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miércoles, 25 de marzo de 2020

¿Cómo vencer mis miedos y tener verdadera confianza en Dios?



¿CÓMO VENCER MIS MIEDOS Y TENER VERDADERA CONFIANZA EN DIOS?
Por: Padre Ignacio Larrañaga

El proceso de liberación del miedo se logra en el trato personal y la amistad con Dios

En general, nuestros miedos provienen de la experiencia de la soledad existencial.

Al sentirnos solitarios, nos sentimos también inseguros, desprotegidos; y de la inseguridad nace el miedo. Ahora tenemos que retroceder paso a paso venciendo los obstáculos.

¿Cómo vencer el miedo? Venciendo la inseguridad. ¿Cómo vencer la inseguridad? Venciendo la soledad. Y hay una sola manera de vencer la soledad: poblándola de PRESENCIA (así, con mayúscula), y esta Presencia “es” Aquél que está presente en todo tiempo y en todo lugar.

Cuando el creyente, víctima del miedo, y hasta del pánico, toma conciencia de que el Poderoso es también el Amoroso, y Él está conmigo de día y de noche a donde quiera que yo vaya; y pase lo que pase, todo acabará bien porque si mi Dios es omnipotente y está conmigo, también yo soy omnipotente; ¿miedo a qué?; ¿la aflicción, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada? En todo vencemos fácilmente por Aquél que nos ha amado (Rm 8, 35-37)

Para derrotar al supremo enemigo del corazón del hombre que es el miedo, no hay en las ciencias humanas otra arma invencible sino la fe viva.

Dios, que es Puro Amor, gratuito y eterno, habita en mi interior como una presencia poderosa, amorosa y materna, y me cuida, y me protege. Y, dentro de mí y reina la paz eterna. Vendrá el mañana con sus problemas, pero también con sus soluciones.

Ya lo dice la Biblia. “el amor perfecto echa afuera el miedo” (1Jn 4, 18), y nace en el lugar último en donde se da la intimidad entre el alma y Dios, nace la paz. Cuanto más entrañable la intimidad, mayor la seguridad. Y a tanta seguridad, tanta libertad. Y a tanta libertad, tanta paz. Y la paz de Dios, que habita en la última estancia del alma, es la suprema victoria sobre el miedo.

Todo esto presupone una viva fe en Alguien que vive para siempre, y nos mira, y nos cuida, y nos ama. Y Él es, para nosotros, la seguridad, y la fortaleza, y la esperanza y la dulcedumbre. No solo tiene Él la solución para todos nuestros problemas sino que, en Él, todo está solucionado. O mejor, Él es la Solución para todo.

Este proceso de liberación se consuma por el camino del trato personal, de dentro a dentro, en el misterio de la comunicación personal, en la relación íntima Yo-Tú. Dios mismo es el interlocutor para comunicarle nuestros problemas personales, pedirle en nuestras necesidades, recibir fuerzas de su amor y pedir respuestas a nuestros interrogantes.

Este creyente que camina en la presencia de Dios puede publicar a los cuatro vientos esta gran verdad: “No sé lo que el futuro me reserva: pero sé quién controla mi futuro”.

Esta convicción le infundirá seguridad y tranquilidad contra todos y cualesquiera miedos. Esto capacitará a la persona para crecer y adaptarse a los cambios y peligros, conservando la confianza en el poder y amor de Dios.

Fuente católicodefiendetufe

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domingo, 22 de marzo de 2020

3 Beneficios de tener en casa una corana de adviento


3 BENEFICIOS DE TENER EN CASA UNA CORONA DE ADVIENTO

Por: Carlos García Gutiérrez

La corona de Adviento es un elemento que domingo a domingo nos recuerda que se acerca la celebración del nacimiento de Jesús.

Se acerca la Navidad y muchas casas se llenan de adornos acorde a esta celebración: árboles, nochebuenas, muchas luces, etc. Ente estos adornos, muchas veces, ponemos una corona en las puertas, pero pocas personas conocen la importancia y los beneficios que tiene el colocar la corona de Adviento.

