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martes, 5 de mayo de 2020

Y tú, ¿Eres Cristiano o Católico?


Y TÚ, ¿ERES CRISTIANO O CATÓLICO?
Por Dimas Velázquez

Los protestantes pretenden hacernos creer que únicamente ellos son cristianos; según ellos los católicos somos paganos o mundanos. Por eso siempre preguntan: ¿Eres cristiano o católico? Como si ser católico fuera contrario a ser cristiano.

¿Quiénes son cristianos? Cristianos son todos lo que creen en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Por lo tanto, los católicos y protestantes somos cristianos.

Cuando un protestante pregunta: ¿Eres cristiano o católico? Está gravemente equivocado, pues sería como preguntar: ¿Eres humano o eres persona? Creer que sólo los protestantes son cristianos, es como creer que sólo Estados Unidos de Norte América es América, olvidando que América es todo el continente.

¿Quiénes son católicos? Católicos son todos los que pertenecen a la Iglesia que Jesucristo fundó personalmente. Los católicos son los que aceptan toda la doctrina de Jesucristo, los que aceptan como verdad toda la doctrina enseñada por los apóstoles. Por lo tanto, los católicos somos cristianos de una manera más especial, pues pertenecemos a la única Iglesia fundada por Jesucristo.

La próxima vez que un protestante le pregunte: ¿Eres cristiano o católico? Contéstele de la siguiente manera: <<Soy cristiano católico por gracia del Señor>>, <<Pertenezco a la Iglesia que Jesucristo fundó hace casi dos mil años>>.

Y ahora no sólo conteste sino también pregunte: ¿Y usted a cuál de los sesenta mil grupos que se llaman cristianos pertenece? ¿Cómo se llama el grupo al que asiste? ¿Es usted cristiano pentecostal, cristiano bautista o cristiano presbiteriano? Pero no me venga con el cuento de que únicamente es cristiano, porque ya ni mi abuelita se cree ese cuentito.

LOS CATÓLICOS SOMOS MÁS CRISTIANOS QUE LOS PROTESTANTES.

Al ser la Iglesia Católica la única fundada por Jesucristo, hace que los católicos seamos cristianos de una manera más especial. Los protestantes también son cristianos, pero a la vez pertenecen a un grupo fundado por un hombre, ellos se han separado de la doctrina de Jesucristo para seguir la doctrina de los hombres. Veamos que dice san Juan al respecto.

Todo el que se excede y no permanece en la doctrina de Cristo, no posee a Dios. El que permanece en la doctrina, ése posee al Padre y al Hijo. (2 Juan 9)

Sólo los que permanecen en la doctrina de Jesucristo poseen a Cristo en su plenitud, así que los protestantes son cristianos a medias, porque se han separado de la doctrina de Jesucristo al separarse de su Iglesia. Para ser verdaderamente cristiano se necesita permanecer en la doctrina de Jesucristo, es decir, permanecer en su Iglesia. Sólo es auténtico cristiano, el que permanece en la auténtica doctrina de Jesucristo.

Los que fueron llamados cristianos en los primeros siglos, eran los que aceptan toda la doctrina de Jesucristo enseñada por los apóstoles y sus sucesores.

Fue en Antioquía donde por primera vez se les dio a los discípulos el nombre de cristianos. (Hechos 11, 26)

A los discípulos de Cristo se les llamó cristianos en Antioquía. Más tarde, ahí mismo en Antioquía, también se les llamó católicos, año 107 d. C.

No se les llamó cristianos por primera vez a los discípulos de Martín Lutero (luteranos).
No se les llamó cristianos por primera vez a los discípulos de Carlos Russell (Testigos de Jehová)
No se les llamó cristianos por primera vez a los discípulos de John Knox (Presbiterianos).
No se les llamó cristianos por primera vez a los discípulos de Elena G. de White (adventistas del séptimo día).

Cristianos se les llamó a los discípulos de Jesucristo. Los católicos somos cristianos desde hace casi dos mil años, en cambio los protestantes son cristianos desde hace poco menos de quinientos años. Por lo tanto, los católicos somos más cristianos que los protestantes.

