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sábado, 20 de junio de 2020

¿Qué significan las 7 palabras de Cristo en la cruz?


¿QUÉ SIGNIFICAN LAS 7 PALABRAS DE CRISTO EN LA CRUZ?
Por Padre Julián López Amozurrutia

Reflexionemos sobre las frases que Jesús pronunció en la cruz durante su agonía.

Es una tradición de Viernes Santo que suele realizarse después del mediodía, y que consiste en reflexionar sobre las palabras de Cristo en la Cruz durante su dolorosa agonía:

1. “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34)

Perdón. Desde el dolor inenarrable de su amor, Cristo pide perdón. Su voz se eleva al Padre. ¿Acaso podía ir a otro lado? De Él venía. A Él volvía. El círculo completo de su presencia en el mundo tiene su broche en la Cruz. Todo el camino miraba a entregarnos el perdón divino. Ahora lo suplica. Pide perdón por nosotros. El corazón no se agota. Mira al Padre y mira al hombre. Y Él, que sí sabe lo que hacemos, que sí puede experimentar el dolor del error y del fracaso humano, que capta como nadie la fractura terrible entre Dios y el hombre, la repara con un murmullo apenas perceptible. Padre, perdónanos.

Te lo imploramos desde la Cruz, a la que hemos quedado asociados por el Bautismo. La Cruz de tu misericordia, que nos selló como pertenencia de tu Hijo amado. Y como el Señor, nos atrevemos también a pedir perdón por los que a nuestro lado te ofenden. Jesús no pedía perdón por sí mismo, pues en Él no había mancha alguna. Pero pidió perdón por nosotros. Nosotros pedimos perdón por nosotros, y también nos solidarizamos con la humanidad, necesitada de redención. Nos unimos a la voz del Hijo que desde el corazón del mundo suplica: Padre, perdona a la humanidad.

2. “Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23,43)

La promesa. Después de una cadena de rechazos, que como un látigo crudelísimo laceraba su carne, una voz exangüe emite la tardía confesión de fe. “Acuérdate de mí cuando vengas en tu Reino”. Para la misericordia divina, nunca es demasiado tarde. Cuando todos han descartado al desgraciado, y el juicio implacable del mundo ha cumplido ya su sentencia, el pasado desaparece para no quedar más que un “hoy” que será también el futuro inagotable, la eternidad. La sentencia del cielo es inversa. Ante la Cruz de Cristo, en la cruz de la propia responsabilidad, una plegaria humilde funde dos cruces en un abrazo redentor. Sólo se recordará el pasado en cuanto ha sido transfigurado por el amor. Las heridas contusas del pecado se convierten en nudos de luz. El Paraíso es el único horizonte. Jesús, nuestra situación es de una oscuridad densa y sin esperanza. Acuérdate de nosotros. Acuérdate de mí. ¡Venga tu Reino, ven en tu Reino y acuérdate de mí!




3. “Mujer, ahí tienes a tu hijo. […] Ahí tienes a tu madre” (Jn 19,26-27)
Un gesto de ternura. Misericordia que no necesita justificarse. Ante la madre, nunca hace falta justificarse. Ante el discípulo amado, ante el amigo, tampoco. Dichosos los pechos que te amamantaron. Dichoso el que cumple la voluntad de Dios. La nueva familia se estrecha al pie de la Cruz, donde el dolor no se esconde, pero enjuga las lágrimas con el más delicado cariño. Quiéranse. Ya no estaré yo entre ustedes, pero en su amor perseverante me encontrarán. Cuídense mutuamente. Háganse cargo uno del otro, y a la vez de toda la Iglesia. En su casa, la Casa se dibuja como aprecio cotidiano. La Iglesia, el cielo y la familia son lo mismo. Se lo encomiendo. No falte nunca la caricia, la sonrisa, el apoyo. Todo sufrimiento se trasciende en un solo instante en el que se cruzan las miradas, y en ellas fulgura la caridad. Nada se acaba. Todo está empezando.

4. “¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?” (Mt 27,46; Mc 15,34).

Una confesión. Dura. La más dura del Evangelio. Que nunca entenderemos ni experimentaremos como Él. Y para que no haya duda, la testimonian dos evangelistas. Habla al Padre, lanzando al infinito el dardo incomprensible del corazón desgarrado. No podemos medir el infinito. Pero sabemos que un abandono infinito le sacude el alma. ¿Cómo es posible? Porque el abismo infinito de su perdón es mayor que el equilibrio del cosmos. Porque sólo su amor eleva exponencialmente al infinito la ofrenda de un dolor humano. De un dolor infinito. Y entonces la unidad se reconstruye sacrificando a Dios. Inmolación cuya lógica sólo vislumbramos cuando amamos. Cuando sabemos, ante el ser amado, que no escatimaríamos nada por su bien. Que busca la unidad a toda costa. La unión acontece como libertad de absoluta generosidad. El Padre no escatima a su Hijo, al Hijo amado. ¿Cuánto nos ama a nosotros, ingratos tiranos del egoísmo? Para abrirnos un espacio en el seno divino, la Trinidad se desgarra. Misericordia absoluta. En ese silencio, en esa oscuridad, en esa noche, cabemos nosotros. La soledad de un corazón es garantía de la compañía eterna. No lo podemos entender. Escuchamos y callamos.

