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jueves, 9 de julio de 2020

Falsa confesión de fe Valdense del año 1120, falso Canon Bíblico pre- reforma de 66 libros de los Valdenses


FALSA CONFESIÓN DE FE VALDENSE DEL AÑO 1120, FALSO CANON BÍBLICO PRE-REFORMA DE 66 LIBROS DE LOS VALDENSES

Es sabido que los protestantes anti-católicos recurren a cualquier cita, documento o referencia histórica que puedan encontrar en la Internet, y que les pueda servir en su ofensiva contra la Iglesia Cristiana Católica, y en muchos casos sin importarles mucho analizar el contexto o comprobar la veracidad o autenticidad de dichas evidencias. De esta forma, su incontrolada beligerancia hacia la Iglesia del Señor les impide aplicar hacia sí mismos, la misma rigurosidad que emplean para en cuestionar cada aspecto que expone la Iglesia Cristiana Católica, y por ello es inusual que este tipo de protestante reflexione sobre la situación y diversidad doctrinal de su propio y muy fragmentado mundo protestante.

Dicho lo anterior, en el tema del Canon Bíblico, es sabido que los protestantes se esfuerzan por todos los medios en encontrar cualquier prueba, evidencia o indicio histórico del cual puedan aferrarse para apoyar su tesis de que antes de la reforma existía una Biblia o Canon de 66 libros, tal como el que cargan bajo el brazo los domingos camino a sus cultos.

En varias páginas web y también en debates en Internet sobre el Canon Bíblico, se puede leer y escuchar a ciertos protestantes, recurrir a una supuesta “Confesión de Fe Valdense del año 1120”, para afirmar, en tono triunfalista, que antes de la reforma existía un Canon de 66 libros. Algunos no se quedan allí, y se aventuran a afirmar que los Valdenses preservaron la Biblia a través de los siglos y que se les puede trazar la historicidad hasta los apóstoles, cosa que es una imposibilidad histórica y que abordaré en otra entrega.
Volviendo al tema del Canon, una de las páginas donde se puede leer dicha “Confesión de Fe Valdense del año 1120” es la siguiente:


El artículo relativo al Canon Bíblico es el Artículo 3, cuya traducción al español sería así:

“Artículo 3. Reconocemos las Sagradas Escrituras Canónicas, los Libros de la Santa Biblia. Los libros de Moisés Llamado Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Josué, Jueces, Rut, 1 Samuel, 2 de Samuel, 1 de los Reyes, 2 de los Reyes, 1 Crónicas, 2 Crónicas, Esdras, Nehemías, Ester, Job, Salmos Los Proverbios de Salomón, Eclesiastés, o el Predicador, El Canto de Salomón, Las Profecías de Isaías, y Jeremías. Las lamentaciones de Jeremías. Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías. Aquí siguen los libros apócrifos, que no se reciben de los hebreos. Pero nosotros los leemos (como dice San Jerónimo en su Prólogo a los Proverbios) para la instrucción del Pueblo, no para confirmar la Autoridad de la Doctrina de la Iglesia: 2 Esdras, 3 Esdras, Tobías, Judith, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc, con la Epístola de Jeremías, Ester desde el décimo capítulo hasta el final, La canción de los tres Niños en, La Historia de Susana, La Historia del Dragón, 1 Macabeos, 2 Macabeos, 3 macabeos.“

La fuente primaria de esta supuesta “Confesión de Fe Valdense del año 1120” es el libro “A History of the Evangelical Churches of the Valleys of Piedmont” de Samuel Morland, del año 1658:


En dicho libro se puede apreciar dicha supuesta confesión de fe en las páginas 30 y 31:


Se debe notar en primer lugar que el libro de Morland es de 1638, y que indica que la confesión está “copiada de ciertos manuscritos datados del año 1120”, sin embargo, no cita ningún pie de nota, referencia, bibliografía, o referencias de museos o sitios históricos donde se puedan verificar que los originales de dichos manuscritos datan del año 1120. Ello levanta serias dudas sobre la autenticidad de esta confesión y por ello, otros historiadores han revisado y concluido que es una falsificación. A continuación citaré solo un pequeño, pero representativo grupo de ellos.
La primera fuente histórica es el libro “Historia del Canon de las Sagradas Escrituras” del académico y erudito bíblico Edward Reuss, pag. 264.


En la página 264 indica claramente, sobre la pretendida confesión de fe de 1120, que es una falsificación y que se data al menos para el año 1532.
2. La segunda referencia es el libro “The Waldensian Manuscripts”, del respetado erudito James Henthorn Todd, DD. Pag 94.


Henthorn indica que la antigüedad de dicha confesión de fe, junto con otros manuscritos valdenses atribuidos a 1120, ha sido COMPLETAMENTE REFUTADA. En este libro se evidencia la falsificación presentada por Samuel Morland.
3. La tercera referencia es el libro “Origen, persecución y doctrina de los Valdenses” del académico Pius Melia, D. D., Pag 92.


En esta obra, se reafirma la falsificación de la “confesión de fe valdense de 1120”, la cual más bien se remonta al siglo XVI.

4 . La cuarta referencia proviene de los mismos historiadores Valdenses, quienes reconocen que la confesión NO es de 1120 sino que es una falsificación, y que corresponde a un documento de 1531 que falsamente se le quiso atribuir la fecha de 1120. Podemos verificarlo en la misma página de bibliografía valdense:

http://www.bibliografia-valdese.com/jspwald/de/detail.php?id=5865&lang=en

Este sitio es un proyecto conjunto de la fundación “Foundation Centro Culturale Valdese” en Torre Pellice, la “Società di Studi Valdesi” en Torre Pellice, y la “Reformierter Bund in Deutschland, Hannover”.
Tanto la Sociedad Sudamericana de Historia Valdense, la Societá di Studi Valdesi, como la Societé d’Histoire Vaudoise confirman que la “confesión de fe de 1120”, data realmente del año 1531.



5. La quinta referencia también proviene de historiadores valdenses. En el Bollettino della Societa Di Studi Valdesi de 1972, se puede leer lo siguiente: “Se sabe que la llamada confesión de 1120, Y FECHADA POR NUESTROS HISTORIADORES EN 1531, se encuentra en Perrin, que la llama Confession de foy des Vaoudois.”


Conclusión
Si bien las fuentes que he puesto son más que suficientes, hay otras fuentes que también confirman la falsedad de la confesión de fe valdense del año 1120. En ese sentido, sigue sin existir una biblia o Canon de 66 libros antes de la reforma, tal como lo tienen los protestantes actualmente, y el supuesto canon valdense pre-reforma de 66 libros queda refutado.

Fuente sanjudastadeomilagros.wordpress.com

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viernes, 17 de abril de 2020

El Rosario es bíblico



EL ROSARIO ES BÍBLICO
Por: Anwar Tapias Lakatt

Muchos aluden que el Rosario no es bíblico porque no hay un pasaje en el que se mande a rezarlo ¿Tienen razón?

¿Tiene bases en la Biblia, el Santo Rosario? Muchas veces los católicos somos cuestionados sobre el rezo del Rosario. Nos aluden que no es bíblico porque no hay un pasaje en el que se mande a rezarlo. Y cuando caemos en ese terreno salen las preguntas más imaginarias posibles. Por ejemplo, en la Biblia no se nos manda a que escribamos sobre temas espirituales, más sin embargo los no católicos lo hacen. Y así como pueden salir los argumentos que quieran, igual no hay un pasaje que lo mande. Si mucho podrían citar Deu 6, 9 donde se manda a escribir en las puertas y en los postes pero hasta ahí, y cuando la escritura se logra desarrollar más pues tampoco dice nada. ¿Qué eso es una forma de compartir la enseñanza bíblica? Pues el Rosario es una forma también de compartir el Evangelio.

Veamos algunos puntos importantes para comprender lo bíblico del Rosario:

1. De los veinte misterios contemplados, dieciocho son directamente sobre la vida de Jesús, y aun los dos sobre María son totalmente cristocéntricos:

La Asunción (Ap 12, 1; Sal 132, 8) y la coronación como Reina de todo lo creado (Ap 12, 1; Lc 1, 32; Jr 13, 18), pues sólo tienen su fundamento en Cristo. De no ser así, no habría ni Asunción ni Coronación. Debemos comprender que no existe nada que la Iglesia enseñe sobre María que no tenga su fundamento en Cristo, pues cualquier virtud, papel o atributo en María lo tiene por los méritos de su Hijo.

