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martes, 3 de marzo de 2020

El Dogma de la infalibilidad del Papa


EL DOGMA DE LA INFALIBILIDAD DEL PAPA
Por: Christian

Veremos qué es y que no es la infalibilidad papal, y en qué casos se puede aplicar, además del hecho de que estuvo siempre presente en la tradición viva de la Iglesia, y no es un invento modernista.

MITO: En 1870 el Papa decidió que era infalible y su opinión irrefutable. Desde entonces los católicos creen que el Papa nunca se equivoca. Si en algún tema el Papa cambia de postura, entonces está demostrando por pura paradoja que su infalibilidad es pura ficción.

Probablemente ningún dogma sea tan controvertido y falseado dentro y fuera de la Iglesia católica como este, ni tan mal entendido incluso para muchos católicos. Vamos a dividir este artículo en tres partes, en la primera parte explicaremos por qué este dogma no es una invención moderna, sino -al igual que todo dogma- la declaración oficial de una creencia de siempre; en la segunda veremos qué no es la infalibilidad papal y en la tercera vemos lo que realmente es y en qué casos se puede aplicar.

Antes de abordar el tema de la infalibilidad del Papa en concreto hay que entender por qué los católicos creemos que el Papa es el cabeza de la Iglesia por institución divina.

¿De dónde sacamos que Jesús nombró a un sucesor y le dio poder para dirimir los conflictos? Pues del Nuevo Testamento. Creo que cualquiera que leyera este texto por primera vez no tendría ningún problema en ver claramente en este pasaje cómo Jesús instaura su Iglesia, pone a Pedro a su cabeza y le confiere el poder de la infalibilidad:

"Bienaventurado eres, Simón Bar-Joná, porque no te ha revelado eso la carne y la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo te digo que tú eres Pedro (Petros), y que sobre esta piedra (petra) edificaré Mi Iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Y a ti daré la llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares sobre la tierra, será también atado en los cielos; y todo lo que desatares sobre la tierra, será también desatado en los cielos". (Mateo 16:17-19)

En el original griego, "petra" es piedra, más exactamente "roca grande", y al igual que en castellano es sustantivo femenino. A Simón no le puede dar un nombre femenino así que lo masculiniza y le llama "Petros", o sea, exactamente la misma palabra pero cambiada de género puesto que cambia el género de la cosa nombrada, algo de fácil comprensión para un hablante de español.

Pero aunque este pasaje se escribió originalmente en griego, las palabras dichas por Jesús fueron en arameo, y en ese idioma la palabra para piedra es "kepha" (por eso se le llama también Simón-Cefás) no varía, así que lo que Jesús dijo originalmente es "Tú eres Kepha y sobre esta kepha edificaré mi Iglesia". (Si desea profundizar más en esta cuestión puede consultar nuestro artículo: ¿De dónde sacan los católicos que Pedro fue el primer Papa?)

Otro pasaje, palabras que Jesús le dijo a Pedro durante la Última Cena:

"Simón, Simón, mira que Satanás va tras de vosotros para zarandearos, como trigo: Más yo he rogado por ti a fin de que tu fe no perezca; y tú, cuando te conviertas, confirma a tus hermanos" (Lucas 22:31-32)

Cuando Jesús resucitado se aparece a Pedro, perdona sus tres negaciones con otras tantas bendiciones que señalan su futura función:

"apacienta mis corderos… apacienta mis corderos… apacienta mis ovejas" (Juan 21:15-17)

Pedro es el pastor, los cristianos los corderos, la verdad el alimento que nos debe dar. Y que Jesús no tenía ninguna intención de dejar a su Iglesia abandonada a sus propios recursos, sino que pensaba sostenerla y ayudarla a conservar la fe por siempre, lo vemos en este otro pasaje:

"A mí se me ha dado toda potestad en el cielo y en la tierra. Id pues, e instruid a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándolas a observar todas las cosas que yo os he mandado. Y estad ciertos que yo estaré siempre con vosotros, hasta la consumación de los siglos" (Mateo 28:18-20)

Esta guía doctrinal vendrá del Espíritu Santo:

"Y yo rogaré al Padre, y os daré otro Consolador, para que esté con vosotros eternamente, el Espíritu de Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve, ni le conoce; pero vosotros le conoceréis, porque morará con vosotros, y estará dentro de vosotros… Mas el Consolador, el Espíritu Santo, que mi Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo, y os recordará cuantas cosas os tengo dichas" (Juan 14:16-17,26).
Los protestantes interpretan este pasaje como que Dios nos concedió a todos la inspiración necesaria para entender e interpretar correctamente las Escrituras. En tal caso no hay más que mirar su situación para ver que no ha sido así: cada protestante tiene capacidad para variar la doctrina y crear su propia iglesia (por eso hay miles de ellas). Los católicos creemos que sólo el Papa recibe esta ayuda cuando se trata de interpretar la doctrina, por eso nuestra Iglesia sigue siendo Una, Santa[1], Católica (= universal) y Apostólica.

PARTE 1


LA INFALIBILIDAD DE LA IGLESIA Y SU MANIFESTACIÓN A TRAVÉS DEL PAPA
La Iglesia, desde el principio, ha considerado que se pueden hacer declaraciones oficiales infalibles en asuntos de doctrina de dos maneras: mediante concilios católicos (universales) y mediante declaraciones papales (preferentemente dentro de un concilio y arropado por él).

La infalibilidad que Jesús garantiza a su Iglesia ("os lo enseñará todo") cristaliza en su cabeza visible, el papa, de forma que sólo hay una voz, sólo hay una fe, sólo hay una doctrina (sólo una libre de error, claro). Esta promesa se da, como vimos, "hasta la consumación de los siglos", así que no se limita a Pedro, sino a todos sus sucesores.

Jesús promete enviar a su Iglesia el Espíritu Santo para que la mantenga libre de error; no para que no exista la herejía, sino para que la Iglesia sepa librase de ella y sobreviva. No dijo Jesús que las puertas del infierno no se acercarían a la Iglesia, sino que no "prevalecerían" contra ella, o sea, que en la lucha contra el mal y el error, la Iglesia saldría siempre victoriosa, intacta.

Desde el principio, los cristianos estaban convencidos de que el Espíritu Santo velaba por su Iglesia y evitaba que las doctrinas erróneas (que enseguida proliferaron) pudieran triunfar y asentarse dentro. Para ello, desde el mismo inicio organizaron concilios donde discutir las diferencias que surgían, convencidos de que en esos concilios el Espíritu les ayudaría a establecer la verdad (véase en Hechos el Concilio de Jerusalén que organizaron los apóstoles). Pero junto a los concilios vemos desde el principio la autoridad mayor que muestra Pedro y luego sus sucesores.

