Mostrando las entradas con la etiqueta mártir. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta mártir. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de enero de 2020

San Telesforo, papa, mártir y carmelita.


SAN TELESFORO, PAPA, MÁRTIR Y CARMELITA. 

Historia y leyenda, liturgia y devoción se unen en la "vita" del santo de hoy.

San Telesforo, carmelita, papa y mártir. 5 y 30 de enero (carmelitas), 22 de febrero (Iglesia griega).

Para hablar de San Telesforo, tenemos dos fuentes principales, bastante confiables, que son San Ireneo de Lyon (28 de junio, 3 de julio y 23 de agosto, Iglesia Oriental), que dice: "Clemente fue sucedido por Evaristo. Alejandro siguió a Evaristo, y luego, el sexto de los apóstoles, fue llamado Sixto, después de él, Telesforo, que fue martirizado gloriosamente". (Adv. haereses. III, III, 3). Llama la atención que solo de Telesforo mencione que fue martirizado, cuando los demás también lo fueron. Incluso de San Clemente (23 de noviembre) y de San Sixto I (11 de enero, traslación de las reliquias a Alatri; 3 y 6 de abril), sobre todo del primero, se narran sendos martirios. Es extraño no lo señale Ireneo también de ellos, aunque hoy podemos saber por qué: las leyendas son tardías. Sixto no será considerado mártir hasta avanzado el siglo V.

Pero volvamos a las fuentes: La segunda es el escritor Eusebio de Cesarea, en cual, en su Historia Eclesiástica (IV, VII, XIV) le menciona en tiempos de Adriano y muerto bajo Antonino Pío. Otra fuente utilizada a la hora de hablar de Telesforo, pero a la que hay que mirar con desconfianza es el Liber Pontificalis, que le atribuyen normas litúrgicas, lo cual son solo fabulaciones pues son muy posteriores. Y, para escribir un poco más del santo, me remito "Flores del Carmelo, vida de los Santos Carmelitas", que tampoco escapa a adornar lo poco que se sabe del santo. Y resumo:

Es Telesforo una muestra de cómo entre los colaboradores y sucesores de los apóstoles, y pastores de la primitiva Iglesia, hubo siempre monjes de la viña de Elías. Nació el santo en Grecia, aunque algunas leyendas le hacen oriundo de Calabria (llamada en antiguo “Magna Grecia"). Por aquellos lares recibió el hábito carmelita, luego de haberse formado en las letras y la piedad. Eligió las soledades del Carmelo para huir de la vanagloria y adulaciones de los hombres, por su vasta sabiduría. Pero le fue poco, pues luego de hacer vida monástica, prefirió la soledad total y el ascetismo de la vida del anacoreta. Ayuno, penitencia, oración y trabajo fue la vida de Telesforo hasta que se sintió llamado a defender a los cristianos perseguidos por el poder imperial. Y no tiene precio como lo narra y compara el “Flores...”.

“nuestro santo anacoreta viendo que ya instaba la ocasión, por allarse los católicos tan perseguidos de los emperadores gentiles, dejando los brazos de Raquel, como otro Jacob, salió a la lucha, y a ejemplo del rinoceronte, que estado en tiempo sereno retirado en su cueva y soledad, cuando oye que se arma alguna furiosa tempestad que con sus truenos hace huir a los demás animales o los deslumbra con su luz, y deshace con el ardor de sus rayos, sale de su cueva veloz y pasa intrépido la campaña: salió Telesforo de su cueva y para hacer rostro a los mayores peligros en que los fieles se hallaban, partió a Roma, donde resonaba más cruel la tempestad y era más fatal el estruendo” (1)

Este estilo narrativo nos sumerge en una literatura hagiográfica típica del barroco: a base de comparaciones con relatos bíblicos, piadosos, cotidianos y naturales, e incluso mitológicos, se nos pretende dar una lección, en las que el ejemplo primero siempre se ve superado el hecho que se está narrando. Se pretende dar solidez a lo que se quiere decir, con datos previos y conocidos, o que se suponen conocidos y por tanto, fieles. No es un estilo superado del todo y empleado a veces para la apologética: defender cosas con otras que tal vez no hayan sido defendidas previamente.

O sea, que Telesforo se fue a Roma a defender a los cristianos perseguidos. Llegó estando reinando el emperador Adriano y a este le sucedió Antonino Pío, y hubo un tiempo en que la Iglesia respiró paz, crecieron los fieles, y Telesforo destacó como orador, reformador de costumbres y ejemplo de pastor. Ocurrió el martirio del papa Sixto I (ya vimos que no fue mártir en realidad, y menos si había paz) y viendo que no había alguien más digno para sucederle, a los dos días fue elegido Telesforo para ocupar la cátedra de San Pedro. Era el año 142.

Según la leyenda, comenzó Telesforo un papado de engrandecimiento de la Iglesia, elaboración de normas y corrección de costumbres. Prohibió la lectura de las Sibilas y Cicerón a los cristianos, por hacer memorias a dioses y oráculos. Estableció el ayuno obligatorio para los clérigos durante siete semanas antes de la Pascua, ampliando la cuaresma para estos. Mandó se cantase el himno “Gloria in excelsis Deo” (en realidad no entra en la liturgia hasta mucho después).

El “decreto” por el cual más se le conoce y ha consagrado su iconografía, es aquel mediante el cual establecía que el día 25 de diciembre, Natividad del Señor, los presbíteros celebrasen tres misas. Una a medianoche, en memoria del Nacimiento de Cristo; otra al alba, en memoria de la adoración de los pastores; y la tercera a tercia (9 de la mañana), en memoria de la manifestación a los hombres. En realidad esta costumbre de las tres misas por Navidad tiene otro origen: No nacen hasta el siglo V. La primera mención a la celebración de la Natividad en diciembre es en el siglo IV. Primeramente se celebraba solamente una misa de medianoche en San Pedro, en 431 el Concilio de Éfeso determina se celebre otra misa solmene en Santa María la Mayor, ante el “verdadero” pesebre del Señor. Pero en el siglo VI, comienza la costumbre de que cuando el papa se dirigía de Letrán a San Pedro, se detenía en la iglesia de Santa Anastasia, cuya memoria (anterior a la celebración de la Navidad) es aún a 25 de diciembre. Allí el papa celebraba una misa que conmemoraba a Santa Anastasia y la dedicación de este templo. Es una tradición tan antigua y sólida, que hasta hace muy poco, en la segunda misa de Navidad podía hacerse una conmemoración a Santa Anastasia.

Combatió a herejes y gnósticos: Valentino, presbítero resentido por no ser nombrado obispo, que se creó la teoría de que Cristo era hijo de 15 dioses y 15 diosas. Refutó a los ositas, que tenían a Cristo como una serpiente a la que adoraban; a los Caianos, que defendían y adoraban a Caín frente a Abel; a Marción y su doctrina de un dios malo del Antiguo Testamento y un Dios bueno, del nuevo. Todas estas herejías enfrentaban a los cristianos y confundían a los paganos, pero en medio de la tormenta, Telesforo emergía como árbitro y con su palabra, corrección y caridad, ponía paz y castigaba a los herejes. Tanto fue su celo y firmeza, que ninguno de estos herejes se atrevió a pisar Roma, por miedo a ser vencido por la oratoria y ejemplaridad de Telesforo.