Gozosos
1. La encarnación del Hijo de Dios. (Lc 1, 26-38)
2. La visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel. (Lc 1, 39-45)
3. El nacimiento del Hijo de Dios.(Lc 2, 1-7)
4. La Presentación del Señor Jesús en el templo. (Lc 2, 22-34)
5. La Pérdida del Niño Jesús y su hallazgo en el templo. (Lc 2, 41 en adelante)

Dolorosos
1. La Oración de Nuestro Señor en el Huerto de Getsemaní. (Mc 14, 32-38)
2. La Flagelación del Señor. (Mc 15, 15)
3. La Coronación de espinas.(Mc 15, 16-19)
4. El Camino del Monte Calvario cargando la Cruz. (Mc 15, 21-22)
5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor. (Jn 19, 18-30)

Luminosos

1. El Bautismo en el Jordán. (Mc 1, 9-10)
2. La autorrevelación en las bodas de Caná. (Jn 2, 1-11)
3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión. (Mc 1, 15)
4. La Transfiguración. (Mc 9, 2-8)
5. La Institución de la Eucaristía en la Última Cena (Lc 22, 19)

Gloriosos
1. La Resurrección del Señor. (Mt 28, 1-6)
2. La Ascensión del Señor. (Mc 16, 19-20)
3. La Venida del Espíritu Santo. (Hch 2, 1-4)
4. La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos. (Cant 6, 10; Sal 132, 8; Ap 12, 1)
5. La Coronación de la Santísima Virgen. (Ap 12, 1; Lc 1, 32; Jr 13, 18)

El fundamento bíblico de los misterios debe llevarnos a que en el Rezo del Rosario, meditemos los pasajes bíblicos de los misterios contemplados, lo que El Papa San Juan Pablo II aborda la carta Apostólicala Rosarium Virginae Mariae:

Para dar fundamento bíblico y mayor profundidad a la meditación, es útil que al enunciado del misterio siga la proclamación del pasaje bíblico correspondiente, que puede ser más o menos largo según las circunstancias. En efecto, otras palabras nunca tienen la eficacia de la palabra inspirada. Ésta debe ser escuchada con la certeza de que es Palabra de Dios, pronunciada para hoy y «para mí».

Acogida de este modo, la Palabra entra en la metodología de la repetición del Rosario sin el aburrimiento que produciría la simple reiteración de una información ya conocida. No, no se trata de recordar una información, sino de dejar 'hablar' a Dios. En alguna ocasión solemne y comunitaria, esta palabra se puede ilustrar con algún breve comentario.

2. El Rosario se debe meditar y la meditación tiene un sentido bíblico muy valioso.

El Rosario es visto como algo aburrido, soso y apagado, pero es porque no se comprende que realmente debe ser meditado: Hay que añadir que son partes esenciales del Rosario la meditación y contemplación de los misterios, sin la que su rezo quedaría como un cuerpo sin alma, y las oraciones vocales impregnadas de ese clima de oración y devoción [1]

Por tanto, debemos meditar lo que rezamos, meditar los misterios de la vida de Jesús. Y estos misterios son tomados de la Palabra de Dios escrita. Así que si llegaran a condenar el rezo del Santo Rosario, lo que estarían condenando es que meditemos la vida de Jesús. Sin embargo veamos lo que opinan algunas páginas evangélicas sobre la meditación:

"Para el cristiano, la meditación debe ser únicamente sobre la Palabra de Dios, y lo que ella revela acerca de Él." (GotQuestions) [2]

"La palabra de Dios es la entrada a la mente de Dios y la meditación es la puerta a sus muchos tesoros" (Worldchhristians) [3]

Como vemos, los no católicos reconocen que debemos meditar la Palabra de Dios. Pues eso es precisamente lo que hacemos en el Rosario, meditar la palabra de Dios, la vida de Jesús, y lo hacemos acompañados de su Madre Santa, María, pues Cristo no las entregó al pie de la Cruz (Jn 19, 25). Decir que hay una forma única de meditar la Palabra de Dios es querer enjaular a Dios en lo que nos inspira a nosotros. El Rosario es una forma de meditar la Palabra de Dios, que nos da paz, nos llena de fortaleza y por tanto nos acerca al Señor.


Es cierto que en el Rosario hay oraciones ya establecidas pero estas oraciones tienen un fundamento respaldado en la Sagrada Escritura.


3. El Padre Nuestro es completamente bíblico (Mt 6, 9-15)

En cada misterio del Rosario iniciamos con un Padre Nuestro. Esta oración está tomada de la Biblia y es el modelo de oración por excelencia. Por esta razón lo tenemos presente y es el que inicia cada misterio, para darle el primer lugar de oración al Señor con la misma oración que él nos dejó de modelo. Pero, Jesús dejó el Padre Nuestro para ser rezado? Sorprende que algunos insistan en decir que no, cuando eso es Palabra de Dios, y por ser Palabra de Dios claro que lo podemos proclamar en nuestra oración. Una página evangélica que toca el tema expresa:

Así que, nuevamente, el “Padre nuestro” no es una oración que debemos memorizar y recitar de regreso a Dios. Es sólo un ejemplo de cómo debemos orar. ¿Hay algo de malo en memorizar el “Padre nuestro”? ¡Desde luego que no! ¿Está mal el orar el “Padre nuestro” de regreso a Dios? No si tu corazón está en ello y realmente sientes las palabras que dices [4].

No hay evidencia que nos indique que el Padre Nuestro no pueda ser memorizado. Cristo cuando lo enseñó a los Apóstoles les dijo:

Vosotros, pues, oraréis así (Reina Valera Gómez)

Vosotros, pues, oraréis así (Reina Valera 1960)

Ustedes deben orar así (NVI)

«Vosotros, pues, orad así (Biblia de Jerusalén)

Si Jesús sólo dejó un modelo de lo que debíamos decir hubiera hecho énfasis en el tipo de cosas a decir, pero lo que nos dejó fue una oración como tal. Lo cierto es que el Padre Nuestro es una oración bíblica y hace parte del Santo Rosario. ¿Podría alguien condenarnos por hacerlo?

4. La primera parte del Ave María es completamente bíblico(Lc 1, 28.42)

En el Rosario recitamos el Ave María, una oración católica construida a partir de la Palabra de Dios. Esta oración en su primera parte empezó a ser utilizada en el siglo XII por distintas personas como por ejemplo San Ayberto, Cesario Heisterbach o incluso el monje Bertoldo[5]. De Santo Domingo de Guzmán, a quien la devoción le atribuye haber recibido el encargo de propagar su rezo, se sabe que muchas veces al día saludaba a la Virgen con el Ave María. Hay dos cosas por mencionar aquí:

- Podemos orar con pasajes bíblicos. Lo hacemos en muchos momentos de nuestra vida. Incluso, aquellos mismos que cuestionan el rezo del Ave María si enfatizan en la necesidad de orar con pasajes bíblicos. Por ejemplo un libro evangélico sobre como orar expresa:

Por lo tanto, si queremos que nuestras oraciones sean eficaces, llenemos nuestras mentes con la Palabra de Dios. Leamos la Biblia, meditemos en lo que nos dice, memoricemos sus pasajes, oremos por su mensaje[6].

Otra página evangélica dice lo siguiente:

Hay 1934 versículos atribuidos a Cristo en el Nuevo Testamento. 179 de éstos son citas del Antiguo testamento. ¡Casi un 10% de lo que Jesús dijo fueron citas de memoria de la Biblia! Si fue importante para Él, ¿Debería ser importante para nosotros?[7]

Entonces, los mismos que rechazan el Rosario sí reconocen lo importante de memorizar versos bíblicos y repetirlos. ¿Por qué entonces los católicos no podemos repetir un texto de San Lucas?

- Podemos insistir con la oración. Otro de los problemas que encuentran es que se repita tanto el Ave María. Y esta repetición supuestamente es condenada por la Biblia. Para ello se aduce mucho al texto de Mateo 6, 7 que en la versión protestante dice:

Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. (Mt 6, 7 RV 1960).

El problema de fondo no es que sea repetición, sino que eso no es lo que debe traducirse del texto original. Lo que la versión protestante traduce como "vana repetición" es un término griego βατταλογ?σητε que sólo aparece una sola vez en todo el Nuevo Testamento. Esta palabra viene de la onomatopeya "batallos" o "battos" que significa tartamudo[8]. ¿Por qué la versión protestante la traduce así? No lo sabemos. Lo que Jesús condena aquí es la mucha palabrería, esa que con muchos palabras no termina diciendo nada. Es demás llamativo que versiones protestantes como la Reina Valera 1909 o las Sagradas Escrituras de 1569 usen en cambio la palabra "prolijo"[9]. Si revisamos en la RAE lo que significa "prolijo" encontramos: Largo, dilatado con exceso[10]. Es decir, Jesús lo que condena no es lo que se repite, sino lo que con muchas palabras no dice nada; y sería absurdo aplicar eso al Rosario cuando lo que repetimos son pasajes bíblicos. ¿Acaso los que rechazan el Rosario quieren hacer creer que repetir pasajes bíblicos es algo vano y sin sentido?. Si observamos el contexto del pasaje podemos comprender que se trata de la palabrería y no de una repetición, pues Jesús afirma: "que piensan que por su palabrería serán oídos". De esta forma, se evidencia aun más que lo que Jesús está rechazando es creer que por hablar mucho serán más escuchados, algo que no tiene nada que ver con el Rosario. Y esto era algo que sucedía en las otras religiones o creencias. Por ejemplo el Budismo maneja los mantras, son frases que deben repetir para tener paz y vencer las energías negativas; manejan distintos mantras[11] como el Maitreya, Tara Blanca o Tara verde. El mismo Elías enfrentó esto cuando retó a los profetas de Baal y estos duraron largas horas invocando a su dios sin obtener respuesta:

Al mediodía, Elías empezó a burlarse de ellos, diciendo: "¡Griten bien fuerte, porque es un dios! Pero estará ocupado, o ausente, o se habrá ido de viaje. A lo mejor está dormido y se despierta".
Ellos gritaron a voz en cuello y, según su costumbre, se hacían incisiones con cuchillos y punzones, hasta chorrear sangre.
Y una vez pasado el mediodía, se entregaron al delirio profético hasta la hora en que se ofrece la oblación. Pero no se oyó ninguna voz, ni hubo nadie que respondiera o prestara atención. (1 Re 18, 27-29)

El problema no era que duraran horas orando e invocando, el problema era que no era una oración verdadera ni al Dios verdadero. Pero si en cambio miramos la oración que hace Ana la madre de Samuel podemos leer:

Mientras ella prolongaba su oración delante del Señor, Elí miraba atentamente su boca. (1 Sam 1, 12). Ana oró horas delante del Señor, pero lo hacía de corazón.