Los protestantes señalan que en el Concilio de Jerusalén no fue Pedro el protagonista, sino Pablo, con lo cual cuestionan su papel de líder. Esto no es correcto, Pablo no fue el líder del concilio, sino quien planteó la cuestión que allí se trataba, o sea, quien llevó el problema buscando una solución. Quien presidió el concilio tampoco fue Pedro, sino Santiago, pues era él el jefe de la Iglesia de Jerusalén. Pero si leemos la descripción del concilio en Hechos 15 vemos que solo se recogen dos discursos, primero el de Pedro, que ofrece la solución que luego será aprobada, y luego el de Santiago, que comunica la decisión del concilio y la justifica haciendo referencia a Pedro y el razonamiento por él expuesto. Por tanto lo que vemos en el concilio es, más allá de las formas en sí, a Pedro liderando las decisiones y siendo el punto de referencia, aunque no el dictador que decide al margen de los demás. Con concilio o sin él, un Papa debe estar arropado por la Iglesia, no actuar al margen de ella, y en ese sentido el Concilio de Jerusalén marcó el modelo a seguir.

Eso mismo lo vemos en posteriores concilios, donde el patriarca de Roma tiene un peso especial y su opinión es respetada por todos. La lapidaria frase "Pedro habló por boca de León" recoge un buen ejemplo temprano de esta primacía. El Concilio de Calcedonia (año 451) se reunió para decidir sobre el monofismo (la creencia de que Jesús era sólo Dios, no hombre) que se estaban extendiendo por oriente. Tras los debates, el patriarca romano, San León Magno, ratificó el credo de Nicea y declaró las nuevas ideas herejes. Tras su declaración, toda la asamblea (suponemos que excepto los herejes) dijo la famosa alocución: "Esta es la fe católica. Pedro habló por boca de León". Las definiciones dogmáticas de este concilio han sido reconocidas desde entonces como infalibles tanto por la actual Iglesia Católica como por la actual Iglesia Ortodoxa (las dos ramas en que quedó dividida la Iglesia original).

En el ejemplo de Calcedonia, que no fue la excepción sino la norma, hablamos de 630 padres conciliares, de los cuales sólo cinco eran del patriarcado romano, y aún así, su autoridad fue por todos aceptada como la principal. También vemos que el Papa no actuó imponiendo su voluntad en contra del sentir mayoritario, al contrario, recogió y dio forma sólida a ese sentir, y vemos también cómo la Iglesia en su conjunto consideraba infalible la doctrina que se aclaraba y fijaba (que no inventaba) en esos concilios.

Todos los dogmas de antes y ahora son declaraciones formales de algo que ya existía en la Iglesia, no ideas nuevas innovadoras que cambian la doctrina. Como vimos en el ejemplo anterior, la creencia en la infalibilidad de la Iglesia ya estaba establecida desde siempre, y el papel de Pedro y sus sucesores como cabezas de esa Iglesia también, aunque es cierto (y en esto las épocas pueden variar en uno u otro sentido) que a lo largo de los siglos el papel del Papa fue adquiriendo cada vez más relevancia y focalización. Esto se puede considerar deseable o un exceso, pero no un error doctrinal o una ruptura con la tradición. Precisamente el tener una sola voz es una de las grandes bazas de nuestra Iglesia y la garantía de unidad.

Así pues, en contra del mito, El Papa ni antes ni ahora actúa como un individuo dotado de poderes especiales que le sitúan por encima de la Iglesia, sino que está dotado para funcionar como catalizador, purificador y condensador de las ideas de esa Iglesia. El Papa no es un dictador doctrinal que impone sus ideas, es la cabeza visible y única que asume y difunde con una sola voz la doctrina de toda la Iglesia. Si un Papa se inventara una doctrina y pretendiera imponerla en contra del sentir general de la Iglesia, entonces tendríamos que admitir que "las puertas del infierno" han prevalecido contra la Iglesia, y eso todos los cristianos estamos de acuerdo en que no es posible.

PARTE 2
¿QUÉ NO ES LA INFALIBILIDAD PAPAL?

NO ES INSPIRACIÓN DIVINA


Muy por el contrario de lo que piensan muchas personas, la infalibilidad no significa que el Papa esté divinamente inspirado. Los Apóstoles y los Evangelistas recibieron este don, y sus escritos son aceptados como palabra inspirada por Dios. Más la Iglesia no afirma que el Papa esté inspirado, o que reciba alguna revelación divina, estrictamente hablando. Así, el Concilio Vaticano I (el mismo que proclamó este dogma) declara:

"Porque el Espíritu Santo no les fue prometido a los sucesores de Pedro, a fin de que ellos propaguen una nueva doctrina revelada, sino que, bajo la asistencia del Divino Espíritu, puedan preservar incólume, y explicar con toda fidelidad la revelación o depósito de la fe, trasmitido por los apóstoles".

Por tanto el Papa no puede (ni mediante declaración dogmática ni ninguna otra) poner, quitar o modificar doctrinas de fe. Su misión es sólo preservarla y transmitirla tal como nos llegó desde los apóstoles y mantenerla libre de error.

NO ES IMPECABILIDAD
Es muy deseable que el papa, como cabeza más visible de la Iglesia, sea hombre de grandes virtudes y refleje en su vida los valores cristianos. Pero no es esa su función, su función es la de ser guardián de la fe, y si él como persona es un santo o un escandaloso pecador, eso tendrá consecuencias terribles para las relaciones públicas de la Iglesia, pero no para su integridad. Aún así, como es de esperar, la mayoría de los papas han sido poseedores de grandes virtudes:

De los 30 primeros papas, 29 murieron mártires por defender su fe (verdad es que los historiadores modernos ponen en duda algunos casos, pero ello seguiría dejando un porcentaje abrumador). De los 260 papas que ha habido, 69 han pasado a considerarse santos por sus grandes virtudes cristianas. Sólo 6 de ellos han sido de vida depravada (6 de 260!). Pero incluso algunos consideran que esos 6, o aunque fuese uno solo, son suficientes para no creer que los papas sean elegidos por inspiración del Espíritu Santo. A los que piensan así (católicos y no católicos) habría que recordarles que el mismo Jesús eligió directamente a sus 12 representantes y de ellos 1 fue Judas, que le traicionó (1 de 12). Con un poco de sana broma podríamos añadir que la Iglesia ha mejorado la proporción con mucho (pero mejor no lo decimos porque si alguien no capta la ironía del comentario podría considerarlo blasfemo). Y aún así, esas 6 ovejas negras del papado son un gran punto a nuestro favor, pues aunque hicieron mucho daño a la Iglesia en muchísimos aspectos, el Espíritu Santo, que les había elegido por alguna razón, hizo que a nivel doctrinal mantuvieran limpia y clara la fe de la Iglesia. Ni uno sólo de ellos causó el menor daño a la doctrina, incluso algunos lucharon eficazmente por limpiarla de algunas nuevas herejías. Esto prueba que el Espíritu se asegura de que el papa, en su misión de guardián de la doctrina, mantenga su infalibilidad, pero a nivel humano, cada Papa tiene que luchar con sus propias tentaciones igual que los demás, no posee a ese nivel ningún privilegio que le haga las cosas más fáciles.