Lo primero que debe tener claro es que la corona de Adviento no es un adorno, sino que es un elemento que domingo a domingo nos recuerda que se acerca la celebración del nacimiento de Jesús y, a la vez, nos invita a esperar con entusiasmo y a prepararnos para esta gran celebración.

Una corona de adviento no tiene que ser la más hermosa, ni la más cara, sólo debe de tener los siguientes elementos:

Forma circular – Simboliza que el amor de Dios es eterno, ya que no tiene principio ni fin.

Ramas Verdes – El color verde significa esperanza, la cual tenemos presente en nuestra preparación a la llegada de Jesús.

Cinco velas – Las que significan los cuatro domingos antes de la celebración del nacimiento de nuestro Salvador. Las cuales las iremos prendiendo progresivamente, una cada domingo.

Listón Rojo – Simboliza el amor de Dios a nosotros y el amor de nosotros a Dios.

Es por eso que hoy te quiero compartir tres beneficios de colocar y utilizar la corona de Adviento en el hogar:

Preparación espiritual para el nacimiento de Jesús

La palabra “adviento” significa espera, y es ahí donde tenemos que poner énfasis al hablar de la corona de Adviento, ya que no la debemos de ver como una simple decoración, sino como un elemento que nos ayuda a reflexionar, esperar y prepararnos para la celebración del nacimiento de Jesús.

El rito de encendido de cada una de las velas de la corona, nos lleva hacer una reflexión interna acerca de cómo hemos vivido nuestra vida hasta ese momento, así podemos ver en qué debemos cambiar y podamos prepararnos espiritualmente para recibir a Jesús en nuestros corazones.


Unión familiar

Este es uno de los grandes beneficios que nos da el tener una corona de Adviento en el hogar, ya que es una ocasión para reunirse la familia para reflexionar y orar. Después de este momento podremos regalarnos otro espacio como familia para platicar, cenar o simplemente estar juntos.

Poner a Jesús en el centro de la familia

Nunca debemos de olvidar que lo importante es poner en el centro de la familia a Jesús, recordando que pronto celebraremos una fiesta grande, la cual reúne a toda la familia. No pierdas la oportunidad de que, como familia, se preparen juntos en la espera a la celebración del nacimiento de Jesús.

¡Anímate y juntos en familia realicen esta corona de Adviento!

Fuente católicodefiendetufe

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sábado, 8 de febrero de 2020

10 Ventajas de ser educado y tener buenos modales: Nos ayuda a varios niveles y también evangeliza


10 VENTAJAS DE SER EDUCADO Y TENER BUENOS MODALES: NOS AYUDA A VARIOS NIVELES Y TAMBIÉN EVANGELIZA
Por: P.J.Ginés

En los libros de la Biblia no hay muchas enseñanzas acerca de la necesidad de ser cortés, educado y tener buenos modales, mientras que sí se insiste una y otra vez en los deberes de la hospitalidad y la acogida o los de la amistad y la lealtad. Quizá es porque se escribió en una cultura jerarquizada en la que la importancia de respetar protocolos (por ejemplo, el respeto a los ancianos y padres de familia) se daba por supuesto.

El libro bíblico que más insiste en la importancia de los buenos modales y la buena educación en el Libro de Sirácida o Eclesiástico, aproximadamente del año 200 a.C.. Es lógico, porque tiene la estructura de un padre que da buenos consejos a su hijo. En el siglo XVI Lutero dejó este libro tan edificante fuera de las Biblias protestantes, así que los cristianos protestantes que buscan citas sobre buenos modales y educación tienen pocos versículos donde escoger. Suelen llegar a estos 4:

1 Corintios 10:27-30: "Si algún incrédulo os invita y queréis ir, comed de todo lo que se os ponga delante sin preguntar nada por motivos de conciencia".

San Pablo anima aquí a los cristianos a comer todo tipo de alimentos, sin temor a normas rituales judías sobre alimentos puros o impuros: miles de misioneros en países con dietas exóticas y extrañas se han recitado este versículo para ser buenos invitados y comer lo que les ponen sus anfitriones sin remilgos.
1 Corintios 13:5: "El amor no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido".
 
Dentro del himno a la caridad o al amor, San Pablo parece referirse aquí a la paciencia y los buenos modales, aunque el concepto de decoro podría implicar otros temas. No insiste en la cortesía y la etiqueta, sin embargo.

