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miércoles, 13 de mayo de 2020

Inédito relato de los exorcismos realizados "a miles de kilómetros de distancia" a un joven poseído por satanás


INÉDITO RELATO DE LOS EXORCISMOS REALIZADOS "A MILES DE KILÓMETROS DE DISTANCIA" A UN JOVEN POSEÍDO POR SATANÁS

"Ni el sacerdote, ni el obispo de su diócesis, ni el pastor evangélico, ni el sicólogo le habían tendido una mano concreta. Era un joven abandonado a su suerte…"

Si la iglesia reconoce como válidas algunas apariciones de la Virgen, como reales los milagros mediados por quienes luego son declarados santos y así también una serie de otras intervenciones extraordinarias de Dios, ¿por qué no habría de ser posible que Dios libere del demonio a un poseso, cuando un sacerdote idóneo suplica por esa liberación, mediante oraciones apropiadas y/o el rito de exorcismo… realizado a distancia y por algún medio tecnológico, atendiendo la situación del poseso?

“Para Dios nada es imposible…” dijo el ángel en la “Anunciación” a la Virgen María, según cita el texto del Evangelio de Lucas en el capítulo 1°, versículo 37.

Aun así no dejó de sorprender a muchos el testimonio dado por el Cardenal Ernest Simoni cuando durante una conferencia formativa sobre exorcismo en Roma (2018) declarase: “Cada día practico cuatro o cinco exorcismos a través del teléfono móvil”.

Pero el cardenal Simoni no es el único. Portaluz ha recibido el reciente testimonio de un sacerdote exorcista que -animado tras escuchar en Roma a Simoni- ha practicado también sesiones de exorcismos mediante videoconferencias de WhatsApp. Tomó la decisión, afirma, atendiendo al sufrimiento de una persona que no había sido escuchada ni por su párroco, ni tampoco por el obispo de su diócesis. Este es el relato de los hechos que nos ha enviado:


La misericordia de Dios
“…Comienza la cuenta regresiva para el Padre de la Mentira. Confiado en Dios sé que, ya sea uno o muchos los demonios, serán expulsados de este hombre.

¿Quién eres?
(Silencio).
¿Quién eres?
(Silencio).

El equipo de oración se mantenía firme en las súplicas a Dios, pidiendo la liberación de este joven que se encontraba a miles de kilómetros de distancia de nosotros.

Por mi parte y ocupando el ritual de 1614, yo ponía todo el énfasis espiritual que me era posible al formular las preguntas del rito, ya que en esta oportunidad no había absolutamente ninguna señal que me indicara si él o los demonios, permanecían poseyéndolo. Incluso llegué a pensar que el joven ya se había liberado con el último exorcismo que días antes había realizado.

A la semana siguiente, nos pusimos nuevamente en contacto, pero esta vez ambos celulares comenzaron a fallar. Se restableció la señal y comenzó el exorcismo. Pensé que en la capilla donde se encontraba el poseso había mala señal, pero no tardé en darme cuenta de que, cuando nombraba a la Santísima Virgen, perdíamos la señal de la videoconferencia por completo. Bastaba iniciar por ejemplo la oración de la ‘Salve’ para que la imagen en ambos celulares quedase congelada, todo en silencio. Pero no había que amilanarse por ello pues las tretas del demonio que intentan poner todo cuesta arriba también ocurren cuando he realizado exorcismos con el poseso presente en el lugar que me encuentro.

... A estas alturas del relato creo es importante contextualizar cómo es que, por caridad, me vi en la obligación de aceptar realizar este exorcismo a distancia. Lo primero a decir es que -como a muchos de los presentes- me sorprendió el testimonio de Ernest Simoni, cardenal albanés de 90 años, cuando abrió el curso de exorcismo y oración de liberación en Roma, el año 2018, testimoniando que hacía los ritos desde su celular. Su sincera enseñanza -que se publicó por todo el mundo-, me motivó a seguir ayudando a quienes tanto sufren la incomprensión de sus familias y de todos aquellos que no creen en la acción extraordinaria del Maligno.