En griego existe un término propio para "repetición" y es epanalipsis[12], que incluso es una figura literaria bíblica, e indica precisamente "repetición". Por tanto, la traducción como vana repetición es errónea. El problema no es la repetición como tal pues en la Biblia hay varios ejemplos de repetición:

El salmo 150 repite once veces que alabemos a Dios.

El salmo 136 repite veintiséis veces "porque eterno es su amor" ¿Quién acusaría al salmo 136 de vanas repeticiones?

Cristo mismo cuando oró en el Monte de los Olivos oraba con las mismas palabras. De esto dan cuenta los Evangelios:

Nuevamente se alejó de ellos y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras. (Mt 26, 44)
Luego se alejó nuevamente y oró, diciendo las mismas palabras (Mc 14, 39)

Y no solo eso, sino que se nos recalca la insistencia en la oración. Hay muchos ejemplos bíblicos de insistir en la oración para obtener respuesta. Empezando por el mismo Cristo:

En medio de la angustia, él oraba más intensamente, y su sudor era como gotas de sangre que corrían hasta el suelo. (Lc 22, 44)

Sé que podría alegarse con la insistencia no necesariamente se implica con repetición, pero debemos considerar que la insistencia en el Rosario la hacemos con Palabra de Dios. Así como al recitar el salmo 136 repetimos veintiséis veces una misma frase, en el Rosario repetimos 50 veces la salutación del ángel a la Santísima Virgen María. Pero más aun, la insistencia conlleva a la meditación y reflexión sobre el misterio de la vida de Cristo que estamos contemplando.

La insistencia en la súplica u oración no depende de que sea algo repetido o espontáneo. En ambos casos debe haber una disposición de corazón para comprender y vivir lo que se está proclamando. Insistencia no es sinónimo entonces de afán o rapidez, el Rosario como una oración contemplativa requiere tranquilidad y pausa. La Rosarium Virginae nos recuerda unas palabras de Paulo VI:

El Rosario, precisamente a partir de la experiencia de María, es una oración marcadamente contemplativa. Sin esta dimensión, se desnaturalizaría, como subrayó Pablo VI: «Sin contemplación, el Rosario es un cuerpo sin alma y su rezo corre el peligro de convertirse en mecánica repetición de fórmulas y de contradecir la advertencia de Jesús: "Cuando oréis, no seáis charlatanes como los paganos, que creen ser escuchados en virtud de su locuacidad" (Mt 6, 7). Por su naturaleza el rezo del Rosario exige un ritmo tranquilo y un reflexivo remanso, que favorezca en quien ora la meditación de los misterios de la vida del Señor, vistos a través del corazón de Aquella que estuvo más cerca del Señor, y que desvelen su insondable riqueza».


Es decir, la Iglesia misma reconoce que si el Rosario se hace de forma mecánica y sin corazón es una repetición de fórmulas sin sentido. Pero lo reprochable entonces no es el Rosario sino la forma errada de rezarlo. Igual sucede con quien lee la Biblia por leerla pero no medita ni hace vida sus palabras. Queda igualmente vacío.
Si revisamos en algunas páginas no católicas, vemos que manejan "oraciones para aceptar a Jesús". Son oraciones establecidas para ser repetidas. ¿Por qué ellos no consideran vana repetición esto? Es curioso que en cambio si es el Santo Rosario sí es una vana repetición. Uno puede encontrar en estas páginas cosas como:

Lea la siguiente Oración y repita con amor y humildad... [13] Si usted desea aceptar a Jesucristo en su alma y vida en este momento, ore de todo corazón así Y a continuación lo que viene es una oración ya establecida para ser repetida.

Y así encontraremos en la web muchas páginas que ofrecen oraciones para ser repetidas con el fin de aceptar a Jesús. En el fondo es lo mismo, simplemente que como el Rosario es católico pues se rechaza. Otra página no católica afirma: "Recuerda, INSISTE hasta que la respuesta que tanto anhelas sobre cada petición venga. Nuestro Dios es bueno". Como se observa, nosotros también insistimos en la oración, sólo que para ellos solo vale forma de ellos, pero eso no invalida la eficacia del Santo Rosario.

Ejemplos bíblicos de insistencia los vemos por ejemplo:

En la viuda que le insistía al juez que le hiciera justicia:


Después Jesús les enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse:


"En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres; y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: "Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario".
Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: "Yo no temo a Dios ni me importan los hombres, pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme"".

Y el Señor dijo: "Oigan lo que dijo este juez injusto. Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, aunque los haga esperar? Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?"(Lc 18, 1-6)

¿Qué observamos? Que la viuda iba continuamente al juez a que le hiciera justicia. Esa era su súplica, y es el ejemplo que nos pone el Señor

En el amigo que pide un pan a medianoche:


"Jesús agregó: "Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: "Amigo, préstame tres panes,
porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle",
y desde adentro él le responde: "No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos". Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario. (Lc 11, 5-8)


Al igual que en la cita anterior, es importante notar que la súplica como tal está definida. Es decir, el texto no simplemente dice que le insistía sino que nos da las palabras con las cuales insistía. Esto es importante porque nos muestra insistencia con las palabras con las cuales se insiste

Todo esto nos muestra que el Rosario es simplemente la insistencia en la oración, usando un texto bíblico, Y que debe ser de corazón y meditado.

Si la repetición del Ave María se dirige directamente a María, el acto de amor, con Ella y por Ella, se dirige a Jesús. La repetición favorece el deseo de una configuración cada vez más plena con Cristo, verdadero 'programa' de la vida cristiana (Rosarium Virginae Mariae, 26).

El Padre Jordi Rivero[13] nos muestra otros textos en los cuales se puede apreciar la insistencia en la oración:

Jairo el jefe de la sinagoga: "le suplica con insistencia diciendo: «Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva.» (Mc 5,23)
Los ancianos pedían a Jesús la curación del siervo del centurión: "Estos, llegando donde Jesús, le suplicaban insistentemente diciendo: "Merece que se lo concedas" (Lucas 7,4)

"Así pues, Pedro estaba custodiado en la cárcel, mientras la Iglesia oraba insistentemente por él a Dios". (Hch 12,5)

"Noche y día le pedimos insistentemente poder ver vuestro rostro y completar lo que falta a vuestra fe." (1 Tes 3,10)

5. La segunda parte del Ave María está fundamentado en la Palabra de Dios.

La segunda parte del Ave María no está tomada de un texto exacto, e incluso esta parte del Ave María es del siglo XVII. Y si aun con la parte bíblica del Ave María hay rechazo en rezarlo, mayor lo encuentran con esta segunda parte. Antes de abordar eso y para no acusar a que no hay oraciones marianas más antiguas, vamos primeramente a evidencia la oración a María más antigua que se conoce en la cristiandad: Sub tuun praesidium

Esta oración es del siglo III, algo importante sobre todo para aquellos que acusan falsamente que el cristianismo se corrompió en el siglo IV. Con esto queda derribado su mito, pues aquí encontramos una plegaria dirigida a María en el siglo III.

La oración fue descubierta por un papirólogo de la Universidad de Oxford, Edgar Lobel, en pleno siglo XX, en sus investigaciones y excavaciones en la antigua ciudad egipcia de Oxirrinco [14]. Lo más importante de esta oración, además de mostrar que los cristianos sí reconocían el papel intercesor de María, es el nombre que le dan: Madre de Dios. La oración traducida al español es:

Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas
que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien, líbranos de todo peligro,
¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!

Quiere decir que antes del Concilio de Éfeso en el siglo V, ya los cristianos reconocían a María como madre de Dios. Incluso, esta oración bizantina nos muestra una estructura similar a la segunda parte del Ave María.