No convenía esto a los sacerdotes paganos, y a los herejes, que cada día perdían fieles, por lo que, sintiéndose derrotados, se fueron al emperador con calumnias y temores acerca del ascendiente de Telesforo sobre los pobladores de Roma, instigándole a comenzar la cuarta persecución. Comenzó la masacre. Telesforo, previendo su fin y para dejar la iglesia local sólida, ordenó tres obispos, doce presbíteros y ocho diáconos, enviándoles por la ciudad y sus alrededores para atender a los perseguidos, consolar a las viudas y fortalecer a los presos. Encargó a San Justino (1 de junio), antes filósofo pagano, luego escritor cristiano y finalmente mártir, que escribiera su famosa “Apología”, que con tanta erudición convencía a paganos y herejes. Vacilaba el emperador Antonino en continuar la persecución, cuando los sacerdotes gentiles planearon matar a Telesforo, como si supieran aquello de “herido el pastor, dispersado el rebaño”.

Predicaba un día el santo papa cuando entre los fieles se infiltraron sacerdotes y fieles paganos, que le apresaron y le llevaron a la cárcel. Luego de muchos tormentos, fue decapitado, el 5 de enero de 154, luego de 11 años de papa, y fue enterrado en la cripta de San Pedro. Este martirio le costó al imperio, según la leyenda, una hambruna generalizada, un terremoto en Rodas, Carbona, Cartago y otras ciudades. El Tíber inundó la ciudad y arrasó con todo lo que pudo. Y reconociendo el emperador que era castigo del cielo, dejó en paz a los cristianos.

Tenido como santo mártir desde el principio, y fijada su memoria el 5 de enero, no entra Telesforo en el calendario carmelitano sino mucho después, cuando se conforma la “historia profética”, y todo monje o eremita antiguo pasa a ser carmelita. En la reforma del breviario que hizo Gregorio XIII en el siglo XVI, fue eliminado del propio. En el siglo XVII, Clemente VIII lo incluyó en el Breviario Romano y finalmente, Clemente X, también en el siglo XVII lo devolvió a los carmelitas como santo propio, fijando su festividad para la Orden a 30 de enero por ser el 5 la vigilia de la Epifanía, a la par que se trasladaba a San Andrés Corsini al 4 de febrero, (hoy a 9 de enero). Finalmente, en la reforma del año 1969 fue eliminado del misal romano y del propio de la Orden.

En la iconografía es reconocible, además del hábito carmelita, por llevar un cáliz con tres hostias, en memoria de las tres misas de Navidad. Es su atributo característico, así como una filacteria o pergamino con un texto alusivo a sus supuestos decretos (ayuno cuaresmal, Pascua, misas de Navidad), y en ocasiones con unos peces, que recuerdan la penitencia cuaresmal rigurosa. Otros atributos son los comunes a papa y mártir: palma, cruz y tiara papal, etc.

Visítanos en Facebook y conoce todas las noticias del mundo Católico de actualidad.

https://www.facebook.com/catholicmagazine.net/

CATHOLIC MAGAZINE depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo nuestra fe Católica, la cultura de la vida, la familia y la libertad de fe. AGRADECEMOS SU DONATIVO, DIOS LE BENDIGA

GRACIAS MIL

NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.

Nuestros artículos están hechos para la evangelización y difusión de la verdadera fe católica y pueden ser, usados, compartidos o publicados libremente en distintas páginas o foros, sin fines de lucro, siempre que se haga mención del autor del artículo, los créditos debidos y el nombre de ésta página, CATHOLIC MAGAZINE.


domingo, 27 de octubre de 2019

Santo Rodrigo Aguilar Alemán Sacerdote y Mártir


SANTO RODRIGO AGUILAR ALEMÁN SACERDOTE Y MÁRTIR

28 Octubre
Por: Isabel Orellana Vilches

Martirologio Romano: En Ejutla, en México, san Rodrigo Aguilar Alemán, presbítero y mártir, que durante la persecución fue colgado de un árbol por los soldados, y alcanzó así gloriosamente el martirio que deseaba. († 1927)

Fecha de canonización: 21 de mayo de 2000 por S.S. Juan Pablo II.

Este valeroso mártir de la fe nació en la localidad mejicana de Sayula, Jalisco, el 13 de marzo de 1875. Era el mayor de una numerosa prole compuesta por doce hermanos. En 1888 ingresó en el seminario auxiliar de Zapotlán el Grande, (actual Ciudad Guzmán). Estudioso y ejemplar en su forma de vida, mostraba también sus dotes como literato y, de hecho, cultivó la prosa y la poesía con acierto. Sus reflexiones tenían un sesgo apostólico y la prensa de Ciudad Guzmán no tenía reparos en insertar en sus páginas artículos que versaban sobre el Santísimo Sacramento, la Virgen María, y otros temas eclesiales y pastorales que reportaban gran bien a los lectores. Fue consagrado diácono en enero de 1903 en el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, de Guadalajara. Y a la Virgen se encomendaría siempre.

Ordenado sacerdote ese mismo enero de 1903 por el arzobispo de la capital, Mons. José de Jesús Ortiz, depositó en el regazo de la Virgen de Guadalupe su consagración. Emprendió una labor pastoral por diversos lugares, entre los que se hallaban Atotonilco, Lagos de Moreno, La Yesca y Nayarit, donde evangelizó y bautizó a indios huicholes, algunos de avanzadísima edad (superaban el centenar de años) que escuchaban por vez primera el nombre de Jesús. Sucesivamente fue párroco y capellán de distintas parroquias y haciendas; vicario cooperador en Sayula y en Zapotiltic, hasta que en julio de 1923, a la muerte del párroco, fue designado para sucederle. En todas los lugares por los que pasó iba dejando su impronta apostólica de paciencia y caridad en las gentes, lo que ponía de relieve la autenticidad de su vocación sacerdotal. Incrementaba el apostolado de la oración, fomentaba círculos de estudio y fortalecía los existentes, además de poner en marcha asociaciones dirigidas a los laicos.

En una ocasión peregrinó a Tierra Santa plasmando la honda impresión espiritual que le causó en la obra Mi viaje a Jerusalén. Sintió entonces un profundo anhelo de morir mártir. El 20 de marzo de 1925 fue nombrado párroco de Unión de Tula, y ese mismo afán de derramar su sangre por Cristo estuvo presente en sus oraciones. Es como si tuviese el secreto presentimiento de que se cumpliría esa súplica. Quizá por eso, rogó a sus más cercanos que lo encomendaran ante Dios en sus peticiones uniendo a las suyas ese ardiente deseo martirial que compartió con ellos. Pronto serían escuchadas.