5. “Tengo sed” (Jn 19,28).
El anhelo. Anhelo acuciante. Sed. La de la cierva que busca corrientes de agua. La del místico que intuye en la noche la gracia. La del ser humano que ha visto resquebrajarse por la sequedad la tierra de sus deseos. Dios nos enseña a no rendirnos, precisamente ahí donde parecería que ya no hay nada que esperar. ¿Para qué suplicar por agua cuando se está en el precipicio de la muerte? ¿Tiene acaso sentido entonces suplicar aún? Y, sin embargo, Cristo lo hace. Y con Él, la humanidad fatigada. Que en realidad no se rinde. No se rinde nunca. Más aún, al borde del fracaso se desencadena el caudal inconmensurable a punto de estallar. Brotará de su corazón, el torrente de agua viva prometida. El mismo Jesús deseaba que llegara la hora, la hora de la Cruz, para que su sed se convirtiera en manantial. El milagro de la misericordia ocurre entonces. Yo también tengo sed. Siempre he tenido sed. He visto aguas colosales, pero siempre me desborda su visión. Un sorbo de paz. Sólo eso suplicamos hoy. Un sorbo de paz. Y que encuentre su propio espacio en la sed inmensa del Hijo de Dios.

6. “Todo está cumplido” (Jn 19,30).

Amanece. Despunta el día. Sólo desde la Cruz se alcanza a ver. Es el puesto del vigía, el vigía de la humanidad. El barco aún no recibe la noticia, pero el vigilante la conoce ya. Ha triunfado el amor. La misericordia ha decretado su juicio. Nada es imposible ahora para el que ama en la verdad, para el que adora en Espíritu, para el que se signa con la Cruz. El Amén de Dios es al mismo tiempo el Amén del hombre. Se ha sellado el pacto, el pacto último. Se ha pronunciado la última palabra. Que no será la última, sino la primera. No hay un solo hilo que se haya corrido hacia el absurdo. Misteriosamente todo se integra hacia la vida. El “hágase” del Génesis coincide con el “ven pronto” del Apocalipsis. Todo se ha cumplido. María dijo en la cúspide de la historia: “hágase en mí”. Y nosotros no dejamos de implorar: “Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”. Que lo que se ha cumplido, se cumpla también en mí. Que no quede yo fuera del cumplimiento. Que esa palabra sea también el veredicto sobre mí. Amén.

7. “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23,46).
La última intimidad es también la cercanía definitiva. La entrega total, sin reserva. La palabra de confianza plena. La mayor libertad, la mayor verdad, el mayor amor, se realiza en la entrega. El Hijo se entrega. Y así nos muestra el camino. Nadie tiene amor más grande. Ser espíritu es poder entregarse. El espíritu le da sentido a la carne. Entregarse al Padre es cerrar todo ciclo posible. Es ser feliz. Ahí donde parece agonizar la esperanza, la certeza es ya visión y ofrenda. La misericordia no es vacío ni renuncia, sino donación y recreación. Todo nace de nuevo. La vida es posible. La Cruz es paso de encomienda, es misión, es aliento fecundo. El último suspiro es el eco del primer soplido divino, el que vació sobre Adán. Se engendra al hombre nuevo. El Espíritu sopla donde quiere. Ha querido soplar aquí. Nos ha convertido en aliento de Dios. Por Él podemos alentar al mundo en su trance amargo. El vino bueno, abundante, el mejor, es escanciado en la tierra. Al Padre, origen de toda vida, vuelve el Hijo en un acto que es también humano. Nuestro Cordero Pascual ha sido inmolado. El banquete ha empezado.

Por desdelafe.mx

Fuente católicodefiendetufe

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martes, 16 de junio de 2020

¡Por Cristo, con él y en él! ¿Quién debe decir esas palabras en misa?


¡POR CRISTO, CON ÉL Y EN ÉL! ¿QUIÉN DEBE DECIR ESAS PALABRAS EN MISA?

La manera de celebrar la misa no sale de lo que a cada sacerdote se le ocurra. Hay unos criterios básicos que son necesarios cumplirlos a cabalidad.

Tal vez has participado de alguna Santa Misa en la que has presenciado que la comunidad, espontáneamente, y cuando se termina la Plegaria eucarística, se une en oración al Sacerdote celebrante y pronuncian las palabras "Por Cristo, con Él y en Él, a Ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén"

En otros casos, ha sido el Sacerdote mismo quien anima a la comunidad a DECIR JUNTOS esas Doxología; pero realmente, ¿Quién debe decir estas palabras? ¿Únicamente el Sacerdote? ¿La comunidad y el sacerdote?

Para responder a esta pregunta, nos dirigimos a una respuesta dada por Fray Nelson Medina, Sacerdote predicador de la Orden de los Dominicos, en la que explica el uso correcto de esta Doxología durante la celebración de la Santa Misa


Forma correcta de celebrar Misa

La manera de celebrar la misa no sale de lo que a cada sacerdote se le ocurra. Hay unos criterios básicos que son necesarios porque ni el sacerdote ni ninguna comunidad particular pueden considerarse "dueños" de la Misa.

La "manera de celebrar" la indican los misales que se usan en las parroquias e iglesias a través de un documento que se llama la "Instrucción general del Misal Romano," usualmente abreviado IGMR, que todos puede consultar haciendo Clic aquí

El numero 151 de la IGMR dice textualmente:

"Después de la consagración, habiendo dicho el sacerdote: Este es el Sacramento de nuestra fe, el pueblo dice la aclamación, empleando una de las fórmulas determinadas. Al final de la Plegaria Eucarística, el sacerdote, toma la patena con la Hostia y el cáliz, los eleva simultáneamente y pronuncia la doxología él solo: Por Cristo, con Él y en Él. Al fin el pueblo aclama: Amén. En seguida, el sacerdote coloca la patena y el cáliz sobre el corporal"
No hay entonces margen de duda: esas palabras ha de decirlas solamente el Sacerdote.