Y yendo mucho más atrás y atacando al mismo primer papa, Pedro, los hay que dicen que Pedro dio muestras de muy poca infalibilidad doctrinal cuando fue capaz de negar a Cristo tres veces. Ante esto podemos decir por un lado que lo que hizo Pedro en las negaciones no fue una declaración doctrinal, sino mentir por miedo a que le mataran (con lo que sería un asunto de impecabilidad, no de infalibilidad), y si esto no basta, hay que recordar que Pedro fue "nombrado papa" más tarde, cuando Jesús ya había resucitado, por tanto en esos momentos todavía no era Papa ni había recibido del Espíritu Santo en Pentecostés la prometida infalibilidad.

Los protestantes a menudo mencionan también el famoso conflicto entre Pedro y Pablo mencionado por Pablo en su carta a los gálatas, conflicto que probablemente fue posterior al mencionado Concilio de Jerusalén. El concilio había decidido que los cristianos no necesitaban sujetarse a la Ley de Moisés. Pedro fue a Antioquía, donde estaba Pablo, y allí comía con los cristianos de origen pagano (algo considerado impuro por los judíos). Pero llegaron de Jerusalén unos cristianos judaizantes que no veían eso con buenos ojos, y por alguna razón (por evitar censuras o evitar conflictos) Pedro dejó de comer con los de origen pagano y muchos cristianos de origen judío le imitaron. Pablo, justamente, reprende a Pedro en público por su conducta acomodaticia. Pero esto no es una prueba de que Pedro cae en el error doctrinal, simplemente es un ejemplo de los defectos de todos los seres humanos, incluido el papa, incluido San Pedro (solo Jesús estuvo libre de defectos). El hecho de que Pablo reprendiera a Pedro públicamente tampoco significa un desprecio a su papel de líder y menos aún es la prueba de que Pedro no era líder de nada. Si Pedro o un Papa son hallados en una conducta reprensible, hasta el más "insignificante" de los cristianos católicos tiene perfecto derecho a levantar su voz y reprenderlo, pues con ello no se pone en cuestión su papel vicario sino que simplemente se pone en evidencia su debilidad humana y su falta de cohesión.

En el Concilio de Jerusalén Pedro mostró las cualidades que debe mostrar un Papa (sobre todo en asuntos doctrinales). Pablo no se inventó una doctrina nueva y le convenció de ella a Pedro, Pablo razonó y aclaró a Pedro que lo que él proponía (que los gentiles no necesitaban sujetarse a la ley de Moisés) se derivaba directamente del espíritu de la doctrina de Jesús, y razonó por qué. Sólo después de escuchar a Pablo y a los demás, tomó Pedro la decisión, también basándose en inferencias sobre las Escrituras, y tras su declaración, el asunto quedó zanjado, no por imposición de Pedro, sino porque su decisión fue reconocida correcta por todo el concilio (lo cual vemos por el discurso oficial de Santiago, el que presidía). Ahí tenemos a un papa, no a un dictador ni a un iluminado líder carismático.

EL Papa SE CREE PERFECTO Y LOS CATÓLICOS ASÍ LE CONSIDERAN
(por eso le llaman "su santidad")
El título de "su santidad", independientemente de que nos guste ahora más o menos, es simplemente un título honorífico, no indica que sea realmente santo, de lo contrario todos los papas pasarían automáticamente a ser declarados santos tras su muerte, y la mayoría no lo son. La santidad depositada en el Papa se refiere más bien al cargo que representa como vicario de Cristo, no a él como persona humana. Es la santidad del Espíritu Santo que protege su función y la santidad de Jesús, al que representa, lo que reconocemos al llamarle "su santidad".

Pero tampoco tiene ningún fundamento quienes dicen que el Papa (además de ser el anticristo) se cree, o intenta hacer creer, que es santo y perfecto. El Papa reconoce tener las mismas debilidades a que están sujetos todos los demás hombres. Todas las mañanas al principiar la Misa, dice humildemente al pie del altar: "Yo pecador me confieso a Dios todopoderoso… que pequé gravemente en pensamiento, palabra y obra". Asimismo, al ofertorio de la Misa, ora: "Recibe Padre santo, Dios omnipotente y eterno, esta Hostia inmaculada, que yo indigno siervo tuyo, te ofrezco por mis innumerables pecados, ofensas y omisiones". Definitivamente, no parecen estas palabras de una institución, el papado, que se considera libre de pecado.

LOS CATÓLICOS ADORAN AL PAPA

Los no católicos se escandalizan de que un ser humano pueda arrogarse el don de la infalibilidad, que sólo pertenece a Dios, y lo declaran blasfemia. Pero el asunto a veces queda englobado en algo mucho peor: en muchos blogs protestantes he leído repetidamente la acusación de que los católicos "adoran" al Papa (y a la Virgen, y a los santos, incluso a las imágenes y reliquias) en lugar de adorar sólo a Dios, por lo que somos idólatras y en realidad no somos cristianos (!!).

Esto es un grave error de apreciación, cualquier católico se escandalizaría si su parroquia organizara un acto para "adorar al papa". Sólo se adora a Dios, punto. Lo que los protestantes no entienden (los ortodoxos sí) es lo que nosotros llamamos "venerar". Venerar es mostrar un profundo respeto, amor y devoción por algo que nos acerca a Dios de una u otra forma. Una imagen nos puede ayudar a conectar psicológica y emocionalmente con lo sagrado, por eso se puede venerar, los santos (incluida la más santa de los santos: María) nos acercan a Dios con su ejemplo y su intercesión, por eso se pueden venerar.

