo espiritual. Cuerpo es el sustantivo, el nombre, por tanto, es estructura material.
Pero actúa ya a modo de espíritu. Y porque actúa a modo de espíritu este puede determinar que se haga o no visible en una forma o en otra, en un sitio o en otro, en un momento o en otro. El cuerpo está totalmente subordinado al espíritu. Y como estará fuera del tiempo, no hay desgaste, no hay metabolismo, no hay ningún tipo de necesidad de renovar estructuras ni de conseguir energía con alimentos.
Fuente: P. Manuel Carreira, SJ, “La Resurrección desde la física cuántica“.
viernes, 10 de abril de 2020
La Resurrección de Cristo ¿Mito o Realidad?
LA RESURRECCIÓN DE CRISTO ¿MITO O REALIDAD?
por Convertidos Católicos
Dentro de los sectores no creyentes, también dentro de los cristianos modernistas o racionalistas, los cuales no creen en lo sobrenatural y despojan a Nuestro Señor Jesucristo de todo elemento de divinidad, es muy frecuente negar la Resurrección de Cristo, en base a 4 teorías o hipótesis :
1) Los apóstoles tuvieron alucinaciones, Cristo nunca se levantó del sepulcro
2) Los apóstoles conspiraron y engañaron a todos.
3) Jesús no murió en la Cruz.
4) Todo fue un mito creado por los apóstoles del Señor.
En este artículo pasaré a responder estas 4 hipótesis y demostrar carecen de sentido todas ellas. Pero antes veamos que enseña la Iglesia Católica sobre la Resurrección:
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 318). (CATECISMO IGLESIA CATOLICA 639)
Es decir, la Iglesia claramente enseña y establece que la resurrección de Cristo fue un acontecimiento real e histórico, quien enseñe lo contrario va contra el catecismo y contra la Iglesia. Así que como católicos no podemos creer fue una alucinación, o un mito, o robaron su cuerpo y lo escondieron o cosas similares, pues eso transformaría en vana nuestra fe: si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también vuestra fe.1Cor 15,14 .
San Pablo pone la resurrección de Cristo como dogma de fe ya creído por la primera comunidad Cristiana, era el año 56 d.C cuando a la comunidad de los Corintios les recordó la resurrección de Cristo como algo básico para ser cristiano y es el pilar donde se apoya nuestra creencia, y como demuestra que tal y como enseñan las escrituras (Oseas 6,2, Jonás 2,1) al tercer día resucitó de entre los muertos y debemos creer en esto como dogma de fe. No enseñó nunca San Pablo que resucitó en la imaginación de los apóstoles, ni que ellos elaboraron el mito ni nada parecido. San Pablo fue claro explicando el misterio de la resurrección y transmitiéndoselo a la comunidad Cristiana de Corintio. Hoy a nosotros nos toca hacer lo mismo, explicar poque la Resurrección de Cristo es verdadera.
Esta hipótesis falla por los siguientes motivos:
1) Hubo demasiados testigos y generalmente las alucinaciones de las personas son privadas , individuales no colectivas. La escritura enseña que se apareció a 500 hermanos a la vez (1Cor 15,3-8). También enseña que se apareció a María Magdalena, a los discípulos de Emaús, a Pedro, a Santiago, a todos los apóstoles en el Cenáculo, incluso se refleja el tema de Tomás y como no creía en ellos y tuvo que volver a aparecerse el Señor para que Tomás creyera, esto no es como funciona una alucinación, no se aparece a una persona después de un tiempo, después que le han dicho para que crea.
2) Los testigos de su resurrección eran personas honestas, sencillas, y moralmente correctas, de ningún pasaje de los evangelios se puede deducir que estaban locos o tenían problemas mentales.
3) Los 500 hermanos lo vieron todos a la vez, pero además no solo fue visto en un sitio sino en varios y por largo tiempo Hechos 1,3 dice fue por 40 días las alucinaciones duran segundo o minutos no días.
4) Una alucinación no come (Lucas 24,36-43). Sin embargo, Cristo resucitado comió con los discípulos al menos en dos ocasiones (Juan 21, 114). Tampoco mantiene conversaciones profundas y extendidas, pero curiosamente Cristo conversó con alrededor de 11 personas durante 40 días (Hechos 1,3).
5) Si hubiera sido una alucinación bastaría con ir a la tumba , enseñar a los apóstoles el cadáver y eso terminaría con las alucinaciones ¿Dónde estaba el cadáver? ¿Por qué si fue una alucinación nadie les mostro a los apóstoles y discípulos el cadáver? Además los propios judíos para terminar con estas alucinaciones podían haber mostrado el cadáver públicamente y así nadie se hubiera convertido y nadie les habría hecho caso, pero los judíos nunca proporcionaron un cadáver.