Colosenses 4:5-6: "Andad sabiamente para con los de afuera, aprovechando bien el tiempo". Es un consejo de prudencia general de San Pablo, que no necesariamente se limita a los modales o etiqueta.

2 Tesalonicenses 3:710: "Debéis seguir nuestro ejemplo, porque no obramos de manera indisciplinada entre vosotros". De nuevo, un consejo sobre no obrar de forma alborotada.

El libro de Sirácida sobre la buena educación
Vemos que es mucho más elocuente leer lo que dice el Libro de Sirácida (o "Jesús hijo de Sira") sobre los modales, en su capítulos 21 y 22, por ejemplo:

El necio, cuando ríe, lo hace a carcajadas, mas el hombre sensato apenas si sonríe.

Adorno de oro es la educación para el sensato, como un brazalete en su brazo derecho.
El pie del necio entra rápido en la casa, el hombre experimentado se presenta con modestia.
Desde la puerta el insensato fisga el interior, el hombre bien educado queda afuera.
Es falta de educación escuchar a la puerta, tal descortesía indigna al sensato.
Los labios de los habladores repiten las palabras ajenas, mas las palabras de los prudentes se pesan en balanza.
En la boca de los necios está su corazón, pero el corazón de los sabios es su boca.
Cuando el impío maldice a Satanás, a sí mismo se maldice.
El murmurador mancha su propia alma, y es detestado por el vecindario.

Es vergüenza para un padre engendrar un hijo mal educado; pero si es la hija, ha nacido para arruinarlo.
La hija prudente un tesoro es para su marido, la desvergonzada es la tristeza de su progenitor.
La hija insolente es la vergüenza del padre y del marido, y por los dos es despreciada.

Que la sabiduría se da a conocer en la palabra, y la educación en los discursos de la lengua.
A la verdad no contradigas, mas ruborízate de no estar educado.

Los buenos modales se aprenden, sobre todo, en la infancia y adolescencia, y aportan ventajas y beneficios ya desde esa edad. Conchita Requero y Alex J. Packer, educador y psicólogo, señalan en la revista Hacer Familia 10 ventajas inmediatas de los buenos modales.

Las ventajas de ser educado y tener buenos modales
1. Los buenos modales tranquilizan a la gente. La gente tranquila aceptará más fácilmente lo que les pidas.

2. Los buenos modales impresionan a la gente. La gente impresionada por tu buen comportamiento tiende a tratarte con más respeto.

3. Los buenos modales ayudan a construir tu autoestima. Los jóvenes con autoestima consiguen lo que quieren en la vida más fácilmente.

4. Los buenos modales son atractivos. Los chicos y chicas que saben estar suelen tener los amigos y las relaciones que quieren.

5. Los buenos modales hacen la vida más fácil, permiten que la gente viva y trabaje con los demás sin fricciones innecesarias. Esto hace que tu día a día sea más placentero.

6. Los buenos modales te pueden evitar líos. Los jóvenes que saben qué hacer si accidentalmente topan con la persona equivocada tienen menos probabilidades de meterse en líos.

7. Los buenos modales son infrecuentes. Los jóvenes que los reflejan son mejor mirados por los adultos.

8. Los buenos modales te hacen sentirte bien. Puedes llevar la cabeza bien alta sabiendo que haces todo lo que puedes para evitar que la descortesía campe a sus anchas.

9. Los buenos modales hacen que los demás se sientan bien. Puedes llegar a crear un mundo donde las personas se traten unos a otros con cariño, respeto y compasión.

