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jueves, 23 de enero de 2020

¿Por qué los Católicos hacemos procesiones? ¿Son Bíblicas las procesiones ?


¿POR QUÉ LOS CATÓLICOS HACEMOS PROCESIONES? ¿SON BÍBLICAS LAS PROCESIONES?

Por Dimas Velázquez

Una procesión es una caminata, marcha o desfile. Las procesiones cristianas empezaron a realizarse a inicio del siglo IV, después que se concedió la libertad de culto a los cristianos.

Las procesiones son expresiones de agradecimiento, alabanza o petición a Dios. En el caso de los santos, sirve para honrarlos y reconocer públicamente las virtudes.

¿ES CIERTO QUE ISAÍAS 45, 20 PROHÍBE LAS PROCESIONES?

Son tontos los que llevan en procesión una estatua de madera, y que le rezan a un dios incapaz de salvarlos. (Isaías 45, 20)

Claro que no. Lo que el profeta Isaías está condenando es la idolatría del pueblo, pues tenían como dioses a Bel y a Nebo (Isaías 46, 1), ídolos de madera que llevaban cargados sobre los animales. Y claro que es tonto, aquél que, apartándose del único Dios verdadero, pretende ser salvado por un dios de madera.

La Biblia no prohíbe las procesiones, sino la idolatría. Idolatría es considerar algo o alguien como Dios; mientras la procesión es únicamente la manifestación pública de la fe de un pueblo.

LAS PROCESIONES DEL PUEBLO DE ISRAEL.

Las procesiones no son paganas como creen los protestantes, al contrario, tienen su origen en la sagrada escritura. El pueblo de Israel en numerosas ocasiones realizo precesiones con el arca de la alianza, veamos lo que dice la biblia.

Se santificaron, pues, los sacerdotes y levitas para subir el Arca de Yahvé, Dios de Israel. Luego los levitas trasladaron a hombros el Arca de Yahvé, como lo había ordenado Moisés, según la palabra de Yahvé, llevando las varas sobre los hombros. David dijo a los jefes de los levitas que dispusieran a sus hermanos cantores, con instrumentos musicales, salterios y címbalos para que los hicieran resonar, con voz de júbilo. (1Cronicas 15, 14-16)

El pueblo de Israel formó una procesión al transportar a hombros el Arca de Yahvé, era una procesión con imágenes, porque sobre el Arca había unas estatuas de querubines (Éx. 25, 20; Heb.9,5). Si un protestante hubiese visto esto, de seguro que los hubiera tachado de idólatras, pues llevaban cargando unas estatuas de oro.

He visto, oh Dios, tus procesiones, las procesiones de mi Dios, de mi rey, en el santuario. Los cantores van delante, los músicos detrás, en medio van las niñas tocando tamboriles. (Salmo 68, 25-26)

Formen las procesiones con ramos en la mano hasta los cuernos del altar. (Salmo 118, 27)

Es evidente, en la biblia Dios mismo manda a que se hagan procesiones, ni modo que digan los protestantes que las procesiones ordenados por Dios también es idolatría.

Un día un protestante me dijo: “Lo que el pueblo de Israel hacía con el Arca no era una procesión era una mudanza”.

¿Cómo le respondí? Bien fácil, porque si se tratara de mudanza, ¿por qué había músicos y cantores? ¿Acaso cuando alguien se cambia de casa contrata músicos y cantores? Claro que no. Entonces no se trata de una mudanza, sino de una procesión con el Arca de la alianza.




LAS PROCESIONES EN EL NUEVO TESTAMENTO

En el nuevo testamento, la procesión más solemne es la entrada triunfal de Jesucristo a Jerusalén.

A lo largo del camino muchos tendían sus mantos o ramas de árboles. Jesús avanzaba en el centro de la procesión que delante y detrás gritaba: ¡Viva el Rey! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! (Marcos 11, 8-9) (Biblia al Día)

Cuando los católicos hacemos una procesión del domingo de ramos estamos recordando la entrada de Jesús a Jerusalén. ¿Es idolatría? Claro que no.

Así que, si alguien le viene a decir que las procesiones de la Iglesia católica constituyen un acto de idolatría, sencillamente le está mintiendo.


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martes, 22 de octubre de 2019

¿Qué hacemos con el tal halloween?