En efecto, el estío de 1926 trajo las primeras turbulencias con la suspensión del culto decretado por las autoridades civiles. Y el 12 de enero de 1927 sufrió persecución simplemente por su condición sacerdotal. Busco refugio en un rancho, pero fue delatado por el propietario. Se fugó nuevamente y llegó a Ejutla el 26 de enero. Durante unos meses pudo permanecer a resguardo, acogido por las adoratrices de Jesús Sacramentado en el colegio de San Ignacio; incluso llegó a administrar los sacramentos y oficiar la misa. Previendo cómo iba a ser el fin de sus días, había dicho: "Los soldados nos podrán quitarla vida, pero la fe nunca".

El 27 de octubre de ese año 1927 un ejército compuesto por 600 federales al mando del general Izaguirre y otros agradistas capitaneados por Donato Aréchiga invadieron Ejutla y asaltaron el convento. Ni Rodrigo ni otros sacerdotes y seminaristas pudieron escapar. Cuando uno de los estudiantes, que después logró huir, intentó ayudarle, le dijo: "Se me llegó mi hora, usted váyase". Aún a costa de su vida, poco antes de ser apresado logró destruir expedientes de seminaristas. Fue por eso que quedó a merced de los soldados que le detuvieron, aunque no hubiera podido llegar lejos porque tenía lastimados los pies. Dispuesto a todo, cuando le pidieron que se identificase, respondió: "¡Soy sacerdote!". Tal como supuso, esta respuesta desencadenó una turba de injurias y chanzas soeces que le acompañaron al lugar de su martirio. La venganza de un cabecilla al que vetó un matrimonio ilegítimo estaba en marcha.

Poco después se despedía de otros seminaristas y religiosas con un emocionante y esperanzador: "Nos veremos en el cielo". Lo decía porque todos ellos habían sido apresados como él, aunque iban a ser conducidos a lugares distintos para ser ajusticiados. El P. Aguilar afrontaba su destino serenamente, rogando: "Señor, danos la gracia de padecer en tu nombre, de sellar nuestra fe con nuestra sangre y coronar nuestro sacerdocio con el martirio ¡Fiat voluntas tua!". El 28 de octubre, de madrugada, fue conducido a la plaza de Ejutla. Lo dispusieron para morir ahorcado mientras bendecía y perdonaba a sus verdugos, incluso a uno de ellos le obsequió con su rosario. Este es el talante de los mártires, sin excepción. Bondadosos, generosísimos, inundados de fe y de caridad, llenos de esperanza, sin emitir juicio alguno contra nadie, dispuestos a unirse a la Pasión redentora de Cristo en rescate de quienes se han dejado atrapar en las viscosas redes del odio. De otro modo, hubieran renegado de su creencia.

Con la soga en el cuello, instrumento de su martirio que antes había bendecido, Rodrigo respondió a la pregunta "¿Quién vive?"... que le formularon en tres ocasiones mientras iban tensando la gruesa cuerda: "Cristo Rey y Santa María de Guadalupe". Este fue su último testimonio de fe. Pronunció por tercera vez estas palabras cuando apenas tenía aliento, entregando su alma a Dios. Luego lo abandonaron dejando que su cuerpo pendiese del corpulento árbol de mango durante horas.

Fuente catholic.net

Visítanos en Facebook y conoce todas las noticias del mundo Católico de actualidad.

https://www.facebook.com/catholicmagazine.net/

CATHOLIC MAGAZINE depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo nuestra fe Católica, la cultura de la vida, la familia y la libertad de fe. AGRADECEMOS SU DONATIVO, DIOS LE BENDIGA

GRACIAS MIL

NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.

Nuestros artículos están hechos para la evangelización y difusión de la verdadera fe católica y pueden ser, usados, compartidos o publicados libremente en distintas páginas o foros, sin fines de lucro, siempre que se haga mención del autor del artículo, los créditos debidos y el nombre de ésta página, CATHOLIC MAGAZINE.


sábado, 26 de octubre de 2019

Santo Evaristo, V Papa y Mártir


SANTO EVARISTO,  V PAPA Y MÁRTIR
27 de octubre
Por: Redacción | Fuente: Archidiócesis de Madrid
Quinto Papa de la Iglesia y Mártir

Martirologio Romano: En Roma, san Evaristo, papa, que fue el cuarto sucesor de san Pedro y rigió la Iglesia romana en tiempo del emperador Trajano.

Nació por los años 60, de una familia judía asentada en tierras griegas. Recibió educación judía y aprendió en los liceos helénicos.

No se conocen datos de su conversión al cristianismo, pero se le ve ya en Roma como uno de los presbíteros muy estimados por los fieles que, lleno de celo, eleva el nivel de la comunidad de cristianos de la ciudad, entregándose por completo a mostrarle a Jesucristo. Amplio conocedor de la Sagrada Escritura, es docto en la predicación y humilde en el servicio.

Muerto mártir el Papa Anacleto, sucesor de Clemente, la atención se fija en Evaristo. Por humildad se resistió con todas las fuerzas posibles a asumir la dignidad que comportaba tan alto servicio. El día 27 de Julio del año 108 tuvo la Iglesia por Papa a Evaristo.

Atendió cuidadosamente las necesidades del rebaño: Defiende la verdadera fe contra los errores gnósticos. Establece normas que afectan a la consagración y trabajo pastoral de los Obispos y de los diáconos. Manda la celebración pública de los matrimonios. Se ocupa de la vida de los fieles, esbozándose ya una cierta administración territorial, para su mejor atención y gobierno. También escribió cartas a los fieles de Africa y de Egipto.

Murió mártir, siendo Trajano emperador, hacia el 117.

La iglesia del tiempo cada día crece en número, pero está perseguida por las leyes; es silenciosa y fuerte en la fe, oculta y limpia en las obras; vive dentro del Imperio en estado latente, desplegando poco a poco su potencialidad al soplo del Espíritu.

Fuente catholic.net

Visítanos en Facebook y conoce todas las noticias del mundo Católico de actualidad.

https://www.facebook.com/catholicmagazine.net/

CATHOLIC MAGAZINE depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo nuestra fe Católica, la cultura de la vida, la familia y la libertad de fe. AGRADECEMOS SU DONATIVO, DIOS LE BENDIGA

GRACIAS MIL

NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.

Nuestros artículos están hechos para la evangelización y difusión de la verdadera fe católica y pueden ser, usados, compartidos o publicados libremente en distintas páginas o foros, sin fines de lucro, siempre que se haga mención del autor del artículo, los créditos debidos y el nombre de ésta página, CATHOLIC MAGAZINE.


miércoles, 16 de octubre de 2019

San Ignacio de Antioquía Obispo, mártir, Padre Apostólico


SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA OBISPO, MÁRTIR, PADRE APOSTÓLICO
P. Jordi Rivero

"Que ninguna cosa,
visible o invisible,
se me ponga delante
a trueque de
alcanzar a Jesucristo."