10. Los buenos modales no cuestan. Puedes tener lo mejor, gratis.

Ejemplos de malos modales (algunos muy extendidos)

En España y la mayoría de Occidente se consideran malos modales:
 
- Usar vocabulario obsceno en alto (aunque en España incluso las clases altas y cultas son muy malhabladas)
- Escupir y eructar.
- Demostrar demasiado afecto al novio/a en público (los países hispanos y mediterráneos son más "físicos" en sus expresiones)
- Fumar demasiado cerca de los demás y echarles el humo encima (en España, con el tabaco prohibido en lugares públicos, se nota más el olor de los que fuman)
- Hurgarse la nariz.
- No decir "por favor" o "gracias" a los dependientes.
- Responder de malas maneras a los padres.
- Burlarse de las personas adultas.
- Ocupar los asientos en lugares públicos y no cedérselos a ancianos, embarazadas u otras personas con necesidades especiales (con muletas o alguna discapacidad).
- Molestar a los niños pequeños.
- Insultar o gritar.
- Enseñar la ropa interior (en países turísticos y cálidos como España y Latinoamérica se muestra mucho más que en otros)
- Poner la música alta en lugares públicos.
- Montar jaleo en el cine y hablar, comentar con bromas o predecir lo que pasará en la película.
- Empujar en las colas.
- Dejar que las puertas se cierren en la cara de las personas que vienen detrás.
- No respetar las diferencias entre las personas. Mostrar desprecio o criticar y a alguien por su condición social, físico.

- Ponerse a conversar con el compañero cuando se realiza un servicio público.
- Escribir en paredes, ascensores, etc.
- Comer con ansiedad en la mesa y dejar el sitio sucio.
- Dejar el baño sucio después de utilizarlo.
- Interrumpir a quien está hablando.

Evitar todas estas cosas ayudan a que la vida sea más cómoda y agradable para los demás.

También para evangelizar

Además, para los cristianos, los buenos modales son necesarios para facilitar la evangelización. El Papa Francisco ha insistido mucho en animar a los cristianos en usar las palabras "perdón", "por favor", "gracias" y "¿me permite?"

Poca gente dirá que tal o cual catequista o religioso le desagradó o alejó de la Iglesia porque "era demasiado pelagiano" o "tenía tendencias semi-nestorianas". En cambio, abundarán los que recuerden que "se hurgaba la nariz" y "me interrumpía cuando yo hablaba".

Teresa Baró, una experta en buenos modelos y lenguaje no verbal, nos da algunas ideas...

Cortesía de nuestra página hermana, Blog Convertidos Católicos-Religion en Libertad

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jueves, 17 de octubre de 2019

3 poderosos sacramentales que siempre debes tener en casa


3 PODEROSOS SACRAMENTALES QUE SIEMPRE DEBES TENER EN CASA


Los sacramentales son signos sagrados, muchas veces con materia y forma, por medio de los cuales se reciben efectos espirituales y que son actos públicos de culto y santificación. Pueden ser “cosas” o “acciones”, por la intercesión de la Iglesia (Cfr. CIC. no.1166).

Ellos fueron instituidos por la Iglesia, a diferencia de los sacramentos, que fueron instituidos por Cristo. Tienen ciertas semejanzas con los sacramentos. Son signos de la oración de la Iglesia y nos disponen para recibir la gracia.

A continuación te presentamos 3 de ellos, que si se usan adecuadamente ofrecerán un estímulo para nuestro hogar.


1.- Agua Bendita


El agua bendita es un sacramental, instituido por la Iglesia, y usada con fe y devoción, purifica al cristianos de sus faltas veniales. Las bendiciones de personas y de cosas van acompañadas de algunos signos, y los principales son la imposición de manos, la señal de la cruz, el agua bendita y la incensación (Bendicional 26). El agua bendita es constituida por la bendición del sacerdote o del diácono (ib. 1224-1225), y como todos los sacramentales, “tiende como objetivo principal a glorificar a Dios por sus dones, impetrar sus beneficios y alejar del mundo el poder del maligno” (ib.11).


2.- Sal Bendita

Hoy en día el uso de la sal bendita en la liturgia se da con mayor frecuencia en la Forma Extraordinaria, especialmente en exorcismos, bautizo, la reconsagración de un altar, y la bendición del agua bendita.

3.- Crucifijo

el crucifijo, el Santo Rosario, la Biblia, son parte del arsenal espiritual de la Iglesia para liberar a un alma que sufre de lo demoníaco, y son sacramentales.
El crucifijo y la señal de la cruz son odiados por lo demoníaco, ya que representan la victoria de Cristo en el Calvario, donde fue derrotado satanás.