Con razón dijo san Pacían de Barcelona: “cristiano es mi nombre, y católico mi apellido. El primero me denomina, mientras que el otro me instituye específicamente. De esta manera he sido identificado y registrado... Cuando somos llamados católicos, es por esta forma, que nuestro pueblo se mantiene alejado de cualquier nombre herético”. (San Pacían de Barcelona, años 375)

En tiempo de san Pacían, no nacían ni los abuelos de los protestantes. Los protestantes acaban de aparecer, ahora sí como dice la canción: “Los pollos que apenas nacieron ya que quieren pelear con el gallo”.

Al inicio los protestantes se llamaban <<reformistas>>, después decidieron llamarse <<evangélicos>>, como ya ninguno de sus nombres del pasado tiene credibilidad, ahora quieren innovar llamándose <<cristianos>>. Pero como dijera el dicho mexicano: Son la misma gata, solamente que revolcada.

Hermanos católicos seamos inteligentes los cristianos somos los católicos, los protestantes también lo son, pero a medias. Cuando se refiera a ellos llámeles por su nombre <<protestantes>>, pues son lo que son, no lo que ellos quisieran ser (cristianos únicamente ellos). Así que referirse a los protestantes como <<cristianos>> es un error.

Además, no solamente nos llamemos cristianos católicos, hay que serlo verdaderamente. De nada sirve decir soy cristiano sino vivo en la doctrina de Jesucristo, de nada sirve decir soy cristiano y estoy bautizado sino rompemos con el pecado, buscando vivir cada día según la voluntad de Dios.

"Quien dice: «Yo le conozco» y no guarda sus mandamientos es un mentiroso y la verdad no está en él." (1 Juan 2,4).

Fuente católicodefiendetufe

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miércoles, 29 de abril de 2020

4 Cosas que un Cristiano nunca debería hacer


4 COSAS QUE UN CRISTIANO NUNCA DEBERÍA HACER
Por: Dave Willis

Esta lista es un simple recordatorio de lo que significa vivir en la libertad y la gracia que Dios nos otorgó.

El cristianismo se ha vuelto tan mal entendido. Hemos empezado a verlo como una lista de reglas a seguir en lugar de una vibrante, sanadora, redentora, vivificante relación con nuestro Creador.

De hecho, rara vez me gusta usar la palabra "no puedo" y "cristiano" en la misma frase, porque creo que la esencia de nuestra fe es sobre la libertad y el hecho de que... "Todo lo puedo en aquel que me conforta". (Filipenses 4,13)

Por todas nuestras libertades en Cristo, estoy profundamente preocupado porque muchos de nosotros hemos perdido de vista la esencia del cristianismo.

Aunque nunca se pretendió ser un conjunto de reglas a seguir, hemos adoptado algunas actitudes destructivas y comportamientos que socavan el fundamento sobre el cual nuestra fe debe ser construida.

Esta lista a continuación no es un llamado a ninguna forma de legalismo o cualquier intento de ganar la gracia inmerecida de Dios, sino más bien un simple recordatorio de lo que significa vivir en la libertad y gracia que nuestro Salvador nos dio al dar Su vida para hacernos posible la verdadera felicidad.

Todos los puntos son importantes ¡Recuerde que la gracia de Dios es más grande que nuestros mayores pecados! Abrace Su gracia y avance en una mejor dirección.

Un cristiano NUNCA debería...

1.- Guardar rencor

Mientras leo la Biblia, una de las realidades más serias es que mientras la gracia de Dios para nosotros es ilimitada, Él nos la da en la misma medida en que nosotros la damos a los demás.

En otras palabras, NO podemos recibir la gracia de Dios a menos que también estemos dispuestos a perdonar a las personas que nos han ofendido.

San Agustín dejó una frase muy poderosa:

"¡Sostener un rencor es como beber veneno con la esperanza de que la otra persona muera!"

El mismo Jesús enseña esta importante verdad en muchos lugares, incluyendo su famosa parábola del deudor implacable.

