PAPA FRANCISCO NO ACEPTÓ RENUNCIA DEL CARDENAL SARAH
El Cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, cumplió 75 años y renunció a su cargo, pero el Papa Francisco no aceptó su renuncia y le ha confirmado como prefecto.
El Cardenal guineano permanecerá al frente de esta Congregación vaticana “donec aliter provideatur”, es decir, por ahora y hasta que otros cambios sean notificados.
El mismo Cardenal Sarah anunció a través de su cuenta en Twitter la renovación de su cargo por parte del Papa.
“Quiero agradecer los mensajes recibidos de todo el mundo por mi cumpleaños. Sigamos el camino con Cristo. Por mi parte, estoy feliz de continuar mi trabajo dentro de la Congregación para el Culto Divino. Recemos siempre por el Papa”, aseguró en un tuit.
El Cardenal Sarah no es el único jefe de dicasterio que ha superado los 75 años. De hecho 6 prefectos de los 9 presentes en la Curia Romana han superado la edad prevista por el Código de Derecho Canónico para presentar su renuncia.
Estos son, el Cardenal Beniamino Stella, Prefecto de la Congregación para el Clero, que tiene 78 años; el Cardenal Luis Ladaria Ferrer, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe; el Cardenal Giuseppe Versaldi, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales; y el Cardenal Marc Ouellet, Prefecto de la Congregación para la Educación Católica y Prefecto de la Congregación para los Obispos; todos ellos de 76 años.
También tienen más de 75 años el Penitenciero Mayor, el Cardenal Mauro Piacenza, que cumplirá 76 en septiembre; y el Cardenal Gianfranco Ravasi, Presidente del Pontificio Consejo de la Cultura, de 77 años.
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CARDENAL SARAH: " BASTA DE PROFANACIONES, NO SE NEGOCIA SOBRE LA EUCARISTÍA"
En esta entrevista concedida en exclusiva a la Brújula Cotidiana, el prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos interviene sobre la Comunión take away y las "negociaciones" para garantizarla con seguridad: ningún compromiso, “la Eucaristía es un regalo que recibimos de Dios, debemos recibirlo de manera digna. No estamos en el supermercado”. “Nadie puede impedir a un sacerdote confesar y dar la Comunión”. “Existe una regla que va respetada: los fieles son libres de recibir la Comunión en la boca o en la mano”. “Es una cuestión de fe, el corazón del problema radica en la crisis de fe de los sacerdotes”. “Misas engañosas en streaming también para los sacerdotes: deben mirar a Dios, no a una cámara”.
“Es una cuestión de fe, si tuviéramos conciencia de lo que celebramos en la Misa y de lo que es la Eucaristía, no vendrían ni siquiera en mente ciertas formas de distribuir la Comunión”. El cardenal Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, vuelve a hablar después de las furiosas controversias en enero que acompañaron la publicación del libro sobre el sacerdocio, escrito junto al Papa Emérito Benedicto XVI. Vuelve a hablar para responder a la “inquietud” de los fieles, que no solo han sido privados de las Misas, sino que ahora están consternados por las propuestas bizarras que vienen presentadas, con miras a una recuperación limitada de las Misas con las personas, para garantizar la seguridad higiénica en la distribución de la Comunión.
En estos días también en Italia se ha hablado de una solución ya adoptada por alguien en Alemania, el "empaque" del Cuerpo de Cristo: “Para consentir que los católicos italianos vuelvan a hacerla, pero evitando la contaminación -se lee en el periódico La Stampa- se está pensando en una comunión "hágalo usted mismo" con ostias "para llevar" previamente consagradas por el sacerdote, que se cerrarían individualmente en bolsas de plástico colocadas en los estantes de la iglesia”.
“No, no, no –respondió escandalizado el cardenal Sarah por teléfono-. Es absolutamente imposible, Dios merece respeto, no puedes meterlo en una bolsa. No sé quién pensó este absurdo, pero aunque la privación de la Eucaristía es ciertamente un sufrimiento, no se puede negociar sobre el modo de comunicarse. Nos comunicamos de manera digna, dignos de Dios que viene a nosotros. La Eucaristía debe ser tratada con fe, no podemos tratarla como un objeto trivial, no estamos en el supermercado. Es totalmente una locura”.
Algo así ya se ha hecho en Alemania... Desafortunadamente en Alemania se hacen muchas cosas que ya no tienen nada de católico, pero eso no significa que debamos imitarlas. Recientemente escuché a un obispo decir que en el futuro no habrá más asambleas eucarísticas, solo la liturgia de la Palabra. Pero esto es protestantismo.