¿QUÉ HACEMOS CON EL TAL HALLOWEEN?
Por Anwar Tapias Lakatt

Cada mes de octubre se viene "Halloween" para muchos....... así es, no me gusta pero es un tema que se debe tocar. Hay varias cosas que es importante precisar sobre este tema cuando se conversa sobre él:



1. Que estemos hablando de lo mismo 

Cuando se dice la palabra "Halloween" no todos entienden lo mismo. Podemos hablar de tres grupos:

Unos lo asocian a disfrazarse y pedir dulces sanamente

Otros lo asocian a exaltar lo tenebroso y macabro en medio de burlas y decorar sus ambientes con eso

Los satánicos lo utilizan para realizar cultos en honor al Diablo.

Por eso hay que precisar en el tema, qué se entiende por la palabra para analizar las posturas.

Los dos primeros grupos no le ven conexión con el tercero y por ello les parece exagerado que se diga que disfrazar a un niño y pedir dulces lo contamine y ya los haga seguidores del demonio, lo cual también veo exagerado.

Yo recuerdo que de niño me disfracé muchos 31 de octubre, era feliz con mi disfraz de súper héroe de Superman o Batman, competía con amigos a ver quién recogía más dulces, y no veía al diablo por ningún lado. Las casas no se decoraban con nada oscuro, simplemente los niños a pedir dulces y listo, era una forma distinta de cómo se celebra en Estados Unidos. Pero seguramente mientras yo hacía eso, muchos adultos se ponían máscaras horrendas, se disfrazaban de espantos, decoraban sus casas con brujas, arañas, calaveras y vampiros, y hacían fiestas con invocaciones y hasta jugando la ouija. Para ellos esto era una simple fiesta comercial y según ellos no conlleva a nada más pero están equivocados pues hay cosas que sí implican una apertura a fuerzas oscuras, algo que los exorcistas, expertos en el tema han venido advirtiendo. Ese mismo día el tercer grupo, los satánicos, preparan sus sacrificios asquerosos, roban niños, invocan al diablo, profanan tumbas y roban hostias consagradas. Esto es algo nuevo es cierto, pues quien mencionó la importancia del Halloween para el satanismo fue Anton Lavey en la Biblia satánica hasta 1969, quiere decir que antes no había conexión como tal ni se asociaba el Halloween con el satanismo.

En el fondo debemos reconocer que el primer grupo es la forma infantil de celebrarlo, el segundo la adulta, pero el tercero tiene un componente diabólico, que hace que la fecha: 31 de octubre, haga ruido y mucho hasta poner a pensar, qué sentido tiene seguir con las dos primeras en estos tiempos cuando los elementos actuales coquetean con acercase a elementos propios usados por el tercer grupo. ¿Coincidencia?. Ahora, que algo converja con otro no los tiene que asociar pero en este caso hay elementos comunes en los tres casos: lo nocturno, lo tenebroso y explícitamente para el tercer grupo, lo demoníaco; sobre ello tenemos que alertar, porque la relación causal que se da, logra de alguna manera atraer las miradas y como no, permear elementos de un lado al otro, pues, ¿qué tiene que ver brujas y espantos con pedir dulces disfrazados de super héroes?

Disfrazarse no es malo, no habría por qué y menos de disfraces infantiles; pedir dulces no es malo, no habría por qué, pero que ambas cosas se junten justamente el 31 de octubre y bajo la palabra Halloween como hoy día se celebra, es evidente que esconde algo más. Y es aquí donde debemos discernir bien y cuidar nuestra familia.

2. La fecha

El 31 de octubre se presta para que todos estos momentos sucedan el mismo día. Algo debe tener la fecha que permite eso, y es lo que debemos analizar vigilantes. Sí, muchos viajarán en el tiempo a la época de los druidas y cómo ellos se disfrazaban y tocaban las puertas, eso es cierto. Precisamente entre octubre y noviembre celebraban el Samhain dicen algunos estudiosos, pero creo que hoy ya eso es irrelevante, el peligro hoy no tiene nada que ver con druidas, y aun así en este artículo explican de dónde provienen las tales referencias. El peligro hoy es “ambientarse” con esa curiosidad propia de la fecha en lo oculto que nos lo venden de forma directa hoy día, y sentirse cómodo justo el día en que el satanismo tiene más fuerza. ¿Espiritualmente se está fuerte ante esa influencia metido en todo el rollo del Halloween? Habiendo desvirtuando totalmente la Víspera de los Santos de su sentido católico, ¿qué nos dejaron? Un esperpento comercial para muchos, que no para el "espíritu americano" que lo disfruta, pero que en un día en que el satanismo está ofendiendo a Dios de manera especial, los católicos en vez de estar reparando el daño, están siguiendo el papel de tonto útil.