6)Una alucinación no explica la tumba vacía, la piedra movida, la imposibilidad de producir un cadáver probatorio de su muerte.
Por todos estos puntos esta hipótesis queda descartada.
2. Los apóstoles conspiraron y engañaron a todos.
1) Bastaría con que uno de ellos negara la historia para que todo se viniera abajo, pero ninguno de los doce lo negó, ni de los 500 , ni de las mujeres, nadie negaba que Cristo había resucitado. Pero además, recordemos que fueron torturados, encarcelados, y muertos por algo que era una conspiración? Esto carecería de sentido pues nadie muere por una mentira, ni nadie se deja torturar por una mentira.
2) Esta historia si fuera inventada debían de tener un alto grado de imaginación, fantasía y creatividad, algo que no es propio de pescadores iletrados, pues una gente inculta no puede inventarse historias tan bien elaboradas y tan creíbles y más que duren 2000 años.
3)¿Qué obtenían mintiendo y engañando a la gente? La ventaja de mentir y engañar era absurda, pues fueron odiados, despreciados, perseguidos, torturados, encarcelados, crucificados, hervidos, decapitados y alimentados por leones, esos son los frutos que obtuvieron por su testimonio. Si realmente hubieran conspirado lo habrían hecho para sacar beneficios y no males.
4) Además, si esto fuera mentira o conspiración bastaría con que los judíos proporcionaran el cadáver del nazareno y asunto resuelto, fin de la mentira, pero los judíos nunca proporcionaron esto. Es más, existen escritos judíos que nos hablan de la resurrección:
Y, mientras ellos no salían de su asombro, uno de los soldados a quienes habían encomendado la guardia del sepulcro entró en la Sinagoga y dijo: Cuando vigilábamos la tumba de Jesús, la tierra tembló y hemos visto a un ángel de Dios, que quitó la piedra del sepulcro y que se sentó sobre ella. Y su semblante brillaba como el relámpago y sus vestidos eran blancos como la nieve. Y nosotros quedamos como muertos de espanto. Y oímos al ángel que decía a las mujeres que habían ido al sepulcro de Jesús: No temáis. Sé que buscáis a Jesús el crucificado, el cual resucitó, como lo había predicho. Venid, y ved el lugar en que había sido colocado, y apresuraos a avisar a sus discípulos que ha resurgido de entre los muertos, y que va delante de vosotros a Galilea, donde lo veréis.
2. Y los judíos, convocando a todos los soldados que habían puesto para guardar a Jesús, les preguntaron: ¿Qué mujeres fueron aquellas a quienes el ángel habló? ¿Por qué no os habéis apoderado de ellas?
3. Replicaron los soldados: No sabemos qué mujeres eran, y quedamos como difuntos, por el mucho temor que nos inspiró el ángel. ¿Cómo, en estas condiciones, habríamos podido apoderarnos de dichas mujeres?
4. Los judíos exclamaron: ¡Por la vida del Señor, que no os creemos! Y los soldados respondieron a los judíos: Habéis visto a Jesús hacer milagros, y no habéis creído en él. ¿Cómo creeríais en nuestras palabras? Con razón juráis por la vida del Señor, pues vive el Señor a quien encerrasteis en el sepulcro. Hemos sabido que habéis encarcelado en un calabozo, cuya puerta habéis sellado, a ese José que embalsamó el cuerpo de Jesús, y que, cuando fuisteis a buscarlo, no lo encontrasteis. Devolvednos a José, a quien aprisionasteis, y os devolveremos a Jesús, cuyo sepulcro hemos guardado.
5. Los judíos dijeron: Devolvednos a Jesús y os devolveremos a José, porque éste se halla en la ciudad de Arimatea. Mas los soldados contestaron: Si José está en Arimatea, Jesús está en Galilea, puesto que así lo anunció a las mujeres el ángel.
6. Oído lo cual, los judíos se sintieron poseídos de temor y se dijeron entre sí: Cuando el pueblo escuche estos discursos, todos en Jesús creerán.
7. Y reunieron una gruesa suma de dinero, que entregaron a los soldados, advirtiéndoles: Decid que, mientras dormíais, llegaron los discípulos de Jesús al sepulcro y robaron su cuerpo. Y, si el gobernador Pilatos se entera de ello, lo apaciguaremos en vuestro favor y no seréis inquietados.