Como de costumbre, las razones “compasivas” están avanzando: los fieles necesitan la Comunión, de la que ya han estado privados durante algún tiempo, pero dado que el riesgo de contagio sigue siendo alto, se debe encontrar un compromiso... Hay dos cuestiones que deben aclararse por completo. En primer lugar, la Eucaristía no es un derecho o un deber: es un regalo que recibimos gratuitamente de Dios y que debemos recibir con veneración y amor. El Señor es una persona, nadie daría la bienvenida a la persona que ama en una bolsa o de otra manera indigna. La respuesta a la privación de la Eucaristía no puede ser profanación. Esto realmente es una cuestión de fe, si lo creemos no podemos tratarlo indignamente.
¿Y la segunda? Nadie puede impedir a un sacerdote confesar y dar la Comunión, nadie puede evitarlo. El sacramento debe ser respetado. Entonces, incluso si no es posible presenciar las Misas, los fieles pueden pedir ser confesados y recibir la Comunión.
Hablando de Misas, también esta prolongación de celebraciones en streaming o en televisión... No podemos acostumbrarnos a esto, Dios está encarnado, él es de carne y hueso, no es una realidad virtual. También es muy engañoso para los sacerdotes. En la Misa, el sacerdote tiene que mirar a Dios, en lugar de eso se está acostumbrando a mirar la cámara, como si fuera un espectáculo. No podemos continuar así.
Volvamos a la Comunión, en pocas semanas se espera igualmente que las Misas con la gente sean restauradas. Y a parte de las soluciones más sacrílegas, también se discute si es más apropiado recibir la Comunión en la boca o en las manos, y eventualmente cómo recibirla en las manos. ¿Qué se debería hacer? Ya existe una regla en la Iglesia que debe respetarse: los fieles son libres de recibir la Comunión en la boca o en la mano.
Existe la sensación de que en los últimos años ha habido un claro ataque a la Eucaristía: primero, la cuestión de los divorciados y vueltos a casar, bajo la bandera de "Comunión para todos"; después la intercomunión con protestantes; y luego las propuestas sobre la disponibilidad de la Eucaristía en la Amazonia y en las regiones con escasez de clérigos, ahora las Misas en tiempos de coronavirus... No debería sorprendernos. El diablo ataca fuertemente la Eucaristía porque es el corazón de la vida de la Iglesia. Pero creo, como ya he escrito en mis libros, que el corazón del problema es la crisis de fe de los sacerdotes. Si los sacerdotes son conscientes de lo que es la Misa y de lo que es la Eucaristía, ciertas formas de celebrar o ciertas hipótesis sobre la Comunión ni siquiera vendrían en mente. Jesús no puede ser tratado así.
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«DEBEMOS AMAR AL PAPA, EL PAPA ES LA ELECCIÓN DE DIOS»: CARDENAL, ROBERT SARAH
Debemos amar al Papa como amamos a nuestro padre, el Papa no es perfecto, miren al primer Papa, Pedro negó a Jesús – “no lo conozco” – por miedo, no por voluntad suya sino por miedo. Naturalmente los periodistas toman unas cosas que quieren escuchar y deforman sus palabras, oponiendo al Papa Francisco con los papas anteriores.
Debemos estar juntos con nuestro padre, como debemos estar juntos con nuestro Santo Padre. El Obispo no es perfecto, como el párroco no es perfecto, pero los feligreses deben estar en torno al párroco, los sacerdotes y los feligreses deben estar en torno al Obispo, así es la Iglesia.
Hoy, es urgente proclamar la Palabra de Jesucristo, sin miedo, sin intereses comprometidos. Con ambigüedad, es mejor callarse si no tienen nada que decir, ¡pero si deben hablar, debe ser claro! Sin ambigüedad. Porque la claridad es caridad, la claridad es amor.
Serán destruidos, pero deben decir la verdad.
No se trata de vivir a Cristo de un modo falso, sino radicalmente.
‘Debemos amar al Papa, el Papa es la elección de Dios’
Por Card. Robert Sarah. Dominus Est. 19 de octubre de 2019.
Pregunta un sacerdote al Cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos:
Unos de los temas que vemos en general es ¿Cómo se utiliza la figura del Papado? Exaltación a veces de la persona concreta del Papa, se exalta a Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco, y se ve muchas veces que en este momento se contradice un papa contra otro. En su libro, una de las cosas más hermosas que nos enseña es que el Papa, lo queremos porque es el Papa, independientemente de que sea éste o aquel. ¿Qué consejos nos daría usted para, querer al Papa en primer lugar – en este momento Francisco – y para transmitir al pueblo fiel ese amor al Papa? Porque, incluso dentro de los mismos sacerdotes, ahora vemos que hay sacerdotes que utilizan al Papa Francisco para ponerlo contra el Papa Juan Pablo II o contra el Papa Benedicto, o al revés.