Los satánicos ven en ese día, un día especial para invocar al diablo y por algo será. Si bien es algo moderno, del siglo XX, coincide en los días con el samhain celta de hace siglos, no se trata de si se copiaron o no, pero la relación está de alguna manera. En la página de la (Iglesia de Satán) son claros en afirmar lo siguiente:

Los niños (de todas las edades) pueden cumplir sus fantasías por ponerse trajes que les permitan jugar un rol intenso y liberar su esencia "demoníaca", partes de su personalidad a menudo ocultas a sus amigos, compañeros de trabajo y familias....Esta noche, sonreímos a los exploradores aficionados de su propia oscuridad interior, pues sabemos que disfrutan de su breve inmersión en la piscina del "mundo de las sombras"

Pero ¿y qué? ¿No puedo hacer ahora nada ese día? Claro que sí, vivir de un modo diferente para contrarrestar precisamente eso, o más bien, vivirlo como se debe, como lo era en sus raíces cristianas la Víspera de todos los santos.

3. La forma

Lo que no nos damos cuenta es de lo siguiente. Se imaginan que en las bolsas de dulces en vez de poner un fantasmita tierno pusieran realmente un espectro con aspecto demoníaco? ¿O que los productos alimenticios que para esto época decoran con lindas brujitas pusieran realmente el aspecto que tienen estos seres que trabajan para el Diablo? No lo hacen porque asustarían a los niños. La estrategia es mostrarles de forma agradable algo tenebroso, con el fin de que el niño se vaya acostumbrando y le pierda el miedo y rechazo. Si no hay una formación cristiana, cuando van creciendo, son los que toman a son de burla ponerse una máscara de monstruo o decorar con calaveras o hacer la ouija. La formación en familia es vital para entender el verdadero peligro que va más allá del dulce o el disfraz de superhéroe.

Para esos que no tuvieron bases cristianas, es la forma adulta de vivir algo que les inculcaron de niño. ¿Ya vemos como es la cosa? Los fantasmas, brujas, y espantos son parte del imaginario del hombre, sí, claro, pero el uso que se le da traspasó las fronteras de la literatura de épocas anteriores. Ya no estamos en los cuentos de los hermanos Grimm, ya estos elementos se fijaron al Halloween de HOY y así se le vende a la sociedad.

Entonces cuando en la casa se sienten manifestaciones raras por estar tomando como juego prácticas el 31 de octubre salen corriendo a buscar un sacerdote que se las bendiga, pero no reparan en decorar con elementos macabros y tenebrosos, mostrando cercanía y empatía y llegando a tomar como juego de la fecha, invocaciones, rezos y juegos. Ahí está el real peligro.

4. La conciencia

Queda la pregunta de siempre, de si no lo hago con el fin de invocar al diablo sino con el fin de divertirme, ¿Qué sucede? Lo mismo que con la tabla ouija, la invocación funciona con conciencia o sin conciencia, pues el objeto era invocar algo del más allá, lo que en su objeto es pecado. Esto es algo para precisar, pues para que algo sea pecado debo ser consciente de ello. La gente hace las cosas conscientes simplemente que concluyen libremente que no va a pasar nada. No es que la gente no esté advertida, sólo que creen que esto es un juego. No en todos sucede pero con las advertencias que hay ya es más difícil excusarse que no se sabe.

5. El comercio

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Halloween se potenció en Estados Unidos por el comercio. Halloween es una fuente de dinero muy lucrativa en dulces, disfraces, decoraciones, películas, lugares de diversión, etc. Esto que hace, que el ambiente ese día sea asociado a lo macabro, a lo tenebroso. Sí, hay una influencia medieval europea en donde la gente se disfrazaba para hacerle el quite a la muerte, y a forma burlesca hablar de la realidad de la muerte, pero de eso hoy no hay nada. Ya Halloween no es eso, es al contrario una oda a la muerte, en donde prima el miedo y se exalta lo oscuro. Halloween le hace el trabajo fácil al mal, al ambientar, anestesiar y relativizar la acción malina, algo que han advertido numerosos exorcistas. Ver caso narrado por el padre Fortea sobre posesión demoníaca por disfraz en Halloween

El hecho que Halloween sea un negocio lucrativo que genere más de 6900 millones de dólares en compras personales y decorativas en Estados Unidos muestra que es una fuerte influencia que seguirá estando en países que copian mucho de lo norteamericano.