Pero la veneración es un acto tan religioso como humano. Una persona puede venerar a sus padres porque los ama y respecta profundamente, un patriota puede venerar a su país, y un enamorado puede sentir una total veneración por la foto de su amada que tiene puesta en el salón (no porque ame a la foto, sino porque al mirarla se siente más cerca de su amada, la siente más presente) y nadie les puede acusar de idólatras por ello. Cuando alguien nos acusa de idolatría por rezar y emocionarnos ante una imagen es como si alguien acusara de adulterio al marido que, estando su esposa ausente, se emociona y habla con su retrato al irse a dormir. Y volviendo al tema concreto del papa, los católicos, que le consideramos representante (vicario) de Cristo en la Iglesia, le veneramos y respetamos porque representa a Jesús, no por sus propios méritos.

PARTE 3

¿QUÉ ES REALMENTE LA INFALIBILIDAD PAPAL Y CUÁNDO ES EL Papa INFALIBLE?
En 1870 El Concilio Vaticano I (reunión de obispos, teólogos, etc) declaró el dogma de la Infalibilidad papal con las siguientes palabras: "El Romano Pontífice, cuando habla ex cathedra (= con autoridad), esto es, cuando en el ejercicio de su oficio de pastor y maestro de todos los cristianos, en virtud de su suprema autoridad apostólica, define una doctrina de fe o costumbres como que debe ser sostenida por toda la Iglesia, posee, por la asistencia divina que le fue prometida en el bienaventurado Pedro, aquella infalibilidad de la que el divino Redentor quiso que gozara su Iglesia en la definición de la doctrina de fe y costumbres. Por esto, dichas definiciones del Romano Pontífice son en sí mismas, y no por el consentimiento de la Iglesia[2], irreformables." (Constitución dogmática Pastor Aeternus, Cap 4)

O sea, no se declara que todo lo que dice el Papa sea infalible, sólo lo es cuando hace una declaración formal en ciertas condiciones. El propio Catecismo de la Iglesia (-891) nombra tres condiciones que deben reunirse para que una definición pontificia sea ex cathedra:

1- El Papa debe hablar "como Pastor y Maestro supremo de todos los fieles que confirma en la fe a sus hermanos". (o sea, debe dirigirse a y hablar en nombre de la Iglesia universal, no por cuenta propia expresando su opinión personal)

2- El Papa "proclama por un acto definitivo la doctrina". (Cuando el Papa claramente expresa que la doctrina es definitiva, no puede cambiar)

3- El Papa habla "en cuestiones de fe y moral" (por tanto no es infalible si habla de ciencia, política, economía, deportes o lo rico que está el repollo)

La misión de la Iglesia, y por tanto del papa, es la de preservar pura y sin contaminación la doctrina original cristiana tal como nos fue entregada por los apóstoles, y ninguna declaración ni dogma puede añadir o quitar nada a la doctrina original, sólo clarificarla y preservarla. El Papa no es el autor de la Revelación, sino su infalible intérprete y expositor. No tiene autoridad para quebrantar la ley divina o cambiar un solo ápice de la Escritura. Sus funciones se limitan a trasmitir incólume la fe a través de los siglos.

A esto se añade, en la práctica, que el Papa se convierte en portavoz y árbitro de la voz de la Iglesia, pero no puede usar su infalibilidad para oponerse a ella. Dicho de otro modo, el Papa puede "fijar" una doctrina que es aceptada por la mayoría, incluso tomar partido cuando hay conflicto de opiniones, pero si pretendiese imponer a la Iglesia algo nuevo, algo que la Iglesia no cree… bueno, ya lo comentamos anteriormente, las puertas del infierno no pueden prevalecer contra la Iglesia así que esta situación se considera imposible.

Total, que teniendo en cuenta todo lo que hay que tener para que una declaración papal se considere infalible, sólo se ha invocado oficialmente dicha infalibilidad en dos declaraciones papales, las declaraciones de los dos últimos dogmas marianos (la Inmaculada Concepción, 1854 y la Asunción, 1950), que son al fin y al cabo creencias aceptadas ya por la Iglesia primitiva (los mismos ortodoxos comparten estas creencias aunque las rechazan como dogmas porque no aceptan la autoridad del papa). Esto no quiere decir que con anterioridad no se considerasen infalibles declaraciones formales hechas por papas o concilios, pero vemos que estrictamente hablando, tras la declaración del dogma en 1870 sólo una vez el Papa ha usado esta infalibilidad para afirmar como dogma algo que la Iglesia siempre había ya creído. Juan Pablo II, por poner un ejemplo, fue Papa durante 27 y gobernó la Iglesia estupendamente bien sin necesidad de usar ni una sola vez la prerrogativa de infalibilidad.

Pero puede que la cuestión no sea tanto si la Iglesia (en concilio o en su cabeza, el papa) es infalible como si realmente era necesario y conveniente declararlo dogma. Al fin y al cabo, la Iglesia llevaba 19 siglos asumiendo que el Espíritu Santo la libraba de todo error, y nunca había sido necesario crear un nuevo dogma oficial en torno a ello. Francis Simons, obispo de Indore, escribió:

"En general los teólogos aceptan que sólo dos definiciones doctrinales de los papas reúnen con seguridad las condiciones requeridas para ser infalibles: las que se refieren a la inmaculada concepción de María y a su asunción en cuerpo y alma al cielo. Ambas definieron lo que ya era aceptado en la Iglesia de un modo general. Es, pues, difícil creer que realmente urgiesen o fuesen necesarias semejantes definiciones. Una prerrogativa que quizá sólo se ha usado dos veces en 1.900 años, y aún entonces únicamente para definir unas doctrinas que no precisaban con urgencia una definición infalible, difícilmente puede ser una prerrogativa necesaria."

Un católico no puede negar la infalibilidad pero es una opinión respetable pensar, como este obispo, que no era necesario proclamarlo como dogma. Aún así, su afirmación de que esa prerrogativa "sólo se ha usado dos veces en 1.900 años" es ambigua y confusa. Si se interpreta como que la declaración de un Papa sólo ha sido infalible en dos ocasiones, es falso. Como hemos visto anteriormente, desde el principio Pedro y sus sucesores han hablado con infalibilidad en numerosas ocasiones. Lo que ocurre es que al transcurrir de los siglos, la doctrina de la Iglesia ha ido siendo fijada y cada vez era menos necesario el uso de la infalibilidad. Lo que sí es cierto es que, tal como se definió el dogma de la infalibilidad y las condiciones para su cumplimiento, sólo se ha utilizado esta manera concreta de proclamar una doctrina infalible en dos ocasiones.

Muchos opinan que si esta verdad no se hubiera convertido en dogma, la reconciliación de las diferentes iglesias cristianas sería más fácil, otros opinan que sin proclamar alto y claro esta verdad, precisamente en estos nuevos tiempos de acercamiento y diálogo -y de relativismo- se correría el serio peligro de "negociar" verdades de fe para buscar un compromiso, y la verdad es innegociable. Se puede considerar que la declaración del dogma fue conveniente o inconveniente, pero no es correcto decir que esta verdad fue "inventada" en 1870, la creencia de que el Espíritu Santo mantenía a su Iglesia libre de error (a través del Papa o de los concilios) la encontramos bien asentada desde el principio.