¿Cómo podemos amar al Papa, como usted lo ha amado siempre, independientemente de los papas que han estado, y poder luego transmitirlo al pueblo fiel?
CARD. ROBERT SARAH:
El Papa es un don de Dios, primero, Jesús ha dicho: “Pedro, tú eres Pedro, sobre ti edifico mi Iglesia”; el Papa es una elección de Jesús. Luego vinieron otros papas, una elección siempre de Dios, a través de los cardenales, por lo tanto, el Papa es la elección de Dios.
Debemos amar al Papa como amamos a nuestro padre, el Papa no es perfecto, miren al primer Papa, Pedro negó a Jesús – “no lo conozco” – por miedo, no por voluntad suya sino por miedo. Hoy también tenemos miedo, por conservar la propia vida, para no morir; pero [Pedro] se arrepintió y Cristo lo confirmó.
– “Pedro me amas”
-¿Amar? Sí, te amo.
-Entonces apacienta a mis ovejas
Tres veces lo dijo. El arrepentimiento de Pedro es un ejemplo, [los sacerdotes] podemos ser Papa si amamos a Jesús. “¿Me amas?”, el Papa ama a Jesús. He visto como amaba Juan Pablo II a Jesús, de rodillas; como amaba Benedicto XVI, con un profundo amor, sus escritos no son sólo su intelecto, sino el corazón que habla, la experiencia que habla, el amor que habla. El Papa Francisco ora – bien –, ama, naturalmente los periodistas toman unas cosas que quieren escuchar y deforman sus palabras, oponiendo al Papa Francisco con el Papa Juan Pablo II, con el Papa Benedicto XVI pero, como Papas no pueden contradecirse, deben custodiar el depósito de la fe, pero, nosotros no debemos escuchar tanto a los periodistas, sino tomar a nuestro Papa como es; son diferentes, el Papa Francisco no es el Papa Benedicto, el Papa Benedicto no es el Papa Juan Pablo II, y no es el Papa Pablo VI.
¡El Papa Pablo VI sufrió! ¡Sufrió!, criticado, ¡destruido! Escribió su encíclica Humanae Vitae en el 1968, diez años después ya no se atrevió a escribir otra encíclica, destruido. También hemos destruido a Benedicto, que porque es alemán, porque es tradicionalista, por esto y por lo otro, pero, es un tesoro de la Iglesia.
También el Papa Francisco, es decir, debemos amar a nuestro padre, explicar, lo que ha querido decir porque él no es italiano, puede equivocarse al hablar; también el Papa Juan Pablo II dijo: “ustedes me corregirán cuando me equivoque en italiano”, siempre dijo así, yo también me equivoco muchas veces, por lo tanto, debemos amar al Santo Padre, porque si no amamos a nuestro padre ya no hay más familia, si los hijos no aman a papá y mamá, ya no hay más familia, y esto lo aprovecha el diablo para dividir a la Iglesia.
Hoy estamos contrapuestos, un cardenal dice esto, otro cardenal dice otra cosa, un obispo dice esto otro. Debemos estar unidos. Como lo he dicho, ustedes [sacerdotes] en torno a su obispo, y los parroquianos en torno a ustedes [sacerdotes], ustedes [sacerdotes] no deben tener miedo de proclamar la doctrina, el evangelio, ¡no vuestras ideas!
Serán destruidos, pero deben decir la verdad; la verdad es una, Jesucristo; el camino es uno, Jesucristo, la vida es una, Jesucristo. Esta es nuestra misión, decir “el camino es uno”, decir “la verdad es una”, decir “la vida es una”.
“La gente no nos escucha”, está bien, también Jesús dijo “me han perseguido, ustedes también serán perseguidos. Han escuchado mi palabra, entonces también sus palabras serán escuchadas”. Hoy, es urgente proclamar la Palabra de Jesucristo, sin miedo, sin intereses comprometidos. Con ambigüedad, es mejor callarse si no tienen nada que decir, ¡pero si deben hablar, debe ser claro! Mi elección en [mi libro] “Dios o nada” es ser claro. Sin ambigüedad. Porque es caridad la claridad; la claridad es caridad, la claridad es amor. Por consiguiente, busquen amar […] San Pablo dice a los Efesios en su capítulo 3: Compartir la Pasión de Cristo, conformarse a la Pasión de Cristo, y tener los mismos estigmas con Cristo, no se trata de vivir a Cristo de un modo falso, sino radicalmente, como San Francisco.