Alguien puede estar en desacuerdo y aducir algunas razones sobre por qué las cosas deberían ser de otro modo. Pero podemos imaginar lo que sucede si cada uno pretende imponer lo que considera que debería hacerse.

Y no hay que imaginar mucho: ya esos caprichos los vimos en los años inmediatamente posteriores al Concilio Vaticano II, incluyendo el caso de sacerdotes que creían que la misa "debería" celebrarse con tortillas de maíz.

Como no hay necesidad de volver a esos tiempos y a esas discusiones, lo mejor es que todos comprendamos que la liturgia es un bien público de nuestra fe y que merece amor, cuidado y respeto.

Redacción: Qriswell Quero, PildorasdeFe.net | Respuesta por Fray Nelson Medina, OP


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viernes, 17 de abril de 2020

Hermanos franciscanos fueron arrestados por dar rosas y palabras de aliento a mujeres en clínica de abortos


HERMANOS FRANCISCANOS ARRESTADOS POR DAR ROSAS Y PALABRAS DE ALIENTO A MUJERES EN CLÍNICA DE ABORTOS

En un "Red Rose Rescue", los frailes franciscanos de Nueva Jersey fueron arrestados por dar rosas y palabras de aliento a las mujeres en una clínica de abortos.

La semana pasada, en la ciudad de Trenton, Nueva Jersey, los hermanos de los frailes franciscanos de la Renovación fueron arrestados en una clínica de abortos de Planned Parenthood: repartían rosas rojas y palabras de aliento en una manifestación pro vida.

Dentro de la clínica, distribuyeron rosas rojas con una tarjeta adjunta. La tarjeta decía "una nueva vida, por pequeña que sea, trae la promesa de una alegría irrepetible" e incluye números de teléfono de los centros locales de atención al embarazo.

El padre Fidelis Moscinski y otros tres rescatistas de rosas rojas participaron, dando palabras de aliento a mujeres y parejas. Durante su tiempo allí, una pareja programada para un aborto se levantó y salió de la clínica.

“Esa fue una victoria para nosotros que se fueron. Estaban archivando el papeleo para un aborto. No sabemos si van a volver; Todo lo que podemos decir es que se han ido durante el tiempo del rescate. Estábamos muy animados por eso. Si no hubiéramos entrado allí y no hubieran hablado con esa pareja, ese bebé probablemente estaría muerto".

Cuando la policía llegó a la escena, los cuatro se negaron a irse, en lugar de eso continuaron las conversaciones o se sentaron en el suelo orando en silencio y cantando himnos. Participando en la "desobediencia civil" dijeron:

"No podemos irnos. Los niños no nacidos inocentes están a punto de ser ejecutados y hemos optado por quedarnos con ellos".

En la asistencia, pero no arrestado, estuvo el Rev. Stephen Imbarrato, quien dijo en una declaración que:

“Iremos a los mismos lugares donde los no nacidos son condenados a muerte y ofreceremos ayuda a las madres. Si rechazamos esta ayuda, no abandonaremos los centros de aborto, sino que permaneceremos en solidaridad con las víctimas indefensas oprimidas por la injusticia del aborto".

La sociedad pro-vida dice que un "rescate de la rosa roja" tiene dos objetivos:

"1. Para ofrecer ayuda y palabras de aliento a las madres, para persuadirlas a que se alejen de su decisión de abortar y

2. Ofrecer un acto amoroso de defensa en nombre de los no nacidos que están a punto de ser abortados, de permanecer con ellos en el momento de su abandono".

Puede leer la declaración oficial de los frailes franciscanos de la Renovación en "Rescates de la Rosa Roja" aquí .

Fuente Catholic

Traducido para Católico defiende tu fe, por Jesús Mondragón (Saulo de Tarso)

Fuente católicodefiendetufe

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jueves, 5 de marzo de 2020

Cinco palabras Bíblicas que demuestran el primado de Pedro


CINCO PALABRAS BÍBLICAS QUE DEMUESTRAN EL PRIMADO DE PEDRO

En este artículo quiero dar cinco argumentos basados en cinco palabras bíblicas que fundamentan la doctrina del primado petrino. Es importante entender que la biblia fue escrita en diversos idiomas, griego, hebreo, arameo, pero no en idiomas actuales como el ingles o el español, esto debe tenerse en cuenta a la hora de interpretar pasajes bíblicos pues muchas palabras pueden perder su fuerza, sentido o connotación al traducirse, solo a la luz del idioma original podremos tener una fiel interpretación del texto bíblico.

En el caso del primado de Pedro, como veremos, ocurre esto, si somos fieles al idioma original de los evangelios la evidencia de una autoridad petrina sobre el resto de los apóstoles es incuestionable, y esto es lo que pretendo demostrar con este breve artículo. Nuestros hermanos protestantes no tienen en cuenta estas palabras a la hora de interpretar los textos bíblicos del primado petrino, olvidándose de ellas o bien ignorándolas, bien porque no buscan la verdad , otros por desconocimiento, otros simplemente por mala fe.