Como cristianos, tenemos que recibir el perdón de Dios y tenemos que compartir el perdón con los demás. Es así de simple. Aquí unas citas bíblicas que te ayudará a reflexionar sobre esto:

"Sopórtense los unos a los otros, y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro. El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo". (Colosenses 3,13)

"Entonces Pedro se acercó a él y le preguntó:" Señor, ¿Cuántas veces debo perdonar a alguien que peca contra mí? ¿Siete veces?" "No, no siete veces", respondió Jesús, "si no setenta veces siete". (Mateo 18,21-22)

2. Desvalorizar o maltratar a los niños.

Vivimos en una cultura que parece valorar más a las mascotas que a los niños. Vivimos en un mundo donde más que nunca, muchos niños están siendo explotados a través de la esclavitud sexual, la trata de seres humanos y otros abusos horrendos y los cristianos deben estar en primera línea en el rescate y la protección de estos niños, pero muy a menudo, la difícil situación de los huérfanos y maltratados es vista como una distracción inconveniente.

También, hay millones de cristianos que apoyan los derechos al aborto, que es la práctica más deshumanizante de nuestro tiempo. No es una cuestión política, sino una parodia moral.

Como cristianos, tenemos que valorar y proteger a los niños desde su concepción.

"La religiosidad pura y sin mancha delante de Dios, nuestro Padre, consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudas cuando están necesitados, y en no contaminarse con el mundo" (Santiago 1,27)

"Antes de formarte en el vientre materno, yo te conocía; antes de que salieras del seno, yo te había consagrado, te había constituido profeta para las naciones". (Jeremías 1,5)

"Pero Jesús les dijo: "Dejen a los niños, y no les impidan que vengan a mí, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos". Y después de haberles impuesto las manos, se fue de allí". (Mateo 19,14-15)


3.- Uso indebido del sexo

Del mismo está también el mal uso de otra persona para nuestra propia gratificación en el sexo.

Nuestra cultura es la cultura más explotada sexualmente y más explotadora de la historia del mundo. Estamos tan saturados de imágenes de explotación sexual que ni siquiera lo consideramos más extraño que un pez en el océano que no se da cuenta de que está mojado, es el único mundo que conoce.

Como cristianos, estamos llamados a altos estándares de vida, No debemos tener relaciones sexuales fuera del matrimonio o mirar pornografía.

"En cuanto al pecado carnal y cualquier clase de impureza o avaricia, ni siquiera se los mencione entre ustedes, como conviene a los santos" (Efesios 5,3)

"Todo aquel que mira a una mujer con lujuria, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón". (Mateo 5,28)

4.- Estar ansioso, preocupado o asustado.

Esto no parece posible en la superficie, pero Dios siempre nos llama a hacer cosas que no parecen posibles.

En casi todas las páginas de las Escrituras, Dios nos está diciendo que dejemos de preocuparnos y que confiemos en Él. Él claramente quiere que entendamos que Él es más grande que lo que aquello que nos preocupa.

Cuando elegimos pasar por la vida preocupados por el miedo o la duda, estamos permitiendo que la preocupación ocupe la parte de nuestro corazón donde la fe debe vivir.

"No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús". (Filipenses 4,6-7)

"¿Acaso no soy yo el que te ordeno que seas fuerte y valiente? No temas ni te acobardes, porque el Señor, tu Dios, estará contigo dondequiera que vayas".(Josué 1,9)
"Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido? Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos?¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?". (Mateo 6, 25-27).

Fuente Píldorasdefe.net

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miércoles, 4 de marzo de 2020

Si eres testigo de jehová, no lo leas, es peligroso para tu fe. No vaya a ser que te hagas Cristiano


SI ERES TESTIGO DE JEHOVÁ, NO LO LEAS, ES PELIGROSO PARA TU FE. NO VAYA A SER QUE TE HAGAS CRISTIANO
Por Josh McDowell

LEWIS TRIUMVIRATE (EL TRILEMA DE LEWIS)
JESÚS, ¿LUNÁTICO, MENTIROSO O DIOS?