Nace entre años 30 al 35 AD, muere C 107AD
Fiesta: 17 de octubre

San Ignacio de Antioquía fue
discípulo directo de San Pablo y San Juan;
Segundo sucesor de Pedro en el gobierno de la Iglesia de Antioquía; El primero en llamar a la Iglesia "Católica".
Sus escritos demuestran que la doctrina de la Iglesia Católica viene de Jesucristo por medio de los Apóstoles. Esta doctrina incluye: La Eucaristía; La jerarquía y la obediencia a los obispos;
La presidencia de la iglesia de Roma;
La virginidad de María y el don de la virginidad;
El privilegio que es morir mártir de Cristo.

Condenado a morir devorado por las fieras, fue trasladado a Roma y allí recibió la corona de su glorioso martirio el año 107, en tiempos del emperador Trajano. En su viaje a Roma, escribió siete cartas, dirigidas a varias Iglesias, en las que trata sabia y eruditamente de Cristo, de la constitución de la Iglesia y de la vida cristiana. Ya en el siglo IV, se celebraba en Antioquía su memoria el mismo día de hoy. (del Oficio de Lectura, 17 Octubre)

En este artículo veremos su martirio, sus escritos y su doctrina.

Fuego ardiente de amor
La palabra "Ignacio" viene de "ignis" (fuego). El corazón de San Ignacio era un fuego ardiente de amor por Cristo. Decía que Cristo está en el pecho de los cristianos.

De sobrenombre "Theophorus" (portador de Dios).
Fue ilustre testigo de Cristo por su palabra y por su martirio.

Conoció a los Apóstoles


San Ignacio de Antioquía se le llama Padres Apostólico porque, habiendo nacido en Antioquía en el siglo I, fue discípulo de los Apóstoles San Pablo y San Juan.

Consagrado obispo por los Apóstoles


San Ignacio de Antioquía fue el tercer obispo de Antioquía, Siria, siendo San Pedro y San Evodio los dos primeros (Eusebius, "Hist. Eccl.", II, iii, 22). San Juan Crisóstomo ("Hom. in St. Ig.", IV. 587) escribe que San Ignacio fue consagrado obispo de manos de los Apóstoles Pedro y Pablo. Según Theodoret, Ignacio fue asignado obispo de Antioquía por San Pedro. (Theodoret, "Dial. Immutab.", I, iv, 33a, Paris, 1642.)

Antioquía era la tercera ciudad mas importante del imperio, después de Roma y Alejandría. También era una de las iglesias mas importantes e influyentes. Habían en Antioquía muchos cristianos de procedencia judía que huyeron de la destrucción de Jerusalén ocurrida en el 70 AD.

Condenado a muerte por su fe


El Emperador Trajano al principio respetó a los cristianos, pero por gratitud a sus dioses tras su victoria sobre los dacios y escitas, comenzó a perseguir a quienes no los adoraban. Hay una relación legendaria sobre el arresto de San Ignacio y su entrevista personal con el emperador. Sin embargo, desde época muy remota nos llega el interrogatorio al que fue sometido:

-"¿Quién eres tú, espíritu malvado, que osas desobedecer mis órdenes e incitas a otros a su perdición?"
-"Nadie llama a Teóforo espíritu malvado", respondió el santo.
-"¿Quién es Teóforo?.
-"El que lleva a Cristo dentro de sí".
-"¿Quiere eso decir que nosotros no llevamos dentro a los dioses que nos ayudan contra nuestros enemigos?", preguntó el emperador.
-"Te equivocas cuando llamas dioses a los que no son sino diablos", replicó Ignacio. "Hay un solo Dios que hizo el cielo y la tierra y todas las cosas; y un solo Jesucristo, en cuyo reino deseo ardientemente ser admitido".
-"¿Te refieres al que fue crucificado bajo Poncio Pilato?".
-"Sí, a Aquél que con su muerte crucificó el pecado y a su autor, y que proclamó que toda malicia diabólica ha de ser hollada por quienes lo llevan en el corazón".
-"¿Entonces tú llevas a Cristo dentro de ti?
-"Sí, porque está escrito, viviré con ellos y caminaré con ellos".
Cuando lo mandaron a encadenar para llevarlo a morir en Roma, San Ignacio exclamó: "te doy gracias, Señor, por haberme permitido darte esta prueba de amor perfecto y por dejar que me encadenen por Ti, como tu apóstol Pablo".

Itinerario hacia el martirio en Roma
(Tomado de las actas del martirio)

San Ignacio rezó por la Iglesia, la encomendó con lágrimas a Dios, y con gusto se sometió a los soldados para ser encadenado y llevado a Roma.

En Seleucia, puerto de mar, situado a unos veinticinco kilómetros de Antioquía, se embarcaron en un navío que fue costeando el Asia Menor. Algunos de sus fieles de Antioquía tomaron un camino más corto y llegaron a Roma antes que él y ahí le esperaron.

Durante la mayor parte del trayecto acompañaron a San Ignacio el diácono Filón y Agatopo, a quienes se considera autores de las actas de su martirio. Durante el viaje San Ignacio iba vigilado día y noche por diez soldados que, según el santo, eran como "diez leopardos". Añade "iba yo luchando con fieras salvajes por tierra y mar, de día y noche" y "cuando se las trataba bondadosamente, se enfurecían mas".

Las numerosas paradas, dieron al santo oportunidad de confirmar en la fe a las iglesias cercanas a la costa de Asia Menor. Dondequiera que el barco atracaba, los cristianos enviaban sus obispos y presbíteros a saludarlo, y grandes multitudes se reunían para recibir su bendición. Se designaron también delegaciones que lo escoltaron en el camino. En Esmirna tuvo la alegría de encontrar a su antiguo condiscípulo San Policarpo; al obispo Onésimo quien iba a la cabeza de una delegación de Efeso; al obispo Dámaso, con enviados de Magnesia, y el obispo Polibio de Tralles. Burrus, uno de los delegados, fue tan servicial con San Ignacio, que éste pidió a los efesios que le permitieran acompañarlo.

Desde Esmirna, el santo escribió cuatro cartas. Los guardias se apresuraron a salir de Esmirna para llegar a Roma antes de que terminaran los juegos, pues las víctimas ilustres y de venerable aspecto, eran la gran atracción en el anfiteatro. El mismo Ignacio, gustosísirno, secundó sus prisas. Enseguida se embarcaron para Troade, donde se enteraron de que la paz se había restablecido en la Iglesia de Antioquía. En Troade Ignacio escribió tres cartas más. Una a los fieles de Filadelfia.

De Troade navegaron hasta Nápoles de Macedonia. Después fueron a Filipos y habiendo cruzado Macedonia y el Epiro a pie, se volvieron a embarcar en Epidamno (el actual Durazzo en Albania).

Según las Actas, al aproximarse el santo a Roma, los fieles salieron a recibirlo y se regocijaron al verlo, pero lamentaron el tener que perderlo tan pronto. Como él lo había previsto, deseaban tomar medidas para liberarlo, pero les rogó que no le impidieran llegar al Señor. Entonces, arrodillándose con sus hermanos, rogó por la Iglesia, por el fin de la persecución y por la caridad y concordia entre los fieles. Según la misma leyenda, Ignacio llegó a Roma el 20 de diciembre, último día de los juegos públicos, y fue conducido ante el prefecto de la ciudad, a quien se le entregó la carta del emperador. Después de los trámites acostumbrados, se le llevó apresuradamente al anfiteatro flaviano. Ahí le soltaron dos fieros leones, que inmediatamente lo devoraron, y sólo dejaron los huesos más grandes. Así fue escuchada su oración. No hay seguridad sobre los detalles de la narración pero sí del hecho de su martirio, ocurrido en el año noveno del emperador Trajano.