Este joven poseso cuyo exorcismo a distancia narro, había solicitado a su párroco lo ayudara a liberarse del mal que le atormentaba. El párroco lo derivó a un sicólogo. El sicólogo le recomendó hacer Reiki. Con el Reiki, obviamente empeoró aún más su situación. Luego, llegó hasta un siquiatra quien aplicó todos sus conocimientos médicos y tratamientos farmacológicos. Pero la situación seguía aumentando en agresividad. Ya había intentado quitarse la vida dos veces. Continuaba padeciendo pensamientos perturbadores: suicidarse, asesinar a su esposa, ahorcar a sus pequeños hijos, etcétera.

Desesperada, la esposa tomó la decisión de llevarlo hasta un pastor evangélico. Lamentablemente este nada pudo hacer, lo que provocó en el joven mayor miedo y visión fatalista de su vida. Fue entonces que pidieron ayuda al obispo de su diócesis. Este obispo les recomendó ir a un sicólogo. Ni el sacerdote, ni el obispo de su diócesis, ni el pastor evangélico, ni el sicólogo le habían tendido una mano concreta. Era un joven abandonado a su suerte.

El siquiatra, ante la situación, lo tomó como un asunto personal y llamó a un colega médico de otro país que había participado en un curso sobre exorcismos dictado en Roma, para exponerle el caso. Le contó que el joven venía hace unos años padeciendo extraños sucesos entre los cuales destacaban: voces que le sugerían cosas horribles, aversión a todo lo sagrado, invasiones asquerosas de insectos, gusanos y moscas en algunos días especiales de la semana, sensación de que un ser se movía dentro de su cuerpo -incluso viéndolo el paciente a simple vista- por sus brazos y piernas. Y como estas, otras cosas más.

El colega le sugirió entonces, conversar con un sacerdote a quien conocía pues -aunque estaba a miles de kilómetros de distancia- “sabía de estos temas”. Así fue como me llamaron y, tal cual siempre lo hago, pedí el informe siquiátrico y se me envió uno muy exhaustivo. Al final del reporte el psiquiatra destacaba haber utilizado todos los medios posibles para lograr una mejoría, así que sugería al paciente -puntualizó- la posibilidad de acercarse a un especialista espiritual que él estimara conveniente para tratar de encontrar una salida a su mal. Luego el siquiatra, hablando conmigo, me decía que, si el Rito de exorcizar llegaba a mostrar resultados positivos en el paciente, entonces muchos de sus paradigmas médicos caerían estrepitosamente.

Y comenzó el primer exorcismo, todos en oración y bien preparados previamente. A través de la videoconferencia activada podía ver que los movimientos del poseso se descontrolaron desde el primer momento. Entre tres hombres lo sostenían en la capilla donde se encontraba a miles de kilómetros de donde yo estaba. Su fuerza era descomunal. El sacerdote que acompañaba al poseso, vestido de alba y estola morada, seguía las indicaciones que le fui dando. Ante el agua bendita, la cruz y los signos religiosos, el demonio reaccionaba a través del cuerpo del poseso en diversas manifestaciones de violento rechazo -vómitos, gruñidos, blasfemias, hasta pérdidas de conciencia y otras- tal cual señala la Sagrada Escritura… como león rugiente acorralado.

“Acércale el celular”, pedí al sacerdote que acompañaba al potencial poseso y luego increpé al demonio: “¿Quién eres?” … no hubo esa vez respuesta. Pero el diablo quedaría expuesto en los exorcismos posteriores.

En el octavo exorcismo a distancia que recibió este poseso, el Maligno permaneció silencioso. Incluso llegábamos a pensar que podría haber ya ocurrido la gracia de la expulsión. Tampoco el poseso presentaba manifestaciones de la presencia maligna como en los encuentros pasados… Hasta que, cuando por quinta vez le increpé “¿quién eres?”, se escuchó una risa sarcástica y gritó: “¡soy Satanás!”.

- ¿Cuándo te irás?, ¿Cuándo saldrás de él?, dije.
- ¡Nunca!, respondió burlón.
- ¿Cuándo saldrás de él?, insistí.
- ¡Hasta que se muera!, ¡él ya es nuestro!, se le escuchó decir.