Pasaré a analizar estas palabras que creo son claves en el desarrollo de este tema tan debatido actualmente:

1.-APACENTAR-“βόσκω”

15 Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: "Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?" Le dice él: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero." Le dice Jesús: "Apacienta mis corderos."

16 Vuelve a decirle por segunda vez: "Simón de Juan, ¿me amas?" Le dice él: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero." Le dice Jesús: "Apacienta mis ovejas."

17 Le dice por tercera vez: "Simón de Juan, ¿me quieres?" Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: "¿Me quieres?" y le dijo: "Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero." Le dice Jesús: "Apacienta mis ovejas. Juan 21:15-17

El Señor usa dos veces la palabra griega apacentar “βόσκω” y luego una vez usa la palabra pastorear “ποιμαίνω”. Dos palabras diferentes indican pues dos misiones diferentes. Además podemos establecer una relación entre apacentar y pastorear con ovejas y corderos de forma que quede más clara la misión de San Pedro.

Curiosamente solamente con San Pedro se usa “βόσκω”, nunca se usa con ningún otro apóstol del Señor. Sin embargo la palabra “ποιμαίνω" es usada con todos los discípulos del Señor, (hechos 20:28).

POIMANO - ποιμαίνω - pastorear.

BOSKO-βόσκω- apacentar

Es distinto pastorear que apacentar, pastorear conlleva a cuidar el ganado, vigilarlo, apacentar significa dar de comer, alimentar al ganado.

Dos palabras diferentes para dos misiones diferentes, y una de ellas exclusiva para Pedro, esto significa, San Pedro tenia una misión especial.

2.-PRIMERO-πρωτος

La cita en cuestión es:

Mateo 10, 2: “Los nombres de los doce apóstoles son éstos: el primero [πρωτος], Simón, llamado Pedro…”.
Pues bien, la palabra "primero" en este texto no significa un primero en orden, puesto que no le acompaña el segundo, el tercer, etc....Entonces que significa esta palabra?

La traducción directa es : principal, mas importante, jefe. Recordemos el primer discípulo en seguir a Cristo fue Andres, y no Pedro (Juan 1:35-40), por tanto empezar por Pedro como el primer discípulo en seguirle, carece también de sentido.

Veamos tres evidencias biblicas donde πρωτος es traducido como principal, jefe:

Pero los judíos instigaron a mujeres piadosas y distinguidas, y a los principales de la ciudad, y levantaron persecución contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron de sus límites. Hechos 13:50

Y los principales sacerdotes y los más influyentes de los judíos se presentaron ante él contra Pablo, y le rogaron. Hechos 25:2

Aconteció que tres días después, Pablo convocó a los principales de los judíos, a los cuales, luego que estuvieron reunidos, les dijo: Yo, varones hermanos, no habiendo hecho nada contra el pueblo, ni contra las costumbres de nuestros padres, he sido entregado preso desde Jerusalén en manos de los romanos. hechos 28:17

En todos estos textos principal, es πρωτος misma palabra que se usa en Mateo 10:2 para referirse a Pedro, asi que San Mateo nos esta diciendo que Pedro era el principal, el jefe de los 12 apóstoles.


3.-CEFAS-Κηφᾶς
El texto bíblico de análisis es :

Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas [a] (que quiere decir, Pedro[b]).Juan 1: 42

Cefas es una palabra, hebrea (Kepha) que significa piedra, es decir, que Simón el hijo de Jonas, pasa a ser Kepha, o latinizado Cefas, es al único apóstol que Cristo el cambia el nombre. Esto es sumamente importante porque cuando en la biblia se cambia el nombre a alguien es porque Dios tiene una misión especial destinada para él, eso paso con Abraham cuando se le cambio el nombre para ser padre de multitudes (Genesis 17:3-6) o con Jacob (Genesis 32:27-29) por su valentia.

Entonces porque en Juan 1:42 se le cambia el nombre a Simón, pero no se explica cual es su misión o el motivo? simplemente porque la biblia debe entenderse como un todo y por tanto debe interpretarse conforme al pasaje de Mateo 16:17-19 donde se le da a Pedro su misión.

17 Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

18 Y yo también te digo, que tú eres Pedro,[a] y sobre esta roca[b] edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

19 Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. Mateo 16:17-19

La única manera de entender el cambio de nombre es ver a Pedro como la roca de la Iglesia sobre la cual fueron puestos sus cimientos y como a aquel a quien el Salvador le dio las llaves de su reino. Si esto no se interpreta así, el cambio de nombre a Pedro seria absurdo, porque no cambiar el nombre a Andres, su primer apóstol? o a juan, el amado? o a Judas? no, se lo cambio a Pedro exclusivamente y por una misión la cual solo podemos hallarla en Mateo, pues la correspondencia entre "yo te digo tu eres Pedro", y "serás llamado Cefas, que significa Pedro "(Mateo 16:18 vs Juan 1:42) que establece la Reina Valera, es mas que evidente.

Juan prefiere mantener la palabra aramea original, transliterada al griego como Κηφᾶς mientras mateo, la pasa a lo mas similar en griego PETROS, es por ello que la reina valera entiende que donde va Kefas, se refiere a Petros, o sea Pedro.

4.-KLEIS-κλεῖς

La cita biblica en cuestión es:

Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. Mateo 16:19.