Parecería para muchos espectadores que San Ignacio era tan solo uno mas que moría en aquellos juegos diseñados para saciar la morbosidad de las turbas. Sin embargo el era el gran vencedor en un reino mucho mas sublime y duradero que el de los emperadores romanos.

Dejadme que sea entregado a las fieras, puesto que por ellas puedo llegar a Dios. Soy el trigo de Dios, y soy molido por las dentelladas de las fieras, para que pueda ser hallado pan puro. Antes, atraed a las fieras, para que puedan ser mi sepulcro, y que no deje parte alguna de mi cuerpo detrás, y así, cuando pase a dormir, no seré una carga para nadie. Entonces seré un verdadero discípulo de Jesucristo. (Epístolas de San Ignacio a los Romanos)

Restos del santo son llevados a Antioquía


Los restos del mártir, fueron llevados a Antioquía donde para ser venerados, al principio de un modo que no llamara la atención "en un cementerio fuera de la puerta de Dafnis". Esto lo refiere San Jerónimo, escribiendo en 392, y sabernos que él había visitado Antioquía.

El panegírico de San Ignacio, hecho por San Juan Crisóstomo cuando éste era presbítero de Antioquía, fue pronunciado posiblemente el 17 de octubre. Según el antiguo martirologio sirio la fiesta del mártir se celebraba en esas regiones en ese día.

San Juan hace resaltar el hecho de que el suelo de Roma había sido empapado con la sangre de la víctima, pero que Antioquía atesoraba para siempre sus reliquias. "Ustedes lo prestaron por una temporada", dijo al pueblo "y lo recibieron con intereses. Lo enviaron siendo obispo, y lo recobraron mártir. Lo despidieron con oraciones y lo trajeron a su tierra con laureles de victoria''.

Una leyenda identifica a Ignacio con el niño que Nuestro Señor tomó en sus brazos y que le sirvió para dar una lección sobre la humildad (Cf. Marcos 9,36).

San Vicente Beaurais afirmaba que su sobrenombre "Theophoros" (Portador de Dios) se debía a que, después de muerto le abrieron el corazón y encontraron en él escritas en letras de oro el nombre de Jesús.

Su nombre se menciona en el primer canon Eucarístico.

Los credenciales de San Ignacio como verdadero testigo de la doctrina apostólica:

1-San Ignacio fue discípulo de los Apóstoles San Pablo y San Juan.

Recibió de ellos las Sagradas Escrituras (en sus cartas encontramos numerosas citas literales de los Evangelios Sinópticos).

Recibió de ellos también la revelación transmitida a voz viva. Esta le capacita para ser interprete veraz de la revelación escrita.

San Juan escribe: "Hay además otras muchas cosas que hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni todo el mundo bastaría para contener los libros que se escribieran." Juan 21,25. Esas "otras cosas" forman la revelación transmitida oralmente a San Ignacio y a los otros Padres Apostólicos.

2-San Ignacio gozaba de la plena aprobación y confianza de los Apóstoles ya que ellos mismos lo ordenaron obispo de Antioquía, sede de suma importancia. Permaneció en esa insigne sede por 40 años hasta su martirio.

3-La ortodoxia de San Ignacio era ampliamente reconocida, tanto por los padres de la Iglesia de su tiempo como en todos los siglos. Gozaba también del reconocimiento de los fieles como lo demostraron recibiéndolo en todas las ciudades por donde pasaba camino a su martirio en Roma.

4- La autenticidad de sus cartas está firmemente establecida. San Ignacio, siendo gran pastor y teólogo presenta con claridad y lucidez la doctrina católica ampliamente reconocida en su tiempo como Apostólica. Sus siete cartas demuestran claramente la catolicidad de los albores del cristianismo.

Algunas Enseñanzas de San Ignacio de Antioquía:

Los escritos del obispo San Ignacio de Antioquía son de suma importancia porque demuestran la catolicidad de la doctrina desde tiempos apostólicos. Sus cartas constituyen un testimonio de su amor apasionado por Cristo, su profundidad y claridad de pensamiento teológico y profunda humildad. San Ignacio manifiesta absoluta certeza de que su inminente martirio por Cristo es un privilegio, por lo que no quiere que nadie lo obstruya.

Parto Virginal de María. Es el primer escritor fuera del N.T. en escribir sobre esta verdad.


"Y al príncipe de este mundo se le ocultó la virginidad de María y su parto y también la muerte del Señor". (Carta a los de Efeso)

Cristo: humano y divino


Como San Juan, San Ignacio nos muestra que Cristo es humano y divino. "Hijo de María e hijo de Dios, primero pasible, después impasible, Jesucristo Nuestro Señor" (Efes., c. xvii). Su doctrina es una defensa contra dos tendencias de la época: por un lado algunos de los judaizantes negaban la encarnación y creían en un Jesús solo humano. Por otro lado, los docetistas negaban la humanidad de Cristo.

La Eucaristía


San Ignacio de Antioquía es el primero en usar la palabra "Eucaristía" para referirse al Santísimo Sacramento (Esmir., c. viii). San Ignacio utiliza la terminología joánica para enseñar sobre la Eucaristía, a la que llama "la carne de Cristo", "Don de Dios", "la medicina de inmortalidad". Llama a Jesús "pan de Dios" que ha de ser comido en el altar, dentro de una única Iglesia.

No hallo placer en la comida de corrupción ni en los deleites de la presente vida. El pan de Dios quiero, que es la carne de Jesucristo, de la semilla de David; su sangre quiero por bebida, que es amor incorruptible.

Reuníos en una sola fe y en Jesucristo.. Rompiendo un solo pan, que es medicina de inmortalidad, remedio para no morir, sino para vivir por siempre en Jesucristo.

San Ignacio denuncia a los herejes "que no confiesan que la Eucaristía es la carne de Jesucristo nuestro Salvador, carne que sufrió por nuestros pecados y que en su amorosa bondad el Padre resucitó".