1. Lunático: Jesús no era Dios, pero creía que lo era.
2. Mentiroso: Jesús no era Dios, y lo sabía.

3. Dios: Jesús es Dios.
Entre los judíos de repente se presenta un hombre que dice que es Dios, que puede perdonar pecados. Dice que siempre ha existido. Que vendrá a juzgar al mundo al final del tiempo.

Entendamos esto con claridad. Entre los Panteístas, al igual que entre los hindúes, cualquiera puede decir que es parte de Dios: no está diciendo nada raro. Pero este hombre, siendo como era, judío, no podía referirse a esa clase de Dios.

En su lenguaje, Dios quiere ser un ser aparte del mundo que Él hizo, un ser infinitamente diferente de cualquier otra cosa. Y cuando se logra captar tal cosa, se verá lo que este hombre decía era sencillamente lo más asombroso que nunca antes hubieran pronunciado labios humanos.

Una parte de esta afirmación tiende a escaparse de nuestra atención porque la hemos oído con tanta frecuencia que ya casi no levemos importancia. Me refiero al perdón de los pecados; de cualquier pecado. A menos que quién esté hablando sea Dios. Esta afirmación es absurda, tan desproporcionada que da risa. Podemos entender que un hombre perdones ofensas que se le hayan hecho. Me das un pisotón y te perdono; me robas el dinero y te perdono. ¿Pero qué diríamos de un hombre a quien nada de esto le haya pasado y que anuncia que perdona el que otro hombre haya sido pisoteado y haya sido robado? Fatuidad asnal es el término menos duro que usaríamos para describir su manera de proceder. Sin embargo, esto fue lo que hizo Jesús. Le dijo a la gente que sus pecados son perdonados, y nunca esperaba que se ocultara a los que indudablemente habían sido perjudicado por tales pecados. Sin vacilar se comportaba como si El fuera la parte más afectada, la persona ofendida en todas las ofensas. Esto tiene sentido si El realmente era Dios cuyas leyes son quebrantadas y cuyo amor es herido por cada pecado. En labios de cualquiera que no sea Dios estas palabras solo podríamos considerarlas como una necedad y una fantasía sin paralelo en la historia de la humanidad.

Sin embargo (y esto es lo extraño y significativo) aun sus enemigos, cuando leen los evangelios, por lo general no sacan la impresión de que Jesús fuera un necio y un fatuo. Mucho menos los lectores libres de prejuicios. Cristo dice que Él es “manso y humilde”, y nosotros le creemos, y no notamos que, si El fuera un simple hombre, la mansedumbre y la humildad son las características que menos le atribuiríamos a algunos de sus dichos.

Estamos tratando aquí de evitar que alguien diga la mayor de las tonterías que a menudo se han dicho en cuanto a El: “Estoy dispuesto a aceptar a Jesús como un gran maestro de moral, pero no acepto su afirmación de que era Dios”. Esto es algo que no deberíamos decir. El hombre que sin ser más que hombre haya dicho la clase de cosas que Jesús dijo, no es un gran moralista. Bien es un lunático que está al mismo nivel del que dice que es un huevo frito o un demonio del infierno. Puedes hacer tu elección. O bien este hombre era, y es el Hijo de Dios; o era un loco o algo peor. Escarnécele como a un insensato, escúpelo y mátalo como a un demonio; o cae a sus pies y proclámalo como Señor y Dios. Pero no asumamos la tonta actitud condescendiente de decir que fue un gran maestro de la humanidad. El no nos proporciona campo para tal suposición. No fue eso lo que El intentó.

Nos enfrentamos, entonces, a una alternativa aterradora. A mí me parece obvio que no fue ni un lunático ni un chiflado; en consecuencia, por extraño o terrible que el asunto nos parezca, hemos de aceptar que El era y es Dios. . .” (C. S. Lewis en "Cristianismo y nada más")
Lo que quiere decir C.S. Lewis es que las cosas que Jesús dijo acerca de si mismo son tan extraordinarias que: bien pueden ser atribuidas a la mente de un megalómano, o a la mente del mayor engañador que la historia ha conocido, o que definitivamente era Dios. Es un trilema, y usted y yo tenemos que escoger.