La palabra KLEIS significa llaves, y es usada en este pasaje para indicar que quien tiene las llaves es Cristo, y el se las DARA a San Pedro. Es al único apóstol a quien se le dan las llaves. En el pasaje Mateo 18:18 no se mencionan llaves, sino la autoridad de atar y desatar que es dada a toda la Iglesia, colegio episcopal, mientras en Mateo 16:19 la autoridad de atar y desatar se da al Primero, a San Pedro, y solo a el las llaves del reino de los cielos. Las llaves son símbolo de autoridad y poder, así lo demuestra la escritura en diversos pasajes:(Lucas 11:52, Apocalipsis 3:7, Apoc 1:18,Isaias 22:22). Pues bien en este pasaje esas llaves (κλεῖς) son exclusivamente para San Pedro.

5.-ἱστορῆσαι-HISTORESAI
 
El pasaje bíblico en cuestión es:

Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días; Gálatas 1:18
Esta palabra traducida en la RV como IR A VER, realmente significa visitar a una persona distinguida ( según el diccionario Strong). Es decir, Pablo visito a Cefas, o sea a Pedro, por atención y respeto, por ser una persona distinguida, eso es lo que quiso decir San Pablo con historesai, esto nos demuestra como Cefas era ya apreciado en la primera comunidad cristiana, tanto que San Pablo debe ir a Jerusalén a verle para que este le de el visto bueno y pueda seguir predicando, recordemos que san Pedro no era obispo de Jerusalén sin embargo Pablo va a Jerusalén solamente a visitarle, con este fin, de darle sus respetos como líder de la comunidad cristiana.

En el griego existe otra palabra para visitar: ἐπισκέπτομαι que se traduce como visitar, ir a ver, etc, es usada en Santiago 1:27 ,Hechos 7:23,Hechos 15:36 que bien podía haberse usado en la cita de Gálatas, pero no se uso, si la intención de Pablo era visitar a Pedro como lo hizo Bernabé en Hechos 15:36 habrían usado la misma Palabra.

Veamos ambas citas:

Después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar (ἐπισκέπτομαι) a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están. Hechos 15:36

Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver (ἱστορέω) a Pedro, y permanecí con él quince días; Galatas 1:18

Nota: la Reina Valera de 1977 dice "para visitar a Pedro".

No se trataba de una simple visita de hermano a hermano, como Hechos 15:36, la visita de Pablo a Pedro era algo más importante, era visitar a el lider, el jefe de los cristianos y es por eso que se usa una nueva y exclusiva palabra, ἱστορέω, solo con Pedro.
Apologista: J. Manuel. U. Rodríguez.

Fuente católicodefiendetufe

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miércoles, 19 de febrero de 2020

¿Qué dice la Biblia sobre las malas palabras y las groserías?


¿QUÉ DICE LA BIBLIA SOBRE LAS MALAS PALABRAS Y LAS GROSERÍAS?
Por: P. Modesto Lule Zavala msp 

No es que yo no quiera que las digas, es Dios quien lo señala en su Palabra

Son conocidas como malas palabras, groserías, palabras altisonantes, leperadas, vulgaridades, insultos y en algunos lugares como carnes. Son diferentes formas de dar a conocer aquella palabra que señala de manera despectiva un acto, persona o cosa. Con frecuencia la mala palabra se refiere a la sexualidad, a los progenitores, apariencia, discapacidades físicas o a las capacidades mentales de la persona.

Lo ofensivo también puede estar en la intensión, con esto no excuso a los que se amparan en la formula graciosa y se justifican con ella. Al decir intensión es en el concepto que se tiene en dicho lugar una palabra de uso común ya sea para un país, una cultura. Es muy común en los países de Latinoamérica que tienen un mismo idioma tener diferentes acepciones de una palabra, pero con un sentido en ocasiones antagónico.

Las malas palabras no deben ser utilizadas de ninguna manera. Cierto es que muchas veces pueden salir cuando la persona se encuentra irritada y no tiene dominio de sí. Cuando esto suceda hay que dejar pasar el tiempo para que se calmen los ánimos y pedir perdón. Este tipo de palabras regularmente son pronunciadas por complejo o para llamar la atención. En cualquiera de los casos un cristiano nunca debe mencionarlas. Hace poco una persona me escribió contando que un integrante de la Iglesia había dicho que él era de mente abierta y no era escrupuloso, por lo mismo pedía que los demás fueran de amplio criterio para no juzgarlo a la ligera, ya que el caso ameritaba decir esas palabrotas. No hay ningún caso que amerite decir, ni pensar palabrotas, porque somos hijos de Dios y debemos comportarnos como tal. La Biblia dice:

«El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas porque el mal está en su corazón. Pues de lo que abunda en su corazón habla su boca.» (Lc. 6, 45)

Las groserías siempre se aprenden en un lugar y con un tipo de personas. Lo importante es ser sabio y buscar la forma de cambiar el ambiente para que este no te cambie.

«Los malos compañeros echan a perder las buenas costumbres.» (1 Cor. 15, 33).

A continuación quiero decir un discurso tomado literalmente de la Palabra de Dios. Alguien podrá decir, es que el padrecito ya no quiere que digamos malas palabras, pero no es que yo no quiera, Dios es quien lo señala en su Palabra. Las siguientes citas bíblicas son claras y sencillas.