El día del Señor el domingo

Los que vivían según el orden de cosas antiguo han pasado a la nueva esperanza, no observando ya el sábado, sino el día del Señor, en el que nuestra vida es bendecida por El y por su muerte -S. Ignacio de Antioquía, Magn. 9,1

La Iglesia

-Es una institución divina cuyo fin es la salvación de las almas; quienes se separan de ella se separan de Dios. (San Ignacio de Antioquía, a los de Filadelfia., c. iii)

-Debe permanecer en unidad.
La unidad es expresión del amor. (Trall., c. vi; Filad., c. iii; Magn., c. xiii)

-Es Santa. (Esmirna, Efes., Magn., Trall., Rom.);

-Es Católica


Fue San Ignacio quien por primera vez se refirió a la Iglesia como "Iglesia Católica" (Universal), incluyendo en ella a todos los que son fieles a la verdad. (Esmirna., c. viii)

"Por doquier aparezca el obispo, ahí esté el pueblo; lo mismo que donde quiera que Jesucristo está también está la Iglesia Católica"

-Es Infalible (Fila., c. iii; Efes., cc. xvi, xvii)

-Tiene jerarquía a la que debemos estar unidos en obediencia
San Ignacio, como San Juán, puso mucha atención en la relación entre el Padre y el Hijo. El Hijo siempre sujeto por amor a la voluntad del Padre, uno con Él por naturaleza. San Ignacio deduce que debemos imitar a Cristo en su obediencia filial, obedeciendo a los obispos de la Iglesia (lntrod. a Fila.; Efes., c. vi); . Sus cartas enseñan que debe haber en la Iglesia disciplina, unidad y sujeción a la jerarquía.

Por esto debéis estar acordes con el sentir de vuestro obispo, como ya lo hacéis. Y en cuanto a vuestro colegio presbiteral, digno de Dios y del nombre que lleva, está armonizado con vuestro obispo como las cuerdas de una lira. Este vuestro acuerdo y concordia en el amor es como un himno a Jesucristo. Procurad todos vosotros formar parte de este coro, de modo que, por vuestra unión y concordia en el amor, seáis como una melodía que se eleva a una sola voz por Jesucristo al Padre, para que os escuche y os reconozca, por vuestras buenas obras, como miembros de su Hijo. Os conviene, por tanto, manteneros en una unidad perfecta, para que seáis siempre partícipes de Dios. (De la Carta a los Efesios)

Sus palabras recuerdan a las de San Pablo, en Efesios, 4: "Con empeño por guardar la unidad de espíritu en el vínculo de la paz: un solo cuerpo y un solo Espíritu, a la manera que fuisteis llamados en una sola esperanza de vuestra vocación. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos y obra por todos y mora en todos."

-Los tres niveles del sacramento del orden>>>, el episcopado siendo superior, el presbiterio (sacerdotes) y por último el diaconado (Magn., c. vi).

La primacía del obispo de Roma: El mismo San Ignacio que alrededor del año 107 AD llamó a la Iglesia "Católica" y nos enseña que tiene obispos con autoridad, nos enseña también que la Iglesia tiene quien la presida: "...la que reside en el territorio de los romanos... la que preside en la unión del amor..." (Rom., introd.)

Su firme enseñanza sobre la obediencia a los obispos es aun mas admirable cuando el mismo, siendo obispo, fue siempre muy humilde.

Matrimonio Sacramental


San Ignacio enseña sobre el matrimonio en la iglesia: "...los varones y las mujeres que deseen casarse, deben realizar su enlace conforme a las disposiciones del obispo..." (Filipenses 5,2).

La Virginidad, virtud sobrenatural (Polyc., c. v)

San Ignacio es claro y fuerte contra la herejía pero también recalca la necesidad de ser indulgentes y tolerantes con los que están en error.

Rueguen incesantemente por el resto de los hombres -porque hay en ellos esperanza de arrepentimiento- para que lleguen a Dios. Por lo tanto instrúyanlos con el ejemplo de sus obras. Cuando ellos estallen en ira, ustedes sean mansos; cuando se vanaglorien al hablar, sean ustedes humildes; cuando les injurien a ustedes, oren por ellos; si ellos están en el error, ustedes sean constantes en la fe; a vista de sus furia, sean ustedes apacibles. No ansíen el desquite. Que nuestra indulgencia les muestre que somos sus hermanos. Procuremos ser imitadores del Señor, esforzándonos para ver quién puede sufrir peores injusticias, quién puede aguantar que lo defrauden, que lo rebajen a la nada; que no se encuentre en ustedes cizaña del diablo. Sino con toda pureza y sobriedad vivan en Cristo Jesús en carne y en espíritu. (carta a los efesios)

Resumen de las cartas de San Ignacio


Afortunadamente San Ignacio escribió varias cartas camino de su martirio, de las que se conservan siete. Otras cartas atribuidas a el se consideran apócrifas.

Carta a los efesios. Les exhorta a permanecer en armonía con su obispo y con todo su clero, a que se reúnan con frecuencia para rezar públicamente, a ser mansos y humildes, a sufrir las injurias sin murmurar. Los alaba por su celo contra la herejía y les recuerda que sus obras más ordinarias serían espiritualizadas, en la medida que las hicieran por Jesucristo. Los llama compañeros de viaje en su camino a Dios y le, dice que llevan a Dios en su pecho. Carta a los efesios>>

Cartas a las iglesias de Magnesia y Tralles habla con términos análogos y los pone sobre aviso contra el docetismo, doctrina que negaba la realidad del cuerpo de Cristo y su vida humana. En la carta a Tralles les pide que se guarden de la herejía, "lo que harán si permanecen unidos a Dios, y también a Jesucristo y al obispo y a los mandatos de los apóstoles. El que está dentro del altar está limpio, pero el que está fuera de él, o sea, quien se separa del obispo, de los presbíteros y diáconos, no está limpio".
En la Carta a los Magnesios enseña que los verdaderos cristianos obedecen al obispo.

Carta a los cristianos de Roma. Esta cuarta carta es una súplica para que no le impidan ganar su corona del martirio. No quería que los influyentes trataran de obtener una mitigación de la condena, ya que el cristianismo había conseguido adeptos en sitios elevados. Había hombres como Flavio Clemente, primo del emperador y los Acilios Clabriones tenían amigos poderosos en el imperio. Luciano, satirista pagano (c. 165 P.C.), quien seguramente conoció estas cartas de Ignacio, da testimonio de lo anterior.