Y en cuanto al enfoque puramente apologético, no podemos esperar que un no-católico acepte que el Papa es infalible en alguna circunstancia, pero al menos sí podemos intentar hacerle entender qué significa realmente esta creencia para que no sigan repitiendeo de buena fe aquell falsedad de que los católicos creen que el Papa "nunca se equivoca" en lo que dice.

[1] "Santa" es por su carácter sagrado, por pertenecer a Dios, no porque sus miembros sean todos santos. En otras palabras la Iglesia es santa aunque sus miembros somos todos pecadores.

[2] "Y no por el consentimiento de la Iglesia" significa que la autoridad del Papa no proviene de un acuerdo adoptado por la Iglesia cediéndosela, sino que proviene de Dios.


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viernes, 14 de febrero de 2020

Definición de un Dogma: ¿Invento de la doctrina o formulación de la verdad ya revelada?


DEFINICIÓN DE UN DOGMA: ¿INVENTO DE LA DOCTRINA O FORMULACIÓN DE LA VERDAD YA REVELADA?
Por Anwar Tapias Lakatt

Uno de los mayores ataques que encontramos por parte de los no católicos para mostrar nuestra doctrina como falsa, es el hecho de querer mostrar las fechas de promulgación de los dogmas como la fecha en que se inventaron las doctrinas.

Esto lo viví hace poco en un foro de debate con un protestante, con quien debatía sobre la Biblia y cómo fue definido el canon. En un momento en que lo hice reconocer que el Nuevo Testamento fue definido por la Iglesia Católica, entonces escribe que posteriormente:

“el paganismo se infiltro en el catolicismo desde los siglos V y VI cuando inicio la edad media y se infiltraron toda clase de enseñanzas paganas como la adoración a santos, el colocarles velitas, el purgatorio, el rezo a los muertos, las indulgencias, la veneración de la virgen etc”

Esto es muy común en Internet, en donde en otro sitio anticatólico encontré sobre la Asunción de la Virgen:

Como de todos es sabido, uno de los innumerables títulos que la iglesia católica le concede a María, es el de Reina del Cielo.

¿Cómo se le concede este título?. María, según reza uno de los principales Dogmas de Fe del catolicismo, fue ascendida a los cielos y una vez allí, por la importancia de su misión, es decir, la de ser la escogida para engendrar al Salvador, se le otorgó el título de "Reina del Cielo".

Todo lo anterior no tiene una base bíblica y es de reciente instauración (desde 1950). Por lo tanto, es la propia tradición popular, sin tener en cuenta la Palabra de Dios, la que otorga ese premio y una vez en el cielo, la posibilidad de co-reinar con nuestro Señor Jesucristo.

Para este sitio, la fecha de promulgación del Dogma de la Asunción indica que en esa fecha se inventó la doctrina.

En otro sitio dice sobre el Dogma de la Maternidad Divina:

En el año 431 en el concilio de Efeso comenzó la exaltación de María y el término "madre de Dios" fue aplicado a ella por primera vez.

Nuevamente lanzan una gran mentira haciendo creer que en ese Concilio es cuando se reconoce a María como madre de Dios, cuando ya Ignacio de Antioquia escribía 280 años antes:

Nuestro Dios Jesucristo fue llevado por María en su seno... (S, Ignacio de Antioquia, Carta a los Efesios 18,2).

Pero volviendo al punto central, nos encontramos con la farsa de querer tomar las fechas de promulgación de los dogmas como fechas de invento de las doctrinas. Vamos a colocar una definición de “dogma” tomada del Padre Jorge Loring[1]:

Dogma es una verdad que se apoya en la autoridad de Dios, por eso tenemos obligación de creerla»

A veces la Iglesia define algunas verdades dogmas de fe. No es que esas cosas empiecen entonces a ser verdad. Son verdades que siempre han existido; pero que su creencia ha empezado a ser obligatoria al definirse.

La definición de una doctrina no es su invención, sino la declaración autoritativa de que ha sido revelada por Dios, es decir, que forma parte del conjunto de verdades que constituyen la Revelación cristiana.

Algunas veces la aparición de nuevos errores obliga a la Iglesia a definir y declarar más lo que siempre ha sido verdad, pero que las circunstancias del momento reclaman aclaración.

Esta definición es muy clara y nos deja varios puntos para aprender:
 
1. Es una verdad revelada por Dios

Toda la Revelación Pública terminó y no hay que esperar una nueva revelación, esto lo deja claro la Constitución Dei Verbum[2]:

La economía cristiana, por tanto, como alianza nueva y definitiva, nunca cesará, y no hay que esperar ya ninguna revelación pública antes de la gloriosa manifestación de nuestro Señor Jesucristo (cf. 1 Tim., 6,14; Tit., 2,13).

Así que cuando la Iglesia define un dogma no está fuera de la Revelación Pública, sino que se basa en ella misma para dar luz sobre un asunto de fe requerido por la Iglesia en un momento determinado. Y este proceso es guiado por el Espíritu Santo:

Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo. Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: "Recibirá de lo mío
y se lo anunciará a ustedes" (Jn 16, 13-15).


Claramente podemos darnos cuenta que todo ya fue revelado pero no todo fue al mismo tiempo explicitado. Eso es distinto a atacar a la Iglesia Católica de que “inventa doctrinas”. Al respecto les comparto un extracto de una entrevista dada por Juan Velez, autor de un libro sobre la vida de Jhon Henry Newman, referente a su ensayo “Desarrollo de la doctrina cristiana”[3]

Desarrollo de la Doctrina Cristiana. ¿En qué consiste este desarrollo de la doctrina?
 
Durante 20 años más o menos, como estudiante y docente en Oxford, Newman estudió los cambios en las doctrinas y prácticas de los cristianos a lo largo de los siglos. Durante muchos años aceptó la noción protestante de que las doctrinas y prácticas católicas eran una corrupción del cristianismo primitivo. Sin embargo su estudio del cristianismo y las actitudes de la Iglesia Anglicana le llevaron a revisar esta posición. Empezó a comprender que a lo largo del tiempo el cristianismo fuera incorporando algunas doctrinas y las prácticas religiosas correspondientes. Vio que estos cambios tenían una explicación satisfactoria.