«Ustedes deben portarse como corresponde al pueblo santo: ni siquiera hablen de la inmoralidad sexual ni de ninguna otra clase de impureza o de avaricia. No digan indecencias ni tonterías ni vulgaridades, porque estas cosas no convienen; más bien alaben a Dios.» (Ef. 5, 3-4)

«Su conversación debe ser siempre agradable y de buen gusto, y deben saber también cómo contestar a cada uno.»
(Col. 4, 6)

«No digan malas palabras, sino sólo palabras buenas que edifiquen la comunidad y traigan beneficios a quienes las escuchen.» (Ef. 4, 29)


«Pero ahora dejen todo eso: el enojo, la pasión, la maldad, los insultos y las palabras indecentes.» (Col. 3, 8)

«Deben renovarse espiritualmente en su manera de juzgar, y revestirse de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios y que se distingue por una vida recta y pura, basada en la verdad.» (Ef. 4, 23-24)


«Y yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de cualquier palabra inútil que hayan pronunciado. Pues por tus propias palabras serás juzgado, y declarado inocente o culpable.» (Mt. 12, 36-37)
Como ya hemos visto en la Palabra de Dios, encontramos corrección a nuestra manera desviada de actuar. Seamos coherentes y busquemos siempre actuar como hijos de Dios.

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sábado, 4 de enero de 2020

El coraje de usar las palabras poniendo en práctica la Palabra


EL CORAJE DE USAR LAS PALABRAS PONIENDO EN PRÁCTICA LA PALABRA

Las palabras son importantes. Jesús dice que seremos juzgados por cada palabra infundada. Tal vez nosotros los cristianos deberíamos escuchar más lo que la Palabra de Dios dice acerca de nuestras palabras

Sergio Centofanti – Ciudad del Vaticano

Ciertamente, si nosotros los cristianos observáramos más la Palabra de Dios, cambiaría, y mucho, el tono de nuestros debates. Por ejemplo, ¿Cómo serían nuestros comentarios y nuestras reflexiones si pusiéramos en práctica estas palabras de San Pablo?

"No salga de sus bocas ni una palabra mala, sino la palabra justa y oportuna que hace bien a quien la escucha (…). Arranquen de raíz de entre ustedes disgustos, arrebatos, enojos, gritos, ofensas y toda clase de maldad. Más bien sean buenos y comprensivos unos con otros, perdonándose mutuamente como Dios los perdonó en Cristo” (Carta a los Efesios 4, 29-32).

"Si se muerden y se devoran unos a otros"

Y sin embargo, comenzando por las redes sociales y los nuevos y viejos medios de comunicación, los sitios y los blogs, nosotros los cristianos no damos un buen espectáculo. Más allá de la legítima confrontación, la crítica leal y la ironía simpática, cuántas veces vemos acusaciones maliciosas y desproporcionadas, burlas, sarcasmo malicioso, calumnias repetidas sin cesar (para que al final quede el barro incluso con las desmentidas). ¿Cómo cambiaría este estilo si escucháramos el reproche del Apóstol de los Gentiles?

“Pues la Ley entera se resume en una frase: Amarás al prójimo como a ti mismo. Pero si se muerden y se devoran unos a otros, ¡cuidado!, que llegarán a perderse todos. Por eso les digo: caminen según el espíritu y así no realizarán los deseos de la carne” (Carta a los Gálatas 5, 14-16).

¿El mal vende más que el bien?

Si nosotros los cristianos pusiéramos en práctica la Palabra de Dios, ¿cómo cambiaría nuestro mundo de la comunicación? ¿Quizás se vendería menos, porque el mal aumenta la audiencia y vende mejor? En un antiguo programa de televisión dedicado a los deportes, los presentes, de aficionados opuestos, se peleaban e insultaban fuertemente... después de haberse acordado en su intercambio de palabrotas y ofensas recíprocas. Todo esto era sólo una actuación para vender el programa. De los equipos idolatrados por los aficionados no les importaba nada. ¿A nosotros los cristianos nos interesa realmente la Iglesia, este pueblo formado por pecadores, todos, a los que Dios quiere salvar?

Vanidad de las palabras

Ciertamente también nosotros, los cristianos, no estamos exentos de los pecados auto-celebrativos, como el egocentrismo, la vanidad (el pecado favorito del diablo, tal como decían las últimas palabras de una conocida película). En el centro de nuestros comentarios, a menudo, estamos nosotros, están nuestras palabras, no la Palabra: nosotros crecemos y Jesús disminuye. Nos hacemos grandes como San Pablo que llamó hipócrita a San Pedro (todos somos San Pablo), nos hacemos santos como Catalina de Siena que escribía cartas de fuego al Papa (pero ella lo llamaba dulce Cristo en la tierra), nos hacemos grandes jueces, basados en "la ciencia, la competencia y el prestigio" (Can. Cic 212 §3), para acusar y condenar a los "Pastores de la Iglesia", nos hacemos intérpretes de visiones y profecías descifrando los misterios de las visiones místicas, nos hacemos enviados especiales del Señor para redimir a la Iglesia de sus deshonras. Nos hacemos grandes y quizás merecemos el arrebato de Jesús que nos pide que no desperdiciemos las palabras: "Este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí". (Mt 15, 8).

Estimarse mutuamente

¿Cómo cambiaría el tono de nuestras reflexiones si tomáramos en serio esta famosa exhortación de San Pablo? Incluso para competir recíprocamente en el hecho de estimarse...

“Aborrezcan el mal y procuren todo lo bueno. Que entre ustedes el amor fraterno sea verdadero cariño, y adelántense al otro en el respeto mutuo... Bendigan a quienes los persigan; bendigan y no maldigan... No devuelvan a nadie mal por mal" (Carta a los Romanos 12, 9-17).