Ahora sí, si miramos la segunda parte del Ave María encontramos:

Santa María, Madre de Dios (Lc 1, 43)
No vamos a extendernos a profundidad, pero sí mostrar que esta frase del Ave María no contradice la Biblia. Para ello veamos que cuando María visitó a Isabel, ésta la llamó: la madre de mi Señor:
κα? π?θεν μοι το?το ?να ?λθ? ? μ?τηρ το? Κυρ?ου μου πρ?ς ?μ?

La palabra en rojo es Kyrios, una palabra griega utilizada para referirse a Dios cuando se trata en un sentido espiritual. Para poder comprender mejor, veamos primero en español:

Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,
exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor". (Lc 1, 41-45)

Como podemos notar, dos veces se utiliza la palabra Señor. Ya vimos cómo lo expresó el griego en el verso 43, ahora veamos cómo lo expresa en el verso 45 que es en donde nuevamente aparece la palabra Señor:
κα? μακαρ?α ? πιστε?σασα ?τι ?σται τελε?ωσις το?ς λελαλημ?νοις α?τ? παρ? Κυρ?ου

Si le preguntáramos a cualquiera, de quien están hablando en el verso 45 tendría que decir que de Dios, pues es Dios quien le anunció a María su vocación. Pues así mismo se le llama en el verso 43: Señor. Lo que hizo Isabel fue llamar a María, madre de Kyrios, ¿quien es Kyrios? DIOS. Obviamente hay que distinguir entre madre de Dios como segunda persona de la Trinidad y no madre de la sustancia divina o divinidad. El verso 43 se refiere a Dios Hijo, y el verso 45 a Dios Padre, pero de ambas formas se habla de Dios. Por esto, no es errado llamar a María como madre de Dios.

Algunos, desempolvando viejas herejías del siglo V separan que María es solo madre de la parte humana, pero en Jesús hay una sola persona. Para refutar que María solo era madre de su humanidad, y que realmente lo fue de la persona divina que tomó una naturaleza humana podemos ver cómo es llamada María incluso después que Cristo ha resucitado:

Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermano (Hch 1, 14)

María es llamada madre de Jesús, incluso cuando Jesús ya ascendió al cielo, pues María no dio a luz a un cuerpo sino a una persona con dos naturalezas.

Ruega por nosotros pecadores (Jn 2, 3; Ap 12, 17)

Esta parte del Ave María simplemente hace mención a que pidamos intercesión a María por nuestras necesidades. Para comprender esto tengamos presente que Dios es un Dios de vivos y no de muertos. (Mc 12, 27). Los que han muerto en la gracia de Dios y alcanzado la vida eterna junto a él pueden interceder por nuestras necesidades tal como lo hicieron en la tierra. El asunto aquí es que quienes cuestionan esta parte del Rosario piensan que un muerto no puede interceder como si su capacidad de interceder dependiera de que su alma estuviera unida a un cuerpo. Podemos incluso notar como los que habían muerto no dormían como sucedió en la Transfiguración cuando Moisés y Elías, ya muertos aparecen en ese momento (Mc 9, 1-4).

Esta parte del Ave María nos permite comprender varias cosas:

- La oración es eficaz y por ello pedimos que se interceda por nosotros. ¿A cuántas personas pedimos que ore por nuestras necesidades? Lo hacemos permanentemente. En el Rosario se lo pedimos a la madre de Dios, que está en el cielo. San Pablo intercedía por sus comunidades:

Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes, cuando los recordamos en nuestras oraciones, y sin cesar tenemos presente delante de Dios, nuestro Padre, cómo ustedes han manifestado su fe con obras, su amor con fatigas y su esperanza en nuestro Señor Jesucristo con una firme constancia. (1 Tes 21, 2-3)

Lo que San Pablo hacía, lo hizo también María en las bodas de Caná cuando le pide a su Hijo por el vino que ha faltado (Jn 2, 1-12)

- Necesitamos que se ore por nosotros:

"Eleven constantemente toda clase de oraciones y súplicas, animados por el Espíritu. Dedíquense con perseverancia incansable a interceder por todos los hermanos, y también por mí, a fin de que encuentre palabras adecuadas para anunciar resueltamente el misterio del Evangelio, del cual yo soy embajador en medio de mis cadenas. ¡Así podré hablar libremente de él, como debo hacerlo!" (Ef 6, 18-20)

San Pablo nos invita a interceder por TODOS los hermanos. San Pablo pide incluso que intercedan por él. Lo que San Pablo le pide a esos hermanos, lo pedimos nosotros a la Virgen María. En el fondo el real problema que se encuentra aquí es que ya la Virgen no está con nosotros sino que está con Dios en el cielo. Ante esto debemos tener presente que quienes nos anteceden en el cielo pueden ser conscientes de lo que pasa entre nosotros. Veamos como Hebreos menciona a los héroes del Antiguo Testamento, y para que sean testigos esos que habían ya muerto es porque son conscientes de lo que pasa:

Y todos ellos, aunque alabados por su fe, no consiguieron el objeto de las promesas. Dios tenía ya dispuesto algo mejor para nosotros, de modo que no llegaran ellos sin nosotros a la perfección. Por tanto, también nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos (Heb 12, 1). La palabra "testigo" viene del griego μαρτ?ρων (martyron), por eso mártir es quien es testigo de su fe.

Podemos también notar como los que mueren son conscientes de lo que pasa en la tierra. Veamos por ejemplo en Apocalipsis:

Cuando el Cordero abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido inmolados a causa de la Palabra de Dios y del testimonio que habían dado. Ellas clamaban a voz en cuello: "¿Hasta cuándo, Señor santo y verdadero, tardarás en hacer justicia y en vengar nuestra sangre sobre los habitantes de la tierra?" (Ap 6, 9)

Los que habían muerto eran conscientes y clamaban justicia a Dios.

- Pueden orar los que ya están en el cielo. Para los que rechazan el Rosario pareciera que los que están en el cielo no fueran parte del mismo Cuerpo de Cristo. Todos somos partes del mismo Cuerpo, y así aun cuando en la tierra muchos no son hermanos, se sienten y se llaman así, igual pasa con los de cielo y nosotros. En el cielo no hay egoísmo, todo es amor y es paz, así que quienes están con Cristo pueden interceder y sobre todo conocer mis necesidades, no por un poder propio sino porque participan del Cuerpo de Cristo. San Pablo se sentía entre quedarse o morir para estar con el Señor porque él sabía muy bien que partir de este mundo implicaba estar con Cristo (Fil 1, 23). Y cuando se está con Cristo en el cielo, igual seguimos siendo parte del mismo Cuerpo místico: Ustedes son el Cuerpo de Cristo, y cada uno en particular, miembros de ese Cuerpo (1 Cor 12, 27). Es decir que los que ya murieron en Cristo SIGUEN siendo el Cuerpo de Cristo.

Por último veamos cómo en el cielo es en donde se da la intercesión por quienes ya moran allí:

"Cuando tomó el libro, los cuatro Seres Vivientes y los veinticuatro Ancianos se postraron ante el Cordero. Cada uno tenía un arpa, y copas de oro llenas de perfume, que son las oraciones de los Santos". (Ap 5, 8)

"Y vino otro Ángel que se ubicó junto al altar con un incensario de oro y recibió una gran cantidad de perfumes, para ofrecerlos junto con la oración de todos los santos, sobre el altar de oro que está delante del trono. Y el humo de los perfumes, junto con las oraciones de los santos, subió desde la mano del Ángel hasta la presencia de Dios". (Ap 8, 3-4)

Para entender bien esta intercesión de María, vamos a referirnos nuevamente a la Rosarium Virginis Mariae:

Para apoyar la oración, que Cristo y el Espíritu hacen brotar en nuestro corazón, interviene María con su intercesión materna. «La oración de la Iglesia está como apoyada en la oración de María». Efectivamente, si Jesús, único Mediador, es el Camino de nuestra oración, María, pura transparencia de Él, muestra el Camino, y «a partir de esta cooperación singular de María a la acción del Espíritu Santo, las Iglesias han desarrollado la oración a la santa Madre de Dios, centrándola sobre la persona de Cristo manifestada en sus misterios». En las bodas de Caná, el Evangelio muestra precisamente la eficacia de la intercesión de María, que se hace portavoz ante Jesús de las necesidades humanas: «No tienen vino» (Jn 2, 3).[15]

Ahora y en la hora de nuestra muerte (Lc 15, 7; 1 Jn 5, 16)

La última parte del Ave María simplemente recuerda en qué momentos requerimos de la intercesión, que debe ser siempre, porque siempre necesitamos de la gracia de Dios. En la hora de nuestra muerte con mayor razón necesitamos del ruego de los demás. ¿Acaso cuando alguien está muy grave y a punto de morir no es cuando más se pide intercesión por su vida? No es algo sólo de católicos, lo vemos en todas partes. Pues eso es lo que hacemos nosotros. Pedimos intercesión y esta intercesión no suplante a Cristo, al contrario, esta intercesión participa de la de Cristo, porque es él quien concede las peticiones.