Mira lo que dice el Catecismo:

1671 Entre los sacramentales figuran en primer lugar las bendiciones (de personas, de la mesa, de objetos, de lugares).

Toda bendición es alabanza de Dios y oración para obtener sus dones.

En Cristo, los cristianos son bendecidos por Dios Padre “con toda clase de bendiciones espirituales”.

Por eso la Iglesia da la bendición invocando el nombre de Jesús y haciendo habitualmente la señal santa de la cruz de Cristo.

Fuente enlacecatólico

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martes, 27 de agosto de 2019

¿Cuántos tener?, ¿cuándo tenerlos?, ¿puedo adoptar? Esto es lo que dice la Iglesia


¿CUÁNTOS TENER?, ¿CUÁNDO TENERLOS?, ¿PUEDO ADOPTAR? ESTO ES LO QUE DICE LA IGLESIA
Por Andrés D' Angelo


«Tener muchos hijos no puede ser visto como una elección irresponsable, pero no tenerlos, eso sí que es una elección egoísta» — Papa Francisco.

Soy el menor de 12 hijos. Con mis 11 hermanos, le dimos a nuestros padres 65 nietos, de los cuales 6 son adoptados. Y creo que nos quedamos cortos. Claro, la particular locura que aqueja a la familia D’Angelo no es apta para cualquiera, lo comprendo perfectamente. Pero si me preguntan, lo recomendaría enfáticamente: no dejen de tener hijos, es la más maravillosa de las aventuras.

¿Cuántos hijos hay que tener?, ¿Cuándo hay que tenerlos?, ¿se puede adoptar? Todas estas preguntas surgen cada vez que un matrimonio católico que quiere hacer las cosas «como Dios manda» comienza, y la respuesta a cada una de esas preguntas es un mundo de diferencia de acuerdo a cómo fuimos criados, a nuestra historia personal, y a nuestra forma de ser.

¿Por qué hay tantas «respuestas» a estas sencillas preguntas? Porque cada matrimonio está hecho de dos personas, y esas dos personas tienen que decidir, en conciencia y frente a Dios. Cuántos hijos pueden tener, y en base a esa decisión ajustar muchas cosas en su relación conyugal para que esa decisión sea, mediante la Gracia, un hecho concreto.

Y luego de tomada esa decisión, y puestos los medios para conseguirlos, ocurren dos cosas: que efectivamente puedan tenerlos, porque muchas veces nos hacemos un hermoso plan en la cabeza pero Dios tiene otro plan, (siempre mucho mejor para nosotros). Y por otra parte, que aceptemos ese plan de Dios con generosidad y alegría. ¿Parece complejo? ¡No lo es! Veamos en una pequeña galería qué es lo que significa este aparente laberinto.

1. Nuestros hijos son fruto de la superabundancia de nuestro amor


En el Génesis, cuando Dios decide crear al hombre, lo hace «a imagen y semejanza de Dios los creó, varón y mujer los creó» (Gn 1, 26) ¿Qué significa esto? Que fuimos creados de la superabundancia del Amor Divino, y en ese modo de crear somos iguales a Dios. Nuestros hijos nacen de la superabundancia de nuestro amor. Cada acto de amor conyugal es reflejo del amor del Padre, y por esto tiene que ser un acto generoso, desinteresado, entregado y abierto a la vida.

De ese modo, cuando nuestros hijos nazcan, podremos decirles con amor: te amamos desde el día uno de tu existencia. Nuestros hijos se sienten seguros cuando nos amamos como esposos, porque saben que de ese amor nacieron ellos.

2. Cada hijo es fruto de un diálogo de amor 


Como Dios al crear al hombre comenzó con un diálogo entre las Personas Divinas, nuestros hijos son fruto de un diálogo de amor entre tú y tu cónyuge. Y ese diálogo no es solamente «físico», sino que es parte de un diálogo total, que involucra a los dos cónyuges en una entrega generosa para buscar el bien del otro. El diálogo es además de físico, un intercambio de pareceres, en el que cada uno puede expresar sin miedos ni tapujos lo que piensa, siente y desea.