¿Era Él un loco?
Si usted escoge que El era un loco, se ve en la obligación de tener que demostrarlo. Al contrario, cuando uno estudia la vida de Jesús, llega a la conclusión de que casi cualesquiera otra cosa se puede decir acerca de Él, menos que era un lunático. Probablemente no ha habido un hombre, en la historia de la humanidad, con una sabiduría moral más elevada y profunda que la que tuvo Jesús. Nadie comprendió tan bien la conducta y la vida humana como Jesús. Obviamente no tiene el perfil de un psicótico. Si, a pesar de que toda la conducta de Jesús era coherente, se insiste en creer que estaba loco, entonces habría que redefinir tal cosa, que escapa a todos los estándares de lo que conocemos como verdadera locura, porque tenemos que recordar que el hecho de que alguno piense de si mismo que es Dios, especialmente en una cultura monoteísta tan radical, y luego afirmar a otros que el destino eterno de todos depende Él, no es un leve divagar de la imaginación, sino el pensamiento de un demente en el sentido más amplio de esta palabra. Es muy probable que alguien que tuviera esas alucinaciones y que se engañe a sí mismo de esa manera, debiera ser internado para cuidar que no se haga daño, ni se lo hiciera a otros. No obstante, en Jesús no se observan las anormalidades y el desequilibrio propios de la demencia. Por el contrario, su equilibrio y compostura ciertamente hubieran sido insólitos si Él hubiera estado loco. Jesús es el Hombre que habló las verdades más profundas de que se tenga registro.

El psiquiatra J. T. Fisher dice: “Si tomaras la suma total de todos los artículos autorizados que hayan escrito los más calificados psicólogos y psiquiatras sobre el tema de la salud mental, si los combinaras y refinaras, y les sacaras el exceso de verbalismo, si les sacaras toda la sustancia y desecharas los adornos, y si estas partes de puro conocimiento científico no adulterado fueran expresadas concisamente por el más capaz de todos los poetas vivientes, tendrías una desproporcionada e incompleta versión del Sermón del Monte. Al comparar esa versión con las palabras de Jesús, la primera saldría grandemente perjudicada. Durante casi dos mil años, el mundo cristiano ha tenido en sus manos la completa solución para sus desequilibrados e infructíferos anhelos; el plano para el desarrollo de una vida humana exitosa, llena de optimismo, salud mental y contentamiento”.
Philip Schaff añade: “¿Está inclinado un intelecto de esta naturaleza: claro como el cielo, fortificante como el aire de la montaña, agudo y penetrante como una espada, completamente sano y vigoroso, siempre dispuesto y siempre dueño de si mismo, a un radical y absolutamente serio engaño con respecto a su propio carácter y a su misión? ¡Absurda imaginación!”.

¿Era Él un mentiroso?

Si cuando Jesús hizo sus afirmaciones, sabía que Él no era Dios, entonces mentía y engañaba deliberadamente a sus seguidores. Sin embargo, si Él fue mentiroso, entonces tuvo que ser también un gran hipócrita, puesto que enseño a otros a ser honestos a toda costa, aunque Él mismo declaró y vivió una mentira sin parangón. Es más, como diría C. S. Lewis, Él fue un demonio del infierno, pues les dijo a otros que confiaran en Él con respecto a su destino eterno. Si Jesús no podía respaldar sus afirmaciones y lo sabía, entonces fue inexplicablemente malvado y a la vez tonto, pues por afirmar que era Dios, fue crucificado.

Esta idea acerca de Jesús no coincide con lo que sabemos de Él, o de los resultados de su vida y sus enseñanzas.

"En nombre de la lógica, del sentido común y de la experiencia, ¿Cómo hubiera podido un impostor, que es un hombre engañoso, egoísta y depravado, haber inventado y mantenido consistentemente, desde el principio hasta el fin, el carácter más puro y noble que se ha conocido en la historia con el más perfecto aire de verdad y realidad? ¿Cómo hubiera podido Él concebir y desarrollar exitosamente un plan de beneficencia sin paralelo, de magnitud moral y de sublimidad, y sacrificar su propia vida por él, en presencia de los más vigorosos prejuicios de su pueblo y de su época?" Philip Schaff (La persona de Cristo).