Temo que vuestro amor, me perjudique" escribe el obispo, "a vosotros os es fácil hacer lo que os agrada; pero a mí me será difícil llegar a Dios, si vosotros no os cruzáis de brazos. Nunca tendré oportunidad como ésta para llegar a mi Señor ... Por tanto, el mayor favor que pueden hacerme es permitir que yo sea derramado como libación a Dios mientras el altar está preparado; para que formando un coro de amor, puedan dar gracias al Padre por Jesucristo, porque Dios se ha dignado traerme a mí, obispo sirio, del oriente al occidente para que pase de este mundo y resucite de nuevo con El ... Sólo les suplico que rueguen a Dios que me dé gracia interna y externa; no sólo para decir esto, sino para desearlo, y para que no sólo me llame cristiano, sino para que lo sea efectivamente . . . Permitid que sirva de alimento a las bestias feroces para que por ellas pueda alcanzar a Dios. Soy trigo de Cristo y quiero ser molido por los dientes de las fieras para convertirme en pan sabroso a mi Señor Jesucristo. Animad a las bestias para que sean mi sepulcro, para que no dejen nada de mi cuerpo, para que cuando esté muerto, no sea gravoso a nadie ... No os lo ordeno, como Pedro y Pablo: ellos eran apóstoles, yo soy un reo condenado; ellos eran hombres libres, yo soy un esclavo. Pero si sufro, me convertiré en liberto de Jesucristo y, en El resucitaré libre. Me gozo de que me tengan ya preparadas las bestias y deseo de todo corazón que me devoren luego; aún más, las azuzaré para que me devoren inmediatamente y por completo y no me sirvan a mí como a otros, a quienes no se atrevieron a atacar. Si no quieren atacarme, yo las obligaré. Os pido perdón. Sé lo que me conviene. Ahora comienzo a ser discípulo. Que ninguna cosa visible o invisible me impida llegar a Jesucristo. Que venga contra mí fuego, cruz, cuchilladas, desgarrones, fracturas y mutilaciones; que mi cuerpo se deshaga en pedazos y que todos los tormentos del demonio abrumen mi cuerpo, con tal de que llegue a gozar de mi Jesús. El príncipe de este mundo trata de arrebatarme y de pervertir mis anhelos de Dios. Que ninguno de vosotros le ayude. Poneos de mi lado y del lado de Dios. No llevéis en vuestros labios el nombre de Jesucristo y deseos mundanos en el corazón. Aun cuando yo mismo, ya entre vosotros os implorara vuestra ayuda, no me escuchéis, sino creed lo que os digo por carta. Os escribo lleno de vida, pero con anhelos de morir.

Carta a los de Esmirna. Encontramos otro aviso contra los docetistas, que negaban que Cristo hubiera tomado una naturaleza humana real y que la Eucaristía fuera realmente su cuerpo. Les prohíbe todo trato con esos falsos maestros y sólo les permite orar por ellos. "Cristo nos ha llamado a su reino y gloria" -Carta a los esmirniotas.

Carta a San Policarpo. Consiste principalmente en consejos, siendo el escritor mucho mayor. Lo exhorta a trabajar por Cristo, a reprimir las falsas enseñanzas, a cuidar de la viudas, a tener servicios religiosos con frecuencia y le recuerda que la medida de los trabajos será la de su premio. Como San Ignacio no tuvo tiempo de escribir a otras Iglesias, pidió a San Policarpo que lo hiciera en su nombre.

Carta a los fieles de Filadelfia. Escribe alabando a su obispo, rogándoles que eviten la herejía. "Usad una sola Eucaristía; porque la carne de Jesucristo Nuestro Señor es una y uno el cáliz para unirnos a todos en su sangre. Hay un altar. así como un obispo, junto con el cuerpo de presbíteros y diáconos, mis hermanos siervos, para que todo lo que hiciereis vosotros lo hagáis de acuerdo con Dios".

Fuente corazones

Visítanos en Facebook y conoce todas las noticias del mundo Católico de actualidad.

https://www.facebook.com/catholicmagazine.net/

CATHOLIC MAGAZINE depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo nuestra fe Católica, la cultura de la vida, la familia y la libertad de fe. AGRADECEMOS SU DONATIVO, DIOS LE BENDIGA

GRACIAS MIL

NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.

Nuestros artículos están hechos para la evangelización y difusión de la verdadera fe católica y pueden ser, usados, compartidos o publicados libremente en distintas páginas o foros, sin fines de lucro, siempre que se haga mención del autor del artículo, los créditos debidos y el nombre de ésta página, CATHOLIC MAGAZINE.


domingo, 13 de octubre de 2019

San Calixto Papa y Mártir


SAN CALIXTO PAPA Y MÁRTIR
Año 222
14 de Octubre

Señor: envíanos tu Espíritu Santo que nos vuelva
valientes y perseverantes para mostrarnos buenos
creyentes hasta el último momento de nuestra vida.

Calixto es un nombre que en griego quiere decir: "muy hermoso".

Este Pontífice se ha hecho famoso por Las Catacumbas de San Calixto, en Roma, que él organizó (catacumba significa: cueva subterránea). Estas catacumbas son las más famosas de Roma (según decía Juan XXIII). Tienen 4 pisos sobrepuestos, y más de 20 kilómetros de corredores. Allí se encuentran el famoso sepulcro de Santa Cecilia y los sepulcros de muchísimos mártires de los primeros siglos.

Dicen que era un esclavo que un tiempo estuvo condenado a trabajos forzados en las minas. Recobrada la libertad se dedicó a estudiar la religión de Cristo y a enseñarla a sus vecinos. El Papa San Ceferino lo nombró como su hombre de confianza en el año 199 y le encomendó la dirección de las Catacumbas donde sepultaban a los cristianos. Calixto ensanchó notablemente estas catacumbas y las organizó muy bien.

Al morir San Ceferino, el pueblo de Roma eligió como Sumo Pontífice a Calixto, como el mejor preparado para ello. Pero se le opuso terriblemente un tal Hipólito, aduciendo como razones para pedir que lo destituyeran del Pontificado, el que Calixto afirmaba que si un pecador hacía penitencias y dejaba sus maldades se le podía volver a admitir entre los fieles cristianos católicos, y que a un obispo no se le podía destituir por un grave pecado que hubiera cometido, si se arrepentía y empezaba una vida de conversión y penitencia. Calixto sabía ser comprensivo.

Este Santo Pontífice convirtió a muchos romanos al cristianismo, curó a varios enfermos que padecían de enfermedades muy graves, y defendió cuanto más pudo a los creyentes perseguidos.

Nuestro santo ayunaba días y semanas y hasta 40 días seguidos. Cuando los perseguidores lo llevaron preso por proclamar su fe en Jesucristo, lo echaron a un oscuro calabozo, esperando que se desesperaría por hambre. Pero después de unos días lo encontraron muy tranquilo. Le preguntaron cómo lograba mantenerse sereno sin comer ni beber y les dijo: "Acostumbré a mi cuerpo a pasar días y semanas sin comer ni beber, y esto por amor a mi amigo Jesucristo, así que ya soy capaz de resistir sin desesperarme".

En la cárcel consiguió con sus oraciones la sanación de la esposa del carcelero cuando ya la pobre mujer estaba agonizando. En acción de gracias, el carcelero y toda su familia se hicieron bautizar por él.

Entonces el jefe pagano de Roma ordenó que lo echaran en un pozo profundo y que cubrieran la boca del pozo con tierra y escombros. Todavía en Roma señalan a los turistas el pozo de San Calixto, desde donde su alma voló al cielo a recibir el premio prometido por Cristo Jesús a los que lo proclaman en la tierra.

Fuente ewtn

Visítanos en Facebook y conoce todas las noticias del mundo Católico de actualidad.

https://www.facebook.com/catholicmagazine.net/

CATHOLIC MAGAZINE depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo nuestra fe Católica, la cultura de la vida, la familia y la libertad de fe. AGRADECEMOS SU DONATIVO, DIOS LE BENDIGA 


¡GRACIAS MIL!

NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.