Entonces ya no se trata de imponer mi voluntad sobre el otro, sino de generar un  diálogo abierto y generoso. Indagar cuáles son las necesidades de mi cónyuge, y cómo puedo colaborar yo para que esas necesidades se vean satisfechas. Es importantísimo que este diálogo comience durante el enamoramiento, porque así podremos saber de antemano cuáles son nuestras necesidades.

3. El amor de los cónyuges es determinante para la vida de los hijos


Nuestros hijos necesitan de nuestro amor, porque nacen completamente desvalidos, y tenemos que dedicarnos a ellos durante un tiempo prolongado para que crezcan sanos y felices. Necesitan que los amemos los dos, mamá y papá, porque el amor de mamá y papá es distinto por naturaleza: mamá entrega un amor incondicional y protector, papá entrega un amor exigente y que lanza al mundo. De esa doble fuente de amor, que es reflejo del amor de Dios, nuestros hijos aprenden la misericordia y la justicia, y pueden salir a enfrentar el mundo sabiéndose amados por un amor completo.

Pero, por increíble que parezca, necesitan también que su papá y su mamá se amen. Ellos saben por instinto que son fruto del amor de su papá y de su mamá, y cuando ese amor falla, o desaparece, pueden crecer inseguros e incompletos. Cuando crecen en una relación de bajo conflicto con vocación de permanencia, todos sus indicadores de bienestar crecen.

4. ¿Qué pasa con las mamás solteras?


Las mamás solteras, que han sido generosas con la acogida de la vida, y que a pesar de las dificultades han decidido dar a luz a sus hijos, merecen todo el respeto, apoyo y consuelo de su familia y comunidad. Y si deciden casarse, merecen más apoyo, y la persona con la que se casen deberá aceptar y amar al hijo de su futura esposa con el mismo amor y dedicación que amará a sus propios hijos.

Las que no decidan casarse, muchas veces encuentran en sus hermanos o en su papá la figura masculina que sus hijos necesitan, y pueden criar hijos perfectamente sanos y felices. Dios no se deja ganar en generosidad, y esas madres solteras generosas y valientes muchas veces sienten particularmente la bendición de Dios por su valiente decisión.

5. Y entonces, ¿Cuántos hijos debemos tener?


La respuesta es: después de haberlo hablado con mi cónyuge, tendremos una «idea» (Queremos tener muchos hijos, queremos tener algunos, queremos un número determinado, etc). Esa es la respuesta «fría», pero hay una respuesta mucho más importante, que surge cada día y que cada día se actualiza, y es «¿Cuánto estamos dispuestos a amar?» Porque, como dije más arriba, cada hijo es fruto de nuestro amor, y necesita de nuestro amor y del amor de esposos que nos tengamos.

Y para que todo eso funcione, necesitamos que ese diálogo no se interrumpa nunca: diálogo de información, para saber cómo está mi esposa o esposo y poder ayudarlo o ayudarla de acuerdo a sus necesidades. Diálogo afectivo, de cariño y de entrega generosa. Diálogo espiritual, para comprender y amar los planes de Dios, y diálogo físico, ¡Del que pueden surgir nuevos hijos!

6. ¿La Iglesia recomienda los métodos naturales para «espaciar los nacimientos»?


¿Eso es «anticoncepción católica»? ¡No! La Iglesia, que es madre y maestra, nos enseña que en las relaciones conyugales es muy fácil que surja un egoísmo natural de querer usar al otro como un medio para obtener placer, y cuando pasa eso, se desnaturalizan las relaciones conyugales. Por ello recomienda que al tener relaciones sexuales dentro del matrimonio, cada acto conyugal esté abierto a la vida. Los métodos que respetan los ciclos naturales de fertilidad de la mujer, tienen en cuenta esto, y conociendo y respetando este ritmo, y mediante la continencia voluntaria, podremos seguir siendo generosos sin intoxicar al cuerpo de la mujer con químicos, ni poner ninguna barrera artificial al amor conyugal.

7. ¿Y si los hijos no llegan?