Podemos notar en la Biblia cómo en la hora de la enfermedad o el peligro es cuando más se clama:

"Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva" (Mc 5, 23)

"Las hermanas enviaron a decir a Jesús: "Señor, el que tú amas, está enfermo". (Jn 11, 3)

En aquellos días, Ezequías cayó gravemente enfermo. El profeta Isaías, hijo de Amós, fue a verlo y le dijo: "Así habla el Señor: Ordena los asuntos de tu casa, porque vas a morir. Ya no vivirás más".

Ezequías volvió su rostro hacia la pared y oró al Señor, diciendo: "¡Ah, Señor! Recuerda que yo he caminado delante de ti con fidelidad e integridad de corazón, y que hice lo que es bueno a tus ojos". Y Ezequías se deshizo en llanto. (Is 38, 1-3)

Aun en la hora de nuestra muerte requerimos oración, requerimos estar en gracia de Dios. El cielo se alegra por nuestra conversión (Lc 15, 7)

6. El Rosario es para dar gloria a Cristo.


Cuando comprendamos que el centro del Rosario es Cristo, muchos podrán verlo con otros ojos. Nuevamente dejemos que el documento Rosarium Virginae Mariae nos hable:

El centro del Ave María, casi como engarce entre la primera y la segunda parte, es el nombre de Jesús. A veces, en el rezo apresurado, no se percibe este aspecto central y tampoco la relación con el misterio de Cristo que se está contemplando. Pero es precisamente el relieve que se da al nombre de Jesús y a su misterio lo que caracteriza una recitación consciente y fructuosa del Rosario (N. 33)

Debemos ser capaces de visualizar que en el Rosario repetimos 50 veces que Jesús es bendito. Es Jesús el que está en el centro del Ave María. Son los misterios de su vida los que contemplamos, y la intercesión que pedimos a su madre va dirigida a Él.

El Rosario, en efecto, aunque se distingue por su carácter mariano, es una oración centrada en la cristología... Con él, el pueblo cristiano aprende de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor. (N. 1)

Cuando hemos comprendido el sentido cristológico del Rosario podemos nuevamente leer a San Pablo:

Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias por él a Dios Padre (Col 3, 17). Eso es el rezo del Santo Rosario, lo hacemos en nombre del Señor Jesús, acompañado de su madre.


Cada misterio nos transmite la vida de Jesús y nos invita a meditar en ello. La vida de oración conlleva vivir distintos momentos de espiritualidad. Para cualquier cristiano no en todos los momentos pasamos por lo mismo. Esto lo reconocen hasta los no católicos. Pues el Rosario nos permite meditar estos distintos momentos de la vida de Cristo.


Dolorosos:


Al contrario, no quise saber nada, fuera de Jesucristo, y Jesucristo crucificado. (1 Cor 2, 2). Los misterios dolorosos nos llevan a meditar sobre los momentos más duros de la vida de Cristo cuando ya está pronto a culminar su misión. En cada misterio doloroso se abre la dimensión del dolor, del sufrimiento, pero de uno que realmente logra dar fruto. Cuando meditamos los misterios dolorosos podemos reconocer nuestros pecados, saber qué hay situaciones difíciles que atravesar, pero que de la mano de Dios salimos adelante. En cada Ave María podemos ir meditando los momentos difíciles que padecemos, podemos recordar lo que padeció el Señor.


Gozosos:

"No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor". (Lc 2, 10b-11). Los misterios gozosos nos llevan por los inicios de la vida del Señor y poder ver esos momentos como experiencias de gozo. Todos pasamos por momentos así, y comprendemos que en el seguir a Cristo, no todo es cruz aunque todo sea el camino a la Cruz. Hay momentos de alegría, de gozo, que incluso en los difíciles nos llenamos de esperanza. Nuestro Dios nos permite vivir estos momentos y debemos en cada Ave María meditar por esas bendiciones que recibimos y que a veces no agradecemos al Señor.

Gloriosos:

Pero si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él. Sabemos que Cristo, después de resucitar, no muere más, porque la muerte ya no tiene poder sobre él. Al morir, él murió al pecado, una vez por todas; y ahora que vive, vive para Dios. Así también ustedes, considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús. (Rom 6, 8-10)

Los misterios gloriosos centran nuestra esperanza en lo que viene después de lo que simplemente vemos. Estos misterios nos enseñan que en Dios no hay fracaso, y que después de la muerte llegó la Resurrección de Cristo. Estos misterios nos llenan de la esperanza de saber el camino de Cristo luego de vencer la muerte. En cada Ave María debemos meditar en la victoria de Cristo y en llenarnos de fuerza para venciendo el mal, gozar de la Resurrección que nos espera y aguarda.

Luminosos:

Porque el mismo Dios que dijo: "Brille la luz en medio de las tinieblas", es el que hizo brillar su luz en nuestros corazones para que resplandezca el conocimiento de la gloria de Dios, reflejada en el rostro de Cristo. (2 Cor 4, 6)

Estos misterios nos revelan a Cristo en momentos importantes y trascendentales. Los misterios luminosos nos deben llevar a iluminar nuestra vida de la presencia de Cristo. En cada Ave Maria debemos clamar esa luz de Cristo que pueda sacar las tinieblas y el pecado, que nos enderecen el camino y no permitan que nos alejemos.

Después del rezo meditado del Santo Rosario deberíamos sentirnos como los discípulos de Emaús cuando dicen:

"¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?" (Lc 24, 32)

Cada Rosario rezado es un encuentro con Jesús a través de María, y con ella recorrer la vida de Jesús para ser verdaderos discípulos. No temamos ir de la mano de la buena madre, porque en el Rosario ella nos dice: ¡hagan lo que él les diga!

Fuente católicodefiendetufe

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viernes, 20 de marzo de 2020

¿Es bíblico llamar a María Corredentora?


¿ES BÍBLICO LLAMAR A MARÍA CORREDENTORA?
Por Convertidos Católicos

Hace un tiempo se publicó una noticia sobre María y su título de corredentora, y la posibilidad que pronto se declare esta doctrina como un quinto dogma mariano. Según la noticia, 570 obispos de todo el mundo y más de 8 millones de fieles lo han pedido a Roma. Es por ello, que creo necesario hacer este artículo, pero esta vez explicando esta doctrina desde la luz de las Escrituras, el magisterio y los Santos Padres de la Iglesia.

La noticia en cuestión puede ser leída aquí

¿Qué dicen las Sagradas Escrituras sobre el título de María como Corredentora?

Cuando hablamos de corredentora lo que estamos afirmando, es que María cooperó en la redención y su cooperación, por lo tanto, queda supeditada a la de su Hijo. No significa que es “igual al redentor” sino “con el redentor”, así entonces María sería la “mujer con el redentor” que venció a la serpiente antigua.

Podemos, dar tres motivos básicos por los cuales María es corredentora, o sea que colaboró en la redención:

1. Obedeciendo a Dios:
Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia. (Lc 1,38)
2. Trayendo al Redentor al mundo:

Vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin. (Lc 1,31-33)

3. Sufriendo junto a su Hijo al pie de la Cruz:

Y una espada traspasará tú misma alma, para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones. (Lc 2,35)

De estas tres formas, podemos ver la cooperación de María en la redención desde su primer si a Dios, un sí que cambió el mundo y la historia hasta el dolor que sentiría al pie de la Cruz cuando ve como los hombres matan a su amado Hijo. Ella compartió el dolor de perder a un hijo, sabiendo que era por la Salvación del mundo. Ese hijo el prometido por el ángel y que ella había traído al mundo, vencería a la serpiente antigua, del Génesis 3,15 en la Cruz. Y tal como enseña el Génesis, en ese combate había dos personas, la mujer y su simiente, ambos colaborarían para derrotar a la serpiente, y así fue como se hizo y se cumplió.

¿Los Santos Padres de la Iglesia enseñaron que María fue corredentora?

Como muchas de las doctrinas católicas, en los santos padres podemos encontrar el concepto, no el nombre, es decir, aunque ellos no la llamen explícitamente corredentora, si vislumbran y hablan de dicha función. Será con el paso de los siglos y un desarrollo doctrinal, cuando se le acabe dando el nombre a esta doctrina de “corredención”. Por ello, veamos algunos textos:

San Ambrosio de Milán:

María estaba sola cuando el Espíritu Santo vino sobre ella y la cubrió con su sombra. Estaba sola cuando salvó el mundo (Epístola 49,2).

Ella engendró la redención para la humanidad, ella estaba llevando, en su seno, la remisión de los pecados. (Sobre los misterios III, 13).

Cuando el Señor quiso redimir al mundo, comenzó su obra con María, para que ella, por medio de la cual la salvación fue preparada para todos, sea la primera en sacar el fruto de la salvación de su Hijo. (Exp en Luc 2,17).

Al igual que San Ambrosio, otros padres de la Iglesia, como San Agustín de Hipona, San Jerónimo, San Modesto de Jerusalén o San Juan Damasceno, nos hablan de cómo María como participante en la redención, por quién nos llego la vida , expresiones muy similares a las del obispo de Milán.