8. Y los soldados, tomando el dinero, dijeron lo que los judíos les habían recomendado.
(Documento: Actas de Pilatos XIII)
"Por estos tiempos apareció Jesús, un hombre sabio (si en verdad es correcto llamarle hombre, porque realizaba obras sorprendentes, un maestro de los hombres que reciben la verdad con alegría) y Él atrajo a sí a muchos judíos (también a muchos griegos. Este era Cristo) y cuando Pilatos, por la denuncia de los más importantes entre nosotros, le había condenado a la Cruz, aquellos que le habían amado primero no le abandonaron (porque apareció vivo de nuevo al tercer día, como ya habían dicho de él los profetas y otras muchas maravillas acerca de El). La tribu de cristianos llamados así por causa de él no ha desaparecido hasta este día”
Josefo, Antigüedades XIII,III, 3
Estos dos textos judíos recogen el acontecimiento de la resurrección de Cristo y son testimonio válido para demostrar que no podía ser una conspiración cuando los propios soldados romanos reconocieron que algo sobrenatural paso en la tumba. Pero además las Actas de Pilatos más adelante recogerá el testimonio de Fineo, Adas y Ageo, sacerdote, maestro y levita que aseguraban haber visto a Cristo dando así pruebas de que no se trataba de una conspiración de los apóstoles pues hasta algunos judíos también lo vieron. Josefo historiador judío, escribe que apareció vivo a los tres días, dando evidencia de que algo extraordinario tuvo que ocurrir para que un historiador judío lo recogiera en su obra.
5) Nadie que crea una conspiración o mentira puede salir a predicar en el mismo tiempo, lugar en el que existían testigos oculares de lo acontecido. Deberían haberse esperado años a que ya no existieran los testigos para empezar a predicar de Cristo, pero lo hicieron a los pocos días de su resurrección, después de 40 días en Pentecostés (Hechos 2) lo que prueba que no podía tratarse de conspiración o mentira alguna pues se arriesgaban a ser descubiertos por testigos oculares de su muerte.
1) Es imposible que Cristo pudiera sobrevivir a la crucifixión y a la herida de la lanzada. De hecho esto se hizo para comprobar que estaba muerto. Basta la lanzada para demostrar este asunto. (Juan 19,33-34). Los judíos eran expertos en este arte, no era el primer hombre que crucificaban y sabían muy bien cuando uno estaba muerto o no, por eso a los que estaban con el les rompieron las piernas.
Juan testigo ocular de la muerte de Cristo certificó que vio sangre y agua salir del corazón del crucificado (Juan 19:34-35) . Esto demuestra que Cristo había muerto de asfixia.
Las apariciones posteriores de Jesús convencieron a los discípulos incluso a Tomás de que el estaba vivo (Juan 20,19-29). Pero además es imposible que se hubiera aparecido tres días después de ser crucificado porque las heridas del costado, de los clavos, el cargar con la cruz, los latigazos, todo eso necesita un tiempo para cicatrizar, para curarse y atención médica.
¿Cómo los guardias de la tumba pudieron dejarse dominar por un hombre medio muerto, gravemente herido? ¿Cómo pudo mover la roca donde fue sepultado si estaba medio muerto?
Existe aquí la hipótesis de que mientras los guardias durmieron, los apóstoles robaron el cuerpo de Cristo e hicieron creer que Cristo había resucitado al no haber cuerpo en el sepulcro y estar la roca movida. Sin embargo esto es recogido en los evangelios (Mateo 28,1115) y fue un invento de los judíos para no reconocer que Cristo había resucitado, hasta pagaron a los soldados. Además para los guardias dormirse en algo tan importante podía suponer el perder su vida, y el ruido metido al mover la roca les despertaría. Pero existe otro dato en los evangelios que impide creer que el cuerpo de Nuestro Señor haya sido robado mientras los guardias dormían:
y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.
Juan 20,7
La palabra griego para enrollado es ἐντυλίσσω que significa envuelto, enrollado, se usa pocas veces en el NT (Lucas 23,53, Mateo 27,59) que es cuando es envuelto en una sabana el cuerpo de Jesús. Esto significa que el sudario había sido enrollado detenidamente, con calma y puesto en otro lugar no con lienzos. Que ladrón se esmera en enrollar un sudario y separarlo de los lienzos? Y más cuando sabes que hay guardias a la puerta vigilando y te pueden oir, el detenerse a doblar y enrollar el sudario y separarlo de los lienzos es una prueba de que nadie robo su cadáver pues un ladrón no se dedica a hacer esas cosas ya que los robos se hacen rápidamente y sin pararse a cosas accesorias como el sudario y los lienzos….es absurdo que conociendo este dato se intente hacer creer el cuerpo de Cristo fue robado, nadie roba así.
Si Jesús no hubiera muerto en la Cruz,¿a donde fue? Un hombre así tenía que haber dejado huellas, pero no existe ningún registro histórico que le sitúe en otro lugar después de su muerte y supuesta resurrección, que paso después de los 40 días que se apareció a los discípulos, porque ya no lo vieron más? Nadie puede responder a esto, por tanto se concluye que Cristo si murió en la Cruz.