Los papás que desean serlo y no pueden por razones naturales, pueden investigar médica y lícitamente qué puede estar pasando fisiológicamente, y mediante la naprotecnología buscar un embarazo por métodos naturales. Y si este método no funciona, volver al diálogo espiritual, para ver qué es lo que Dios quiere sacar de esa realidad, y volcar la fecundidad natural del matrimonio en otra «fecundidad ampliada», como le llama el Papa Francisco en su Exhortación «Amoris Laetitia». Esa fecundidad ampliada se puede traducir en adopción de niños, o en una profunda fecundidad espiritual, mediante la cual nos convertimos en padres espirituales de aquellos a quienes llegue nuestro apostolado de esposos.

Como vemos, parece complejo, pero no lo es en realidad: el amor de los cónyuges es lo más importante para poder resolver este «intríngulis», de cuántos hijos podemos o debemos tener. Y fundamentalmente conocer y aceptar el plan de Dios en nuestras vidas: cada hijo que provenga del amor, es deseado y amado por Dios, y en nuestros corazones debemos amarlos y desearlos con la misma intensidad que Dios los ama y desea.

El Papa Francisco nos recuerda la importancia del amor entre los padres, cuando contó en Dublin una anécdota de cuando tenía cinco años: «Entré a casa, en el comedor, mi papá llegaba del trabajo, en ese momento vi a mi papá y mi mamá besándose; no lo olvido nunca, jamás, qué cosa hermosa, cansado del trabajo, mi papá y mi mamá tuvieron la fuerza de expresarse el amor. Que sus hijos los vean así, acariciándose, abrazándose, besándose, porque así sus hijos aprenden este dialecto del amor. Es la fe, ese dialecto del amor».

Fuente catholicLink

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Tener una madre ausente hiere para siempre el corazón de un hijo


TENER UNA MADRE AUSENTE HIERE PARA SIEMPRE EL CORAZÓN DE UN HIJO 


Un niño puede superar la muerte pero no la ausencia de su madre. ¿Qué tan presente estás tú en la vida de tus hijos?

Desde hace cientos de años los psicólogos, psiquiatras, pedagogos, especialistas en desarrollo humano y la misma experiencia humana, nos han dicho que a un niño puede faltarle todo menos la presencia segura y amorosa de su madre.

La carencia de lo material, ambientes poco favorecedores, falta de educación, e inclusive la insuficiencia del padre, pueden ser contrarrestadas en gran manera cuando la madre cumple su papel de nutrir y formar a los más pequeños.

Thomas Verny en su mundialmente famoso libro “The secret life of the unborn child” tras años estudiando a miles de mujeres embarazadas y siguiendo la vida de sus hijos a lo largo de su desarrollo, encontró que una mujer con la actitud apropiada, consciente de la vida que lleva, y con el suficiente amor e interés por su hijo, puede superar las condiciones de vida más adversas y forjar hijos fuertes, seguros y emocionalmente estables. Pero una madre que no se interesa, puede ser altamente destructiva para su hijo en formación.

Un niño puede superar la muerte de su madre, pero no su ausencia o desapego emocional, especialmente si ella no se hace presente o vincula durante la primera infancia del hijo, pues impacta directamente sobre su desarrollo afectivo y cognitivo.

La muerte no es ausencia

Un niño cuya madre murió puede construirse como una persona sin mayores problemas emocionales cuando la información que tiene sobre ella es emocionalmente sana; esto es, que el niño supo que ella lo amaba, lo quería mucho y que era importante para para ella.

Con esta información, el niño construirá una imagen sólida, íntegra e inspiradora que le acompañara a lo largo de su vida. Un niño puede superar la falta de su madre, pero nunca su ausencia.

El desinterés y desapego emocional son ausencias que destruyen

Una madre que trabaja largas jornadas y solo ve poco a los hijos no necesariamente es una madre ausente, está en peligro de serlo pero puede evitarlo.

Se considera “madre ausente” a aquella madre que:

Abandonó a los hijos

Así sin mayor explicación y peor aún, si la información con la que el niño crece es negativa, está mal influenciada, o le hace responsable de su partida. Estas situaciones provocan serios daños emocionales e la larga.

Tiene periodos prolongados o muy frecuentes de ausencia y no los contrarresta

Hoy en día, muchas madres trabajan, viajan, y por diversas razones pueden no estar el mayor tiempo con sus hijos. Sin embargo, el niño siente y sabe cuando no es amado ni valioso.