Por ejemplo, vio que la creencia en el Purgatorio era un ”desarrollo” de la comprensión cristiana del perdón de Dios alcanzado a través del sacramento de la penitencia. Constituye un remedio para la pena que no se ha completado en la tierra. El Purgatorio limpia el alma de cualquier adhesión al pecado presente todavía en el alma que muere en estado de gracia. Aunque el Purgatorio no es mencionado expresamente en la Biblia, la doctrina acerca de esta purificación resulta admisible a causa de la naturaleza del desarrollo genuino de la enseñanza de la Iglesia.

Según Newman ¿Cambia la enseñanza de la Iglesia?

Sí y no. Para ser más preciso, la enseñanza de la Iglesia experimenta un desarrollo. Esto no es lo mismo que decir que la enseñanza “evoluciona”. La evolución implica el cambio de una cosa a otra distinta —la enseñanza de la Iglesia no evoluciona a otra cosa distinta. Atribuir esto a Newman es un error. Newman explicó que el desarrollo puede ser correcto o incorrecto. Un mal desarrollo de la doctrina es denominado una corrupción de la enseñanza del cristianismo. Un ejemplo de buen desarrollo es el ejercicio de la autoridad adquirida por el sucesor de San Pedro. Lo contrario sería de hecho una corrupción, es decir, una omisión en el oficio de Pedro establecido por Cristo mismo.

Newman creía que la religión es un conjunto establecido de verdades doctrinales y de prácticas que no cambian sustancialmente; las formas y los elementos externos pueden cambiar o desarrollarse, pero solo de acuerdo con la realidad original. También es posible conseguir una mejor articulación y una compresión más profunda de estas verdades.


2. Es aceptada y creída por la Iglesia desde siempre
Algo importante de los dogmas es que la enseñanza ya es creída y aceptada, no se está inventando. Por ejemplo, aun cuando en el Concilio de Nicea (325) se define la Divinidad de Cristo:

Versión sobre el texto griego[4]

125 Dz54 Creemos en un solo Dios Padre omnipotente, creador de todas las cosas, de las visibles y de las invisibles; y en un solo Señor Jesucristo Hijo de Dios, nacido unigénito del Padre, es decir, de la sustancia del Padre, Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no hecho, consustancial al Padre, por quien todas las cosas fueron hechas, las que hay en el cielo y las que hay en la tierra, que por nosotros los hombres y por nuestra salvación descendió y se encarnó, se hizo hombre, padeció, y resucitó al tercer día, subió a los cielos, y ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Y en el Espíritu Santo.

Mas a los que afirman: Hubo un tiempo en que no fué y que antes de ser engendrado no fué, y que fué hecho de la nada, o los que dicen que es de otra hipóstasis o de otra sustancia o que el Hijo de Dios es cambiable o mudable, los anatematiza la Iglesia Católica.

Esta era creída desde siempre en la Iglesia. Miremos dos casos:

Clemente de Alejandría:
en su comentario sobre a la primera epístola de Juan escribe:

“El Hijo de Dios, siendo, por igualdad de sustancia, uno con el Padre, es eterno e increado”
Más adelante en la misma obra sigue profundizando en su teología del logos afirmando que la divina palabra es “evidentemente verdadero Dios”, y es agregando que estaba “al mismo nivel” en el Padre, lo cual probaría que tampoco tenía inclinaciones subordinacionistas.

San Ignacio, Carta a los Efesios XVIII,2:

“La verdad es que nuestro Dios Jesús, el Ungido, fue llevado por María en su seno conforme a la dispensación de Dios; del linaje, cierto, de David; por obra, empero, del Espíritu Santo. El cual nació y fue bautizado, a fin de purificar el agua con su pasión.
De este modo, otros dogmas definidos por la Iglesia en siglos posteriores, no indican invención de doctrinas, sino ratificaciones de manera oficial de la verdad ya creída y aceptada por la Iglesia.

3. Se promulga al ser cuestionada

Otro punto importante en los dogmas, tiene que ver con el hecho de que su promulgación también está relacionada con el cuestionamiento de la verdad revelada. Las verdades reveladas mientras sean aceptadas por toda la cristiandad no requieren ser promulgadas, pero cuando surge un cuestionamiento o una amenaza que atente contra la fe, la Iglesia como custodia de la Revelación de Cristo promulga los dogmas. Por ejemplo, en el siglo VII surgió una herejía llamada Monotelismo[5]:

Herejía del siglo VII que sostenía que Cristo posee dos naturalezas pero una sola voluntad. La herejía es un intento de reconciliar las ideas de la herejía monofisita con la ortodoxia cristiana. El emperador Heracleo (610-641), en un encuentro con los monofisitas, formuló que Cristo tendía dos naturalezas pero una sola voluntad. Esta idea recibió apoyo del patriarca de Constantinopla, Sergio. Este punto de vista fue condenado posteriormente por la Iglesia de Occidente, lo cual generó un resquebrajamiento con la Iglesia de Oriente. San Máximo el Confesor escribió una refutación teológica del monotelismo, en la cual sostuvo que la voluntad era una función de la naturaleza y no de la persona. El Monotelismo fue condenado definitivamente por el Tercer Concilio de Constantinopla (680), en el cual se afirmó ««dos voluntades naturales o quereres y dos operaciones naturales, sin división, sin conmutación, sin separación, sin confusión»» (Dz 291).

Como vemos, la herejía monotelista fue condenada en el año 680 con la promulgación de las dos voluntades en Cristo. ¿Quiere decir que en esa fecha se inventó la doctrina que en Cristo hay dos voluntades? No, se defendió de quienes la cuestionaban.

Así hermanos, la próxima vez que alguien te diga que la Iglesia Católica inventó sus doctrinas en x fecha, ya sabemos qué se le puede responder.

[1]http://es.catholic.net/temacontrovertido/330/1747/articulo.php?id=6797

[2] Constitución Apostólica Dei Verbum (1, 4-5) Concilio Vaticano II

[3]http://www.almudi.org/Inicio/tabid/36/ctl/Detail/mid/379/nid/4714/pnid/0/language/es-ES/Default.aspx

[4]http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/bvd.htm

[5]http://www.corazones.org/diccionario/herejias_contra_unidadcristo.htm#Monotelismo

Fuente católicodefiendetufe

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lunes, 9 de diciembre de 2019

¿Es bíblico el dogma de la Inmaculada Concepción?


¿ES BÍBLICO EL DOGMA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA?
Por Dimas Velázquez 

Objeción protestante. 

¿Cómo pudo María ser concebida sin pecado original, si la biblia dice que todos los seres humanos somos pecadores (Rom. 3, 23)? Así que, eso de la Inmaculada Concepción de María está en contra de la Palabra de Dios. Además, María con sus propias palabras declara que es pecadora, pues dice que Dios es su salvador (Lc. 1, 47), si no tuviera pecado no necesitara de un salvador. Además, esta doctrina fue inventada por el Papa Pio IX, el 8 de diciembre del año 1854. 