4. Todo fue un mito creado por los apóstoles del Señor
1) Una lectura de los evangelios nos demuestra claramente que el estilo de ellos es diferente al estilo de los mitos, en ellos no hay eventos sobrantes, infantiles o exagerados, nada es arbitrario, todo esta claramente reflejado por un propósito.
2) No hubo tiempo suficiente para que se desarrollara el mito. Las cartas de san Pablo son de la primera generación y los evangelios también, muchos los datan anteriores al año 90 d.C y algunos pueden incluso datarlos de los años 40 o 50 d.C tenemos papiros que se remotan a tiempos muy cercanos a la muerte de Cristo por lo que es imposible un mito se desarrollase tan pronto puesto que en esas fechas aun existían testigos presenciales de lo acontecido, 1Cor 15 y fácilmente podrían argumentar se trataba de mitos y leyendas.
3)Todos los primeros padres de la Iglesia, Clemente, Ignacio, Papias, Policarpo citan a los evangelios, incluso, Bernabé, la Didaje, el Pastor de Hermas, eso significa ya existía el evangelio y era conocido en ese tiempo, muchos de ellos hablan de la resurrección: Clemente en la epistola a los corintios 52, San Ignacio epistola a los Tralianos X, Epistola de Bernabe XV, lo que hace más imposible aun el mito, pues estamos citando textos de entre el año 90 al 110 d.C apenas 60 años después de Cristo lo cual no es tiempo suficiente para que el mito se desarrolle, además que este empezó en Jerusalén, cuando debería haber empezado en otra ciudad para que no hubiera testigos.
4) Los primeros testigos fueron mujeres y esto no favorece el mito, ya que las mujeres y su testimonio no tenía valor en la cultura judía de la época. Flavio Josefo Antigüedades judaica IV, 219: “El testimonio de las mujeres no debe tener ningún valor debido a la ligereza y atrevimiento de este sexo”. Esto demuestra que no puede ser mito, ya que para serlo debían haber puesto de testigos primarios de la resurrección a los hombres, a Pedro, a Juan, pero no a María Magdalena y a otras mujeres Juan 20,1-6.
Dios les Bendiga
Jesús Urones
Fuente religionenlibertad
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Dentro de los sectores no creyentes, también dentro de los cristianos modernistas o racionalistas, los cuales no creen en lo sobrenatural y despojan a Nuestro Señor Jesucristo de todo elemento de divinidad, es muy frecuente negar la Resurrección de Cristo, en base a 4 teorías o hipótesis :
1) Los apóstoles tuvieron alucinaciones, Cristo nunca se levantó del sepulcro
2) Los apóstoles conspiraron y engañaron a todos.
3) Jesús no murió en la Cruz.
4) Todo fue un mito creado por los apóstoles del Señor.
En este artículo pasaré a responder estas 4 hipótesis y demostrar carecen de sentido todas ellas. Pero antes veamos que enseña la Iglesia Católica sobre la Resurrección:
639 El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: "Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce: "(1 Co 15, 3-4). El apóstol habla aquí de la tradición viva de la Resurrección que recibió después de su conversión a las puertas de Damasco (cf. Hch 9, 318). (CATECISMO IGLESIA CATOLICA 639)
Es decir, la Iglesia claramente enseña y establece que la resurrección de Cristo fue un acontecimiento real e histórico, quien enseñe lo contrario va contra el catecismo y contra la Iglesia. Así que como católicos no podemos creer fue una alucinación, o un mito, o robaron su cuerpo y lo escondieron o cosas similares, pues eso transformaría en vana nuestra fe: si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también vuestra fe.1Cor 15,14 .
San Pablo pone la resurrección de Cristo como dogma de fe ya creído por la primera comunidad Cristiana, era el año 56 d.C cuando a la comunidad de los Corintios les recordó la resurrección de Cristo como algo básico para ser cristiano y es el pilar donde se apoya nuestra creencia, y como demuestra que tal y como enseñan las escrituras (Oseas 6,2, Jonás 2,1) al tercer día resucitó de entre los muertos y debemos creer en esto como dogma de fe. No enseñó nunca San Pablo que resucitó en la imaginación de los apóstoles, ni que ellos elaboraron el mito ni nada parecido. San Pablo fue claro explicando el misterio de la resurrección y transmitiéndoselo a la comunidad Cristiana de Corintio. Hoy a nosotros nos toca hacer lo mismo, explicar poque la Resurrección de Cristo es verdadera.