Los regalos costosos o cualquier objeto que se regala al niño no contrarresta la ausencia, solo la hace más grande porque proviene de la culpa y no del amor sincero.

No se vincula emocionalmente

Hay madres que por diversas razones, inclusive biológicas y emocionales, no se vinculan a sus hijos emocionalmente; son distantes y frías. Hay algunas que incluso no le dirigen la palabra al niño o no tienen contacto físico con él. Este tipo de casos requiere de una adecuada intervención profesional con la madre para evitar el daño irreversible en el niño. Este tipo deausencia es altamente peligrosa.

Está presente físicamente pero distraída con otros asuntos

Curiosamente, este tipo de ausencia es la más común, la más absurda y la que actualmente más daño está provocando. Se trata de madres que el poco o mucho tiempo que tienen con sus hijos “están y no están”. Esto es, están físicamente ahí, a un lado del pequeño, pero no le prestan la mínima atención pues están con su mente absorta en otras cosas tales como la TV , la computadora o el celular.

Este tipo de ausencia tal vez sea la menos peligrosa a nivel emocional, pero está formando una nueva generación de niños sin límites, respeto, habilidades para socializar, y con trastornes de conducta e hiperactividad.

Al final del día, también hablamos de niños sin amor, pues nunca fueron educados y mucho menos disciplinados con normas y limites sociales. Son niños que se criaron buscando llamar la atención de su mamá por lo que se acostumbraron a recibirla solamente cuando hacían algo grave o serio que la quitara de ver su celular.

Señales de alerta que emite un niño que se siente abandonado

Problemas de sueño

Terror a que lo dejen o se aparte de su lado su madre o cuidador

Toma conciencia

Reconocer que tenemos un problema siempre es el primer gran paso. Toma un tiempo para revisar tus ausencias, incluso, su origen. Seguramente descubrirás que hay mucho más de fondo y entre más profundo llegues, más decidido será tu deseo de cambiar y mejorar.

Imagina que es un vaso sucio que hay que lavar para poder poner lo mejor de ti.

Expresa tu sentir y tu situación

Los niños y los hijos en general, necesitan saber qué pasa, necesitan saber de boca de sus padres lo que ellos significan y su lugar en la familia. Los niños ven y escuchan más de lo que tú te imaginas, por lo que entienden -pero sobre todo sienten- y reconocen cuando se les miente o se les dice la verdad.

Habla con ellos, lo que te tengan que decir te lo dirán. Cuando se trata de hablar con hijos, especialmente adolescentes, puede haber palabras duras e hirientes; escucha, acepta lo que te dicen, y cambia si hay algo para cambiar. A los jóvenes las promesas no les sirven, ellos requieren de acciones reales y consistentes. Finalmente piénsalo: el abandono tiene un precio alto pero posible de pagar.

A veces ni siquiera es necesario decir “te prometo” pues el no hacerlo daña más. Pon metas con tus hijos solo si en verdad estás dispuesto a cumplir y comienza con pasos pequeños; uno a la vez, eso es mucho mejor que prometer grandes cambios motivados por la emoción y la culpa, pero lejanos de ser reales.

Perdona y perdónate

Abandonar a alguien casi siempre está ligado a que alguien también nos abandonó o nos hizo sentir tan poca cosa, que ni la presencia o el amor merecíamos, y por eso nos dejaron. Por ello, es bueno revisar el origen y perdonar, eso nos sanará a nosotros y nos dejará en mejor posición para enmendar y corregir, rompiendo así con esa pesada cadena de tristeza y soledad.

Sentir culpa o culpar a alguien no ayuda, solo empeora la situación.

Respeta y adáptate

A veces, cuando reaccionamos y vemos que estuvimos ausentes para nuestros hijos, nos damos cuenta que han pasado muchos años y el niño que era ayer, hoy es un joven o un adulto, ya quizá hasta papá también. Volver a la vida de alguien que construyó sin tu presencia es complejo, pero posible.

Respeta la vida que tienen, sus tiempos y formas, no critiques, adáptate y con amor y esfuerzos sinceros, pronto los vacíos se llenarán con perdón, alegría y el gozo que solo la familia puede dar.

por Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.

Fuente familias.com


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