¿Qué enseña el magisterio y los santos sobre esta doctrina?


Encontramos enseñanza oficial de este dogma en el documento conciliar Lumen Gentium 53:

Efectivamente, la Virgen María, que al anuncio del ángel recibió al Verbo de Dios en su alma y en su cuerpo y dio la Vida al mundo, es reconocida y venerada como verdadera Madre de Dios y del Redentor. Redimida de modo eminente, en previsión de los méritos de su Hijo, y unida a Él con un vínculo estrecho e indisoluble, está enriquecida con la suma prerrogativa y dignidad de ser la Madre de Dios Hijo, y por eso hija predilecta del Padre y sagrario del Espíritu Santo; con el don de una gracia tan extraordinaria aventaja con creces a todas las otras criaturas, celestiales y terrenas. Pero a la vez está unida, en la estirpe de Adán, con todos los hombres que necesitan de la salvación; y no sólo eso, «sino que es verdadera madre de los miembros (de Cristo)..., por haber cooperado con su amor a que naciesen en la Iglesia los fieles, que son miembros de aquella Cabeza»[174]. Por ese motivo es también proclamada como miembro excelentísimo y enteramente singular de la Iglesia y como tipo y ejemplar acabadísimo de la misma en la fe y en la caridad, y a quien la Iglesia católica, instruida por el Espíritu Santo, venera, como a madre amantísima, con afecto de piedad filial.

También San Juan Pablo II, Pio X, Pio XI usaron dicho título en documentos magisteriales así que podemos rastrear el uso en escritos papales al menos desde principios del siglo pasado. El haber sido usado en un documento conciliar de todas formas le da también su importancia dentro del campo de la mariología.

Santos como Teresa de Calcula, San Maximiliano Kolbe o incluso San Josemaría Escrivá de quien se celebró su fiesta ayer, han usado este título para referirse a la Santísima Virgen María. Dejaré para concluir un texto de San Josémaría Escrivá:

Con razón los Romanos Pontífices han llamado a María Corredentora: de tal modo, juntamente con su Hijo paciente y muriente, padeció y casi murió; y de tal modo, por la salvación de los hombres, abdicó de los derechos maternos sobre su Hijo, y le inmoló, en cuanto de Ella dependía, para aplacar la justicia de Dios, que puede con razón decirse que Ella redimió al género humano juntamente con Cristo. Así entendemos mejor aquel momento de la Pasión de Nuestro Señor, que nunca nos cansaremos de meditar: stabat autem iuxta crucem Iesu mater eius, estaba junto a la cruz de Jesús su Madre. Amigos de Dios 287

NOTA:

Quienes deseen ampliar los conocimientos de este tema pueden leerlo con mayor profundidad, más evidencias bíblicas y patrísticas en mi libro “Fundamentos Bíblicos del Catolicismo Tomo II: María ,Virgen y Madre”, en la página de Amazón dando clic en el siguiente enlace.

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¿Es Bíblico el adviento?



¿ES BÍBLICO EL ADVIENTO?
Por: Jesús Manuel Urones

Es verdad que Escritura no tiene la palabra Adviento, pero eso no justifica afirmar que este periodo de tiempo no tenga soporte bíblico

1.- INTRODUCCIÓN:

Hemos empezado una de las etapas del año litúrgico más hermosas, “ El Adviento”, en esta etapa debemos preparar nuestro corazón y nuestra mente para la venida del Señor, en estas NAVIDADES. Las Navidades no son fiestas de consumo y gastos, sino son tiempo en el que debemos vivir humilde y sencillos pues el Rey de Reyes nació en un pesebre, es por eso que este adviento tiene que ayudarnos a despegarnos de lo material para hacernos más espirituales y que así vivamos la NAVIDAD de manera más espiritual, pues debemos recordar la Escritura:

Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón. Mateo 6:21

¿Cuál es tu tesoro?
Esta pregunta nos la deberíamos hacer todos, y seguramente la respuesta sería en diferentes cosas, ninguna de ellas espiritual sino material: Dinero, familia, bienes, casas etc . Sin embargo, nuestro tesoro debe ser nuestra fe en Cristo, teniendo de tesoro cosas materiales, estamos caminando en tinieblas....pero ahora nos advierten de que una gran luz esta a punto de nacer, por lo que esta luz debe iluminarnos a seguir el camino correcto, así que pueblo de Dios, prepara tu corazón para recibir la LUZ DEL MUNDO.

El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz: sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz. Isaías 9:1

¿Y vosotros queréis ver esta luz?....entonces debemos prepararnos para ello, porque no todos pueden ver esta luz, algunos están ciegos, ya lo dice la Escritura:

Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Juan 1:11

¿Cuántos conoces que no quieran recibir esa luz?... Pues esa es nuestra función que todos reciban la luz, y no existan ciegos en el mundo, pero para recibir esa luz, en este tiempo litúrgico debemos preparar nuestro corazón, esta es la finalidad de este artículo dar las bases de este tiempo litúrgico, su importancia y dar unos consejos para prepararnos para recibir a Cristo.


2.- FUNDAMENTO BIBLICO DEL ADVIENTO:

El Adviento es un tiempo litúrgico que comienza en el Domingo más cercano a la fiesta de San Andrés Apóstol (30 de Noviembre) y abarca cuatro Domingos. El primer Domingo puede adelantarse hasta el 27 de Noviembre, y entonces el Adviento tiene veintiocho días, o retrasarse hasta el 3 de Diciembre, teniendo solo veintiún días.

El "Adviento" tiene TRES fundamentos:

RECORDAR EL PASADO: Celebrar y contemplar el nacimiento de Jesús en Belén. Su venida en la carne, lleno de humildad y pobreza MATERIAL./ Vino como uno de nosotros, hombre entre los hombres.

VIVIR EL PRESENTE: Se trata de vivir en el presente de nuestra vida diaria la "presencia de Jesucristo" en nosotros y, por nosotros, en el mundo. Vivir siempre vigilantes, caminando por los caminos del Señor, en la JUSTICIA y en el AMOR.

PREPARAR EL FUTURO: Se trata de prepararnos para la Parusía o segunda venida de Cristo en la "majestad de su gloria", dándole un sentido VIVENCIAL a la FE y ESPERANZA CRISTIANA.

Son cuatro los temas que se presentan durante el Adviento:

I Domingo

La vigilancia en espera de la venida del Señor. Durante esta primer semana las lecturas bíblicas y la predicación son una invitación con las palabras del Evangelio: "Velen y estén preparados, que no saben cuándo llegará el momento". Es importante que, como familia nos hagamos un propósito que nos permita avanzar en el camino hacia la Navidad; ¿Qué te parece si nos proponemos revisar nuestras relaciones familiares? Como resultado deberemos buscar el perdón de quienes hemos ofendido y darlo a quienes nos hayan ofendido para comenzar el Adviento viviendo en un ambiente de armonía y amor familiar. Desde luego, esto deberá ser extensivo también a los demás grupos de personas con los que nos relacionamos diariamente, como la escuela, el trabajo, los vecinos, etc. Esta semana, en familia al igual que en cada comunidad parroquial, encenderemos la primer vela de la Corona de Adviento, color morada, como signo de vigilancia y deseos de conversión.

II Domingo
 
La conversión, nota predominante de la predicación de Juan Bautista. Durante la segunda semana, la liturgia nos invita a reflexionar con la exhortación del profeta Juan Bautista: "Preparen el camino, Jesús llega" y, ¿qué mejor manera de prepararlo que buscando ahora la reconciliación con Dios? En la semana anterior nos reconciliamos con las personas que nos rodean; como siguiente paso, la Iglesia nos invita a acudir al Sacramento de la Reconciliación (Confesión) que nos devuelve la amistad con Dios que habíamos perdido por el pecado. Encenderemos la segunda vela morada de la Corona de Adviento, como signo del proceso de conversión que estamos viviendo.

Durante esta semana puedes buscar en los diferentes templos que tienes cerca, los horarios de confesiones disponibles, para que cuando llegue la Navidad, estés bien preparado interiormente, uniéndote a Jesús y a los hermanos en la Eucaristía.

III Domingo

El testimonio, que María, la Madre del Señor, vive, sirviendo y ayudando al prójimo. Coincide este domingo con la celebración de la Virgen de Guadalupe, y precisamente la liturgia de Adviento nos invita a recordar la figura de María, que se prepara para ser la Madre de Jesús y que además está dispuesta a ayudar y servir a quien la necesita. El evangelio nos relata la visita de la Virgen a su prima Isabel y nos invita a repetir como ella: "Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme?.

Sabemos que María está siempre acompañando a sus hijos en la Iglesia, por lo que nos disponemos a vivir esta tercer semana de Adviento, meditando acerca del papel que la Virgen María desempeñó. Te proponemos que fomentes la devoción a María, rezando el Rosario en familia, uno de los elementos de las tradicionales posadas, que inician el próximo día 16. Encendemos como signo de espera gozosa, la tercer vela, color rosa, de la Corona de Adviento.