Si Jesús quiso que el pueblo lo siguiera y creyera en Él como Dios, ¿Por qué se presento a la nación judía? ¿Por qué tenía que ir como un carpintero nazareno a un país tan pequeño en tamaño y población, y a la vez tan adherido a la unidad indivisible de Dios? ¿Por qué no fue a Egipto o, aun mejor, a la Grecia politeísta, con sus variados dioses y sus múltiples manifestaciones?

Alguien que viva como Jesús vivió, que enseñe como Jesús enseñó, y que muera como Jesús murió no puede ser un mentiroso.

Nos queda solo la última alternativa: Jesús es Dios.

La pregunta que hacemos no es cual de estas alternativas es posible, ya que es obvio que todas son posibles. La verdadera pregunta es: "¿Cual es la más probable?".

Es importante decir que su decisión respecto a lo que cree que Cristo es, no tiene que ser el mero fruto de un razonamiento intelectual sin fundamento. No es posible colocarlo en la galería como un gran maestro de moral. Esa no es una opción valida. Él es un engañador, o un demente, o bien, El Señor y Dios. Usted ha de decidir. El apóstol Juan dijo: "Jesús hizo muchas otras señales... Pero éstas (señales) se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer en su nombre tengan vida." (Jn 20.30-31).

Las evidencias apuntan claramente a que Jesús es el Señor. Sin embargo, estas evidencias son rechazadas por causa de las implicaciones morales que conllevan. No quieren enfrentarse a la responsabilidad de llamarlo Señor.

Apuntes de una sesión del Taller de Apologética
y extractos de "Evidencia que exige un veredicto".


Fuente católicodefiendetufe

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martes, 21 de enero de 2020

¿Un cristiano católico puede ordenar a Dios mediante decretos?


¿UN CRISTIANO CATÓLICO PUEDE ORDENAR A DIOS MEDIANTE DECRETOS?
Por Padre Modesto Lule Zavala MSP

Hoy algunos predicadores protestantes y algunos católicos proclaman una nueva moda que ha resultado muy eficaz para mantener contentos a esa gente, dicen:

DECRETA tu prosperidad; DECLARA tu sanidad y recíbela en el nombre de Jesús; PROCLAMA Y DECRETA que ya eres libre de las deudas y créelo, porque para el que cree todo es posible. Todo esto se presenta como mágico.

Esto es lo que sucede cuando no se profundiza la palabra de Dios y se camina por lo erróneo y se proclama un pensamiento mágico. Tan solo con decir las palabras te va a ocurrir. Ya nada más falta que se utilice una varita mágica.

En algunos casos a lo mejor no se utiliza, pero si se promueve agua, aceite, sales, cirios y pañuelos que supuestamente si los llevas a tu casa sanarás o conseguirás lo que tanto anhelas. Esto ya raya en la superstición y hasta la idolatría.

Al promover ese pensamiento mágico religioso lo único que se está enseñando es que Dios está obligado a cumplir su palabra, por tanto debemos ordenarle para que lo haga.

Algunos predicadores y promotores de este pensamiento mágico religioso llegan a decir:

Tus palabras tienen poder, declara por fe que ya tienes lo que pides, llama a las cosas que no son como si ya fuesen ¡Ejercita tu fe! Y Jesucristo que dijo que TODO lo que pidiéramos en su nombre se nos daría. Busquen Mateo 7, 7 – 8, que dice: Pidan, y Dios les dará; busquen, y encontrarán; llamen a la puerta, y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama a la puerta, se le abre.

O como dice en Marcos 11, 24: Por eso les digo que todo lo que ustedes pidan en oración, crean que ya lo han conseguido, y lo recibirán. Imagínense a hombres mortales, que no somos más que polvo; a pecadores débiles, llenos de egoísmo, avaricia, vanagloria y muchas cosas más ordenándole al Dios todopoderoso que se hagan las cosas como yo las pido o yo las quiero.