Aquel día proseguimos con las oraciones y comenzaron diversas manifestaciones en el poseso mientras se retorcía en el piso…

El joven ha seguido con empeño todas las indicaciones que le hemos dado: Acudir regularmente a misa, confesión regular, vida de oración, alejarse totalmente de prácticas ocultistas y de todo lo relacionado con la New Age. Sabe que el proceso de liberación puede durar meses o años. Comprende que se requiere su compromiso con la fe y su entrega a Dios confiado en la mediación de la Santísima Virgen María (el rezo del rosario es un arma poderosa), para así cerrar todas las puertas que pudieran haber sido alguna vez abiertas al demonio.

Para quien no conoce a Dios puede parecer descabellado lo narrado. Pero nada, ni siquiera miles de kilómetros de distancia, impiden la intervención del Señor, según sea su divina voluntad.

También podría existir la tentación de sumergirnos en esa atmósfera de la desesperanza ante la incredulidad y poca misericordia de quienes no le quisieron brindar ayuda a este joven, pero No. Mucho más importante y fundamental es quedarnos hoy con la maravillosa escena del Señor, que envía a sus discípulos a predicar el Evangelio, sanar a los enfermos y expulsar a los demonios... ¡Y qué poderosa humildad la de nuestro Dios que por amor se abaja incluso a servirse de medios tecnológicos, también de nosotros sus sacerdotes, para seguir protegiendo y dando signos de su salvación a los hijos que más le necesitan!

La última vez que conversé con el poseso antes de escribir para Porta luz este registro de los hechos, me decía lo infinitamente agradecido que estaba de Dios y de la Iglesia, porque su recuperación era evidente. Agradece a Dios, dice, por “la paciencia y generosidad” de los dos sacerdotes que sí le creyeron y ayudaron, la sabiduría generosa del siquiatra que buscó personalmente la ayuda para él, la fe de los grupos de oración que suplican a Dios por él, y la bondad de mi obispo que me autorizó como exorcista en este caso y para realizar los ritos a distancia.”

N. del e.: Se mantiene reserva de nombres y lugares para proteger la privacidad de la persona agredida de forma extraordinaria por el demonio.

Por portaluz.org

Fuente católicodefiendetufe

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jueves, 6 de febrero de 2020

Fueron a curanderos y necesitaron cuatro años de exorcismos para liberarse del demonio


FUERON A CURANDEROS Y NECESITARON CUATRO AÑOS DE EXORCISMOS PARA LIBERARSE DEL DEMONIO

El curandero los convenció de estar siendo dañados por envidias, que además había males en su casa, atemorizándolos con un sinfín de embustes, mostrándose él como la única solución a sus males.

El auge de las sectas, el sincretismo religioso y prácticas ocultistas, es una realidad que involucra a miles de personas en el mundo, quienes engañados por las promesas de gurúes, chamanes o curanderos arriesgan su integridad física, psíquica, moral y espiritual.

Es lo que vivió Eduardo Omar Suárez -un hombre sencillo, hoy de 39 años, dedicado a labores del campo cerca de Lobos, ciudad argentina en la provincia de Buenos Aires- y también su familia.

Como muchos chicos de su entorno creció sin mayor educación religiosa y desde pequeño comenzó a relacionarse -sin ser consciente de ello- con el ocultismo… Cuenta a Portaluz que en la región donde vivían era muy normal ir a los curanderos para “sanar” de alguna dolencia: “Yo lo veía de chico en mi familia, al no ser gente de misa, creyente, por cualquier cosita yo iba a un curandero, ya de chico lo sabía. Acá se conoce llevar a los chicos a curar ojeadura, empacho, mal de ojo, esas cosas que existen, esas creencias que andan por todos lados”.


EL ENGAÑO
De mayor y luego de algunos años casado, la esposa de Eduardo -Ludmila- presentó síntomas como los que provoca un ACV (accidente cerebro vascular), aunque los estudios clínicos lo descartaron. “Mi esposa tenía medio cuerpo paralizado, estaba en una cama postrada, como si fuese un ACV”, describe Eduardo.

Mientras estaba internada en el hospital apareció cierto día una señora en la sala, de visita para otra paciente. Viendo el estado de la esposa de Eduardo, la congoja que este mostraba, lo llamó a un costado de la sala hablándole en voz baja… “Me pregunta si creía en los curanderos. Obvio que en ese momento le dije que sí, que creía en la gente que curaba y que, si podrían ver a mi esposa”, relata.