Respuesta católica. 

La Inmaculada Concepción de María es un dogma de fe que enseña que María fue concebida sin pecado original, Dios de alguna manera la preservo de todo pecado desde su concepción. 

Es curioso que los protestantes no acepten esta verdad de fe, porque ellos no creen en el pecado original, creen que todos los niños nacen sin ningún pecado, por eso no bautizan a los niños. Entonces, ¿Por qué no aceptan que la virgen María también nació sin pecado original? 

CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL POR LOS MÉRITOS DE CRISTO. 

La virgen María fue preservada de todo pecado, porque Dios la preparó para ser la madre de su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo. Desde que Adán y Evan pecaron, Dios anuncia la salvación de la humanidad, también anuncia que una mujer sería el instrumento para que esa salvación sea posible. 

"Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar.»" (Génesis 3, 15) 

María es la mujer que le pisará la cabeza del demonio, porque de ella nace el Salvador. Para que Jesús naciera libre del pecado, fue necesario que la virgen María fuera preservada; porque si María hubiera tenido pecado, entonces Jesús se hubiera contaminado con el pecado. Recordemos que Jesús tomó su naturaleza humana de la María, porque participó de la carne y sangre como cualquier hijo que participa de la carne y la sangre de sus padres. 

“Por tanto, así como los hijos participan de la sangre y de la carne, así también participó él de las mismas, para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al Diablo…” (Hebreos 2, 14) 

Jesús es el cordero Inmaculado, la sangre Inmaculada que nos salvó en la cruz, es la sangre que él tomó de la virgen María. Si la sangre de Jesús es Inmaculada, entonces la mujer que le dio la sangre también es Inmaculada, así de sencillo. 

Así que, la virgen María fue preservada de todo pecado por el poder de Dios, para que Jesús no tuviera ningún contacto con el pecado. Por eso en la anunciación el ángel la llamó “llena de Gracia”. 

“Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»” (Lucas 1, 28) 

Si la virgen María es llena de Gracia, entonces en ella no hay lugar para el pecado. Es como un vaso lleno de agua, no puede estar al mismo tiempo lleno de tierra o de basura. 

BENDITA ERES Y BENDITO EL FRUTO DE TU VIENTRE. 

Si Jesús nació libre de cualquier mancha del pecado, entonces tenemos que aceptar la mujer que lo dio a luz también era Inmaculada; recordemos que de un árbol malo no nacen frutos bueno, si el fruto es bueno es porque nació de un árbol bueno. Santa Isabel entendió esto perfectamente, por eso llamó bendita a la virgen María y bendito a Jesús. 

Isabel se llenó del Espíritu Santo y exclamó en alta voz: <<Bendita eres entre todas la mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor? (Lucas 1, 41-43) 

El hombre inmaculado tuvo que nacer de una mujer Inmaculada, así lo entendió santa Isabel. Ella reconoció que la virgen María es bendita, porque es bendito el fruto de su vientre. 

MARÍA FUE SALVADA CON ANTICIPACIÓN. 

La virgen María también fue salvada como el resto de los hombres por Cristo, pero fue salvada con anticipación, la salvación de María fue más perfecta. La salvación de la virgen María fue más perfecta, porque Dios la salvó preservándola del pecado, a diferencia de nosotros somos salvados después de haber pecado. 

Entonces la salvación puede darse de dos formas: por liberación del pecado o por preservación del pecado. Nosotros fuimos liberados del pecado, la virgen María fue preservada del pecado. 

Un ejemplo: En medicina hay dos formas de combatir una enfermedad, previniéndola, es decir, evitando que la persona se contagie; la otra es curándola, es decir, dándole medicamentos a la persona que ha sido. 

La virgen María fue salvada al ser preservada del pecado, como a quien vacunan para que no se enferme; nosotros en cambio, somos salvados como cuando alguien es tratado con medicamentos porque ya fue infectado. Por lo tanto, cuando la virgen María dice: “mi espíritu se alegra en Dios mi salvador”, no está diciendo que ella cometió pecado, pues ya vimos que ella fue salvada con anticipación. 

La biblia enseña que Dios todopoderoso puede preservar a una persona de todo pecado, veámoslo: 

“Al Dios único que los puede preservar de todo pecado y presentarlos alegres y sin mancha ante su propia gloria…” (Judas 24) 

Es evidente que Dios puede preservar a una persona de todo pecado, por eso preservó a la virgen María para que fuera la madre de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo. 

Quizás para nosotros resulte imposible creer que María fue salvada con anticipación, pero recordemos que para Dios nada es imposible (Lc. 1, 37). El mismo Dios que engendró a Jesús en el vientre de la virgen María sin la intercesión de un hombre, es el mismo que la preservó de todo pecado desde su concepción. 

ANTES QUE TÚ NACIERAS, YO TE CONSAGRÉ. 

El dogma de la Inmaculada Concepción de la virgen María, no se opone de ninguna manera a la biblia, porque en ella encontramos que Dios consagra a Jeremías desde el vientre de su madre. 

Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía; antes de que tú nacieras, yo te consagré, y te destiné a ser profeta de las naciones. (Jeremías 1, 5) 

Si Jeremías fue consagrado profeta antes de nacer, ¿Qué impide que la virgen María sea preparada para ser la madre de Salvador antes de formarse en el seno de santa Ana? Si los protestantes creen lo de Jeremías, ¿Por qué no pueden aceptar que sucedió algo parecido con la virgen María? 

¿INVENTÓ EL PAPA PIO IX LA DOCTRINA DE INMACULADA CONCEPCIÓN? 

El Papa Pio IX no inventó la doctrina de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre de 1954, él solamente lo declaró una verdad de fe. La Iglesia ya veneraba la Inmaculada Concepción de María muchos años antes de ser proclamada como una verdad de fe. La Iglesia celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción de María desde el siglo VII. 

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miércoles, 9 de octubre de 2019

El cardenal Gerhard Müller afirmó que la prohibición de la Iglesia a las mujeres diaconisas y sacerdotisas es un dogma infalible de la Fe.


EL CARDENAL GERHARD MÜLLER AFIRMÓ QUE LA PROHIBICIÓN DE LA IGLESIA A LAS MUJERES DIACONISAS Y SACERDOTISAS ES UN DOGMA INFALIBLE DE LA FE.