IV Domingo
 
El anuncio del nacimiento de Jesús hecho a José y a María. Las lecturas bíblicas y la predicación, dirigen su mirada a la disposición de la Virgen María, ante el anuncio del nacimiento de su Hijo y nos invitan a "Aprender de María y aceptar a Cristo que es la Luz del Mundo". Como ya está tan próxima la Navidad, nos hemos reconciliado con Dios y con nuestros hermanos; ahora nos queda solamente esperar la gran fiesta. Como familia debemos vivir la armonía, la fraternidad y la alegría que esta cercana celebración representa. Todos los preparativos para la fiesta debieran vivirse en este ambiente, con el firme propósito de aceptar a Jesús en los corazones, las familias y las comunidades. Encendemos la cuarta vela color morada, de la Corona de Adviento.

Todo esto esta muy bien, pero ¿Qué dice la Escritura sobre el Adviento?...porque quizás alguien que me este leyendo se este preguntando ¿y bueno todo eso para que sirve si la Escritura no nos enseña nada sobre el Adviento?...Es cierto en la Escritura no viene la palabra Adviento, sin embargo eso no justifica que este periodo de tiempo no tenga soporte bíblico, y este es un tema al que debe enfrentarse todo católico ¿Podemos dar soporte bíblico de alguna forma a este tiempo?....La doctrina católica es perfecta, libre de error, y como toda nuestra teología y doctrina tiene un fundamento bíblico, esto no podría ser menos, veámoslo:

2.1.-TIEMPOS SAGRADOS EN LA ESCRITURA:

El apóstol San Pablo nos habla sobre elegir unos días mejor que otros:

Unos tienen preferencia por algunos días, mientras que para otros, todos los días son iguales. Que cada uno se atenga a su propio juicio.

El que distingue un día de otro lo hace en honor del Señor; y el que come, también lo hace en honor del Señor, puesto que da gracias a Dios; del mismo modo, el que se abstiene lo hace en honor del Señor, y también da gracias a Dios. Romanos 14:5-6

San Pablo en estos versículos nos enseña que él ve bien que algunas personas tengan preferencias por algunos días y otras por otros, o sea que eso no es algo malo. El distinguir un día de otro es bueno si se hace en honor al Señor. Pues bien la festividad del Adviento es Cristocéntrica, pues Cristo es el centro de este tiempo litúrgico...por lo tanto ¿No justifica ya esto el poder tener unos días especiales en honor al Señor?

Pero además encontramos en la Escritura más casos de tiempos que eran sagrados para el Pueblo de Dios:

El Señor dijo a Moisés:
Habla en estos términos a los israelitas: El primer día del séptimo mes será para ustedes un día de descanso, una conmemoración anunciada con toque de trompetas, y habrá una asamblea litúrgica.
No harán ningún trabajo servil y presentarás una ofrenda que se quema en homenaje al Señor.

El Día de la Expiación
El Señor dijo a Moisés:
Además, el décimo día de ese séptimo mes, será el día de la Expiación. Habrá una asamblea litúrgica, observarán el ayuno y presentarán una ofrenda que se quema para el Señor.
En el transcurso de todo ese día no harán ningún trabajo, porque es el día de la Expiación, en que se practicará el rito de expiación en favor de ustedes, delante del Señor, su Dios.
El que no observe el ayuno a lo largo de ese día, será excluido de su pueblo.
Y yo haré desaparecer de su pueblo al que realice cualquier clase de trabajo.
Ustedes no harán ningún trabajo. Es un decreto válido para siempre, a lo largo de las generaciones, cualquiera sea el lugar donde habiten.


Este será para ustedes un día de descanso, en el que observarán el ayuno, El noveno día del mes por la tarde, desde esa tarde hasta la siguiente, observarán este descanso.
La Fiesta de las Chozas
El Señor dijo a Moisés:
Habla en estos términos a los israelitas: Además, el día quince de este séptimo mes se celebrará la fiesta de las Chozas en honor del Señor, durante siete días.
El primer día habrá una asamblea litúrgica, y ustedes no harán ningún trabajo servil.
Durante siete días presentarán una ofrenda que se quema para el Señor. Al octavo día, celebrarán una asamblea litúrgica y presentarán una ofrenda que se quema para el Señor: es una asamblea solemne y ustedes no harán ningún trabajo.
Estas son las fiestas del Señor, en las que ustedes convocarán las asambleas litúrgicas y presentarán ofrendas que se queman para el Señor -holocaustos, oblaciones, sacrificios y libaciones, según corresponda a cada día-.
Levítico 23:23-37

Ya el pueblo de Dios tenía fiestas y días especiales en honor a su Dios. ¿Por qué el Nuevo pueblo de Dios no puede tener días en honor a Cristo?

Los sacrificios para la Fiesta de los Ácimos
El día catorce del primer mes será la Pascua del Señor,
y el quince de ese mismo mes será un día de fiesta. Durante siete días comerán panes ácimos.
El primer día habrá una asamblea litúrgica y no harán trabajos de ninguna clase.
Además presentarán, como ofrenda que se quema en holocausto al Señor, dos novillos, un carnero y siete corderos de un año y sin defecto.
Con ellos presentarán, como oblación por el novillo, tres décimas partes de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con aceite; dos décimas partes por el carnero.
Números 28:16-20
Entonces Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote escriba, y los levitas que instruían al pueblo, dijeron a todo el pueblo: «Este es un día consagrado al Señor, su Dios: no estén tristes ni lloren». Porque todo el pueblo lloraba al oír las palabras de la Ley.
Después añadió: «Ya pueden retirarse; coman bien, beban un buen vino y manden una porción al que no tiene nada preparado, porque este es un día consagrado a nuestro Señor. No estén tristes, porque la alegría en el Señor es la fortaleza de ustedes». Nehemias 8:9-10

Vemos como el Pueblo de Dios del AT tenía días consagrados a Yahvé y en esos días se recomendaba comer bien y al que nada había preparado darle una porción de alimentos, y todos tenían que estar felices. ¿Acaso esto no es lo que hacemos en Navidad y Adviento? Acaso no estamos felices porque el Señor va a venir, y a los que nada tienen les ayudamos? ….dicen en Navidad el corazón de la gente se ablanda, es por eso este texto de Nehemías es un reflejo de lo que para nosotros es el Adviento y la Navidad.

2.2-PREPARARSE PARA FIESTAS ,ACONTECIMIENTOS Y DIAS CONSAGRADOS A DIOS:

En la escritura encontramos diferentes citas que nos hablan de que el Pueblo se PREPARABA para fiestas sagradas y para los días Santos, esto es básicamente lo que hacemos en el Adviento, prepararnos para recibir al Señor:

Después prepararon la Pascua para sí y los sacerdotes, porque los sacerdotes, hijos de Aarón, estuvieron ocupados hasta la noche en ofrecer holocaustos y grasas. Por eso los levitas la prepararon para sí y para los sacerdotes, hijos de Aarón. 2Cronicas 35:14

Y en el NT encontramos como los discípulos de Jesús también se preparan para días santos:

Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua. Mateo 26:19

La preparación para recibir a Jesús es tan importante que hasta en el NT se nos dice que Dios manda al pueblo un mensajero para que el pueblo se PREPARE:

Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios.
Como está escrito en el libro del profeta Isaías: "Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino.
Marcos 1:2
¿Si el pueblo de Dios tubo prepararse para recibir a Cristo, porque nosotros no hemos de hacer lo mismo?
Podemos decir sin temor a equivocarnos, que en Marcos 1:2 se anuncia el primer ADVIENTO, la primera preparación que la Iglesia tiene que hacer para recibir a Cristo.

Recordemos que el profeta Isaías ya predijo que vendría Cristo y también enseñó al pueblo de Dios como debía prepararse para este acontecimiento:

"Decid a los cobardes de corazón: ¡Sed fuertes, no temáis! Mirad a nuestro Dios que va a venir a salvarnos" Is 35: 4.

Esta invitación se hace cada vez más apremiante a medida que se acerca la Navidad, enriqueciéndose con la exhortación a preparar el corazón para acoger al Mesías.

Con todo esto comprobamos que el dedicar tiempo a prepararnos para recibir a Cristo era algo normal en los relatos bíblicos, es más incluso hemos visto como el pueblo de Dios tenía sus fiestas y días santos.