1. Los apóstoles tuvieron alucinaciones, Cristo nunca se levantó del sepulcro
1) Hubo demasiados testigos y generalmente las alucinaciones de las personas son privadas , individuales no colectivas. La escritura enseña que se apareció a 500 hermanos a la vez (1Cor 15,3-8). También enseña que se apareció a María Magdalena, a los discípulos de Emaús, a Pedro, a Santiago, a todos los apóstoles en el Cenáculo, incluso se refleja el tema de Tomás y como no creía en ellos y tuvo que volver a aparecerse el Señor para que Tomás creyera, esto no es como funciona una alucinación, no se aparece a una persona después de un tiempo, después que le han dicho para que crea.
2) Los testigos de su resurrección eran personas honestas, sencillas, y moralmente correctas, de ningún pasaje de los evangelios se puede deducir que estaban locos o tenían problemas mentales.
3) Los 500 hermanos lo vieron todos a la vez, pero además no solo fue visto en un sitio sino en varios y por largo tiempo Hechos 1,3 dice fue por 40 días las alucinaciones duran segundo o minutos no días.
4) Una alucinación no come (Lucas 24,36-43). Sin embargo, Cristo resucitado comió con los discípulos al menos en dos ocasiones (Juan 21, 114). Tampoco mantiene conversaciones profundas y extendidas, pero curiosamente Cristo conversó con alrededor de 11 personas durante 40 días (Hechos 1,3).
5) Si hubiera sido una alucinación bastaría con ir a la tumba , enseñar a los apóstoles el cadáver y eso terminaría con las alucinaciones ¿Dónde estaba el cadáver? ¿Por qué si fue una alucinación nadie les mostro a los apóstoles y discípulos el cadáver? Además los propios judíos para terminar con estas alucinaciones podían haber mostrado el cadáver públicamente y así nadie se hubiera convertido y nadie les habría hecho caso, pero los judíos nunca proporcionaron un cadáver.
6)Una alucinación no explica la tumba vacía, la piedra movida, la imposibilidad de producir un cadáver probatorio de su muerte.
Por todos estos puntos esta hipótesis queda descartada.
2. Los apóstoles conspiraron y engañaron a todos.
1) Bastaría con que uno de ellos negara la historia para que todo se viniera abajo, pero ninguno de los doce lo negó, ni de los 500 , ni de las mujeres, nadie negaba que Cristo había resucitado. Pero además, recordemos que fueron torturados, encarcelados, y muertos por algo que era una conspiración? Esto carecería de sentido pues nadie muere por una mentira, ni nadie se deja torturar por una mentira.
2) Esta historia si fuera inventada debían de tener un alto grado de imaginación, fantasía y creatividad, algo que no es propio de pescadores iletrados, pues una gente inculta no puede inventarse historias tan bien elaboradas y tan creíbles y más que duren 2000 años.
3)¿Qué obtenían mintiendo y engañando a la gente? La ventaja de mentir y engañar era absurda, pues fueron odiados, despreciados, perseguidos, torturados, encarcelados, crucificados, hervidos, decapitados y alimentados por leones, esos son los frutos que obtuvieron por su testimonio. Si realmente hubieran conspirado lo habrían hecho para sacar beneficios y no males.
4) Además, si esto fuera mentira o conspiración bastaría con que los judíos proporcionaran el cadáver del nazareno y asunto resuelto, fin de la mentira, pero los judíos nunca proporcionaron esto. Es más, existen escritos judíos que nos hablan de la resurrección:
Y, mientras ellos no salían de su asombro, uno de los soldados a quienes habían encomendado la guardia del sepulcro entró en la Sinagoga y dijo: Cuando vigilábamos la tumba de Jesús, la tierra tembló y hemos visto a un ángel de Dios, que quitó la piedra del sepulcro y que se sentó sobre ella. Y su semblante brillaba como el relámpago y sus vestidos eran blancos como la nieve. Y nosotros quedamos como muertos de espanto. Y oímos al ángel que decía a las mujeres que habían ido al sepulcro de Jesús: No temáis. Sé que buscáis a Jesús el crucificado, el cual resucitó, como lo había predicho. Venid, y ved el lugar en que había sido colocado, y apresuraos a avisar a sus discípulos que ha resurgido de entre los muertos, y que va delante de vosotros a Galilea, donde lo veréis.
2. Y los judíos, convocando a todos los soldados que habían puesto para guardar a Jesús, les preguntaron: ¿Qué mujeres fueron aquellas a quienes el ángel habló? ¿Por qué no os habéis apoderado de ellas?
3. Replicaron los soldados: No sabemos qué mujeres eran, y quedamos como difuntos, por el mucho temor que nos inspiró el ángel. ¿Cómo, en estas condiciones, habríamos podido apoderarnos de dichas mujeres?