6. ¿Qué hago?

Pues vivir esa fecha como la ha vivido siempre la Iglesia, en víspera a la fiesta de los Santos, la verdadera celebración. Debemos tomar conciencia y enseñar a nuestros hijos sobre ello. Un niño disfrazado no es presa del diablo ni nada de eso, pero será un niño propenso a crecer viendo de un modo cercano lo referente a brujas, vampiros, y calaveras, sino hay una formación cristiana en casa. Cuando sea adulto será más afín a las cosas del mal, es la realidad, porque es lo que el mundo hoy ofrece.

Los tiempos han cambiado, el mal se disfraza más sutilmente y qué forma más fácil para iniciar el acercamiento que haciéndolo con dulces y disfraces sobre brujas y fantasmas de forma "tierna". No es por el disfraz, sino la ambientación que sin bases cristianas empieza a permear la mente de un niño.

Muchos hablan de transformar el Halloween con disfraces de santos, o darle dulces a los niños en la Parroquia, pero lo mejor es volver a lo que fue realmente el Halloween católico: la víspera de los Santos. La solución no es competirle al Halloween secular el mismo día, la solución es vivir católicamente la fecha en lo que es como víspera. Si se quiere disfrazar al niño y pedir dulces, hágalo, otro día como ya sucede en muchas partes y con ello le debilitan al "halloween comercial" esos elementos comunes a lo que el satanismo utiliza.

Esta es mi opinión muy personal del tema, que de seguro tendrá gente que la vea bien como otras que no. De todo es posible encontrarse en este camino.

Fuente católicodefiendetufe

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martes, 15 de octubre de 2019

Que hacemos cuando nos realizamos la Señal de la Cruz



QUE HACEMOS CUANDO NOS REALIZAMOS LA SEÑAL DE LA CRUZ

Hacernos la Señal de la Cruces un gesto simple pero a la vez una profunda expresión de fe tanto de los Católicos como de los Cristianos Ortodoxos.

Como católicos, es algo que hacemos cuando entramos en una iglesia, luego de recibir la comunión, antes de comer y cada vez que oramos. Pero, ¿qué es realmente lo que hacemos cuando nos santiguamos? Aquí hay 21 cosas:

1.- Orar.

Comenzamos y finalizamos nuestras oraciones con el Signo de la Cruz, tal vez no comprendiendo que el signo de la cruz es en sí mismo una oración.

Si la oración es en esencia “la elevación de nuestra mente a Dios” como lo dice San Juan Damasceno, entonces el Signo de la Cruz califica perfectamente como tal.

“No es un gesto vacío, el signo de la cruz es una potente oración que conecta al Espíritu Santo como nuestro Divino Intercesor y generador de una exitosa vida cristiana” (Bert Ghezzi)

2.- Abrirnos a la gracia


Como un sacramental, el Signo de la Cruz nos prepara para recibir la bendición de Dios y nos dispone para cooperar con Su gracia, de acuerdo a Ghezzi.

3.- Santificar el día

Como un acto que realizamos repetidas veces a lo largo del día, la Señal de la Cruz santifica nuestro día.

“En todos nuestros viajes y movimientos, en todas nuestras salidas y llegadas, al ponernos nuestros zapatos, al tomar un baño, en la mesa, al prender nuestras velas, al acostarnos, al sentarnos, en cualquiera de las tareas en que nos ocupemos, marcamos nuestras frentes con el signo de la cruz”. (Tertuliano)

4.- Consagrar todo nuestro ser a Cristo

En el movimiento de nuestras manos, desde nuestra frente a nuestro pecho y luego hacia ambos hombros, le estamos pidiendo a Dios su bendición para nuestra mente, nuestras pasiones y deseos, nuestros propios cuerpos.

En otras palabras, la Señal de la Cruz nos consagra en cuerpo y alma, mente y corazón a Cristo.