“Estos mismos ‘falsos hermanos’ – que ahora desean convertir la lealtad eclesial de cada católico hacia el Papa en una sumisión incondicional bajo este hombre y en un sacrificio intelectual sin sentido – pertenecían a los enemigos más despiadados del Papa Juan Pablo II y Benedicto XVI”, señaló Müller.

La declaración de Müller se produce inmediatamente después de una afirmación del Obispo Austro-Brasileño Erwin Kräutler – autor principal del ‘Instrumentum Laboris’ herético del Sínodo del Amazonas y organizador del Sínodo, de que la enseñanza se puede cambiar.


Por Stephen


CIUDAD DEL VATICANO – El ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe reitera la enseñanza católica sobre el sacerdocio sólo para hombres.

En una declaración escrita para LifeSiteNews el jueves, el cardenal Gerhard Müller afirmó que la prohibición de la Iglesia a las mujeres diaconisas y sacerdotisas es un dogma infalible de la Fe.

“La exigencia de que el Sínodo del Amazonas dictamine que el sacramento de la orden sacerdotal – en su primer grado, el diaconado – puede administrarse también válidamente a las mujeres, contiene varios errores”, señaló Müller.

“El primer error consiste en la opinión de que el Magisterio está por encima de La Revelación y que un sínodo de obispos (con un carácter meramente consultivo), un concilio ecuménico o sólo el Papa podría alterar la sustancia de los sacramentos”, explicó.

“El segundo error radica en la opinión de que el sacramento de las Órdenes Sagradas realmente consisten en tres sacramentos”, continuó Müller, “de modo que se tendría que decidir si la declaración [del Papa Juan Pablo II] Ordinatio Sacerdotalis (1994) se aplica simplemente a la ordenación al grado del obispo, o del presbítero (el sacerdote), o del diácono”.

“El tercer error consiste en engañar a un público teológicamente desinformado al presentar la tesis de que la decisión definitiva del Papa Juan Pablo II”, señaló el cardenal, “de que la Iglesia no tiene autoridad alguna para conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres y que esto debe ser sostenido definitivamente por todos los fieles de la Iglesia, como que no es un dogma”.

El cardenal Müller refutó los tres errores, declarando:

Es cierto, sin duda alguna esta decisión definitiva del Papa Juan Pablo II es de hecho un dogma de la Fe de la Iglesia Católica y que, por supuesto, este fue el caso ya antes de que este Papa definiera esta verdad como figura de la Revelación en el año 1994. La imposibilidad de que una mujer reciba válidamente el Sacramento del Orden Sagrado en cada uno de los tres grados es una verdad contenida en La Revelación y, por lo tanto, es confirmada infaliblemente por el Magisterio de la Iglesia y presentada como creíble.

“En lo que se refiere a un dogma, uno tiene que diferenciar entre el lado sustantivo y el formal”, explicó Müller. “La verdad revelada que se expresa en ella… por lo tanto, no depende de la forma externa de la definición”.

“Las declaraciones esenciales del Credo, por ejemplo, no se han definido de una manera formal”, señaló, “sino que se han definido en su sustancia y de una manera exquisita, y la Iglesia las presenta como declaraciones que hay que creer por el bien de la salvación”.

“Si el Sínodo del Amazonas ha de convertirse en una bendición para toda la Iglesia y para fortalecer su unidad en la verdad, en lugar de debilitarla, el pensamiento en la línea de los partidos y las ideologías debe detenerse.” (tweet)

La declaración de Müller se produce inmediatamente después de una afirmación del Obispo Austro-Brasileño Erwin Kräutler – autor principal del Instrumentum Laboris herético del Sínodo del Amazonas, o documento de trabajo – de que la enseñanza del Papa Juan Pablo II sobre la invalidez de las ordenaciones femeninas no es un dogma infalible.

“Sé que no es fácil oponerse a la exclusión de las mujeres del sacerdocio ordenado, ya que el Papa Juan Pablo II lo consolidó en su documento apostólico de 1994 Ordinatio Sacerdotalis”, dijo Kräutler a los medios alemanes a fines del mes pasado. “Pero, incluso si el Papa explicó en ese momento que ‘todos los fieles de la Iglesia definitivamente deben sostener esta decisión’, no es un dogma”.

Al comentar sobre la perspectiva de los eclesiásticos como Kräutler, Müller observó:

Algunas personas ahora sugieren que la doctrina de que solo un hombre bautizado (que cumple las condiciones previas objetivas y subjetivas necesarias) puede recibir válidamente el Sacramento de la Orden Sacerdotal debe ser relativizada, es decir, como una opinión privada e intermitente de Juan Pablo II, porque algunos teólogos u obispos son de la opinión subjetiva de que esta doctrina no es un dogma.

“Según la tesis del Modernismo, condenada por el Magisterio… un dogma de la fe católica no es la visión definitiva e irreversible de la Iglesia de que una verdad está contenida en La Revelación”, continuó, “sino que es, más bien, una expresión de la opinión dominante que ha ganado, con la ayuda de estrategias periodísticas, la autoridad del Papa reinante”.

“La Palabra de Dios en las Escrituras y en la Tradición, y el hecho de que el Magisterio está vinculado, en sustancia, a la Revelación única e incomparable en Jesucristo, la Palabra encarnada de la Fe, está siendo reemplazada por una lealtad eclesial-política en línea con el Papa actual”, advirtió el cardenal, “pero solo bajo la condición de que él esté de acuerdo con la propia opinión de ellos”.

“Estos mismos ‘falsos hermanos’ – que ahora desean convertir la lealtad eclesial de cada católico hacia el Papa en una sumisión incondicional bajo este hombre y en un sacrificio intelectual sin sentido – pertenecían a los enemigos más despiadados del Papa Juan Pablo II y Benedicto XVI”, señaló Müller.

“Además, este mismo campo ideológico ahora se presenta en sus conocidas revistas, sitios web y los llamados libros de no ficción como defensores del Papa reformador, sin darse cuenta de que socavan, con su politización de la autoridad papal, la fundación teológica del Oficio Petrino”, escribió.

“Los católicos ya no deben creer en Dios, sino en el Papa, a quien los principales ideólogos dentro y fuera de la Iglesia presentan como ‘su Papa’”, agregó. “Estos ideólogos, ellos mismos condenan, en un choque impactante de manía religiosa, a todos los católicos, obispos fieles y sacerdotes de mente clara, como enemigos de ‘su Papa’”.

Müller concluyó:

“Si el Sínodo del Amazonas ha de convertirse en una bendición para toda la Iglesia y para fortalecer su unidad en la verdad, en lugar de debilitarla, el pensamiento en la línea de los partidos y las ideologías debe detenerse.”

Fuente wordpress

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