4. Los judíos exclamaron: ¡Por la vida del Señor, que no os creemos! Y los soldados respondieron a los judíos: Habéis visto a Jesús hacer milagros, y no habéis creído en él. ¿Cómo creeríais en nuestras palabras? Con razón juráis por la vida del Señor, pues vive el Señor a quien encerrasteis en el sepulcro. Hemos sabido que habéis encarcelado en un calabozo, cuya puerta habéis sellado, a ese José que embalsamó el cuerpo de Jesús, y que, cuando fuisteis a buscarlo, no lo encontrasteis. Devolvednos a José, a quien aprisionasteis, y os devolveremos a Jesús, cuyo sepulcro hemos guardado.
5. Los judíos dijeron: Devolvednos a Jesús y os devolveremos a José, porque éste se halla en la ciudad de Arimatea. Mas los soldados contestaron: Si José está en Arimatea, Jesús está en Galilea, puesto que así lo anunció a las mujeres el ángel.
6. Oído lo cual, los judíos se sintieron poseídos de temor y se dijeron entre sí: Cuando el pueblo escuche estos discursos, todos en Jesús creerán.
7. Y reunieron una gruesa suma de dinero, que entregaron a los soldados, advirtiéndoles: Decid que, mientras dormíais, llegaron los discípulos de Jesús al sepulcro y robaron su cuerpo. Y, si el gobernador Pilatos se entera de ello, lo apaciguaremos en vuestro favor y no seréis inquietados.
8. Y los soldados, tomando el dinero, dijeron lo que los judíos les habían recomendado.
(Documento: Actas de Pilatos XIII)
"Por estos tiempos apareció Jesús, un hombre sabio (si en verdad es correcto llamarle hombre, porque realizaba obras sorprendentes, un maestro de los hombres que reciben la verdad con alegría) y Él atrajo a sí a muchos judíos (también a muchos griegos. Este era Cristo) y cuando Pilatos, por la denuncia de los más importantes entre nosotros, le había condenado a la Cruz, aquellos que le habían amado primero no le abandonaron (porque apareció vivo de nuevo al tercer día, como ya habían dicho de él los profetas y otras muchas maravillas acerca de El). La tribu de cristianos llamados así por causa de él no ha desaparecido hasta este día”
Josefo, Antigüedades XIII,III, 3
Estos dos textos judíos recogen el acontecimiento de la resurrección de Cristo y son testimonio válido para demostrar que no podía ser una conspiración cuando los propios soldados romanos reconocieron que algo sobrenatural paso en la tumba. Pero además las Actas de Pilatos más adelante recogerá el testimonio de Fineo, Adas y Ageo, sacerdote, maestro y levita que aseguraban haber visto a Cristo dando así pruebas de que no se trataba de una conspiración de los apóstoles pues hasta algunos judíos también lo vieron. Josefo historiador judío, escribe que apareció vivo a los tres días, dando evidencia de que algo extraordinario tuvo que ocurrir para que un historiador judío lo recogiera en su obra.
5) Nadie que crea una conspiración o mentira puede salir a predicar en el mismo tiempo, lugar en el que existían testigos oculares de lo acontecido. Deberían haberse esperado años a que ya no existieran los testigos para empezar a predicar de Cristo, pero lo hicieron a los pocos días de su resurrección, después de 40 días en Pentecostés (Hechos 2) lo que prueba que no podía tratarse de conspiración o mentira alguna pues se arriesgaban a ser descubiertos por testigos oculares de su muerte.
3. Jesús no murió en la Cruz
Juan testigo ocular de la muerte de Cristo certificó que vio sangre y agua salir del corazón del crucificado (Juan 19:34-35) . Esto demuestra que Cristo había muerto de asfixia.
Las apariciones posteriores de Jesús convencieron a los discípulos incluso a Tomás de que el estaba vivo (Juan 20,19-29). Pero además es imposible que se hubiera aparecido tres días después de ser crucificado porque las heridas del costado, de los clavos, el cargar con la cruz, los latigazos, todo eso necesita un tiempo para cicatrizar, para curarse y atención médica.
¿Cómo los guardias de la tumba pudieron dejarse dominar por un hombre medio muerto, gravemente herido? ¿Cómo pudo mover la roca donde fue sepultado si estaba medio muerto?
Existe aquí la hipótesis de que mientras los guardias durmieron, los apóstoles robaron el cuerpo de Cristo e hicieron creer que Cristo había resucitado al no haber cuerpo en el sepulcro y estar la roca movida. Sin embargo esto es recogido en los evangelios (Mateo 28,1115) y fue un invento de los judíos para no reconocer que Cristo había resucitado, hasta pagaron a los soldados. Además para los guardias dormirse en algo tan importante podía suponer el perder su vida, y el ruido metido al mover la roca les despertaría. Pero existe otro dato en los evangelios que impide creer que el cuerpo de Nuestro Señor haya sido robado mientras los guardias dormían:
y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.