2.3.-TAMBIEN EN EL NT TENEMOS DIAS SANTOS:

Pero cuando llegó, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la Pascua; ellos también, en efecto, habían ido a la fiesta.
Juan 4:45
Después de esto, Jesús recorría la Galilea; no quería transitar por Judea porque los judíos intentaban matarlo.
Se acercaba la fiesta judía de las Chozas,
Juan 7:1-2
Estaba cerca la fiesta de los Azimos, llamada Pascua.
Los sumos sacerdotes y los escribas buscaban la manera de eliminar a Jesús, porque tenían medio del pueblo.
Entonces Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que era uno de los Doce.
Este fue a tratar con los sumos sacerdotes y los jefes de la guardia sobre el modo de entregárselo.
Ellos se alegraron y convinieron en darle dinero.
Judas aceptó y buscaba una ocasión propicia para entregarlo sin que se enterara el pueblo.
Llegó el día de los Azimos, en el que se debía inmolar la víctima pascual.
Jesús envió a Pedro y a Juan, diciéndoles: «Vayan a prepararnos lo necesario para la comida pascual».
Ellos le preguntaron: «¿Dónde quieres que la preparemos?».
Jesús les respondió: «Al entrar en la ciudad encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo hasta la casa donde entre,
y digan a su dueño: El Maestro manda preguntarte: "¿Dónde está la sala en que podré comer la Pascua con mis discípulos?".
El les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones: preparen allí lo necesario».
Los discípulos partieron, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua.
Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los Apóstoles y les dijo:
«He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión,
Lucas 22:1-15

El primer día de la fiesta de los panes Acimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, los discípulos dijeron a Jesús: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?».
El envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: «Vayan a la ciudad; allí se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo,
y díganle al dueño de la casa donde entre: El Maestro dice: «¿Dónde está mi sala, en la que voy a comer el cordero pascual con mis discípulos?».
El les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones y ya dispuesta; prepárennos allí lo necesario».
Los discípulos partieron y, al llegar a la ciudad, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua.
Marcos 14:12-16

La Última Cena fue una ceremonia de la Pascua. Por lo tanto, la evidencia explícita del Antiguo Testamento para los días santos fue trasladado a la Nueva Alianza, con la autorización expresa (por su propia práctica) de nuestro Señor Jesucristo y San Pablo.

3.-HISTORIA DEL ADVIENTO:

La palabra Adviento proviene del latín "Adventus" que significa la venida. En un principio con este término se denominaba al tiempo de la preparación para la segunda venida de Cristo o parusía y no el nacimiento de Jesús como ahora lo conocemos. Haciendo referencia a este tiempo la primitiva Iglesia meditaba sobre los pasajes evangélicos que hablan del fin del mundo, el juicio final y la invitación de San Juan Bautista al arrepentimiento y la penitencia para estar preparados.

No se sabe desde cuando se comienza a celebrar. En los antiguos leccionarios de Capua y Wursemburgo hacen referencia al Adventu Domini. En los leccionarios gregoriano y gelasiano se encuentran algunas plegarias con el título de Orationes de Adventu. Más tarde comienzan a aparecer las domínicas ante Adventum Domini, en las cuales al término adventus se le asocia con la preparación a la Navidad .

A pesar de que esta temporada es muy peculiar en las Iglesias de Occidente, su impulso original probablemente vino de las Iglesias Orientales, donde era común, después del Concilio ecuménico de Efeso en 431, dedicar sermones en los domingos previos a la Navidad al tema de la Anunciación. En Ravena Italia - un canal de influencia oriental a la iglesia de Occidente - San Pedro Crisóstomo (muerto en 450) daba estos homilías o sermones.

La primera referencia que se tiene a esta temporada es cuando el obispo Perpetuo de Tours (461-490) estableció un ayuno antes de Navidad que comenzaba el 11 de Noviembre (Día de San Martín). El Concilio de Tours (567) hace mención a la temporada de Adviento. Esta costumbre, .a la cuál se le conocía como la Cuaresma de San Martín, se extendió por varias iglesias de Francia por el Concilio de Macon en 581.

Existen algunas homilías, probablemente la mayor parte de San Cesáreo, Obispo de Arlés (502-542), en las que encontramos mención de una preparación antes de la Navidad; todavía, a juzgar por el contexto, no parece que exista ninguna ley general sobre la materia.

Un sínodo desarrollado (581) en Mâcon, en la Galia, en su canon noveno ordena que desde el once de Noviembre hasta la Navidad el Sacrificio sea ofrecido de acuerdo al rito Cuaresmal los Lunes, Miércoles, y Viernes de la semana. El Sacramentario Gelasiano anota cinco domingos para el tiempo; estos cinco eran reducidos a cuatro por el Papa San Gregorio VII (1073-85). La colección de homilías de San Gregorio el Grande (590-604) empieza con un sermón para el segundo Domingo de Adviento. En el 650 el Adviento era celebrado en España con cinco Domingos. Varios sínodos hicieron cánones sobre los ayunos a observar durante este tiempo, algunos empezaban el once de Noviembre, otros el quince, y otros con el equinoccio de otoño.

En la Iglesia Griega no encontramos documentos sobre la observancia del Adviento hasta el siglo octavo. San Teodoro el Estudita (m. 826), que habló de las fiestas y ayunos celebrados comúnmente por los Griegos, no hace mención de este tiempo. En el siglo octavo encontramos que, desde el 15 Noviembre a la Navidad, es observado no como una celebración litúrgica, sino como un tiempo de ayuno y abstinencia que, de acuerdo a Goar, fue posteriormente reducido a siete días. Pero un concilio de los Rutenianos (1720) ordenaba el ayuno de acuerdo a la vieja regla desde el quince de Noviembre. Esta es la regla al menos para algunos de los Griegos. De manera similar, los ritos Ambrosiano y Mozárabe no tienen liturgia especial para el Adviento, sino sólo el ayuno.

4.-LA BIBLIA NOS AYUDA A VIVIR EL ADVIENTO:

Para las cuatro semanas que dura el adviento podemos encontrar consejos en la Escritura para saber como vivirlas:

I En la primera semana, nos ejercitamos para purificar nuestro cuerpo, en un lugar sereno para favorecer la espiritualidad.

"Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, renueva en mi interior un firme espíritu." (Sal 51, 12)

Y es que el Señor no rechaza el corazón que se convierte honestamente:

"Mi espíritu quebrantado a Dios ofreceré, pues no desdeñas a un corazón contrito." (Sal 51, 19)

En fin, que esta temporada de adviento camino de la navidad, y la navidad misma, sean ocasión especial para que el Señor nos regale un corazón sensato:

"Enséñanos lo que valen nuestros días, para que adquiramos un corazón sensato." (Sal 90, 12)

"Les daré un corazón nuevo y pondré en su interior un espíritu nuevo. Quitaré de su carne su corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Así caminarán según mis mandamientos, observarán mis leyes y las pondrán en práctica; entonces serán mi pueblo y yo seré su Dios." (Ez 11, 19-20)

II En la segunda semana, purificamos nuestros deseos.

Del maestro de coro. Poema de los hijos de Coré.
Como la cierva sedienta
busca las corrientes de agua,
así mi alma suspira
por ti, mi Dios.
Mi alma tiene sed de Dios,
del Dios viviente:
¿Cuándo iré a contemplar
el rostro de Dios?
Las lágrimas son mi único pan
de día y de noche,
mientras me preguntan sin cesar:
«Dónde está tu Dios?»
Al recordar el pasado,
me dejo llevar por la nostalgia:
¡cómo iba en medio de la multitud
y la guiaba hacia la Casa de Dios,
entre cantos de alegría y alabanza,
en el júbilo de la fiesta!
¿Por qué te deprimes, alma mía?
¿Por qué te inquietas?
Espera en Dios, y yo volveré a darle gracias,
a él, que es mi salvador y mi Dios
Mi alma está deprimida:
por eso me acuerdo de ti,
desde la tierra del Jordán y el Hermón,
desde el monte Misar.
Un abismo llama a otro abismo,
con el estruendo de tus cataratas;
tus torrentes y tus olas
pasaron sobre mí.
De día, el Señor me dará su gracia;
y de noche, cantaré mi alabanza
al Dios de mi vida.
Diré a mi Dios:
«Mi Roca, ¿por qué me has olvidado?
¿Por qué tendré que estar triste,
oprimido por mi enemigo?».
Mis huesos se quebrantan
por la burla de mis adversarios;
mientras me preguntan sin cesar:
«¿Dónde está tu Dios?»
¿Por qué te deprimes, alma mía?
¿Por qué te inquietas?
Espera en Dios, y yo volveré a darle gracias,
a él, que es mi salvador y mi Dios.
Salmo 42

III En la tercera semana, purificamos nuestras motivaciones.

Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.
Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.
Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas.
Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.
Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.
En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande todas es el amor.
1Cor 13

IV En la cuarta semana, purificamos nuestros pensamientos.
Así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé. Isaías 55:11

¡Feliz el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los impíos,
sino que se complace en la ley del Señor
y la medita de día y de noche!
El es como un árbol
plantado al borde de las aguas,
que produce fruto a su debido tiempo,
y cuyas hojas nunca se marchitan:
todo lo que haga le saldrá bien.
No sucede así con los malvados:
ellos son como paja que se lleva el viento.
Por eso, no triunfarán los malvados en el juicio,
ni los pecadores en la asamblea de los justos;
porque el Señor cuida el camino de los justos,
pero el camino de los malvados termina mal.
Salmo 1
Con estas citas espero haber logrado ayudaros a vivir un adviento mucho más bíblico.
Dios les Bendiga.

Fuente católicodefiendetufe

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