“Deja que tome todo tu ser, cuerpo, alma, mente, voluntad, pensamientos, sentimientos, tus acciones y omisiones, y sellándolos con la cruz, fortalécelo y conságralo todo con la fuerza de Cristo, en el nombre de la Divina Trinidad”. (Romano Guardini, teólogo del siglo XX)

5.- Recordamos la Encarnación

Nuestro movimiento es hacia abajo, desde nuestra frente a nuestro pecho “porque Cristo descendió de los cielos a la tierra”, escribía el Papa Inocente III en sus instrucciones para hacer la Señal de la Cruz.

Sosteniendo dos dedos juntos, ya sea el pulgar con el anular o el índice, también representan las dos naturalezas (humana y divina) de Cristo.

6.- Recordamos la pasión de Nuestro Señor

Fundamentalmente, al trazar las líneas de la cruz sobre nosotros, estamos recordando la crucifixión de Cristo.

Esta remembranza se ve profundizada si mantenemos nuestra mano derecha abierta, usando los cinco dedos para hacer la señal- correspondiente a las cinco heridas que sufrió Cristo.

7.- Afirmar la Trinidad


Al invocar el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, estamos afirmando nuestra creencia en un Dios Trino.

Esto también se refuerza si usamos los tres dedos para hacer la señal, de acuerdo al Papa Inocente III.

8.- Enfocar nuestra oración en Dios

Una de las tentaciones cuando oramos, es dirigirnos a Dios con nuestra concepción personal de Él- El hombre de arriba, nuestro amigo, una especie de genio cósmico, etc.

Pero cuando esto sucede, nuestras oraciones se tratan más de nosotros que de un encuentro con el Dios viviente.

La Señal de la Cruz inmediatamente nos enfoca en el Dios verdadero, de acuerdo a Ghezzi:

“Cuando invocamos la Santísima Trinidad, ponemos nuestra atención en el Dios que nos creó, no en el Dios que nosotros hemos creado. Dejamos de un lado esas imágenes y dirigimos nuestras oraciones a Dios que se ha revelado a sí mismo como: Padre, Hijo y Espíritu Santo”.

9.- Afirmar la procedencia del Hijo y El Espíritu


Al levantar primero nuestra mano a la frente recordamos que El Padre es La Primera Persona de la Trinidad.

Al bajar nuestra mano nosotros “expresamos que El Hijo procede de El Padre”. Y, al finalizar con El Espíritu Santo, aseguramos que El Espíritu procede del Padre y del Hijo, como lo dice San Francisco de Sales.

10.- Confesar nuestra fe


Al afirmar nuestra creencia en la Encarnación, crucifixión y en la Trinidad, estamos haciendo una mini confesión de fe en palabras y gestos, proclamando las verdades fundamentales de nuestro credo.

11.- Invocar el poder del nombre de Dios


En la escritura, el nombre de Dios tiene poder. San Pablo nos dice:

“Ante al Nombre de Jesús se doble toda rodilla en los cielos, en la tierra y entre los muertos” (Filipenses 2,10)

Y Jesús mismo dijo:

“Todo lo que pidan en mi Nombre lo haré, de manera que el Padre sea glorificado en su Hijo. Y también haré lo que me pidan invocando mi Nombre”. (Juan 14,13-14)

12.- Crucificarnos personalmente con Cristo

Todo el que quiera seguir a Jesús debe “negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirlo” (Mateo 16,24). “He sido crucificado con Cristo”, escribIió San Pablo a los Gálatas en el capítulo 2,19.

“Proclamar la Señal de la Cruz es proclamar nuestro si a la condición de discípulos de Cristo” (Ghezzi)

13.- Pedir apoyo en nuestro sufrimiento


Al cruzar sobre nuestros hombros le pedimos a Dios “que nos dé apoyo- nos meta el hombro- en nuestro sufrimiento”, escribe Ghezzi.

14.- Reafirmar nuestro bautismo

Al usar las mismas palabras con las que hemos sido bautizados, la Señal de la Cruz es un “resumen y aceptación de nuestro bautismo” de acuerdo al Cardinal Joseph Ratzinger.

15.- Revertir la maldición


La Señal de la Cruz recuerda el perdón de nuestros pecados y da vuelta a nuestra caída pasando “del lado izquierdo de la maldición al derecho de la bendición” de acuerdo a De Sales.