Juan 20,7
La palabra griego para enrollado es ἐντυλίσσω que significa envuelto, enrollado, se usa pocas veces en el NT (Lucas 23,53, Mateo 27,59) que es cuando es envuelto en una sabana el cuerpo de Jesús. Esto significa que el sudario había sido enrollado detenidamente, con calma y puesto en otro lugar no con lienzos. Que ladrón se esmera en enrollar un sudario y separarlo de los lienzos? Y más cuando sabes que hay guardias a la puerta vigilando y te pueden oir, el detenerse a doblar y enrollar el sudario y separarlo de los lienzos es una prueba de que nadie robo su cadáver pues un ladrón no se dedica a hacer esas cosas ya que los robos se hacen rápidamente y sin pararse a cosas accesorias como el sudario y los lienzos….es absurdo que conociendo este dato se intente hacer creer el cuerpo de Cristo fue robado, nadie roba así.
Si Jesús no hubiera muerto en la Cruz,¿a donde fue? Un hombre así tenía que haber dejado huellas, pero no existe ningún registro histórico que le sitúe en otro lugar después de su muerte y supuesta resurrección, que paso después de los 40 días que se apareció a los discípulos, porque ya no lo vieron más? Nadie puede responder a esto, por tanto se concluye que Cristo si murió en la Cruz.
4. Todo fue un mito creado por los apóstoles del Señor
1) Una lectura de los evangelios nos demuestra claramente que el estilo de ellos es diferente al estilo de los mitos, en ellos no hay eventos sobrantes, infantiles o exagerados, nada es arbitrario, todo esta claramente reflejado por un propósito.
2) No hubo tiempo suficiente para que se desarrollara el mito. Las cartas de san Pablo son de la primera generación y los evangelios también, muchos los datan anteriores al año 90 d.C y algunos pueden incluso datarlos de los años 40 o 50 d.C tenemos papiros que se remotan a tiempos muy cercanos a la muerte de Cristo por lo que es imposible un mito se desarrollase tan pronto puesto que en esas fechas aun existían testigos presenciales de lo acontecido, 1Cor 15 y fácilmente podrían argumentar se trataba de mitos y leyendas.
3)Todos los primeros padres de la Iglesia, Clemente, Ignacio, Papias, Policarpo citan a los evangelios, incluso, Bernabé, la Didaje, el Pastor de Hermas, eso significa ya existía el evangelio y era conocido en ese tiempo, muchos de ellos hablan de la resurrección: Clemente en la epistola a los corintios 52, San Ignacio epistola a los Tralianos X, Epistola de Bernabe XV, lo que hace más imposible aun el mito, pues estamos citando textos de entre el año 90 al 110 d.C apenas 60 años después de Cristo lo cual no es tiempo suficiente para que el mito se desarrolle, además que este empezó en Jerusalén, cuando debería haber empezado en otra ciudad para que no hubiera testigos.
4) Los primeros testigos fueron mujeres y esto no favorece el mito, ya que las mujeres y su testimonio no tenía valor en la cultura judía de la época. Flavio Josefo Antigüedades judaica IV, 219: “El testimonio de las mujeres no debe tener ningún valor debido a la ligereza y atrevimiento de este sexo”. Esto demuestra que no puede ser mito, ya que para serlo debían haber puesto de testigos primarios de la resurrección a los hombres, a Pedro, a Juan, pero no a María Magdalena y a otras mujeres Juan 20,1-6.
Dios les Bendiga
Jesús Urones
Fuente religionenlibertad
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domingo, 22 de marzo de 2020
¿Por qué los Cristianos creemos en la resurrección y no en la reencarnación?
¿POR QUÉ LOS CRISTIANOS CREEMOS EN LA RESURRECCIÓN Y NO EN LA REENCARNACIÓN?
Por: Mary Rezac
La doctrina cristiana sobre la resurrección se encuentra en el C.i.C. en los numerales que van del 988 al 1001
Tal vez un elemento de la Nueva Era o New Age que goza de popularidad en el mundo actual es la reencarnación, una creencia que incluso algunos católicos aceptan pese a ser incompatible con la fe cristiana.
Una reciente encuesta realizada por el prestigioso Pew Center reveló que, por ejemplo, un 29% de cristianos en Estados Unidos acepta la reencarnación como algo cierto. En el caso de los católicos, el 36% admite esta creencia.
¿De dónde surge la creencia en la resurrección?