Parresia sin caridad

Está la parresia, digamos, la franqueza del hablar. Sí, pero no hay amor:

“Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta el amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe. Aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios y la ciencia entera, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta el amor nada soy… El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad" (Primera Carta a los Corintios 13, 1-2).


Saber hablar con respeto
Tantas guerras se han librado en nombre de la verdad, tantas violencias. Eso no es suficiente para nosotros y seguimos con las violencias verbales. ¿Cómo cambiaría nuestro lenguaje si escucháramos a San Pedro?

“Bendigan en sus corazones al Señor, a Cristo; estén siempre dispuestos para dar una respuesta a quien les pida cuenta de su esperanza, pero háganlo con sencillez y deferencia" (Primera Carta de San Pedro 3, 15).

Palabras que traspasan como espadas y palabras que curan

La atención al lenguaje está presente de modo insistente en la Biblia, a partir del Antiguo Testamento. Hay una mina de indicaciones:

Del libro de los Proverbios: “El que difunde la calumnia es un insensato” (10, 18); “En el mucho hablar no faltará el pecado, el que refrena sus labios es prudente” (10, 19); "Hay quien habla sin reflexionar: traspasa como una espada, pero la lengua de los sabios sana” (12, 18); “El que guarda su boca guarda su vida, el que abre demasiado los labios encuentra la ruina" (13, 3); "Una respuesta suave calma la ira, una palabra punzante excita la ira" (15, 1); "Una lengua dulce es un árbol de vida, una maliciosa es una herida en el corazón" (15, 4); "La muerte y la vida están en el poder de la lengua y el que la acaricia comerá sus frutos" (15, 4). (18, 21); "No respondas al necio según su necedad, para que no seas tú también como él". (26, 4).

Del Libro del Sirácides: "No mereces el título de calumniador y no calumnies con tu lengua" (4, 14); "No te pelees con un hombre de lengua y no añadas leña a su fuego" (8, 3); "El hombre de lengua es el terror de su ciudad, el que no puede controlar sus palabras será detestado" (9,18); "Antes del juicio examínate a ti mismo" (18, 20); "En la boca de los necios está su corazón, pero los sabios tienen la boca en el corazón" (21, 26); "Cuando un malvado maldice a su adversario, se maldice a sí mismo" (21,27); "El calumniador se daña a sí mismo y será detestado por su entorno" (21, 28); "Tu boca no está acostumbrada a vulgaridades groseras" (23, 13); "Un hombre acostumbrado a hablar con insultos no se corregirá a sí mismo en toda su vida" (23, 15). Cuando leemos estos textos, al final siempre decimos: Palabra de Dios.

Seremos juzgados por cada palabra infundada

Las palabras son importantes: revelan el corazón, dice Jesús. Seremos juzgados por cada palabra:

"La boca habla desde la plenitud del corazón. El hombre bueno de su buen tesoro saca cosas buenas, mientras que el hombre malo de su mal tesoro saca cosas malas. Pero os digo que de toda palabra infundada darán cuenta los hombres en el día del juicio; porque por vuestras palabras seréis justificados, y por vuestras palabras seréis condenados" (Mt 12, 35-37).

Acusaciones contra Jesús: transgresor de la Ley y endemoniado

Cuando condenamos de una manera muy fácil, pensemos en Jesús que fue acusado de ser un blasfemo, un subversivo de la tradición, un transgresor de las leyes divinas, incluso un endemoniado. ¿Cómo cambiarían nuestras palabras si escucháramos su Palabra?

"No juzguéis, para que no seáis juzgados; porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis seréis medidos. ¿Por qué miras la paja en el ojo de tu hermano, si no ves la viga en tu ojo? (...). No todo el que me diga: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en ese día: Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre y echado fuera demonios en tu nombre y realizado muchos milagros en tu nombre? Pero les diré: Nunca os he conocido; apartaos de mí, obradores de iniquidad" (Mt 7, 1-23).

Sólo en el silencio se puede escuchar la voz de Dios

El riesgo que corremos los cristianos es el de leer, escuchar, escribir y decir muchas palabras (inútiles) sin escuchar la Palabra de Dios. Sin ese silencio que escucha la única Palabra necesaria, nuestras palabras pueden querer defender a Dios, a Jesús, a María, a los Papas, a la Iglesia, a la doctrina católica, pero no son palabras cristianas. Sin este silencio, los que quieran ver el mal, lo seguirán viendo aún frente a lo más bello del mundo, aún allí encontrarán un detalle, un pequeño defecto, una pequeña mancha oscura, para decir que todo está podrido. Y convencerá a muchos de que es así. Pasamos tanto tiempo en medio de las habladurías y nos perdemos la fuerza de la Palabra:

"La Palabra de Dios es viva, eficaz y más aguda que cualquier espada de doble filo; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las articulaciones y de los tuétanos, y escudriña los sentimientos y los pensamientos del corazón" (Carta a los Hebreos 4, 12).

La pregunta sigue siendo: ¿tenemos nosotros, los cristianos, en el uso de las palabras, el valor de poner en práctica la Palabra de Dios?

Fuente vaticannews

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lunes, 18 de noviembre de 2019

El verdadero amor se demuestra con acciones, no con palabras



EL VERDADERO AMOR SE DEMUESTRA CON ACCIONES, NO CON PALABRAS

Las palabras románticas pueden enamorar a cualquiera, pero sin demostraciones de amor carecen de validez. Conoce cómo demostrar amor con verdaderas acciones.
Por Adriana Acosta Bujan
«¡Hijos, llegó su papá!, vengan deprisa para saludarlo». Ella gritaba con emoción y gran alegría, ya que en el fondo de su corazón esperaba con ansias la llegada de su esposo, quien había ausentado un mes por cuestiones de trabajo.