El movimiento de izquierda a derecha también significa nuestro futuro paso de la miseria del presente a la gloria futura, como Cristo ha “cruzado de la muerte a la vida y del infierno al Cielo”, escribió el Papa Inocente II.

16.- Rehacernos a imagen de Cristo


En Colosenses 3, San Pablo usa la imagen de la vestimenta para describir como nuestra naturaleza pecadora se transforma en Cristo.

Debemos tomar nuestro ser viejo y ponerlo en el ser “que está siendo renovado… a imagen de su creador”, nos dice Pablo.

Los Padres de la Iglesia veían una conexión entre este verso y el desnudar a Cristo en la cruz, “nos muestra que debemos despojarnos de nuestra vieja naturaleza en el bautismo y ponernos una nueva como participación de nuestra desnudez con Cristo en Su crucifixión”, escribía Ghezzi.

Él concluye que podemos ver la Señal de la Cruz como “nuestra forma de participar en la desnudez de Cristo en la Crucifixión y ser vestidos con la gloria de Su resurrección”.

Así que al hacer la Señal de la Cruz, estamos identificando radicalmente con todo el evento de la crucifixión- no solo con esas partes que podemos aceptar o que podemos procesar sin dañar nuestras sensibilidades.

17.- Marcarnos a nosotros mismos por Cristo

En la Antigua Grecia, la palabra para señal era “sphragis”, que también era una señal de propiedad, de acuerdo a Ghezzi. “Por ejemplo, un pastor marcaba sus ovejas como su propiedad con una marca que llamaban sphragis” escribe Ghezzi.

Al hacer la Señal de la Cruz, nos marcábamos como pertenencia de Cristo, nuestro verdadero Pastor.

18.- Ser soldados para Cristo


El “sphragis” era también un término para el nombre de un general que era tatuado en sus soldados de acuerdo a Ghezzi.

Esto también es una metáfora de la vida cristiana: mientras podemos ser comparados a ovejas en el sentido que seguimos a Cristo como nuestro pastor, no debemos ser tímidos o mansos.

Más bien somos llamados a ser soldados para Cristo como lo escribe San Pablo en Efesios 6:

“Por eso pónganse la armadura de Dios, para que en el día malo puedan resistir y mantenerse en la fila valiéndose de todas sus armas. Tomen la verdad como cinturón, la justicia como coraza; tengan buen calzado, estando listos para propagar el Evangelio de la paz. Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, y así podrán atajar las flechas incendiarias del demonio. Por último, usen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, o sea, la Palabra de Dios”.

19.- Poderosa arma contra el demonio

La Señal de la Cruz es una de las muchas armas que usamos en la batalla con el demonio. Como decía un predicador del medievo llamado Aelfric:

“Un hombre puede mover sus brazos maravillosamente sin crear ninguna bendición hasta que hace la Señal de la Cruz. Pero, si lo hace, el enemigo pronto sentirá temor a cuenta de la victoria ya reclamada”.

En otra afirmación, atribuida a San Juan Crisóstomo, se dice que:

“Los demonios vuelan lejos ante la Señal de la Cruz “temiéndola como un bastón con el que están siendo abatidos”. (Fuente: Enciclopedia Católica)

20.- Sellarnos con El Espíritu

En el Nuevo Testamento, la palabra “sphragis”, mencionada antes, es a veces traducida como sello, como en 2 Corintios 1,22, donde San Pablo escribe que:

“Y Dios es el que nos da fuerza, a nosotros y a ustedes, para Cristo; él nos ha ungido y nos ha marcado con su propio sello al depositar en nosotros los primeros dones del Espíritu”.

Al hacer la Señal de la Cruz, estamos nuevamente sellándonos en el Espíritu, invocando Su poderosa intervención en nuestras vidas.

21.- Ser testigos para otros

Como un gesto que a menudo hacemos en público, la Señal de la Cruz es una simple forma de testificar nuestra fe para otros.

“No nos sintamos avergonzados de confesar al Crucificado. Que la Cruz sea nuestro sello hecho con valentía por nuestros dedos en nuestra frente, y en todo; sobre el pan que comemos, en las copas que bebemos; en nuestras entradas y salidas; antes de dormir, cuando nos acostamos y cuando nos levantamos; cuando estamos en camino y cuando estamos quietos” (San Cirilo de Jerusalén)

Fuente enlace católico

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