“Los fariseos creían en ángeles y en las almas espirituales y, en general, en la resurrección de los muertos”, dijo a CNA –agencia en inglés del Grupo ACI– el diácono Joel Barstad, profesor de Teología del Seminario Saint John Vianney en Denver (Estados Unidos).
“La resurrección de Jesús de entre los muertos confirmó esa creencia, pero también le dio una base sólida y profunda”, agregó.
La doctrina cristiana sobre la resurrección se encuentra en el Catecismo de la Iglesia Católica en los numerales que van del 988 al 1001.
El numeral 989 señala: “Creemos firmemente, y así lo esperamos, que del mismo modo que Cristo ha resucitado verdaderamente de entre los muertos, y que vive para siempre, igualmente los justos después de su muerte vivirán para siempre con Cristo resucitado y que Él los resucitará en el último día. Como la suya, nuestra resurrección será obra de la Santísima Trinidad”
“El término ‘carne’ designa al hombre en su condición de debilidad y de mortalidad. La ‘resurrección de la carne’ significa que, después de la muerte, no habrá solamente vida del alma inmortal, sino que también nuestros ‘cuerpos mortales’ volverán a tener vida”.
“Creer en la resurrección de los muertos ha sido desde sus comienzos un elemento esencial de la fe cristiana. ‘La resurrección de los muertos es esperanza de los cristianos; somos cristianos por creer en ella’”, señala luego el numeral 990.
“La salvación es la unidad con Cristo porque Cristo trae el Reino de Dios y ese Reino se realiza en la resurrección”, dijo a CNA el profesor de Teología sistemática de la Universidad Católica de América, Michael Root.
Joel Barstad dijo que “un cristiano es un individuo que quiere ser realmente alguien ahora y luego de la muerte hasta el fin de los tiempos, pero para que eso sea posible, voy a necesitar mi cuerpo resucitado y los demás necesitarán los suyos”, precisó.
¿Por qué los cristianos deben rechazar la reencarnación?
En opinión de Root, las dos razones principales para rechazar la creencia en la reencarnación son: que se opone a la forma en la que Cristo ofrece la salvación y porque va en contra de la naturaleza de la persona humana.
Root explicó que la reencarnación “contradice la imagen de la salvación que tenemos en el Nuevo Testamento, donde nuestra participación en la resurrección de Cristo es efectivamente de lo que se trata la salvación” y “nos da una imagen muy distinta de lo que es ser humano: un ente incorpóreo que no está relacionado a ningún tiempo específico”.
“El cristianismo toma muy en serio que somos seres con un cuerpo y, cualquier noción de reencarnación considera que el ser solo tiene una especie de conexión accidental con cualquier cuerpo específico, porque desde esa perspectiva uno pasa de un cuerpo a otro y a otro y a otro; y ese no tener un cuerpo específico termina en la idea de que uno no sabe quién es”, destacó Root.
El documento vaticano sobre la Nueva Era titulado “Jesucristo portador del agua de la vida”, señala que “la unidad cósmica y la reencarnación son irreconciliables con la creencia cristiana de que la persona humana es un ser único, que vive una sola vida de la que es plenamente responsable: este modo de entender la persona pone en cuestión tanto la responsabilidad personal como la libertad”.
Barstad también señaló que la creencia en la reencarnación no es algo positivo, tampoco para los budistas e hinduistas, quienes la ven como algo de lo que se debe escapar.
“No conozco una doctrina robusta sobre la reencarnación (…) que considere la reencarnación de un alma como algo bueno; aunque de repente algunos hinduistas o estoicos la vean como una necesidad cósmica benigna; pero ciertamente la aspiración más profunda” de algunos que creen en esto “sea disolver los nexos de las relaciones temporales y corporales totalmente; es decir, disolver la relación con el cuerpo de modo que no sea posible otra reencarnación para un alma. La meta para el alma es entonces convertirse permanentemente en nadie”, destacó Barstad.
La esperanza de la resurrección
Si bien los cristianos pueden experimentar sufrimiento en la vida, también pueden vivir la esperanza de que “son amados por Cristo que, a través de su propia muerte humana y divina; y su resurrección, puede llevarlos hasta el final y remodelarlos, haciendo algo hermoso a partir de un enredo”, explicó Barstad.
Los cristianos además esperan la resurrección de los otros, de sus amigos y seres queridos, “para vivir en un cielo nuevo y una tierra nueva”.
“Por todo esto evangelizamos, por esto nos arrepentimos de nuestros errores y perdonamos a quienes nos hacen mal. Por esto rezamos por los muertos y por esto los santos que ya gozan de la visión beatífica de Dios también rezan por nosotros”.
Los santos, concluyó el experto, “están todavía involucrados con el mundo y esperan con nosotros la revelación final de Cristo que nos dará la resurrección a todos”.
Fuente católicodefiendetufe
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