Nuestros artículos están hechos para la evangelización y difusión de la verdadera fe católica y pueden ser, usados, compartidos o publicados libremente en distintas páginas o foros, sin fines de lucro, siempre que se haga mención del autor del artículo, los créditos debidos y el nombre de ésta página, CATHOLIC MAGAZINE.



jueves, 30 de mayo de 2019

Santa Juana de Arco, mártir


SANTA JUANA DE ARCO MÁRTIR, RUEGA POR NOSOTROS
30 mayo (1431) 

Esta santa a los 17 años llegó a ser heroína nacional y mártir de la religión. Juana de Arco nació en el año 1412 en Donremy, Francia. Su padre se llamaba Jaime de Arco, y era un campesino. 

Juana creció en el campo y nunca aprendió a leer ni a escribir. Pero su madre que era muy piadosa le infundió una gran confianza en el Padre Celestial y una tierna devoción hacia la Virgen María. Cada sábado la niña Juana recogía flores del campo para llevarles al altar de Nuestra Señora. Cada mes se confesaba y comulgaba, y su gran deseo era llegar a la santidad y no cometer nunca ningún pecado. Era tan buena y bondadosa que todos en el pueblo la querían. 

Su patria Francia estaba en muy grave situación porque la habían invadido los ingleses que se iban posesionando rápidamente de muchas ciudades y hacían grandes estragos. 

A los catorce años la niña Juana empezó a sentir unas voces que la llamaban. Al principio no sabía de quién se trataba, pero después empezó a ver resplandores y que se le aparecían el Arcángel San Miguel, Santa Catalina y Santa Margarita y le decían: "Tú debes salvar a la nación y al rey". 

Por temor no contó a nadie nada al principio, pero después las voces fueron insistiéndole fuertemente en que ella, pobre niña campesina e ignorante, estaba destinada para salvar la nación y al rey y entonces contó a sus familiares y vecinos. Las primeras veces las gentes no le creyeron, pero después ante la insistencia de las voces y los ruegos de la joven, un tío suyo se la llevó a donde el comandante del ejército de la ciudad vecina. Ella le dijo que Dios la enviaba para llevar un mensaje al rey. Pero el militar no le creyó y la despachó otra vez para su casa. 

Sin embargo unos meses después Juana volvió a presentarse ante el comandante y este ante la noticia de una derrota que la niña le había profetizado la envió con una escolta a que fuera a ver al rey. 

Llegada a la ciudad pidió poder hablarle al rey. Este para engañarla se disfrazó de simple aldeano y colocó en su sitio a otro. La joven llegó al gran salón y en vez de dirigirse hacia donde estaba el reemplazo del rey, guiada por las "voces" que la dirigían se fue directamente a donde estaba el rey disfrazado y le habló y le contó secretos que el rey no se imaginaba. Esto hizo que el rey cambiara totalmente de opinión acerca de la joven campesina. 

Ya no faltaba sino una ciudad importante por caer en manos de los ingleses. Era Orleans. Y estaba sitiada por un fuerte ejército inglés. El rey Carlos y sus militares ya creían perdida la guerra. Pero Juana le pide al monarca que le conceda a ella el mando sobre las tropas. Y el rey la nombra capitana. Juana manda hacer una bandera blanca con los nombres de Jesús y de María y al frente de diez mil hombres se dirige hacia Orleans. 

Animados por la joven capitana, los soldados franceses lucharon como héroes y expulsaron a los asaltantes y liberaron Orleans. Luego se dirigieron a varias otras ciudades y las liberaron también. 

Juana no luchaba ni hería a nadie, pero al frente del ejército iba de grupo en grupo animando a los combatientes e infundiéndoles entusiasmo y varias veces fue herida en las batallas. 

Después de sus resonantes victorias, obtuvo Santa Juana que el temeroso rey Carlos VII aceptara ser coronado como jefe de toda la nación. Y así se hizo con impresionante solemnidad en la ciudad de Reims. 

Pero vinieron luego las envidias y entonces empezó para nuestra santa una época de sufrimiento y de traiciones contra ella. Hasta ahora había sido una heroína nacional. Ahora iba a llegar a ser una mártir. Muchos empleados de la corte del rey tenían celos de que ella llegara a ser demasiado importante y empezaron a hacerle la guerra. 

Faltaba algo muy importante en aquella guerra nacional: conquistar a París, la capital, que estaba en poder del enemigo. Y hacia allá se dirigió Juana con sus valientes. Pero el rey Carlos VII, por envidias y por componendas con los enemigos, le retiró sus tropas y Juana fue herida en la batalla y hecha prisionera por los Borgoñones. 

Los franceses la habían abandonado, pero los ingleses estaban supremamente interesados en tenerla en la cárcel, y así pagaron más de mil monedas de oro a los de Borgoña para que se la entregaran y la sentenciaron a cadena perpetua. 

Los ingleses la hicieron sufrir muchísimo en la cárcel. Las humillaciones y los insultos eran todos los días y a todas horas, hasta el punto que Juana llegó a exclamar: "Esta cárcel ha sido para mí un martirio tan cruel, como nunca me había imaginado que pudiera serlo". Pero seguía rezando con fe y proclamando que sí había oído las voces del cielo y que la campaña que había hecho por salvar a su patria, había sido por voluntad de Dios. 

En ese tiempo estaba muy de moda acusar de brujería a toda mujer que uno quisiera hacer desaparecer. Y así fue que los enemigos acusaron a Juana de brujería, diciendo que las victorias que había obtenido era porque les había hecho brujerías a los ingleses para poderlos derrotar. Ella apeló al Sumo Pontífice, pidiéndole que fuera el Papa de Roma el que la juzgara, pero nadie quiso llevarle al Santo Padre esta noticia, y el tribunal estuvo compuesto exclusivamente por enemigos de la santa. Y aunque Juana declaró muchas veces que nunca había empleado brujerías y que era totalmente creyente y buena católica, sin embargo la sentenciaron a la más terribles de las muertes de ese entonces: ser quemada viva. 

Encendieron una gran hoguera y la amarraron a un poste y la quemaron lentamente. Murió rezando y su mayor consuelo era mirar el crucifijo que un religioso le presentaba y encomendarse a Nuestro Señor. Invocaba al Arcángel San Miguel, al cual siempre le había tenido gran devoción y pronunciando por tres veces el nombre de Jesús, entregó su espíritu. Era el 29 de mayo del año 1431. Tenía apenas 19 años. Varios volvieron a sus casas diciendo: "Hoy hemos quemado a una santa". 23 años después su madre y sus hermanos pidieron que se reabriera otra vez aquel juicio que se había hecho contra ella. Y el Papa Calixto III nombró una comisión de juristas, los cuales declararon que la sentencia de Juana fue una injusticia. El rey de Francia la declaró inocente y el Papa Benedicto XV la proclamó santa. 

Juana de Arco: concédenos un gran amor por nuestra patria. 

Visítanos en Facebook y conoce todas las noticias del mundo Católico de actualidad. 


CATHOLIC MAGAZINE depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo nuestra fe Católica, la cultura de la vida, la familia y la libertad de fe. AGRADECEMOS SU DONATIVO, DIOS LE BENDIGA 

NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.


BÚSQUEDA POR TEMA

DONACIONES

Notas recomendadas