En otra parte, en el mismo encuentro del Cardenal Robert Sarah con sacerdotes de la Diócesis de san Sebastián, dijo:
El sacerdote no es lo que hace, sino lo que es, para ayudar a la gente a caminar hacia Cristo porque nuestro propósito es conformarse a Cristo, ser como Cristo, ipse Christus, nosotros sacerdotes somos alter Christus, pero más aún, somos ipse Christus, la misma Palabra de Jesús dice “este es mi Cuerpo, esta es mi Sangre”, lo decimos, somos ipse Christus, damos la absolución en nombre de Cristo, una cosa inmensa, grande, el ser sacerdote
Hoy especialmente debemos tratar la vida interior porque sabemos que el mundo ya no tiene necesidad de Dios. Ya Juan Pablo II decía que, el mundo moderno, sobre todo el mundo occidental, vive como si Dios no existiera, también los cristianos son cristianos apóstatas. Así que, para que la gente vuelva hacia Dios, se necesitan santos sacerdotes. La Iglesia es como un automóvil, hermoso, pero si el automóvil no tiene motor, no avanza; si el automóvil no tiene combustible, no avanza. Y el combustible, el motor, somos nosotros, que hacemos avanzar el automóvil que es la Iglesia, el pueblo de Dios.
Doy gracias a Dios por haberme hecho cristiano, sacerdote, y he sido muy afortunado de haber vivido 5 años con el Papa Juan Pablo II, lo he visto orar, recé con él. Me tocó también cuando estaba destruido físicamente pero nunca estaba sentado ante el Santísimo, siempre de rodillas, por amor. Hacía falta levantarlo, y ponerlo de rodillas, él solo ya no podía, pero siempre de rodillas ante el Santísimo, y oraba largamente, y cuando oraba parecía que no existiese nada alrededor de él, estaba verdaderamente en una relación con lo invisible, con Dios. Por lo que fui muy afortunado de ver esta manera de orar.
Y estuve cinco años con Benedicto, un hombre de una humildad, de una profundidad teológica, de una santidad que también me ha impactado mucho, y hoy, no sé si tenemos los ojos abiertos para ver los que nos está enseñando. Él renunció como papa, era muy difícil entender esto, pero hoy lo que está escribiendo, la primacía de Dios en la vida del hombre; el primado de Dios y la oración en la vida del hombre, él ha elegido pasar los últimos años de su vida con Dios, cara a cara, en la oración, para enseñarnos a todos nosotros sacerdotes, a todos nosotros obispos, que debemos dar el primer lugar a Dios, el primer lugar a nuestro oficio de oración. Es un signo de los tiempos.
El diablo está dividiendo a la Iglesia, cerca de los débiles, miren a los obispos, uno habla así, otro habla de otra manera, cada uno tiene su idea y la Iglesia solo se destruye. Pero no estamos aquí para decir nuestra opinión; somos enviados. ¿Quién nos ha enviado? Dios, su Palabra, debemos predicar su Palabra, no nuestras opiniones. Nadie tiene el derecho de decir “yo quiero la Iglesia así”, o de esta otra manera, ¡no! La Iglesia es de Dios, lo que enseñamos no es nuestro, nosotros enseñamos lo que Dios nos ha enviado a enseñar. Por lo tanto, permanezcamos juntos, ustedes [sacerdotes] en torno a vuestro obispo. Criticar a su Obispo y decir su nombre durante la Eucaristía, ¡es una mentira!
Termino con una anécdota graciosa. Iban dos sacerdotes que criticaban a su obispo, mientras caminaban pasaron frente a un mendigo, y este estaba ciego, entonces, los sacerdotes al pasar frente a él, el mendigo grita: “¡Padre, padre!, ¡denme una limosna!”. Le han dado 5 euros y se fueron, y enseguida se dicen “¿pero cómo?, no es cierto, no está ciego, ¿Cómo ha reconocido que somos sacerdotes? Retomemos el dinero”. Y volvieron con el mendigo, “¿Cómo es que usted ha reconocido que somos sacerdotes?”, y él les responde: “es que yo escuchaba que se criticaba al Obispo, entonces me dije, ¡estos son sacerdotes!”.
Debemos estar juntos con nuestro padre, como debemos estar juntos con nuestro Santo Padre. El Obispo no es perfecto, como el párroco no es perfecto, pero los feligreses deben estar en torno al párroco, los sacerdotes y los feligreses deben estar en torno al Obispo, así es la Iglesia.
Gracias
Cardenal Robert Sarah
Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos Traducción de Dominus Est
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