Un par de días después el mentado curandero estaba ante su esposa. Aquel hombre inició de inmediato su intervención. Eduardo así relata y comenta lo sucedido: “Le pasa las manos en los lugares, le hace una oración, en silencio, mi esposa se levanta y camina, ¡adelante mío! Ahí ya creo que me ganó a mí, totalmente. Un falso milagro, me ganó. Y ya después de ahí como que fui creyéndole mucho, haciendo lo que me pedía”.

DE MAL EN PEOR

Efectivamente el curandero los convenció de estar siendo dañados por envidias, que además había males en su casa -atemorizándolos con un sinfín de embustes, mostrándose él como la única solución a sus males- y les ordenó mudarse en dos ocasiones de vivienda. El último traslado sería a la casa del curandero para recibir allí un ‘tratamiento intensivo’. “El hombre era de una ciudad aledaña a Lobos y me convenció que me quedara ahí, a vivir… Como otros curanderos decía sus invocaciones en voz baja, o en silencio, ante un altar con imágenes de santos, también estaba el gauchito Gil y otras imágenes que, bueno, seguro no estaban bendecidas. En ningún momento me aconsejaron tomar la Biblia, ir a la iglesia, recurrir a un sacerdote, no, nunca. Siempre alejándome de todo, no transmitiéndome nunca ni una palabra de paz, sino aléjate, aíslate; eso, lo que el Demonio siempre quiere hacer que es aislar a la persona, para que sola sea más vulnerable...”.

Los días que soportaron en casa del curandero no trajeron la sanación prometida, pues tanto la esposa de Eduardo como la hija de ambos comenzaron a manifestar reacciones de autoagresión inesperadas. En un atisbo de racionalidad él supuso que pudieren ser crisis nerviosas, atribuibles a un estrés psicológico y debía buscar nueva ayuda.

ANTE EL SACERDOTE

Dejó a ese curandero, pero tal como reza el dicho cayó del fuego a las brasas, pues se fue en busca de otro chamán que le recomendaron, luego otro y otro más. “Pasó lo mismo que en todos lados, la solución mágica, pagar y después todo mal de nuevo; hasta que llegamos a la parroquia del padre René Cari un martes 5 de agosto de 2014. Fui a la parroquia (San Vicente Pallotti. Lobos, Argentina) de última, porque hacía media hora había ido a otro curandero”.

Eduardo tiene vívido en su memoria aquél primer encuentro con la vida cristiana, que no hacía parte de sus vidas, y menos aún sabía de lo que el sacerdote haría para ayudarles. Su esposa Ludmila, dice, como en un estado de ausencia “la mirada mala, perdida”, reaccionó como un rayo al escuchar que venía llegando el sacerdote. “El demonio se manifestó en ella, no soportaba, no quería estar ahí… ¡Y el color que tomó su cara!, no había visto nunca así a una persona. Estaba desconcertado, asustado, no entendía nada; es más, cuando le hacían las primeras oraciones a ella, yo los miraba a todos porque no entendía lo que estaba pasando” recuerda y se emociona hasta las lágrimas Eduardo.

EL DEMONIO DERROTADO

Una vez que arribó el sacerdote “arrancó la batalla”, resume Eduardo y fue de tal magnitud, agrega, que temía “perder a mi familia”. Fueron casi cuatro años mediando el sacerdote con oraciones de liberación y exorcismos, apoyado también por la comunidad de la parroquia, hasta que la esposa de Eduardo y su hija fueron liberadas por Dios de la posesión demoníaca que padecían.

Eduardo concluye que este fue un proceso de conversión, sanador, de encuentro con Dios para toda la familia. “De a poquito fuimos aprendiendo y aferrando a lo que nos enseñaban, que fue la oración (se emociona) del rosario, la oración a San Miguel Arcángel… Bendito el problema que me trajo a este lugar; sí, le doy gracias a Dios (se emociona) por haberme llamado, porque ha llamado a toda nuestra familia… y tuvimos que tocar el fondo para estar con Él. Mi sueño es llegar al cielo (se emociona), sí, lucho por eso; mi misión es que mi familia no se pierda, mis hijos, mis nietos, nada. Y sueño con que mis padres, mis hermanos, toda la familia, la familia de mi esposa, que haya conversión, conversión verdadera en todas las personas”.

Fuente Portaluz.org

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