Estas cosas llegan a darse por desconocimiento de la palabra de Dios. Por eso se cae en estos absurdos. Pero también pudiera ser que los que ya han leído la Biblia y presumen de conocedores la utilicen para llenar su egoísmo, para satisfacer su avaricia. Digo que la han leído y la memorizaron pero no la conocen porque si la conocieran no harían eso.

En la cita de Mateo 7, 7 se nos invita a pedir y a buscar pero Dios no nos concede caprichos. Dice san Agustín que Dios nos concede las cosas cuando nuestro corazón ya está preparado para recibirlas y nos las concede si eso que pedimos es para nuestro bien. En la cita de Marcos se nos invita a tener confianza y esperanza cuando pedimos a Dios.


LA BIBLIA NOS ENSEÑA COMO ACTUABAN LOS HOMBRES DE DIOS
Jesús suplicó por Pedro al Padre: pero YO HE ROGADO por ti, para que no te falte la fe. Y tú, cuando te hayas vuelto a mí, ayuda a tus hermanos a permanecer firmes. (Lucas 22, 32)

Jesús suplicó al Padre por sus discípulos: YO TE RUEGO por ellos; no ruego por los que son del mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos. (Juan 17, 9)

Jesús suplicó a Dios Padre por sí mismo: Mientras Cristo estuvo viviendo aquí en el mundo, con voz fuerte y muchas lágrimas ORÓ Y SUPLICÓ A DIOS, que tenía poder para librarlo de la muerte; y por su obediencia, Dios lo escuchó. 8 Así que Cristo, a pesar de ser Hijo, SUFRIENDO APRENDIÓ LO QUE ES LA OBEDIENCIA; (Hebreos 5, 7-8)

San Pablo enseñó a la iglesia cómo orar al Padre: No dejen ustedes de orar: RUEGUEN Y PIDAN A DIOS SIEMPRE, GUIADOS por el Espíritu. Manténganse alerta, sin desanimarse, y oren por todo el pueblo santo. (Efesios 6, 18)

Ordenar a Dios cuando oramos es una de las peores blasfemias contra su divinidad y autoridad. Por si la palabra blasfemia no se comprende vamos a ver lo que dice la etimología, es decir la raíz de la palabra o el origen. Blasfemia viene del griego y significa hablar contra Dios.

Dentro de la óptica que presentamos creemos que Dios contesta nuestras oraciones, aquellas que hacemos con temor reverente y sabiduría y no caprichos humanos. Creemos que Dios tiene el poder de sanar, libertar, restaurar y toda clase de cosas positivas suceden cuando clamamos con fe.

Dentro de nuestra fe alcanzamos la respuesta y misericordia de Dios cuando reconocemos su grandeza y nuestra bajeza, es decir, Dios es el rey y nosotros los siervos. Creemos que Dios atiende nuestras suplicas, clamor, ruego, pedido, y mira nuestra actitud.

Nosotros como cristianos, nos postramos en humillación delante de Dios, y es Dios quien decreta, no nosotros. Nosotros no decretamos ni declaramos, nosotros esperamos en la voluntad de Dios.

Hay que tener presente que muchos decretan o declaran. Dicen declaro en nombre de Dios sanidad o libertad en esta persona o declaro felicidad. Declarar según el Diccionario de la real academia de la Lengua Española es: exponer, dar a conocer o explicar. Pero en el ambiente cristiano se ha tergiversado este término y lo que se hace es como estipular o determinar y no anunciar, que es el verdadero sentido de la palabra.

Yo mismo anuncio la palabra de Dios en los programas de radio, podría decirse que declaro ante los que me escuchan que Dios tiene poder para cambiar las vidas de todos aquellos que dispongan su corazón ante su presencia.

El diccionario de la real academia de la lengua española dice de la palabra DECRETAR:

Dicho de la persona que tiene autoridad o facultades para ello:

Resolver, decidir. Con el sentido común debemos de entender que para un cristiano NO es correcto andar decretando por aquí y por allá. Un día me encontré con una persona después de 15 años y al despedirse me dijo que decretaba felicidad sobre mi persona. No pude corregirle pues ya nos despedíamos, pero espero vea este mensaje.

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