El papá entró a su casa con una bolsa llena de obsequios para cada integrante de la familia, así pasaron la tarde y la noche, disfrutando de una deliciosa cena y conviviendo en armonía. Al anochecer, los hijos se quedaron dormidos en su habitación. Por fin era el momento de disfrutarse como pareja y demostrarse lo mucho que se habían extrañado el uno al otro. Así, pasaron las semanas, invadidas de amor y felicidad; pero de repente todo cambió.

El esposo tuvo que regresar a trabajar y cumplir con sus responsabilidades habituales, la esposa se quedaba en casa para cuidar a los hijos y el hogar; todo volvió a la normalidad. Sin embargo, muchas actitudes que realizaba el esposo no eran coherentes, lo que ponía en duda el amor que ella sentía por él.

Una espina en el corazón
Todas las mañanas al despertar, su esposo le decía que la amaba, se despedía con un beso y se marchaba, cuando se acercaba la hora de regresar al hogar, él le hablaba a su esposa por teléfono para decirle que tenía que quedarse horas extras y que no podía llegar a la hora prometida; pero siempre le recalcaba que la amaba y adoraba.

Su relación fue enfriándose poco a poco, con acciones distantes, como si existiera una barrera entre ellos. Ella escuchaba frases amorosas de su esposo, pero sus acciones no respaldaban sus palabras.

Incluso, la mujer llegó a pensar que su esposo le era infiel, ya que cuando estaban juntos lo primero que hacía su marido era distraerse con las redes sociales; no dejaba de utilizar su dispositivo móvil por muchas horas, se arreglaba más de lo habitual y ocultaba sus contraseñas, entre otras cosas.

Con gran dolor en su alma y corazón se acercó a su esposo y le preguntó «¿me eres infiel?», por alguna razón él se negó y le respondió, “mujer, cómo se te ocurre gran tontería, si siempre de digo que te amo”; ella respondió: “fácil, el amor se demuestra con acciones, no con palabras”.

Promesas de amor

La historia que te acabo de contar le sucedió a mi mejor amiga; ella me enseñó la gran lección a la que tal vez hemos dejado de darle importancia. Cuando un verdadero hombre ama a su mujer lo demostrará con hechos y acciones, no con promesas incumplidas, frases románticas o palabras amorosas.

Pueden prometerte la luna y las estrellas, decirte que te aman con locura y pasión, decirte que eres el único amor de su vida, que extrañan tu ausencia y que desean vivir el resto de su vida a tu lado. Suena maravilloso, pero…¿Dónde están las acciones que respaldan estas frases?

1 “Te amo”

Un “te amo” se demuestra cuando pones a la pareja como número uno en todo, siendo una prioridad. No importa cuán ocupado se encuentre, ya que siempre habrá tiempo para escuchar, apoyar, abrazar, besar, apapachar. Es anticiparse en cubrir con las necesidades del otro, es estar ahí presente, cuando más se necesita.

Un te amo, se demuestra con un beso dulce y cálido por las mañanas, con un encuentro romántico por las tardes y una loca y desenfrenada pasión al anochecer. También es contribuir en las responsabilidades de la pareja, aligerando sus cargas; es hacerla sentir valorada, única y especial.

2 “Te extraño”
Se demuestra con detalles tiernos y amorosos, un mensaje de texto, una nota pegada en el refrigerador, una llamada inesperada, un obsequio sorpresa. Es preparar una deliciosa cena para compartir, es dejar su lugar de la cama listo para descansar, es planear un día de descanso para los dos.

Es lograr ese tiempo a solas con la pareja, de recordar el primer día que se enamoraron, es bailar lentamente una melodía, es cantar la canción que les traen recuerdos dulces y alegres.

3 “Eres el amor de mi vida”
Existen muchas acciones de amor para englobar estas palabras; se trata de estar con la pareja en las buenas y en las malas situaciones de la vida, de solucionar en conjunto sus adversidades, de compartir la crianza de los hijos, de tener metas y sueños, de alcanzar y luchar por un objetivo común.

De estar presentes en las enfermedades, en la salud, en las tristezas, en las alegrías, en las preocupaciones, en las dudas y miedos. Es sacrificar muchas veces los gustos o necesidades propias para complacer a quien amamos, es rendirse ante el egocentrismo, olvidar el orgullo y perdonar.

Es aprender de los errores y convertirlos en aprendizajes significativos. Es tener un amor tan fuerte que toque el alma y el corazón de la pareja.

4“La luna y las estrellas son para ti”
Se trata de ofrecerte lo mejor, es esforzarse en ayudarte a conquistar tus sueños. Es complacer, consentir, mimar; también se refiere a lo espiritual, a entender y comprender esa conexión mágica y misteriosa que existe en su relación, llamada compromiso, respeto, lealtad, confianza, y fe.

Es amar a la pareja tal cual es, con tus virtudes y defectos. Apreciar cada encuentro, cada conversación, cada discusión, cada idea diferente.

El amor se demuestra de muchas formas distintas, cada uno lo expresa a su manera, conforme lo aprendido durante su infancia, por sus costumbres e ideologías. Unos lo demuestran con detalles, otros con pasión y otros tantos con frialdad. Ahora, solo recuerda una cosa: que tus palabras sean acordes con tus acciones.

Fuente familias

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